¿La pintura de Sorolla
idealizó a España?
Exposición en el Prado

 

La muestra de un centenar de obras del pintor español Joaquín Sorolla  (1863–1923), que por estos días expone el Museo del Prado constituye un gran acontecimiento cultural y artístico. Sorolla como bien indica Calvo Serraller en el País de Madrid; “tras la muerte de Goya y el nacimiento de Picasso, no sólo fue el mejor pintor español, sino, sin duda, uno de los mejores del fin del siglo XIX. 

 

 Por su parte para Jorge Sainz del Heráld; “encajado en la corriente pictórica del impresionismo, la muestra discurre de forma cronológica entre sus inquietudes creativas. Primero, los cuadros de pintura social que le dieron fama en las últimas décadas del siglo XIX. A continuación, un amplio conjunto de retratos que ponen de manifiesto la influencia y admiración que Sorolla profesaba por Velázquez. Y, por su puesto, sus famosas escenas de playa, que han legado para la historia algunas de sus obras más celebradas, como "La vuelta de la pesca", "Sol de la tarde", "Chicos en la playa" y "Paseo a la orilla del mar".

 

Dentro del centenar de pinturas que el Prado exhibirá están las que el pintor realizo a pedido para  biblioteca norteamericana de la Hispanic Society of America. La muestra a estado precedida por 'Sorolla y su idea de España, preparada por el Museo Sorolla -la casa donde el pintor vivió en Madrid. 

 

Allí se pudo apreciar una muestra de 33 pinturas al óleo. Se trata de los trabajos preparatorios de los 14 paneles que el mecenas Archer Milton Huntington encargó a Joaquín Sorolla en 1911 y que le servirían para decorar la biblioteca de la citada institución, ubicada en Nueva York. "Le llevó siete años el encargo", dijo el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez. "Estos trabajos resultan un buen aperitivo para lo que veremos en el Prado".

 

La directora del museo, María Luisa Menéndez Robles agrego; el pincel de Sorolla muestra una España vestida con trajes regionales y ausente de la más mínima crítica. "Era un esteta de la pintura, fue "un hombre que interpreta el mundo a través de su sensualidad, de su alegría, de su exquisita sensibilidad; en su discurso no hay grandes profundidades ideológicas".

 

Para realizar el encargo, Sorolla recorrió la geografía española pintando directamente del natural. Comenzó en Oropesa (Toledo), en 1912 -donde estudió los llamativos trajes de lagarterana-, y finalizó en Ayamonte (Huelva), con 'La pesca del atún' (1919). Entre medias pintó los 'Novios salmantinos' (1912), 'Tipos manchegos' (1912), 'Tipos del Roncal' (1912), 'Bailaora flamenca' (1914), 'Estudio para la cruz de Mayo' (1914) o 'El gaitero gallego'. Dentro de los paisajes cabe mencionar 'El Guadarrama' (1913), 'Campos de trigo. Castilla' (1913), 'Palmeras. Valencia' (1916) y 'Costa de Santa Cristina. Lloret de Mar (1915). De los óleos dedicados a monumentos resaltan la 'Vista del Tajo'.

 

 

Toledo' (1912) y el 'Castillo de la Mota. Medina del Campo' (1912). "Castilla suponía, para Sorolla y para otros muchos intelectuales de la época, el eje vertebral de la península", dijo la directora del museo. "Castilla como centro de poder y de la administración del país, y Andalucía como lugar mágico y exótico, fue el escaparate de España que Sorolla vendió a los Estados Unidos".

 

Por su parte el periódico Ecodiario es,  dice que; “sus paneles, muestran la idea que tanto el mecenas como el pintor tenían de España, así como la imagen que deseaban trasladar a los estadounidenses, una imagen ligada a la tradición. "La idea de Sorolla es castellano-centrista, identificando a España con Castilla, y de Andalucía, ya que los trabajos se iban a ver en Estado Unidos en un momento en que el turismo empieza a venir y ese turismo pasa por Andalucía", ha señalado la directora.

 

Entre los cuadros exhibidos esta el retrato que Sorolla le realizó a Galdós que se hizo archiconocido cuando la Fábrica de Moneda de España decidió utilizarlo como imagen en los antiguos billetes de mil pesetas. Esta singular obra de formato apaisado, constituye la primera manifestación en que Sorolla rompe con el retrato tradicional, que se generaliza en su obra al recoger las efigies de amigos y familiares.

 

El retrato sigue siendo tenebrista, según los modelos españoles del siglo XVII, en cabeza y manos, porque el pintor no abandona el tratamiento tradicional hasta épocas muy avanzadas de su vida, a partir de 1904, cuando se enfrenta con el retrato al aire libre.

 

Joaquín Sorolla (1863-1923) será la primera gran exposición antológica que el Prado dedica a este maestro del siglo XIX y la más importante celebrada tanto dentro como fuera de España. La exposición mostrará más de un centenar de pinturas de Sorolla: 32 de colecciones privadas (26 de colecciones españolas y 6 de colecciones americanas y británicas) y 56 pertenecen a colecciones públicas.

 

Entre 1913 y 1919 el pintor español realizo obras de tres metros y medio de alto por setenta metros de largo, alzó un imborrable monumento a España, pues en ella se representaban escenas características de diversas provincias tanto españolas como portuguesas.

 

Cuando terminó los trabajos para la Hispanic Society, en noviembre de 1911, trabajó como profesor de composición y color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. En 1920, mientras pintaba el retrato de la señora Pérez de Ayala en el jardín de su casa en Madrid, padeció un ataque de hemiplejia que limito drásticamente sus facultades físicas y mentales. Murió en su casa de Cercedilla el 10 de agosto de 1923.

 

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