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La revolución
de la energía verde
Biodiesel en Brasil:
euforia y pesimismo
por
Bernardo Quagliotti De Bellis
A
pesar de una serie de incertezas, el gobierno
brasileño, ante la crisis energética que cunde en la
región, apuesta al biodiesel como combustible
alternativo.
La política del presidente Lula
da Silva tiende a preparar a Brasil para ser un
destacado protagonista en la producción y en el
comercio mundial de dicho combustible, aunque en
términos generales, los grandes mercados
consumidores aun se muestra escépticos en cuanto a
las posibilidades de que el mismo resulte ser una
alternativa viable al petróleo
Brasil goza de una variedad de
materias primas para la producción de biodiesel,
comprobado exitosamente en cultivos menores, como
amenedoim y girasol. Brasil es el único país del
planeta que tiene enormes extensiones de tierras
para plantar y cosechar estos productos agrícolas.
Simultáneamente, plantaciones de larga escala, como
coja y algodón -de cuyo carozo se extrae el aceite
para producir biodiesel- también actualmente están
en las miras para ese mercado.
Es indudable y sin objeciones a
hacer, que en cuanto a infraestructura y potencial
de crecimiento Brasil tiene un gran alcance. Sin
embargo, en nuestros días la industria del
biodiesel brasileña debe tener en cuenta que el
tema, en primer término respecto a que esta fuente
de alternativa energética debe convencer que el
producto l brasileño es solución sin que el mismo
pueda presentar una fuente de problemas ; y, en
segundo término, en los aspectos internos, que la
integración efectiva de los pequeños productores,
por medio del “Programa Nacional de Producción y
Uso del Biodiesel (PNPB) , comenzado a fines del
2004, es positiva.
Oportunidad pública y privada
A nivel técnico y político, se
comenta en Brasil que el “boom” de los
agrocombustbles puede ser explicado merced a la
variedad de proyectos que se concretaron en las
áreas pública y privada. Esto llevó a que el propio
presidente Luiz Inácio Lula da Silva, “puso el
proyecto bajo su brazo” -como él mismo expresa y ha
viajado a diversos países del mundo para “vender” el
agrocombustible brasileño
El actual plan del gobierno del
Planalto es estimular el cultivo de oleaginosas
adecuado a una agricultura familiar. La meta
indicada es vincular 200.000 familias de pequeños
agricultores al PNPB. El gobierno federal promete
elevar ese número con la ayuda de “Petrobrás
Biocombustibles” , empresa que inauguró el año
pasado dos usinas de biodiesel en los municipios de
Candeias y Quixadá y en marcha está una tercera
localizada en Montes Claros en el Estado de Minas
Gerais. Las tres tienen una capacidad total de
producción de 170 millones de litros por año, lo que
llevaría a que aproximadamente unos 55.000
agricultores familiares planten los insumos
necesarios en esas regiones.
Si bien el gasoil es el
producto más consumido en Brasil, a partir del 2013,
los distribuidores tendrán que incluir un 5 % de
biodiesel. Tal decisión significa que, si
actualmente la agricultura familiar representa el 80
% de los empleos rurales de Brasil, según Armoldo de
Campos -coordinador del programa biodiesel. Con
dicha resolución unas 60.000 familias de
agricultores se beneficiarán de la producción de
producción de oleaginosas para la producción de
biodiesel.
Del producto que es recogido
actualmente en las tres plantas citadas, Petrobrás
vende el biodiesel en las 229 distribuidoras
existentes en todo Brasil. Cuando el mercado del
producto se priorice en el país, el gobierno ha
anunciado en setiembre 2008, que permitirá que las
distribuidoras compren el biodiesel directamente a
las usinas productoras, desligándose de la actual
obligación que las mismas tienen en adquirirlo
directa y exclusivamente de Petrobrás.
La planta productores de
biodiesel más grande de Brasil está ubicada en
Crateús (Estado de Ceará, en el nordeste del país)
que conjuntamente con la plata de Iraqyuara (Estado
de Bahía) pertenecen a la empresa Brasil Ecodiesel,
que vienen operando desde el año 2006, utilizando el
uso de la mamona (ricinos communis L.) como materia
prima, utilizando además soja y girasol.
Expresan Antonio Biondi y su
grupo de científicos,. (Problemas brasileiros) ,
que la mamona ya fue una cultura importante para
Brasil, llegando a ser Brasil el mayor productor del
mundo de esa oleaginosa y principal exportador de su
aceite. A partir de 1960, los cultivos brasileños
fueron superados por los de Inida y por los de China
en 1990, todo ello debido a la falta de inversiones
que no permitieron adoptar nuevas tecnologías.
Una “ruleta rusa”
El tema de los biocombustibles
provoca un debate a nivel internacional, en cuanto
al cultivo de ciertas oleaginosas para la producción
de los mismos. Países de Asia como de África y en
América del Sur Bolivia, están apostando al “piñón
manso” o “piñón botija” , un arbusto conocido en
nuestro continente y que según algunos estudios,
surge como una de las mejores alternativas para la
producción de biodisesel. Para el científico Nelson
Furtado .coordinador del programa biosiesel del
Estado de Río de Janeiro.- el piñón manso es “la
nueva estrella por ser el más beneficioso y por
carecer de defectos”.
El “piñón manso” arroja 1.500
litros de aceite por hectárea, contra 500 de la
soja, 600 del girasol y 5.000 de la palma aceitera o
africana, lo que lleva a considerar que la
rentabilidad del biodiesel, su costo de producción y
la competitividad frente al diesel del petróleo
depende de la oleaginosa que se utiliza en su
fabricación.
La “palma aceitera” ha
comenzado a cultivarse en la Amazonia. -según
informe de la ONG Repórte Brasil- al igual que el
algodón en las áreas del Cerrado de las regiones
Centro-Oeste y Noreste brasileño., cultivos que no
cuentan con sistemas de monitoramiento por
satélite, con excepción de algunas áreas
amazónicas. El hecho es que corporaciones
extranjeras comenzaron a implementar proyectos en la
Amazonia, como es el caso de la Empresa de Malasia
“Felda” y la canadiense “Bioalma”.
En relación a la creciente
demanda internacional por agrocombustibles, el
cultivo de la soja tomó un impulso calificado como
indirecto pues el aumento de la demanda en los
Estados Unidos por el etanol -producido con maíz,
incentivó la implantación de dicho grano que, además
tiene una importante demanda para forraje animal.,
lo que provocara al principio una baja en el precio
de los granos para luego caer el precio de la soja
(Argentina tiene un grave conflicto
político-económico al respecto, aun sin resolver Tal
situación lleva a que el escenario futuro para los
cultivadores de soja se presente como un mercado
caliente.
El lado oscuro
En opinión del citado Antonio
Biondi del “Centro de monitoreo de combustibles” a
los efectos de poder producir biodiesel, productores
de regiones áridas de Brasil hacen fuertes
inversiones en la resistente oleaginosa “mamona”,
dada su seca resistencia, la buena productividad y
el conocimiento empírico del cultivo. La entrada de
Petrobrás en el mercado del biodiesel concuerda con
el plan estratégico 2009/2013, recientemente
divulgado.
Un reporter del “Centro de
Monitoreo de combustibles” señala que de los 174,4
billones de dólares en inversiones previstas para
ese período, U$S 2.8 billones serán aplicados en
agrocombustibles destacando que una de las metas de
dicha empresa es alcanzar en el año 2013 luna
producción de 640 millones de libros de biodiesel en
todo el país.
Si bien hay cultivos con enorme
potencial para conformar sociedades entre pequeños
agricultores, la predominancia de la cultura
extensiva de la soja, según opinión de Greenpeace,
-realizada hace dos años- este cultivo se viene
caracterizando como la mayor amenaza de la Amazonia.
En caso que en este vasto territorio norteño se
repitieran los ejemplos del sudeste asiático, la
monocultura de la palmera africana significaría
otro vector de devastación. El desmantelamiento para
ese plantío realizado en Indonesia y Malasia, han
atraído la atención de organizaciones ambientalistas
y de la propia Naciones Unidas.
Expertos brasileños en la
materia de plantíos para lograr biocombustibles
consideran que lo sucedido en esos países asiáticos
se pueda reproducir en la Amazonia. El avance de
culturas volcadas a la producción de biodiesel sobre
tierras indígenas y de poblaciones tradicionales,
actualmente es motivo de preocupación en cuatro
Estados: Mato Grosso, Mato Grosso del Sur, Maranhào
y Paraná en el sur de Brasil, donde la empresa
“Biopalma” está incentivando la venta de lotes para
la explotación de la “palmera africana”.
Äreas
cercanas a las fronteras de Paraguay, Bolivia y
Noreste argentino.
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