La izquierda cuestionada
por diversos factores
por Raúl Legnani

A un mes y pocos días de la realización de las elecciones internas en los partidos políticos, la realidad política cuenta con nuevos elementos que no han provocado cambios sustanciales en las encuestas, ni en el propio debate.

 

Lo nuevo son los problemas físicos que han sufrido dos de los principales precandidatos: rotura de ligamento en una de las piernas de Luis Alberto Lacalle (PN); y Danilo Astori (FA) internado, con neumopatía aguda. Lo paradójico es que el más veterano, José Luis Mujica (FA), y el más joven, Jorge Larrañaga (PN), son los que se muestran más enteros y con capacidad de recorrer el país.

 

La diferencia que hay entre los dos precandidatos con problemas de orden físico es que Lacalle tiene que elaborar una estrategia que le permita seguir siendo el que cuenta con más respaldo ciudadano dentro de su colectividad, mientras que Astori tiene que repensar su estrategia pero con el objetivo de acortar la distancia que le lleva Mujica en el FA, quien en todas las encuestas aparece en primer lugar.

 

En el caso del Frente Amplio, la problemática no se reduce a los inconvenientes que están sufriendo los precandidatos principales, sino que el triunfo de la coalición de izquierda en junio y posteriormente en octubre depende de que Mujica, Astori y Carámbula lleguen con posibilidades de competir o de influir decididamente en las urnas, porque con uno de los precandidatos desmovilizado o con problemas de movilización, se pone en peligro la participación de los frenteamplistas en las elecciones internas del 28 de junio.

 

A la vez, en el horizonte de la izquierda comienzan a aparecer problemas en la gestión del gobierno y en lo que podríamos llamar el "mundo de la izquierda".

 

Si bien la administración Vázquez viene resolviendo con éxito los primeros síntomas de la crisis económica mundial, hay temas de la sociedad, como ciertos comportamientos sindicales, que impregnan al gobierno de elementos negativos sin que sea responsabilidad directa de él.

 

La crisis del Hospital de Clínicas, la reciente huelga en la Aduana, el próximo paro en la Enseñanza, las amenazas de denuncias judiciales por parte de COFE contra el Estado y las consecuencias de la sequía no son responsabilidad directa de Vázquez y del gobierno, pero en el imaginario de la sociedad toda esa problemática entra, para el pensamiento de muchos uruguayos, dentro de las responsabilidades gubernamentales.

 

Si a esto le agregamos el clima de inseguridad expresado por focos de violencia, tenemos un cuadro político-social y cultural que no es el mejor para una izquierda frenteamplista que tiene como desafío ganar las próximas elecciones nacionales en octubre.

 

¿Habrá alguien que se haga responsable e intente superar este cuadro complejo, nada conveniente para un año electoral?

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