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Crisis; disponemos de
información que no tiene
nadie más
Entrevista Olivier Blanchard,
economista jefe del FMI
Probablemente nadie en el mundo dispone ahora mismo
de más información económica para gestionar la
crisis. Esto le convierte en toda una personalidad
de referencia. Olivier Blanchard, economista jefe
del Fondo Monetario Internacional, ha hablado con la
agencia euronews sobre el panorama financiero
mundial.
Nacido en Francia, ha desarrollado toda su carrera
profesional en Estados Unidos. Ha trabajado con las
instituciones más prestigiosas del mundo en el
ámbito de la investigación, como el Instituto
Tecnológico de Massachusetts, MIT, y la Universidad
de Harvard. Hoy, con la sabiduría de la experiencia,
aconseja tener paciencia.
-
Recientemente hemos advertido señales de que la
crisis económica ha tocado fondo. ¿Se está
produciendo de verdad una recuperación sostenida? Y
en ese caso, ¿a qué ritmo, y con qué plazos?
- En primer lugar, hemos
evitado que pasase lo peor, y eso son muy buenas
noticias. En segundo lugar, los datos han sido
extremadamente negativos en el último trimestre de
2008 y el primero de 2009. Esto ya no vamos a volver
a verlo.
Pero probablemente sí asistamos
todavía a un crecimiento negativo en el segundo
trimestre y quizá también en el tercero, en los
países desarrollados. Entonces, se volverá positivo,
cercano a cero. Y el año que viene, será mayor.
En tercer lugar, necesitamos
empezar a construir sobre estas bases, y ésta es la
parte de “recuperación”. En esta fase no creo que se
produzca una recuperación fuerte, pero quizá hayamos
vuelto a la senda de la estabilidad en un plazo de
tres o cinco años. Va a llevar tiempo.
- Los mercados financieros
siguen preocupados por que el enorme gasto de los
gobiernos y las inyecciones de liquidez de los
bancos centrales, especialmente en Estados Unidos,
puedan disparar la inflación y ahogar cualquier
indicio de recuperación. ¿Comparte usted estas
preocupaciones?
- Los bancos centrales han
visto aumentar enormemente su balance. Ha sido así
porque han comprado activos que los inversores
privados no querían comprar.
Pero creo que cuando empiece la
recuperación, los inversores privados sí querrán
comprarlos y los bancos centrales podrán volver a
vendérselos. Así que la inflación no me preocupa
demasiado.
Creo que es en la parte fiscal
donde los gobiernos afrontan un desafío
verdaderamente complicado.
Lo que no deberían hacer es
detener ahora los estímulos fiscales. Porque si
dejan de impulsar la demanda privada ahora que ésta
es aún muy débil, probablemente no veamos la
recuperación. Así que los estímulos fiscales son
necesarios al menos este año, quizá también el que
viene o incluso el año siguiente.
- Un problema especialmente
peliagudo en Europa es el desempleo. Lo normal es
que las cosas en el mercado laboral mejoren cuando
la economía en general repunta. ¿Cómo ve ahora mismo
esta situación? ¿Existe el riesgo de que Europa se
enfrente a una alta tasa de paro sostenida?
- Es exactamente como usted
dice. Que el crecimiento llegue a ser positivo, no
basta para reducir el paro. El crecimiento debe ser
mayor de lo normal.
Eso va a llevar tiempo,
ocurrirá a finales de 2010, más o menos. Hasta
entonces, el desempleo aumentará y a partir de ahí,
hace falta un crecimiento mayor de lo normal para
reducir el paro.
Así que en el mejor de los
casos, en Europa habrá un desempleo en aumento
durante algún tiempo, probablemente otro año y
medio. La cuestión es cómo hacer que disminuya. Y
hay dos claves: la demanda tiene que ser suficiente,
pero también el mercado laboral debe responder.
- La alta tasa de paro
perjudica al consumo y a las perspectivas de
crecimiento. Por eso muchos gobiernos de todo el
mundo han puesto en marcha importantes planes de
reactivación. ¿Cuál es su diagnóstico de la
situación? ¿Es el momento de insistir con políticas
monetarias y fiscales más estrictas, o ha llegado el
momento de relajar la presión?
- No cabe duda de que éste no
es el momento de retirar el estímulo fiscal o de
empezar a aumentar los tipos de interés. La economía
es muy débil, y también lo es la demanda privada.
Los consumidores no tienen ganas de gastar. Y las
empresas no tienen ganas de invertir. Así que
eliminando el estímulo, se impide la recuperación.
Es absolutamente esencial en
este momento seguir adelante con la política
monetaria y fiscal del año pasado.
- Un riesgo para la
recuperación es el alto precio del petróleo, que
podría aumentar el riesgo de un escenario de alta
inflación y crecimiento económico lento. ¿Hasta que
punto es real ese peligro?
- Complica un poco la
recuperación, aunque no creo que llegue a impedirla.
Me parece que hemos asistido a un incremento no
justificado del precio del petróleo.
Ante este panorama, uno espera
que las cosas se arreglen. No creo que el precio del
crudo suba mucho más allá de los 70 dólares por
barril. Si se quedasen en ese entorno, sería un
precio justo, y compatible con la recuperación.
- Sobre la regulación de los
mercados financieros… No es que el sistema vaya a
ser perfecto, pero sí que veremos sin duda más
transparencia, más responsabilidad y más
estabilidad. Pero parece que hay desacuerdos en el
seno del G20 y el G8 sobre el calado de la
regulación. ¿Qué podemos esperar cuando las aguas
vuelvan a su cauce?
- Eso no lo sabemos muy bien…
No sólo porque no estamos seguros del tipo de
regulación que necesitamos, sino también porque no
sabemos con qué tipo de sistema financiero nos
encontraremos. El sistema financiero que tengamos
depende en parte del tipo de regulación.
Así que hay algunos principios.
Por ejemplo: que no se puede regular sólo una parte
del sistema financiero. Hay que mirar el sistema en
su conjunto, y sus riesgos… lo que implica prestar
atención, si no regular, un amplio elenco de actores
diferentes. A mi juicio ése es el principio básico.
Sé que a pesar de cualquier
regulación, echaremos algo en falta, y surgirán
otras cosas. Pero esperemos que no sean de la
magnitud de lo que hemos visto.
- Una última pregunta: Durante
la crisis, el FMI se ha enfrentado a muchos cambios.
El G20 prometió triplicar la capacidad de conceder
préstamos, el FMI se prepara para vender bonos por
primera vez en su historia. Así que en conjunto,
parece que la institución se ha dotado de nuevas
armas. ¿Cómo afronta usted el futuro papel y la
futura influencia del FMI?
- Creo que el Fondo desempeñará
un papel importante, si es capaz de tener bajo
control los riesgos del sistema. Y no sólo los de
naturaleza financiera, que están en el origen de
esta crisis, sino de todo tipo. Tiene que estar
vigilante. Está en una posición única para observar
lo que pasa en el mundo, disponemos de información
que no tiene a su alcance nadie más.
Ése tiene que ser nuestro
papel, estar preparados para conceder préstamos si
hace falta. Si lo conseguimos, seremos importantes
no sólo en la crisis, donde ya lo hemos sido, sino
también en los próximos 10, 20 o 30 años. Ése es
nuestro objetivo.
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