¿Quién gobierna
internet?
por Marta Jar

¿www.gobiernodeinternet.com o www.gobiernodeinternet.net? ¿O ninguna de las dos?. ¿Se puede escribir una dirección web usando el alfabeto ruso?. ¿Y el cirílico?. Todas estas preguntas sobre el uso de Internet se resumen en una: ¿Quién decide qué se puede y qué no se puede hacer en la red?

 

Internet nació en 1969 en Estados Unidos. Lo que empezó siendo un sistema complicado y de uso reducido, pues no era más que un sistema de comunicación entre universidades, se ha convertido en el método de comunicación social, motor económico y fuente de negocios más grande del mundo.

 

La nacionalidad estadounidense del invento hizo evidente que en sus inicios fuese este país el que tuviera el control de la red. Lo que ya no es tan normal es que, pasados los años, siga teniendo el poder absoluto.

 

El ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) es el “órgano de gobierno”, una empresa con el respaldo permanente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos y la encargada de asignar las direcciones IP y la gestión del sistema de nombres en Internet. Es decir, decide qué cosas pueden existir, cómo se pueden llamar y dónde se encuentran en la red.

 

Sin la aprobación del ICANN no puede existir nada en el mundo virtual y, por poner un ejemplo más gráfico, si el ICANN quisiera, podría decidir, de manera unilateral, eliminar de la red todos los sitios “.es”, es decir, eliminaría el dominio nacional español y con él gran parte del rastro de España en la web.

 

Pasados los años, cuando se ha descubierto el poder que se escondía detrás de este sistema, los países han empezado a preocuparse porque los estadounidenses lo controlaran todo. De esta preocupación nació, en noviembre de 2005, el IGF (Internet Governance Forum), un grupo de debate y consultas a nivel internacional promovido por Naciones Unidas y que tuvo su primera reunión a finales de 2006.

 

Este órgano, sin ningún poder real en la práctica y que tiene su homólogo en España coordinado por el catedrático Jorge Pérez, pretende propagar la idea de que sean los países los que controlen de forma conjunta la asignación de nombres en Internet (sistema IANA) pero la realidad es que, mientras Estados Unidos no ceda parte de su poder, eso no pasará.

 

Muchos de los defensores de la idea de “autoridad compartida” ven en el nuevo presidente Barack Obama una nueva posibilidad de apertura y democratización, pero por ahora el futuro sigue teniendo a Estados Unidos en los mandos de Internet.

 

Otro ejemplo del poder que tiene el ICANN, y uno de los casos que más controversia ha levantado en los últimos años, fue la negativa ante la propuesta de crear el dominio “.xxx” para designar a sites pornográficos. La propuesta iba a ser aceptada en 2005, pero unos meses después llegó la negativa oficial y la idea quedó archivada.

 

Los defensores de los sites “.xxx” alegan que si la pornografía estuviese agrupada bajo ese dominio, sería mucho más fácil de controlar y garantizar su uso dentro de la legalidad. Los detractores afirman que, ya que se podría seguir publicando contenido pornográfico en otros sites, la creación del “.xxx” no sería más que dar facilidades para que esos contenidos se propaguen. Una confrontación de ideas que ni siquiera llegó a ser un debate por la negativa rotunda de la ICANN.

 

La realidad es que la falta de conocimiento por parte de la sociedad civil sobre el mundo de Internet, no sobre su uso sino sobre su funcionamiento, hace que todo este asunto de la gobernanza en Internet esté en un segundo plano de la política internacional.

 

Pero Internet es mucho más que diversión o comunicaciones. Internet es un gran negocio que genera y mueve mucho dinero. El ICANN tiene paralizados la creación de nombres de dominios en alfabetos como el cirílico o el chino ya que, tecnológicamente, costaría mucho dinero adaptar los sistemas actuales a esos caracteres. Por ahora sólo el alfabeto internacional es aceptado en la red.

 

Y, ¿quién ha oído hablar de un país llamado Tuvalu? Seguro que lo conocerá menos gente de los que alguna vez han entrado en un site de Internet que acaba con “TV”. Pues bien, cada vez que alguien pincha en una página con esta terminación, en realidad está accediendo a un dominio de este pequeño conjunto de islas de la Polinesia situado al norte de Australia, es decir, les está dando dinero.

 

El parecido de su nombre de dominio nacional (el que corresponde a cada país, en este caso las letras TV) con la palabra televisión, ha hecho que éste sea un dominio popular y, por tanto, muy valioso. Tanto que es una de sus principales fuentes de ingresos. El mejor ejemplo que puede haber para demostrar que Internet es un gran negocio y quien lo gobierna, en el mundo virtual, es el rey.

Fuente: La Gacetaonline.

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