Octacilio,
¡¡echen a Gusía!!
por El Perro Gil
(elperrogil@gmail.com)

No pude resistirme a titular esta nota aprovechando la chance que me daba el nombre del presidente de la Federación Rural, Octacilio Echenagusia.. Por supuesto que el juego de palabras es una chanza que me permito después de la calentura y estupor que me produjeron sus palabras al cierre del congreso ruralista en Mercedes.

 

Se podrá criticar la operativa y oportunidad de la asistencia en la crisis originada por la sequía, pero debe repararse principalmente que quien lanza la crítica (y a quienes representa), no fue asistido en la instancia por la sencilla razón que la ayuda fue para pequeños productores. Aquellos núcleos familiares que se dedican a la producción agropecuaria en pequeñísima escala y quienes sin esta asistencia simplemente desaparecían. Ayuda que vino de un gobierno progresista, nuestro gobierno, y no precisamente de la asociación o federación que los representa, conste.

 

Tuvieron el descaro incluso de negar apoyo en la distribución del grano como pasó en San José, siendo las pequeñas agrupaciones –a las que no representan estas gremiales latifundistas- las que hicieron el trabajo. Llegada la crisis apelan al limosneo al gobierno de turno en práctica acostumbrada que paliaba las crisis a costa del erario público que aumentaba los déficit fiscales, ese del que hablan tanto y que tiene en su haber muchas 4 x 4 que hoy circulan por rutas nacionales. Como se dijo basta a esa práctica ventajera de endeudarse en gastos suntuarios y no productivos, lanzan estos envenenados dardos que sabrán leer quienes ven más allá de esta politiquería de baja estofa. (Y mejor lo entenderán quienes lo lean por una XO).

 

Un presidente de una gremial rural – una de las más representativas y fuertes en términos económicos- tiene el descaro de criticar el Plan Ceibal. Claro, no les sirve que el hijo del peón rural adquiera conocimiento, se informe, y junto con él el padre y la madre, que pueden conocer algo diferente a lo que siempre entendió y le vino digerido del patrón. Un peón informado puede ser un futuro trabajador reclamando sus derechos y eso no lo pueden permitir. Un peón informado se convierte en comunista... (le faltó decir “¿no le parece Heber?, parafraseando a la recordada Mecha Bustos en su parodia de “Sea usted juez por un minuto”, en Decalegrón).

 

Críticas que llegan hasta el Plan de Emergencia, sustituto progresista de la permanente asistencia que daban ellos mismos a sus peones con la diferencia que estos planes de hoy apuntan a la inclusión y despegue definitivo de quien lo recibe, en cambio aquellos se orientan  a mantener generaciones dependiendo de la asistencia del patrón. Nunca se pensó ni se aplicó la asistencia para mantener vagos, como intentan hacer creer a la población en la instancia y cada vez que sale el tema. Acá se asistió en la emergencia y se crearon rutas de salida, programas para incluir e insertar a la gente en la sociedad. Esa misma sociedad que los marginó y que barre debajo de la alfombra en un intento por ocultar la realidad olvidando que se trata de uruguayos también que nos (los) precisan. Asistencia que también se llama SOLIDARIDAD.

 

Un peón que hoy tiene un jornal reconocido de 8 horas es un peligro latente que no pueden permitir por cinco años más. Aún más grave -y atentatorio de la salud pública de los uruguayos- es que los dichos de este ruralista sirvan de argumento a Larrañaga. En momentos de gripe A (N1H1), sumar un gangosente hispanoparlante al aire en cuanto espacio de prensa se le ponga por delante, es un elemento de contaminación oral que no creo pueda soportar por mucho tiempo el ciudadano oriental. El que salta en una pata –pues se jodió la otra alcanzando el desayuno a su señora- es Lacalle, quien también suma su voz y utiliza los mismos argumentos pero lo hace con otra cancha y lo pelotea al guapo en una especie de anticipado resultado internista.

 

En suma que me calenté – y con este frío polar termino agradeciendo la ocasión- apelando a que me regalen otra sarta de argumentos para confirmar mi vocación oficialista con un gobierno que hizo las cosas diferentes. Si de algo estoy seguro es que no quiero un país como el que hizo esta gente hasta la llegada de este gobierno, para unos pocos –ellos mismos- sin pensar en la inmensa mayoría de la población.

 

Reitero que lo del título es una mera licencia literaria, aunque lógica reacción de quien esperaba de un presidente de una agremiación rural otra declaración aunque pensarlo siquiera parezca una utopía.

 

 

el hombre usaba la XO del hijo,

mientras el perro le hacía de campana

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