Elecciones nacionales,
política exterior y
Sistema Internacional

por Lincoln Bizzozero*

1.- El cambio en la ecuación

Una constante en los análisis políticos del siglo XX diferenciaba la política interna de la política exterior de manera terminante. En esa aproximación, las elecciones nacionales definían las prioridades y opciones entre partidos políticos que ofrecían diferentes propuestas al electorado en relación al desarrollo de la comunidad, donde el componente externo constituía un respaldo a las mismas. Esta presentación electoral tenía sus fundamentos sólidos en lo que fue el funcionamiento del sistema internacional desde la post- segunda guerra mundial y en los propios principios que posibilitaron un mundo articulado entre Estados.

 

Una afirmación recurrente de esta separación interna/internacional señalaba que la política exterior no define elecciones. Esta máxima aplicable a países desarrollados y en desarrollo, ha tenido varias excepciones, de las cuales una que resulta emblemática por sus derivaciones, fueron las elecciones que derivaron en la elección de Reagan. En esas elecciones la humillación sufrida por Estados Unidos en Irán, actuó como disparador del cuestionamiento a la falta de credibilidad de la administración Carter.

 

La globalización financiera y también la creciente mundialización de las esferas productiva y comercial con las consiguientes derivaciones en el ámbito ambiental, político y social, replantea la ecuación interna/internacional bajo una nueva óptica. Ello no significa que necesaria y lógicamente las culturas nacionales y los respectivos sistemas políticos procesen ese cambio y adapten su discurso y entorno a las nuevas circunstancias. Los cambios, como lo demostró la implosión soviética se producen en procesos de acumulación histórica, que terminan resolviéndose dramáticamente con resultados y consecuencias que terminan superando las previsiones basadas en las contradicciones generadas.

 

Hay dos momentos políticos clave en esta creciente mundialización y en los cambios que pueda generar en las políticas de los Estados: la caída del muro de Berlín y la consiguiente expansión de la frontera capitalista a partir del triunfo del “libre mercado” como concepción y la reciente crisis económica mundial, que derivó en una reunión del Grupo de los 20 con la aceptación de las potencias emergentes en el selectivo “núcleo de decisiones”. El primero de estos dos momentos claves en la configuración del sistema internacional llevó a distintos niveles de adaptación de las políticas exteriores de los países en función de la “inserción internacional”, concepto que remitía a las capacidades del Estado para estar incluido en el sistema a partir de las exigencias que planteaba el entorno. Si bien estas adaptaciones y cambios en los países frente a los requerimientos externos no ingresaron como tema en sí en las elecciones nacionales de los países, se convirtieron en asuntos “intermésticos” desde el momento que comenzaron a articularse con los componentes “domésticos” de las agendas internas. El segundo de estos momentos claves lo estamos transitando en la actualidad y su resolución no resulta clara, aun cuando pueden anticiparse determinados elementos en su evolución.

 

2.- La inserción internacional de Uruguay

La caída del muro de Berlín acompañó históricamente y fue el preludio de cambios que se produjeron en América del Sur, de los cuales el más relevante por su impacto y su peso fue el surgimiento del MERCOSUR. En este suceso histórico, resalto dos aspectos: la importancia que tuvo el cambio de gobierno para la decisión y el papel de Uruguay en el proceso regional. El cambio de gobierno aceleró la decisión nacional para acompasarla a la respuesta estructural de la región. En cuanto al papel del país, Uruguay tuvo un peso catalizador como he señalado en otros trabajos y en un libro donde analizo pormenorizadamente el proceso en sus distintos niveles (internacional-regional-nacional) y ámbitos (gubernamental, político-partidario, social, económico)[i]. Fue Uruguay el que posibilitó que el MERCOSUR surgiera como tal en ese momento histórico, a partir del eje argentino-brasileño que constituyó el núcleo impulsor de todo el proceso regional. La decisión de integrarse al proceso argentino – brasileño no era en ese momento la única posible, aun cuando estructuralmente el Uruguay debía pasar (y negociar) su integración al mismo en algún momento. La cuestión fundamental fue que esa decisión de política exterior se transformó en el pilar de la respuesta de Uruguay al entorno internacional. De ahí, que la política exterior de Uruguay pasó a tener un mayor componente regional, como parte prioritaria de la inserción internacional. El MERCOSUR pasó a estar en la agenda nacional, sin que los desafíos, repercusiones y consecuencias de esta decisión se siguieran procesando en los años futuros, sobre todo a partir de la ratificación del Protocolo de Ouro Preto. De ahí, los déficit político y social que se fueron acumulando, aun cuando el espacio regional se encontrara “naturalizado” en el espectro social y con matices en el político.  

 

3.- Las elecciones en versión Siglo XXI

Las elecciones nacionales que se dirimirán este año tienen como telón la crisis internacional con las consecuencias que genera en el sistema internacional y en los países. Una señal inequívoca del cambio en los procesos del sistema internacional que afectará la estructura  del mismo, es la aceptación de un número creciente de Estados para las definiciones políticas y económicas a tomar. En este núcleo de países se incluyeron los BRIC (Brasil, Rusia, India, China), potencias emergentes cuyo estatus político y económico no está plenamente reconocido en diferentes ámbitos, pero que han adquirido protagonismo creciente en el escenario internacional. La cuestión es que hay varias señales que muestran (y demuestran) que el “orden internacional” hacia el cual transitamos será sensiblemente diferente al anterior. La medida del tiempo en una transición internacional es sensiblemente diferente a las que se procesan en ámbitos nacionales. Sin embargo, en el presente, las definiciones políticas de los países frente a esta transición impactarán decididamente en cada uno de ellos y además tendrán repercusión en el ámbito ciudadano. Y como en los noventa, el Uruguay regional también puede tener algo para decir, sobre todo cuando Brasil está jugando en el tablero global.  

Más del autor

[i]  Uruguay en la creación del MERCOSUR. ¿Un cambio en la política exterior? CSIC – Universidad de la República – Montevideo, 2008.

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