Obama no tiene condiciones
para revertir la
pesada herencia de Bush
Entrevista al profesor Luis Alberto Moniz Bandeira

Lo que se puede leer a continuación es la entrevista de Tatiana Merlino para la Revista “Caros Amigos”  al profesor cientista político y columnista de La ONDA digital, Luis Alberto Moniz Bandeira ante los primeros cien días

de la presidencia de Barack Obama

 

- ¿Cuál es el significado de que exista una persona como Obama en la presidencia de los Estados Unidos?

- La elección para la presidencia de los Estados Unidos de un hombre de color representa un síntoma más de la decadencia política del Imperio Americano, hasta entonces gobernado por una elite llamada WASP (White, Anglo-saxon, Protestan), esto es, blanca, anglosajona y protestante, la elite “rubia, de ojos azules” que controla el sistema financiero y a la cual el presidente Lula se refirió como responsable por la debacle de la economía mundial. Esta elite fracasó. Pero no significa que perdió el poder.

 

-¿Obama realmente representa lo “nuevo”? Ya sea la respuesta afirmativa o negativa, ¿por qué?

- Lo nuevo que Barack Obama representa, como dije, es la elección de un afro-americano para la presidencia. Pero, en términos de directrices políticas, las diferencias no son fundamentales, debido a las relaciones reales de poder en los Estados Unidos. Obama, por ejemplo, no puede cortar sustancialmente los programas del Pentágono, a fin de reducir el déficit fiscal de los Estados Unidos, que crece año a año. Si intentase hacerlo, diversas industrias de material bélico quebrarían inmediatamente, aumentando el desempleo y arruinando a los Estados donde están instaladas. Pero el complejo industrial-militar es una burbuja, inflada por los recursos públicos, y días más días menos va a estallar, como sucedió con la burbuja del sistema financiero y la industria automovilística.

 

- En un artículo reciente, el periodista portugués Miguel Urbano Rodrigues afirma, sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos: “Su sonrisa permanente y el discurso lleno de promesas no disimulan sus posiciones conservadoras: cambiar algo en apariencia para que todo quede finalmente, como está”. ¿Cuál es su opinión sobre esta afirmación?

- La observación del periodista Miguel Urbano Rodríguez es procedente. Barack Obama, por más bien intencionado que sea, es el presidente de los Estados Unidos, la potencia regente del sistema capitalista mundial, y su objetivo obviamente no podía ni puede ser otro sino preservarlo, mediante ciertas reformas necesarias, pero dentro de las condiciones que la política interna y externa le permiten. No se podía ni se puede tener la ilusión de lo que Barack Obama podría o podrá realizar a lo largo de su administración.

 

- En el período en que el gobierno de Barack Obama completa 100 días, ¿cuál es su evaluación respecto de las medidas tomadas por él hasta el momento? ¿Qué nos dicen ellas sobre lo que es y sobre lo que será su gobierno?

- Cualquiera que sea su tendencia política, un presidente no puede hacer lo que quiere, lo que desea. Hace apenas lo que puede, dentro de la correlación de fuerzas existente en la sociedad. Y los lobbies, que representan intereses económicos, sociales y políticos en los Estados Unidos son muy poderosos. Tienden siempre a pautar y delimitar la actuación del gobierno. De ahí que el presidente Barack Obama, a pesar de las promesas de alterar las directrices políticas establecidas por el presidente George W. Bush, sólo promovió cambios cosméticos. Hasta ahora, mediados de mayo de 2009, con un poco más de 100 días en el gobierno, no cerró el campo de concentración de Guantánamo y dio marcha atrás en otras diversas medidas. Además, ni George W. Bush pudo ejecutar todo el programa neoconservador (The New American Century), atacando preventivamente (preemptive attacks) a otros países del “Axis of evil” (Eje del Mal), como Irán y Corea del Norte, con el propósito de exportar militarmente el modelo americano de democracia, asumiendo los Estados Unidos la “responsabilidad única” de preservar y extender un orden internacional amigable para su seguridad.

 

-¿Cuáles son las principales diferencias entre los gobiernos de Obama y Bush que se hicieron evidentes en estos cien días? ¿A qué se deben?

- Barack Obama procura recuperar la imagen de los Estados Unidos, tan desgastada y desmoralizada internacionalmente por las políticas de George W. Bush, que representaba en el gobierno, lo más reaccionario y conservador que hay en aquel país. Y no hay duda de que él es mucho más inteligente e instruido que su antecesor. En términos políticos, trató de aflojar las tensiones políticas internacionales, el antagonismo con otros países, que la administración del ex-presidente George W. Bush fomentaba. Pero Barack Obama asumió el gobierno en medio de una profunda crisis económica y financiera mundial, cuyo epicentro está en los Estados Unidos. Y hasta mediados de mayo de 2009, en términos políticos, no efectivizó todas sus promesas de campaña. Por el contrario, dio marcha atrás en varias iniciativas que había anunciado anteriormente.

 

- ¿Qué cambió o que va a cambiar en la política externa de los Estados Unidos?

- Sólo puedo decir que continuará pautada por sus intereses nacionales. Sin embargo, es difícil hacer alguna previsión específica, frente a la grave crisis económica y financiera, que tendrá, inevitablemente, reflejos políticos, afectando a los Estados Unidos y alterando, de alguna manera, a medio plazo, el sistema internacional de poder. La situación internacional es muy volátil.

 

- ¿Usted cree que Obama viene poniendo en práctica una nueva estrategia imperialista, más sutil, inteligente? De ser así, ¿cuáles serían las bases de esta estrategia?

- No se trata de una vieja o nueva estrategia imperialista. No se pueden tomar los parámetros de la primera mitad del siglo XX. La política imperialista de conquista y competencia armada entre las potencias industriales evolucionó luego de la 2ª Guerra Mundial, hacia el ultra-imperialismo, una especie de cartel de naciones capitalistas, cuya expresión militar es la OTAN, que ofrece garantías mutuas de no-agresión y preveía la cooperación en el área de seguridad, así como la ayuda mutua en el caso de una agresión por parte de terceros países, colectivizando la defensa, a fin de que esta no se torne un asunto nacional, sino de interés del sistema global capitalista. Este cartel es conducido por los Estados Unidos como potencia hegemónica, capaz de modelar la voluntad de las otras potencias industriales y conducir la política internacional, de acuerdo con sus intereses que son, en realidad, los intereses globales del sistema capitalista. El propósito del presidente Barack Obama es restaurar la posición de los Estados Unidos, fuertemente perjudicada por el belicismo y unilateralismo de la política del presidente George W. Bush. Pero es muy difícil en virtud del colapso financiero, que desde fines de 2007 está sacudiendo su economía con incalculables reflejos sobre todo el sistema capitalista mundial.

 

- En el caso de Guantánamo, por ejemplo, hay una iniciativa positiva, que es ordenar el cierre, pero, al mismo tiempo, él afirma que no va a castigar a los torturadores.

- Esta ambivalencia evidencia que él no está en condiciones de revertir fundamentalmente la política del presidente George W. Bush. Además, todavía no cerró el campo de concentración de Guantánamo ni divulgó todas las informaciones sobre las torturas allí practicadas, así como en la prisión de Abu Ghraib y, lo que es más significativo, restauró los tribunales militares para juzgar a los sospechosos de terrorismo y buscó evitar la divulgación de centenas de otras fotos que muestran presos terriblemente torturados y otras imágenes aberrantes.

 

- El nuevo presidente de los Estados Unidos señala más simpatía, apertura y diálogo con presidentes que tienen por costumbre proferir discursos antiimperialistas. En la Cúpula de las Américas, Obama conversó con Chávez y Evo, con relación a Cuba, liberó viajes y envió dinero a parientes… ¿Cuál es el significado y cuáles son los límites de esta postura?

- El cambio no fue de postura. Fueron las circunstancias históricas que cambiaron. A lo largo de las últimas tres décadas, los Estados Unidos sufrieron una acentuación del debilitamiento económico, moral y político. Su hegemonía en América Latina se desvaneció como consecuencia, entre otros factores, del fracaso de las dictaduras militares y de las políticas neoliberales implementadas por gobiernos democráticos de conformidad con el Consenso de Washington. Fue este proceso – y no el crecimiento de las fuerzas de izquierda – lo que posibilitó el surgimiento de gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, del ex-guerrillero Daniel Ortega, en Nicaragua, y de Mauricio Funes, del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí, en El Salvador. El presidente Obama busca ajustar la política exterior de los Estados Unidos a la nueva realidad. Brasil y todos los demás países de la región, inclusive los que están bajo gobiernos conservadores, demostraron, de manera inequívoca, que no aceptan la continuidad del estado de beligerancia que los Estados Unidos mantienen contra Cuba, sometiéndola a un embargo cruel, injusto e inútil, desde 1962, hace casi medio siglo. Pero es difícil prever los límites del cambio en la política de Obama vis-à-vis de Cuba y de América Latina, en general. Como observó cierta vez el cientista americano Brady Tyson, la “inestabilidad e inmadurez”, en determinadas situaciones, y la “paranoia del Pentágono” pueden determinar un retroceso.

 

- ¿Cuál está siendo y cuál debe ser la política de los Estados Unidos hacia América Latina? ¿Cuáles son los intereses de Obama en el continente?

- En cuanto a los intereses del presidente Obama, creo que pueden ser condensados en el deseo de evitar que el anti-americanismo continúe recrudeciendo, como ocurrió, sobre todo, en el gobierno de George W. Bush, y perjudique cada vez más los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos en la región.

 

- Recientemente el presidente Obama señaló una aproximación con Brasil y el presidente Lula. A partir de eso, ¿qué se puede concluir?

- Los gestos de Barack Obama vis-à-vis de Brasil y del presidente Lula no implicaron un cambio en la actitud de los Estados Unidos. El presidente George W. Bush mantuvo un buen relacionamiento con Lula no obstante haber éste hecho frecuentes críticas a la política exterior de los Estados Unidos, como en el caso de la guerra contra Irak, y manifestado fuertes divergencias, en varios aspectos, inclusive frustrando la formación del ALCA. Brasil tiene sus propios intereses nacionales, muchas veces contradictorios o incluso antagónicos a los intereses de los Estados Unidos y su mayor importancia internacional está en la razón directa de la independencia y autonomía de su política exterior. Y, según escribió la revista Newsweek, Luiz Inácio Lula da Silva es presidente de “una superpotencia astuta como ningún otro gigante emergente”, que, de forma no declarada, se contrapone a la influencia de los Estados Unidos pero sin el radicalismo de Venezuela y que expresa sus “ambiciones internacionales sin agitar un sable”, pero enviando “diplomáticos y abogados hacia las zonas calientes en vez de flotas de navíos o tanques”, cuando hay algún conflicto en la región.

 

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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