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Italia
No equivocarse de camino,
es una obligación moral
Entrevista a Giulio Andreotti
Siete veces Presidente del Consejo italiano, ocho
veces Ministro de Defensa, cinco veces Ministro de
Exteriores, el currículum político de Giulio
Andreotti parece no tener fin y a sus 90 años sigue
ejerciendo, en la actualidad como Diputado vitalicio
en Italia.
“Europa no tiene una política de inmigración bien
articulada y programada, pero el movimiento que nos
llevará a encontrar las soluciones adecuadas ya se
ha puesto en marcha, e inevitablemente se impondrá”
Dada su veteranía, ha vivido de primera mano todas
las fases de la política italiana y europea. La
agencia euronews le ha entrevistado en su despacho
en Roma, lo que sigue son los aspectos fundamentales
de ese diálogo.

- Senador, al igual que todos
los padres fundadores de Europa, usted estuvo muy
implicado en la creación de la actual Unión Europea.
Un hecho que parece carecer de relevancia para los
ciudadanos europeos. ¿Es culpa de la gente o suya?
- Tal vez el cambio de la
autarquía de pequeñas dimensiones a una dimensión
casi ilimitada fue tan grande que probablemente
habría hecho falta hacerlo de forma más comedida. Al
principio, no era fácil comprender lo que ese cambio
significaba.
Todos estábamos acostumbrados
en Roma a una vida de barrio, ni siquiera a una vida
de ciudad. En Italia incluso la unidad nacional ha
tenido un itinerario difícil y no siempre homogéneo.
Pero gracias a dios, hemos entendido que seguimos el
buen camino.
- En 1957, con el Tratado de
Roma se instituyó el mercado común. Esta política,
teniendo en cuenta la globalización y la actual
crisis mundial, ¿sigue siendo válida o es un
fracaso?
- En mi opinión, esta política
era la correcta, porque la división daba a ciertos
países la posibilidad de sobrevivir, pero al mismo
tiempo asficiaba a los otros. Por eso era necesario
encontrar una fórmula mejor, y la hallamos.
- En junio de 1979 tienen
lugar las primeras elecciones europeas por sufragio
universal. Los ciudadanos europeos pueden elegir a
sus representantes. Treinta años después, Bruselas y
Estrasburgo son percibidas como algo lejano e
inútil. ¿Por qué?
- Porque siempre queda, ya sea
a través de un individuo o una colectividad
nacional, un fondo regionalista difícil de vencer.
No quiero elogiar lo ocurrido, pero creo que se han
dado pasos importantes hasta ahora, y eso demuestra
que el proyecto inicial era válido.
- En diciembre de 1991 se
acuerda en Maastricht el tratado que creará la Unión
Europea. Por Italia, fue usted quien lo firmó. ¿Eran
ustedes muy idealistas en aquella época o es que han
echado todo a perder posteriormente?
- Aún no hemos recorrido todo
el camino. Eso es lo que hay que hacer entender a
los jóvenes. En eso consiste el futuro. No hay que
mirar atrás pensando que el pasado fue mejor.
- En mayo de 2004 la Europa de
los 15 se convierte en la de los 25, y en enero de
de 2007 pasa a ser la Europa de los 27. ¿Hay sitio
para más países?
- Lo que hemos logrado hasta
ahora es remarcable, pero lo que nos queda por hacer
también es importante. Cuanto más nos acercamos al
objetivo final, parece que más nos cuesta avanzar.
- Hay países que quieren entrar
en la Unión Europea, ¿Piensa que algunos candidatos
deberían ser excluidos de primeras?
- La conciencia europea era
un estado de ánimo, no sólo un conjunto de
convicciones basadas en documentos. Creo que la ruta
que hemos tomado es la adecuada. El tiempo nos
ayudará a consolidar este movimiento unitario y a
superar los regionalismos.
- En mayo de 2005 Francia y
Holanda rechazaron mediante referendum la
constitución europea. ¿Fue positivo?
-
Puede que el estado de ánimo de
la opinión pública no estuviese listo para tomar una
decisión. Aún habían muchos prejuicios, muchas
lagunas. Por eso creo que haber precipitado las
cosas fue un error.
- En 1984, durante la Fiesta de
la Unidad del Partido Comunista en Roma, usted
afirmó que las dos Alemanias debían seguir
separadas. ¿Nunca ha lamentado esta opinión?
- Puede que haya lamentado
decirlo, porque hay cosas que es mejor pensarlas
pero no decirlas. No obstante, esa era mi
convicción.
- Helmut Kohl nunca os ha
perdonado…
- Habrá que tener paciencia
unos cuantos años más.
- Cuando Margaret Tatcher le
criticó, ¿el objetivo era usted concretamente o
Italia en general?
La señora Tatcher es una mujer
muy inteligente y refinada, pero tiene un espíritu
autoritario. No es fácil compartir mesa con ella.
- ¿Piensa que Europa tiene una
política de inmigración?
- Diría que Europa no tiene una
política de inmigración bien articulada y
programada, pero el movimiento que nos llevará a
encontrar las soluciones adecuadas ya se ha puesto
en marcha, e inevitablemente se impondrá.
- Repatriar las embarcaciones
de clandestinos como hace el Gobierno italiano, ¿es
una necesidad o un abuso?
- Son elecciones en las que no
hay tiempo para pensar, pero creo que pueden ser
elecciones necesarias para evitar la multiplicación
de iniciativas similares.
- Italia debe desde siempre
hacer frente a la Mafia, pero en la actualidad, la
Mafia tiene orígenes variados. ¿Piensa que Europa
debe plantearse esta cuestión? ¿Tiene algún consejo
para aquellos que toman las decisiones en Bruselas?
- En mi opinión, Europa debe
ser un movimiento que no puede ser perfecto, pero
que debe enriquecerse con lo que ofrece todo el
mundo e intentando corregir los errores. No ha sido
un recorrido fácil, pero no equivocarse de camino
es una obligación moral de cara a las
generaciones futuras.
- Senador, desde 1992 no tiene
ninguna función gubernamental. ¿Se siente utilizado?
- Me considero un hombre del
pueblo de Roma. No me considero alguien llamado a
grandes proyectos, sino que creo que los pequeños
partidos que forman un gran proyecto pueden
proliferar también en los lugares pequeños.
- Senador, ¿tiene miedo de la
muerte?
- No me divierte, intento
pensar lo menos posible en ello.
- ¿Cuál es su objetivo para los
próximos 90 años?
- Creo que lo mejor es no
pensar en la muerte, pero tampoco pensar en ser
inmortal.
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