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Galeano presentó su libro
Espejos en Washington
El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, dijo en
Washington donde presentó su nuevo libro "Espejos",
que algunos creían que la región "estaba muerta,
otros dormida y ahora está despierta", y que hoy se
encuentra en un "proceso de cambio" como resultado
de
las "energías creativas".
El literario uruguayo resaltó el "proceso de cambio"
por el que atraviesa la región, describiéndolo como
"el resultado de energías creativas".
"Algunos pensaban que estaba muerta, otros dormida y
ahora está despierta", dijo ante una librería de la
ciudad de Washington, atiborrada de gente que
ganándole espacio a los libros seguía atentamente
los relatos de Galeano.
"Mi intención fue hacer algo así como una historia
universal contada desde el punto de vista de los que
no han salido en la foto", a la prensa dice el
escritor y periodista, sobre su nuevo libro
"Espejos", que publica Editorial Siglo XXI. En esta
entrevista, Galeano habla de su pasión por el
fútbol, admite sus contradicciones respecto de Hugo
Chávez, critica a Fidel pero rescata a Cuba y
propone una solución para las pasteras.
-
¿Por qué escribió "Espejos"?
- "Espejos" es la culminación
de un trabajo que inicié con "Las venas abiertas..."
y que continué con "Memorias del Fuego". En Memorias
encontré mi lenguaje, mi estilo para contar el
pasado de tal manera que se convirtiera en presente.
Para que el lector sintiera que eso que había
ocurrido, seguía ocurriendo mientras yo lo contaba.
- ¿Qué es para usted el pasado?
- Es un señor que se hace el
dormido o -a veces-, simula estar muerto, pero que
en realidad está vivo en todos nosotros aunque no lo
sepamos. En Memorias del fuego las historias
chiquitas fueron formando la Historia grande. Allí
me di cuenta de que estaba encontrando amigos y
enemigos en otras épocas, en otros tiempos.
- ¿Pero por qué lo tituló
Espejos?
- Porque en los espejos uno se
reconoce en otros aunque esos otros ya no estén. De
algún modo te reconoces: en lo que amas o en lo que
odias. El libro está escrito para contar cosas,
contar historias que le ocurrieron "a los que no
salieron en la foto". O sea, a los que fueron
excluidos por la historia oficial: las mujeres, los
negros, los indios, los chinos, los indúes, los
árabes. Es gente que tiene una enorme historia pero
que no se sabe que ha ocurrido.
- Cuando dice que es una
Historia casi universal, no es también la historia
de los vencidos, de los derrotados...
- Sí. Creo que sí. Porque creo
que los mensajes más interesantes que podemos
recibir son los mensajes no escuchados, porque los
que emitieron esos mensajes fueron los derrotados de
la Historia oficial. Yo fui rescatando cosas que me
fueron asombrando en la medida que las iba
descubriendo. Se trata de recoger el testimonio de
los no escuchados, justamente porque sus vencedores
se ocuparon de callarlo. De todos modos, la prueba
de que la Historia está viva es que los vencidos de
hoy pueden ser los vencedores de mañana o a la
inversa.
- Usted trabaja mucho con la
mirada, con el punto de vista para cuestionar
aquellas cosas que uno da por obvias.
- Yo lo que hago es mirarlas de
otro lado. Siempre digo que desde el punto de vista
de una lombriz un plato de spagettis es una orgía.
Se trata de mirar desde el otro ángulo. ¿Porqué
fueron "normales" cosas que fueron tan anormales?.
¿Cómo pudieron ser aceptadas tantas exclusiones,
tanta discriminación, tantas mutilaciones?
- Deme un ejemplo
- La Iglesia católica impidió
durante siete siglos y medio que las mujeres
cantaran en los templos. ¿Porqué eso resultó
"normal? La idea que las voces de las hijas de Eva
ensuciaba la pureza del templo porque era la voz que
había tentado a Adán.
Lo mismo pasa con el celibato
sacerdotal. Los curas se casaban hasta que la
Iglesia -que era dueña de la tercera parte de todas
las tierras de Europa- que no sed podía timbear el
patrimonio si se dejaba en manos de las mujeres y
los hijos de los curas. Para preservar su patrimonio
inmobiliario, la Iglesia se convirtió en la única
empresa de solteros del mundo.
- ¿Cómo prefiere definirse:
como periodista, como historiador, como cronista?
- Como nada. Yo no sé bien lo
que soy. Lo que escribo es un género de géneros, es
una cosa muy difícil de clasificar. Lo que sé es que
la mirada humana es subjetiva: la objetividad es una
aventura imposible y que en general se usa como
máscara para ocultar las deformaciones más colosales
de la realidad.
- ¿Cuál es la respuesta que ha
encontrado para todas las injusticias que recopila
en el libro?
- El libro no da respuestas,
sólo formula preguntas y después cada cual lo
interpretará a su manera. Esa es la diferencia entre
este tipo de narrativa y un libro como "Las venas
abiertas...." que era un ensayo clásico. Aquí hay un
juego más libre con el lector. Yo intento conversar
con él y entregarle estas cosas para que cada uno
haga con ellas lo que le parezca.
- La denuncia es una constante
en sus libros y artículos, pero el tono de la
denuncia ha cambiado ¿Por qué?
- He ido descubriendo que todo
lo que uno intente hacer para desenmascararla
realidad va a ser más eficaz, va a funcionar mejor
si uno se limita a mostrarla tal cual es. La
denuncia explícita me parece menos eficaz a largo
plazo que la denuncia implícita. Es como la
diferencia entre la pornografía y el erotismo.
-¿Cuándo le indignan cuestiones
del presente, no le dan ganas de subir el tono?
- Yo creo que la prosa vibra
mejor, tiene más electricidad cuando uno cabalga
mejor con riendas cortas. Si uno da rienda suelta,
se deja ir, es mucho menos eficaz. Yo no quiero
dictar cátedra, pero eso es lo que me pasa a mí. Me
parece que mejor que formar es informar. Mejor que
desarrollar las ideas en abstracto es encarnarlas.
Que las ideas transpiren, que respiren, que
tiemblen, que lloren y que rían. Después hay que ver
que pasa con las palabras que el lector recibe y ahí
no hay estadística válida. La prueba de que un libro
de veras funciona no está en el libro sino en el
lector o la lectora.
- ¿Cómo trabaja?
- Siempre ando con una
libretita (saca del bolsillo una libreta del tamaño
de una caja de fósforos). Acá tomo nota de cosas que
veo , que leo, que no sé si se van a convertir en
algo: (hojea la libreta y lee:) "Todo se hace desde
abajo, salvo los pozos se hacen desde arriba".
- ¿Qué es lo que más te
gustaría?
- Conocer a Dios pero sin
morirme
- ¿Cómo elige a sus enemigos?
- No hay malos y buenos. Todo
lo que nos mutila la diversidad posible, no ayuda a
vivir. Las concepciones fanáticas, dogmáticas de la
religión, la política o la cultura o de lo que sea,
son mutiladoras de la diversidad. Lo mejor que el
mundo tiene es la cantidad de mundos que el mundo
contiene. Lo que yo siento como enemigo es aquello
que me niega la diversidad del mundo.
- Por ejemplo, los
fundamentalismos de cualquier signo...
- No sólo los fundamentalismos.
También las mutilaciones heredadas. ¿Cómo puede ser
que la estatua más alta de la Argentina sea la del
general Roca, el exterminador de los indios? Eso es
anormal.
- Sin embargo, usted lo pone a
Diego Armando Maradona en el lugar de un Dios.
- Si, pero de un Dios sucio. En
el texto sobre Maradona digo que fue un rebelde: el
único ídolo del fútbol que cuestionó el negocio del
fútbol, que fue solidario con otros jugadores que no
eran ni famosos ni importantes como él y eso es algo
muy positivo. Pero las claves de su ascenso a su
condición divina no están sólo en sus virtudes sino
también en sus defectos. Ha sido más admirado por el
gol robado a los ingleses que por el gol que realizó
en la jugada más prodigiosa que se ha visto en la
Copa del Mundo. Por eso la gente lo quiere tanto:
porque es un Dios sucio, pecador, que se nos parece:
es borrachín, mujeriego, mentiroso, borrachín. El
drama de Maradona es que los dioses no se jubilan.
El no va a volver a la anónima multitud de la que
proviene. El necesita ser el muerto de cada velorio.
- ¿Cómo concilia su pasión por
el fútbol con el fútbol-negocio, el fútbol de las
barras bravas?
- Nada ha sido más
mercantilizado que el sexo. Mucho más que el fútbol
y sin embargo ahí está. Con el fútbol pasa lo mismo.
El fútbol bien jugado es una hermosa fiesta de los
ojos que lo miran y de las piernas que lo juegan, a
pesar de del cochino negocio que rige el fútbol en
el mundo de hoy. Lo mismo pasa con muchas otras
pasiones humanas que merecen ser vividas.
- ¿Qué piensa de la nueva
generación de líderes latinoamericanos?
- Hay una voluntad de cambio
que me parece muy saludable, pero las
generalizaciones son injustas y no muy respetuosas
de la realidad. Me parece que existe una voluntad
popular de cambio: la gente quiere otra cosa. Se
hizo una experiencia muy desgraciada con esta
idealización del mercado como una solución mágica
para los problemas hasta que país por país se ha ido
demostrando que el libre mercado es enemigo de la
libertad humana.
- ¿Cómo explica la aparición de
líderes como Hugo Chávez?
- Es un hombre muy
contradictorio. Con algunas cosas me identifico, con
otras no. A veces mete la pata, a veces me parece
que dice la verdad. Yo lo que resaltaría como su
mérito principal es su generosidad. Es un hombre
solidario y es muy raro que un país petrolero sea
solidario. Los países petroleros siempre son
egoístas y jodidos, empezando por Arabia Saudita- El
hecho que Venezuela a partir de Chávez se haya
convertido en un país tan generoso y solidario me
parece muy importante y debe ser tenido en cuenta a
la hora de medir la longitud de sus discursos o
algunas ideas disparatadas que se le pueden ocurrir.
- ¿Y qué aspectos le
disgustan?
- Cuando me cuenta que Irán es
una maravilla. O cuando hace la apología de las Farc
a mi no me convence para nada.
- En "Espejos" enumera las
críticas que se le han formulado a Fidel Castro...
-
Si. Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que
confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen
razón. También dicen que si Napoleón hubiera tenido
un diario como el diario Granma, ningún francés se
habría enterado del desastre de Waterloo. Y en eso
sus enemigos tienen razón. Pero sus enemigos no
dicen que Cuba es un raro país que no compite en la
Copa Mundial del Felpudo. Cuba es lo que pudo ser y
no lo que quiso ser.
- Usted siempre alertó contra
el monocultivo pero ahora Uruguay afronta el riesgo
de monocultivo de celulosa y Argentina el de la
soja.
- El monocultivo otorga la
ilusión de glorias fugaces que después te convierten
a la ruina perpetua. La historia latinoamericana es
una historia de esas ruinas. Todo monocultivo es
devastador. El de soja para la Argentina y el de
celulosa para el Uruguay.
- ¿Qué haría con las pasteras
que procesan celulosa?
- Yo ya sugerí, pero no me
hicieron caso. Propuse que las pongan todas en Punta
del Este porque van a mejorar mucho la calidad de
vida del balneario.
Fuente: bol press
LA
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