Mercosur – Unasur : ¿Cuerpos sin espíritu?
Integracion regional:
desafíos y opciones
por el profesor Bernardo Quagliotti De Bellis

La evolución de los procesos de integración y de cooperación regionales se suele examinar sin profundizar lo suficiente en  los sucesos políticos, tanto nacionales como internacionales que la determinan.

 

Desde que se iniciaron los esfuerzos de complementación entre los países iberoamericanos, la región ha experimentado profundos cambios políticos, sociales, económicos que, en muchos casos han determinado el ritmo y el alcance de los diversos procesos concebidos.

 

Pasado el tiempo de las alevosas dictaduras, si bien es necesario reconocer que el feliz retorno de democratización de la región, creó un nuevo ámbito político, dicha condición es necesaria pero no totalmente suficiente. La inestabilidad económica de los países industrializados y la crisis del endeudamiento, han generado una gran incertidumbre que atenta contra la autonomía en la concepción de políticas de mediano y largo plazo y su proyección en las diversas actividades que es necesario impulsar  en el ámbito regional.

 

La internacionalización de la  economía mundial  hace que en Iberoamérica   sea  imperativa la creación de mecanismos que ayuden a reducir o atenuar al menos, la vulnerabilidad y la  histórica dependencia  de sus  países.  La globalización    vista como  producto   del crecimiento  histórico de la población mundial , la que es acompañada por   intensas   migraciones    obliga al poder político a examinar  permanentemente,  con espíritu crítico   pero sin pesimismo,   el estado verdadero  de los  procesos de integración y cooperación,  aceptando que  los  mismos   no se logran  por decreto o como resultado de acuerdos   establecidos  en   complejos tratados internacionales o regionales.

 

Desde la amazonia, repensar  brasil. 

Roberto Mangabeira Unger, actual ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil  -que se considera de izquierda-  fue catedrático de Derecho   en la facultad de Leyes de Harvard , teniendo como  uno de sus alumnos al actual presidente estadounidense Barack Obama. En el 2006 fue candidato presidencial del  intrascendente Partido Humanista de la Solidaridad y, a pesar de haber sido un acerbo crítico del presidente Lula da Silva, en julio de 2007 fue convocado por éste para que se encargara de organizar el futuro del país.

 

Como  Ministro de Asuntos Estratégicos, lanzó el “Plan Amazonia Sustentable,”  convirtiendo a esta inmensa y estratégica región  en el “gran laboratorio nacional, la vanguardia donde repensar Brasil”.    .  A   ello  se suma el acuerdo que estableciera con el Ministerio de Defensa de su país, para definir   un Plan Estratégico  Defensivo, posibilite  la reorganización de las  Fuerzas Armadas brasileñas, “en torno a una vanguardia científica, con una industria orientada a desarrollar su propia tecnollogía”

 

Mangabeira Unger, es considerado como  uno de los teóricos más brillantes y polémicos en el ámbito del pensamiento social contemporáneo.

 

En reciente declaraciones, afirmó que el MERCOSUR, al igual que la  UNASUR, son respectivamente    “cuerpos  sin espíritu”,  lo que obliga a   encontrar un proyecto conjunto en América del Sur con un modelo alternativo,  con el fin de evitar   “la inmensa asimetría de poder entre Brasil y sus vecinos”,  pues la fragilidad que presentan ambos organismos no se soluciona  en base a recetas paternalistas o con contemplaciones o con donaciones.

 

A tal problema se suma otro  que   deteriora más aún   la situación ,  manifestado ante  la actitud del sector más avanzado de la sociedad brasileña quien  comienza  a alejarse de América del Sur  agravando la asimetría de poder a favor de Brasil.  Si en la región los diversos países no establecen políticas dirigidas a solucionar el desequilibrios en las variables macroeconómicas y no se logra la recuperación de su capacidad productiva  -en especial de bienes exportables-  la cadena sudamericana de producción y distribución permanecerá débil lo que lleva a pensar que será difícil pensar en una solución con visos de estabilidad para el conjunto.

 

La dimensión política y geopolítica

Como demuestra la historia, los efectos de las tensiones geopolíticas no sólo debilitan las relaciones entre los países, sino que comprometen las propias bases del desarrollo nacional.

 

En  ciertos países sudamericanos, al igual que en otras naciones de la región iberoamericana, el gasto militar compite de manera abierta con los recursos para el desarrollo económico y social.

 

Los conflictos regionales suelen ocurrir por disputas fronterizas entre países vecinos. El fortalecimiento del “Plan Amazonia Sustentable”, lleva a considerar la hipótesis en cuanto a que Brasil se convierta en un gendarme regional. Según el ministro de Asuntos Estratégicos  -Mangabeira Unger-  esta nueva política de defensa no implicaría una actitud belicista , por cuanto hay que tener en cuenta que Brasil es decidido impulsor del flamante Consejo Sudamericano de Defensa, que debe establecer mecanismo de consulta, con el objetivo de prevenir c0onflictos como los más recientes entre Colombia y Ecuador, o resolverlos rápidamente si se producen.

 

La integración y la cooperación regionales podrán alcanzar su pleno desarrollo sólo si se vinculan estrechamente  con las `prioridades básicas de los gobiernos. reflejada en sus respectivas políticas económicas. Se trata de una condición fundamental que entraña cerrar la tradicional brecha entre la declaración política y las acciones de los agentes operativos.

 

En este sentido es preciso encontrar un método apropiado para que los acuerdos que puedan lograrse  a través de una diplomacia activa, se traduzcan en una reactivación operativa en el sistema MERCOSUR, tan debilitado en los últimos tiempos.

 

¿Qué  debería  proponer hoy la izquierda en todo el mundo?

Ante la pregunta de este subtítulo, planteada  en el blog de la diputada española Yolanda Villavicencio,  el ministro Mangabeira Unger  respondió: “Hay tres izquierdas en el mundo. 1ª Hay una vendida, que acepta el mercado y la globalización en sus formas actuales y que quiere simplemente humanizarlas por medio de políticas sociales.- Para esa izquierda, solo se trata de humanizar lo inevitable”.   2ª Hay otra izquierda recalcitrante que quiere desacelerar el progreso de los mercados y la globalización  en defensa de su base histórica tradicional (los trabajadores sindicados de grandes empresas industriales. Y hay una tercera izquierda, la que me interesa, que quiere reconstruir el mercado y reorientar la globalización con un conjunto s innovaciones institucionales. Para esta tercera izquierda, lo primero es democratizar la economía de mercado, lo segundo capacitar al pueblo y lo tercero, profundizar la democracia.”

 

Hace diez años   -mientras el Foro de Davos movilizaba a los países potencias en torno a programas de mundialización desbocada- se creó  el Foro Mundial de las Alternativas, con el propósito de impulsar acciones humanistas en pro de la vida de los pueblos y la democracia liberadora. El Manifiesto con que   cerró  sus debates planteó claramente fundamentados,  doce puntos determinantes:

1) Es tiempo de revertir el curso de la historia pues el destino de la humanidad se halla en juego. 2) Es tiempo de derribar el muro existente entre el Norte y el Sur. 3) Es tiempo de encarar la crisis de civilización. 4) Es tiempo de rechazar el poder exclusivo del dinero. 5) Es tiempo de transformar el cinismo en dignidad y la dignidad en poder. 6) Es tiempo de reconstruir y democratizar el Estado. 7) Es tiempo de ser verdaderos ciudadanos.  8) Es tiempo de volver a nuclear los valores colectivos.  9) Es tiempo de mundializar mas luchas sociales.  10) Ha llegado el tiempo de las convergencias.

11) El tiempo de un pensamiento creador y universal se abre ante nosotros. 12) El tiempo de la acción ya ha comenzado.

 

En nuestros días, los pueblos sudamericanos en particular, se ven enfrentados a tres graves crisis: a) la climática, b) la energética, c) la  económica-.financiera. Si bien  en la región, la democracia demuestra signos de consolidación, ella no es tan sólo una meta en la organización de las sociedades.

 

 Reforzar y democratizar las instituciones internacionales, regionales y mundiales, se ha convertido en un objetivo realizable, del que dependen el progreso del derecho internacional y la insoslayable regulación de las relaciones económicas, sociales y políticas en todo el escenario mundial.

 

“Es tiempo de volver a nuclear los valores colectivos”.

 

Bernardo Quagliotti De Bellis:

Profesor y director de la revista Geosur

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