Polémica
Con la verdad, no
se ofende, ni se teme
por Eduardo Silveyra

No hay lugar desde el cual sea falsea más la historia, que desde el ámbito oficial, la misma comienza en la escuela y atraviesa todos los ciclos de enseñanza. A ese lugar de la oficialidad, instituido desde el poder, pertenece el profesor universitario Dotta Ostria. Para obrar con prudencia, creo conveniente dejar a un costado los momentos electorales, que se viven en ambas orillas y que en lo relacionado a Uruguay podría marcar un hito casi inédito, de la mano de José Mujica. Quitar una a una las máscaras con que Dotta Ostria, cubrió a la verdadera historia, es una tarea que ya hemos emprendido muchas veces, el ejercito de falsarios es enorme.

 

El discurso de Dotta Ostria más allá del abordaje histórico que se merece, bien podría ser analizado desde el psicoanálisis lacaniano, en aquello de que el inconsciente es el discurso del otro. Es decir que el inconsciente es el Otro. Esto viene a cuento por la manera en que descalifica el señor D. Ostria. Esperamos que está vez analice y entienda lo que lee.

 

La primera falsedad en la que incurre Dotta Ostria, hace al papel de tergiversación de la historia llevada a cabo por la dictadura, en la que según él, se trataba de inducir a revisionismos interesados. Las dictaduras militares sólo entablan una relación con la historia, a través de la producción patriótica, basada en lo simbólico, sin ir más allá de cualquier análisis profundo. Entre los íconos de la simbología usada por la última dictadura militar argentina, no figuraba Juan Manuel de Rosas y si Sarmiento, su detractor.

 

Vale aclararle al Sr. Dotta Ostria,  que las dictaduras que gobernaron durante esos años oscuros y terribles, fueron instrumentadas desde los EE.UU. y estaban enmarcadas dentro de la política de aniquilamiento de los movimientos nacionales y populares, y también por la imposición de las políticas económicas genocidas de corte liberal, que abrumaron a la región.

 

Este plan de exterminio cimentado en la desaparición de personas, conocido como Plan Cóndor, se cobró la vida de 30.000 desaparecidos en la Argentina. La mayoría de ellos pertenecientes a encuadramientos peronistas, como Juventud Peronista, Juventud Trabajadora Peronista, Montoneros y otros militantes del campo nacional y popular, que nada tenían que ver con el nacionalismo católico y ultramontano al que hace referencia el Sr. Dotta y sí, comprometidos con la Teología de la Liberación, vale recordar que el Padre Carlos Mujica, militante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, claramente identificado con la Corriente Opción por los Pobres y colaborador del Movimiento Villero Peronista,  fue asesinado por la banda de sicarios de la AAA y tanto curas, como monjas o laicos vinculados al peronismo, fueron asesinados o desaparecidos, durante la dictadura más sangrienta que sufriera el pueblo argentino. Dictadura alentada entre otros, por el Partido Comunista pro soviético y la masonería argentina.

 

Esto viene a cuento de las antojadizas y malintencionadas vinculaciones que el profesor Dotta, le adjudica al peronismo, con organizaciones colonialistas como la OAS, ejercito paramilitar de las fuerzas de ocupación francesa en Argelia. Es obvio decirlo, pero tal vez D. Ostria no lo recuerde o tal vez lo oculte arteramente, que Juan Perón, junto a Tito, Nasser y Mao Ze Dong, fue uno de los impulsores del Movimiento de Países No Alineados, que trataban de quebrar la lógica de la bipolaridad, establecida entre la URSS y los EE.UU. y acordada tras los acuerdos de Yalta, Postdam y Teherán. Sirve recordar el último discurso público de Ernesto Guevara en Argelia, en 1965, acusando a los países de la orbita soviética, de ser cómplices de la instrumentación de políticas imperialistas.

 

Para continuar con sus disparatados comentarios, Dotta Ostria descontextualiza una parte de mi discurso y lo presenta como un galimatías de difícil comprensión. La referencia a Mujica y al conductor venía de la mano de un razonamiento de Antonio Gramsci que representa al condotiero, como aquel capaz de actuar como una fantasía concreta sobre un pueblo pulverizado y suscitar y organizar su voluntad colectiva.

 

Si Artigas, no hubiera actuado sobre la conciencia de un pueblo disperso, nunca podría haber sido el conductor de un proyecto político y jamás habría existido el Éxodo del Pueblo Oriental, ni jamás hubiera sido el Protector de los Pueblos Libres. La Provincia Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba, se encontraban bajo su protectorado, frente a las políticas de desintegración impulsadas desde Buenos Aires por oligarcas y jacobinos; en ese sentido Artigas hasta podría llegar a considerarse como el primer presidente de los argentinos.

 

A los bandos que representaban Sarratea y Mariano Moreno imbuidos de jacobinismo liberal, y librecambista, solo les importaban los puertos de Buenos Aires y Montevideo. Buenos Aires como centro comercial y Montevideo como centro financiero.

 

Sigamos con los dislates que el profesor Dotta Ostria, nos provee generosamente a lo largo de su escrito, en el que también se adjudica la pretensión de alertar a la juventud acerca de los peligros del peronismo. En su acendrado gorilismo de izquierda sebrelliana, habla del marcado acento xenófobo del movimiento peronista y de la contradicción  de Juan Perón al término de la Segunda Guerra Mundial al cobijar amorosamente, según sus palabras a inmigrantes nazis, croatas y de otras etnias, que con apellidos falsos y pasaportes del Vaticano, llegaron a las playas argentinas. Habría que preguntarle a Dotta Ostria si en las “otras etnias” comprende él, a los miles de judíos que llegaron a la Argentina durante el primer y el segundo gobierno peronista, constituyendo la inmigración más grande de judíos que tuviera la Argentina en el siglo XX.

                       

Es tanta la aversión que profesa el profesor Ostria hacia la figura del caudillo o conductor y el significante que este tiene en el criollo de estas tierras, que menosprecia cualquier construcción que se de desde lo nacional y popular, de esa manera arremete contra el gaucho Martín Fierro y contra su autor José Hernández, al que sitúa como un oligarca terrateniente, olvidando la defensa que este hiciera de Leandro Gómez y que su hermano Rafael Hernández combatiera junto al caudillo oriental, en el sitio de Paysandú, del que habla Dotta, como una gesta antiimperialista. Siguiendo un razonamiento de marxismo de manual, condena a José Hernández por el solo hecho de ser estanciero.

 

A esta altura cabe preguntarse el porqué, del maniqueísmo del profesor Dotta Ostria, que pretendiendo dar a Rosas un papel de súbdito del imperio lo pone firmando tratados con la corona británica que nunca firmó, ya que el gobierno era ejercido por un cipayo como Rivadavia, es bueno aclarar esto ya que Dotta Ostria es profesor universitario.

 

El 20 de noviembre de 1845, se da otra batalla antiimperialista en el Combate de la Vuelta de Obligado contra la escuadra anglo francesa con Rosas en el gobierno. Las intenciones no solo eran la de la libre navegación de los ríos, iban más allá de ese propósito. Es importante lo que señala Abelardo Ramos:

 

Los ingleses planeaban en su correspondencia diplomática la balcanización, como lo demuestran las investigaciones contemporáneas en los archivos del Foreing Office. Un agente británico escribía a Londres:

 

El reconocimiento del Paraguay; conjuntamente con el posible reconocimiento de Corrientes y Entre Ríos, y su erección en estados independientes aseguraría la navegación del Paraná y del Uruguay. Podría así evitarse la dificultad de insistir sobre la libre navegación que nosotros hemos rechazado en el caso del río San Lorenzo.

Y concluye Abelardo Ramos, el cinismo de esos caballeros no dejaba nada que desear.

 

Esto explica claramente el porqué del no reconocimiento de la independencia del Paraguay y por otro lado la guerra que se entabla con Bolivia tiene sus razones, en que el presidente Santa Cruz tenía una política anexionista con respecto a las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán.

 

El profesor Dotta Ostria en su texto, apunta que hasta el imperio de Brasil reconocía formalmente a la República del Paraguay a comienzos del gobierno de Carlos Antonio López y arriesga luego una hipótesis contra factual en la que sostiene que no era muy distinta la política de Rosas y la que tendrá Mitre para con los guaraníes. Lo único históricamente comprobable es que fue Mitre y no Rosas quien junto a Venancio Flores y el imperio del Brasil, encabezó la guerra de la Triple Alianza contra la hermana república guaraní. Por otra parte como el profesor Dotta no debe desconocer, la historia abunda en ejemplos de países que reconocen mutuamente sus gobiernos, hasta cinco segundos antes de iniciarse las hostilidades. Sería bueno que el esmerado docente Dotta leyera La dialéctica del amo y el esclavo en Hegel, de Alexander Kojeve, lo ayudaría a comprender los ciclos históricos.

 

Otra de las falacias que el crispado profesor Dotta nos quiere hacer creer, es cuando se refiere a Rosas y su campaña contra los indios, que en realidad fue una campaña contra la “industria del malón” llevada a cabo por bandas de contrabandistas e indios chilenos que robaban ganado para venderlo después en Chile. Las burdas mentiras con que tergiversa la historia son fáciles de rebatir. Veamos lo que dicen los indios supuestamente escarnecidos por Juan Manuel de Rosas y la banda de ganaderos amigos.

Juan Catriel

“Juan Manuel es mi amigo. Nunca me he engañado. Yo y todos mis indios moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos y entre ellos. Mientras viva Juan Manuel todos seremos felices y pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras esposas e hijos. Todos los que están aquí pueden atestiguar que lo que Juan Manuel nos ha dicho y aconsejado ha salido bien...” (Discurso del cacique pampa CATRIEL en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al poder en su segundo gobierno. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833. Recopilado por ADOLFO GARRETON. Edit. EUDEBA. Bs. As. 1975.)

 

Cipriano Catriel

“Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos”. (Expresiones del Cacique Catriel, extraídas del libro “Roca y Tejedor de Julio A. Costa.

 

Cacique Nicasio

Que él había acompañado en cinco campañas a Juan Manuel y que siempre había de morir por él porque Juan Manuel era su hermano y el padre de todos los pobres” (Parte del discurso del Cacique Nicasio en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al gobierno por segunda vez. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833”. Recopilado por Adolfo Garretón. Edit. EUDEBA.)

 

Debería recordar el profesor Ostria que también Artigas, cuando formó parte del cuerpo de Blandengues fue enviado a combatir a los indios en los territorios en que éstos, unidos a bandas de contrabandistas, se dedicaban al contrabando y al cuatrerismo.

 

Exmo Sr.

 

El Ayudante Mayor del Cuerpo de Blandengues Don Josef Artigas, comisionado con una partida de Tropa a la persecución de indios Charruas y malhechores en los campos de esta parte oriental del Río de la Plata, me dice con fecha de 30 de Septiembre próximo pasadoque con 30 hombres saliese al mismo tiempo que yo avanzace la Baquería que estaban haciendo a recoger la cavallada, advirtiendolé, que no hiciese, ni menos su tropa, fuego a ninguno, a no ser que hiciesen Armas, o no quisiesen entregarse, siendo yá claro hemos, abanzado como havía dispuesto, haviendo apresado cincuenta y siete Indios y quatro chinas, una de estas heridas, y otra criatura que hacen el número de Sesenta y una Pieza, haviendo muerto algunos deestos por resistirse a no querer entregarse.

Archivo Artigas tomo 2°, página 377. Editado en Montevideo por la Comisión Nacional Archivo Artigas en el año MCMLI

 

La política de alianzas con los indios, son las que establecen más tarde la lealtad que tendrán tanto a Artigas como a Rosas. La lógica sarmientina ubico a ambos caudillos del lado de la barbarie, junto a Quiroga y otros caudillos federales, en una lógica también de índole perversa, Dotta Ostria pretende un Artigas despersonalizado de su verdadera ideología y se esfuerza en arrearlo hacia sus equivocas ideas. ¿Es ese el papel de un historiador?.

 

Artigas se educó con los franciscanos, orden a la que su familia pertenecía, ya que formaban parte de la Tercera Orden Franciscana o sea laicos que siguen los carismas de dicha orden.

 

El humanismo de Artigas poco tenía que ver con las ideas jacobinas, en las primeras escuelas con población indígena, una de las primeras preocupaciones del prócer, era la enseñanza religiosa. Como hizo al dar instrucciones de catequizar a los cuatrocientos indios abipones a los que estableció en territorio oriental y que habían sido enviados por el gobierno de Corrientes, pues estos eran resistidos por los criollos.

 

Cuando José Artigas le dice al pueblo oriental: Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana, conceptualiza una premisa franciscana, en el que la voz del pueblo es también la voz de Dios. Ideas éstas muy alejadas de las de la Ilustración, que eran moda entre  los doctores de los puertos de Montevideo y Buenos Aires.

 

El capitalismo artiguista estaba ligado al sistema de producción, de economías regionales integradas heredado de los españoles, el mismo que después fue destruido por el Imperio Británico. El capitalismo criollo de Rosas también estaba ligado a ese sistema, pero las complejidades que debió enfrentar, a veces lo llevaron a tener algunas actitudes que hoy se nos muestran como contradictorias. En lo que no hay duda, es que la lucha de Artigas, Rosas y Oribe está enmarcada históricamente en los inicios de los movimientos nacionales y populares de liberación y a la construcción de un proyecto de liberación desde lo nuestro.

 

Lo que extraña es que aun haya alguien como Dotta, que defienda tan a ultranza a La Revolución Francesa, de la que, sin ningún tipo de documentación ad hoc, afirma que Artigas fue un ciego seguidor. Sirven para explicarla, las mismas palabras de Luis Alberto de Herrera, que cita Dotta Ostria, a las que habría que agregar, que fue una revolución liberal y burguesa, que estableció el sujeto social de ciudadano, pero que nada hizo para mejorar la situación social de los sans culotes, a los cuales supo instrumentar previamente en su provecho. Napoleón I propalador y heredero de los ideales liberales de dicha revolución, reprimió los movimientos independentistas en Haiti, capitaneados por los patriotas Dessalines y Toussaint Louverture, de la mano del general Leclerc.

 

 Otras de las particularidades de la revolución, es que fue financiada con las exacciones coloniales en Santo Domingo, a la sazón uno de los puntos comerciales más ricos del planeta.

 

Para clarificarle al docto escriba Dotta Ostria, que los hombres a lo largo de su vida, desempeñan diferentes papeles, corresponde citar las unas palabras de Eduardo Víctor Haedo, en relación algunos insignes hombres de la causa nacional y popular.

 

Saravia, Herrera, el Che, guerrilleros de alma, más útiles muertos que vivos a la causa de la liberación. Esta demostración impresionante, hecha por el héroe de las juventudes revolucionarias de América, a las nuevas generaciones la perspectiva adecuada para descubrir en el Che, en Herrera, en Saravia, en Artigas, la ascendencia de sus personalidades generosas, el rumbo cierto de una revolución auténticamente americana.

 

Voy a dejar de lado cierto análisis de historieta que realiza Dotta Ostia, en una pretendida interpretación lúcida de una parte de la historia argentina, para no situarlo en el campo del historietista, lugar al que se esfuerza en pertenecer con su discurso enfático de zonceras. Y también apartar de estos asuntos a esos energúmenos de Gualeguaychú y a la zonza pelea de gobernantes, porque como dijera el intendente de Colón Hugo Marsó, al inaugurar el primer Parque Binacional con la heroica Paysandú, la hermandad de los pueblos esta por encima de los gobiernos.

 

Eduardo Silveyra

Periodista/Escritor/Argentina

 

Fuentes:

Jorge Abelardo Ramos, Revolución y Contra Revolución en la Argentina. Las Masas y las Lanzas.   Editor: Honorable Senado de la Nación Argentina. 2006.

 

Enrique M. Barba y Julio Irazusta. Rosas y los intereses británicos en la Argentina. De la Anarquía a la Organización Nacional. Historia Integral de la Argentina. Tomo 2 Ed: Centro Editor de América Latina. 1974.

 

Vivían Trías, El imperio Británico en la Cuenca del  Plata tomo 2. Ed: Ediciones de la Banda Oriental 1988.

 

Antonio Gramsci, La Política y el Estado Moderno. Ed. Premia Editora. La red de Jonas, 1990.

 

Mario Cayota. Artigas y su Derrota: ¿Frustación  o Desafio? Ed: Taurus. 2007.

 

Eduardo Víctor Haedo, HERRERA Caudillo Oriental. Ed: Arca. 1969.

 

Ernesto Goldar, La Descolonización Ideológica. Ed: A. Peña Lillo. 1973.

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