Frente Amplio: bienvenido
el debate interno. ¡Ojalá no pare!
Entrevista a Luis Rosadilla – diputado de la CAP-L

- ¿Está satisfecho con los resultados, tanto de la agrupación suya como la que corresponde a la candidatura de Mujica?

- Bien, hay varias lecturas de las elecciones nacionales. Primero, me parece, que hay una lectura del número de personas que fueron a votar, tiene que llamarnos la atención a todos. Ahí hay un tema que es ineludible, la baja participación de la ciudadanía en general y, en particular, en Montevideo. Es un llamado de atención.

 

- Cuando usted dice en general, ¿quiere decir de toda la ciudadanía?

- De toda la ciudadanía, de todo el electorado. Además, la baja en Montevideo en particular, explica que el hecho de que el Frente Amplio haya votado por debajo de sus posibilidades. No es el único elemento pero es importante.

 

- Y, ¿usted determina alguna causa?

- Bueno, obviamente cuando esto sucede, es porque no logramos entusiasmar al electorado para que participara. La responsabilidad es del sistema y, en particular, de que quienes trabajamos para el voto del Frente no logramos – hay que ser muy claros -  que la gente respondiera en la forma en que nosotros buscamos que respondiera: concurriendo a votar y concurriendo masivamente a votar por el Frente Amplio. No lo logramos.

 

- Lo segundo…

- Lo segundo es la votación de Pepe. La votación de Pepe se movió en el entorno de un 52%, tal cual como se venía dando, algo por encima del 50 – entre el 50 y el 55 – aunque en algunas encuestas aparecía algo más arriba. Me parece que se movió a un nivel excelente, fue la primera fuerza en todos los departamentos del país.

 

Yo diría que se dio en un plano aceptable. La nuestra – la lista 7373 – nos desbordó. Nosotros estuvimos en un escenario donde no participamos. Presentamos listas en el 77 o 78% del electorado, pero de verdad, entre los que votaron, entre el 74% del electorado. O sea que jugamos con el 26% del electorado que no nos podía votar porque no éramos opción. Y logramos un 7% de los votos del Frente Amplio a nivel nacional, logramos un 10% en Montevideo y casi un 12% en Canelones, siendo la 3er fuerza en Canelones y la 4ª en Montevideo y la 4ª también a nivel nacional. Y bueno, eso es mucho más de lo que cualquiera de nosotros podía esperar con una campaña de poco más de 35 días y con las dificultades a las que he hecho referencia, como el no estar en casi una cuarta parte del electorado y tener tan poco tiempo de campaña.

 

- Diputado, ¿a qué causas positivas – en este caso – atribuye usted, que el electorado frenteamplista se haya inclinado por Mujica y no por los otros dos pre-candidatos mayoritariamente?.

- Yo creo que las campañas son la culminación de procesos que son muy largos. Las campañas – en realidad – no pueden revertir la historia. En todo caso la potencian o no la logran desarrollar totalmente, pero no pueden cambiar la historia. De hecho, yo creo que esta campaña, cuando comenzó, ya estaba sellado su resultado.

 

- En ese razonamiento que usted hace, usted tiene en cuenta que Mujica ya venía siendo el grupo mayoritario. ¿Es eso lo que me quiere decir?

- Bueno, eso es una parte, eso también es parte de la historia. Pero estoy hablando de un largo proceso, de un largo tránsito. ¡Son muchos años!

 

- Usted, lo que me quiere decir, es que se condensó todo un proceso.

- Exacto, que la acumulación es muy larga. Se condensó todo un proceso histórico de muchos años que las campañas luego contribuyen a desarrollar, a maximizar o no. Pero no lo pueden revertir. Es decir, la situación que daba a Mujica como preferido por los frenteamplistas para presidente de la República, no podía ser revertida por una campaña, por mejor o peor que ésta fuera. Por lo tanto, yo creo que se debe a eso. A un largo camino de compromiso, de trabajo, de conocimiento. A recorrer muchas veces el Uruguay, a hablar con la gente. Mire, yo estoy casi seguro de una cosa: prácticamente todos los que votaron a Mujica – yo le diría que quizás todos – alguna vez le apretaron la mano, o estuvieron cerca de él, o pudieron conversar en una reunión pequeña donde él estuviera, en una mateada, una charla.

 

- Además de esa práctica política que usted me está subrayando, ¿Mujica estuvo más cerca del discurso frenteamplista que los otros pre-candidatos?

- No, yo creo que no, que todos los candidatos tienen un discurso frenteamplista. El Frente Amplio tiene distintas vertientes y expresa distintas sensibilidades, pero tiene un discurso común que pasa por objetivos, por diseños de trabajo, por compromisos políticos y por una …. Ya somos cuarentones ya como fuerza política, ¿no? Ya nos miramos al espejo y nos conocemos.

 

- ¿Percibe que continúa el debate interno?

- ¡Y ojalá no pare!

 

- Pero ese debate parece reflejar una insatisfacción.

- Sí, y está bien. Cuando hay insatisfacción hay que expresarla. No me parece que ningún problema se resuelva escondiéndolo. El principal elemento, el elemento central, el inicial para poder resolver los problemas, es – de alguna manera – ubicarlos, establecerlos, saber que son así. Y, por lo tanto, como nosotros tenemos dificultades, contradicciones, distintos énfasis, etc, etc, está muy bien que se expresen.

 

- ¿Eso no les restará entusiasmo en el futuro?

- No, yo creo que no. Que si esto se hace sin perder de vista los objetivos históricos, sin perder de vista la historia del Frente Amplio, sin perder de vista las tareas principales, bueno, bienvenido el debate.

 

- Cuando hacemos este reportaje se da como un hecho de que la fórmula Mujica-Astori estaría resuelta. ¿Esto puede modificar ese debate y ese estado de ánimo?

- No, no lo creo en verdad. En nuestra fuerza política – la CAP-L – desde hace más de un año y en un Congreso – no en una resolución de la dirección o de algún dirigente – propusimos y definimos que creíamos que la mejor fórmula para que el Frente Amplio desarrolle una campaña con mayores chances hacia octubre, era que esa fórmula estuviese integrada por los compañeros Mujica y Astori. Y que el orden en el que ellos estuviesen en esa fórmula, tendría que ser, o bien resuelta en el Congreso o bien resuelto en elecciones internas. Finalmente, se resolvió hacerlo en elecciones internas, aunque el Congreso ya había – previamente –resuelto la candidatura oficial de Mujica. Por lo tanto – hoy – seguimos sosteniendo lo mismo. Creemos que la mejor fórmula para el Frente es esa. Además – si nos atenemos a la opinión de los frenteamplistas – el compañero Mujica obtuvo el 52% de los votos, el compañero Danilo Astori el 39. Por lo tanto, está muy claro que hay una expresión muy fuerte también del frenteamplismo, de casi un 40% en el sentido de apoyar también al compañero Astori, por lo que parece lógico también recoger esa sensibilidad y esa expresión y opinión de los frenteamplistas e integrar la fórmula de esa manera. Pero eso no puede evadir, ni evitar o anular o esconder los debates, o las diferencias o lo que haya que dialogar. No hay que tenerle miedo a esas palabras.

 

- ¿Esto en el futuro, no determinará dificultades de gobierno si gana el Frente?

- Mire, el Frente hace cuatro años largos que está gobernando el país y lo está gobernando – administrando entre otras cosas – muchas diferencias internas. ¿Cuántas veces hemos tenido diferencias internas? Creo que el Frente ha dado sobradas muestras de que es capaz de manejar esas diferencias internas sin que tiemble nada. Dando las luchas que haya que dar, las disputas que haya que disputar y con decisiones que después todos respetamos.

 

- Hablemos un poquito del futuro. Partamos de la base que el Frente Amplio gana las elecciones, que Mujica es el futuro presidente de los uruguayos. En este segundo tiempo del Frente Amplio, para usted, ¿cuáles serían los tres o cuatro puntos prioritarios a desarrollar?

- Nosotros ya hemos desarrollado un largo proceso de construcción programática – digo nosotros, los frenteamplistas – que no viene, además, de hoy ni de mañana, sino que viene de mucho tiempo. Hace muy poco, apenas siete meses, terminamos un Congreso donde resolvimos un ajuste a esos programas. Ese programa establece el orden general de nuestras propuestas y también plantea el orden de las prioridades y, en esas prioridades, está un manejo de la economía capaz de generar espacios claros, sólidos, consistentes para la inversión, generar una política de redistribución social más justa, generar condiciones para el aumento de la productividad y del empleo, generar condiciones para el desarrollo de las tecnologías y para la apertura del país al comercio exterior, de forma sustancial como puerta de manejo del aumento del trabajo. Eso está resuelto en materia económica. En materia social, está claramente resuelto el ataque a los restos de indigencia que aún quedan en el país – a los restos porque comenzamos con una indigencia muy alta, la hemos reducido a un tercio, pero el compromiso del Frente Amplio es eliminar la indigencia en el próximo período. El combate frontal a la pobreza. Y, por lo tanto, eso debe hacerse a través de políticas sociales que vayan, por un lado limitando los daños de situaciones de ese extremo pero, por otro lado también, generando condiciones para el elemento central, que es la reinserción social – y por lo tanto laboral - o necesariamente con un pie en lo laboral y en lo educacional del conjunto de la población. Para decirlo de alguna manera, los énfasis ya están dados por nuestro programa y, por lo tanto, a ellos nos atenemos.

 

- ¿Habrá que elegir a los hombres?

- A los hombres y a las mujeres. A los hombres y a las mujeres, además a equipos que, no en términos personales, le pongamos el alma a cada una de estas tareas.

 

- ¿Esos equipos tendrán que reflejar esta correlación de fuerzas internas?

- No, yo siempre he sostenido lo mismo. Las responsabilidades políticas que se deban marcar, no deben representar en forma exacta la proporcionalidad de votos obtenida por los distintos sectores, pero tampoco pueden hacerlo a la inversa. Deben tendencialmente respetarse. Yo lo defino así. Deben tendencialmente respetar lo que la población le adjudicó a cada sector. En una tendencia que no, necesariamente, debe ser exacta.

 

- Pero la población frenteamplista le da un voto de confianza a la presidencia de Mujica. Luego – si esa política que propuso Mujica, no se diera – crearía una contradicción.

- Bueno, si fuera inverso, sí, obviamente genera una tensión. Sin duda.

 

- Para usted, temas como la salud, la enseñanza, que abarcan factores de mucha sensibilidad inmediata y que hoy están en discusión en la sociedad uruguaya. En el caso de la enseñanza, ha habido también una ley y hay allí una serie de instancias que son debatidas y que se ven como un problema. Eso, en un futuro gobierno del Frente, ¿tienen que ser abordadas prioritariamente o deben tener su tiempo igual que la economía o igual que los otros problemas?

- Yo creo que hay temas en la vida de un país que nunca deben salir de la agenda. Pero que esos temas no deban salir de la agenda, no puede implicar que el país – permanentemente – cambie de rumbo. Hay que lograr, en algunos temas – y en este sentido nuestro gobierno ha trabajado para intentar hacerlo así – políticas que vayan más allá de un período de gobierno, las que se definen como: “políticas de estado”. A mí me gusta más usar el término de “políticas públicas”. Pero no importa, todos sabemos de lo que hablamos. Hablamos de líneas de trabajo que en su centro medular, en sus ejes medulares sean compartidas por sectores diversos de la sociedad, tanto en lo político como en su proveniencia social o de donde provienen socialmente. Eso no elimina el debate, no lo debe eliminar, no lo debe sacar, no debe intentar borrar de la agenda los temas y sería muy malo que lo hiciese. Pero no deben pensarse o entenderse que cada tres meses, dos años, cinco años, podamos estar pegando golpes de timón fuertes a la educación, o la salud, o a la economía, o a la política de defensa, o a la política exterior. Porque entonces, seguramente, descarrilaríamos, siempre, algunos vagones. Son movimientos que pueden hacerse, que deben hacerse, ajustes que deben hacerse, pero que tienen que hacerse con ajustes muy suaves del timón a los efectos de que el conjunto del sistema acompañe la variación que la locomotora realiza.

 

- Diputado, la campaña que se va a desarrollar a partir de ahora hasta octubre, por parte del Frente, ¿tiene que integrar ya la idea de la Intendencia de Montevideo? Ya que usted me decía que la votación había sido baja, como hoy el Frente es responsable también de la Intendencia de Montevideo, ¿ese puede ser un elemento a tener en cuenta?

- No, yo realmente creo que no se puede imputar a la política municipal la baja votación en Montevideo para una elección interna que definía candidatura a la presidencia. De alguna manera a todos nos pasó un poco lo mismo. Montevideo – y también lo es Canelones ahora – son como lugares donde uno se siente absolutamente seguro. Aquí somos mayoría, aquí el Frente Amplio viene ganando cuatro elecciones seguidas, cada vez con un mayor porcentaje de votos y como que todos, de alguna manera, descuidamos Montevideo. Mire, yo hice no menos de tres o cuatro giras por el interior desde el día 10 de octubre del año pasado  - que comencé la campaña - hasta la fecha. Y ahora ya salgo mañana o pasado, salgo de vuelta para recorrer todo el interior. Sin embargo en Montevideo los esfuerzos fueron menores, la concurrencia, la movilización. Esto lo que nos dice, claramente, es que si no trabajamos, si no movilizamos, si no hacemos actividades, caravanas, marchas, actos, concentraciones, etc, etc, etc, naturalmente y por sí sola, no podemos esperar una respuesta ciudadana. Para que la respuesta exista hay que incentivar a la ciudadanía. Es lógico que en octubre hay una situación distinta, hay un cuadro distinto, porque la elección es de votación obligatoria, de concurrencia obligatoria y, en el Uruguay, eso históricamente, ha llevado a índices de participación que rondan, normalmente, el entorno del 90%. Entonces ahí tenemos una situación diferente. Y, además, en las elecciones internas, los frenteamplistas no estamos muy acostumbrados a competir. Por lo tanto ahí hubieron varias cosas que jugaron en contra. De todas maneras, hay que trabajar mucho y en todos lados. Y hacerlo con mucho orden y con mucha planificación.

 

- ¿Usted piensa que se puede ganar en una primera vuelta?

- Estoy seguro que ganamos en primera vuelta, a condición de que trabajemos en unidad, con planes y que sudemos. Que salgamos a sudar la cancha.

 

- Hay analistas o hay interpretaciones que, lógicamente, no tienen en cuenta que se puede ganar en primera vuelta.

- Es opinable.

 

- Entonces, en ese caso, plantean que el Frente se quedaría sin posibilidades de recurrir a aliados para modificar esa realidad, ya que los partidos tradicionales se votarían entre sí.

- Bueno, a ver. De no ganar en primera vuelta, de tener que ir a segunda vuelta, dependerá de los rangos de votación. Una cosa es ir a segunda vuelta obteniendo el Frente Amplio el 48,5% de los votos, otra el 49,5% de los votos, o el 49,87% de los votos y otra es ir obteniendo el 42 o el 43% de los votos. Quiero decir, nosotros ya fuimos a una segunda vuelta en el año 99 donde fuimos – si mal no recuerdo – con el 41% de los votos y no logramos superar luego el 46. Pero, si recordamos esa experiencia, el Frente Amplio en la segunda vuelta logró sumar 5 puntos nacionales a su convocatoria en segunda vuelta. O sea que yo diría que no es exacto decir que todos y masivamente los partidos tradicionales no van a perder ningún voto en una segunda vuelta. Está claro que quien no pierde ningún voto en segunda vuelta, es el Frente Amplio. Los demás, algunos votos van a perder. Yo no puedo dimensionar ahora cuántos. Por lo tanto, dependerá de cuál eventualmente sea la distancia para saber si podemos o no ganar en una segunda vuelta. Es una verdad clarísima, y más con los candidatos que hoy tenemos en los partidos tradicionales – que son prácticamente lo mismo, no hay ninguna diferencia, representan los dos las derechas de sus partidos – es muy probable que retengan muchos votos, pero no necesariamente todos. Yo quiero saber cuántos blancos que estuvieron presos durante la dictadura, que perdieron hijos, que perdieron trabajo, que perdieron familias, que perdieron libertad, están dispuestos a votar… Porque acá estamos hablando… ¿y si es Bordaberry el candidato que va a la segunda vuelta? ¿Uruguay querrá tener un Bordaberry de vuelta de presidente? Es una pregunta que hay que hacerse. ¿O querrá llegar con un presidente al que Bordaberry le aporte la tercera parte de los votos? Son preguntas que los uruguayos se van a hacer. Y quiero ser muy claro en esto: no quiero acorralar a nadie por su apellido, en la lucha política no se debe jugar por el ADN. Simplemente lo miro desde la óptica del análisis político. No estoy haciendo con esto, yo, una afirmación. Simplemente digo que, cuando se hacen esas especulaciones, hay que tener en cuenta cómo la sociedad se comporta frente a determinados fenómenos, ¿no?

 

- Entre otras cosas, en octubre también se va a votar la anulación de la Ley de Caducidad.

- Es verdad. Y vamos a ver cómo se paran los partidos políticos con relación a eso. Veremos cómo se paran.

 

- ¿Usted piensa que todos estos elementos van a jugar a la hora de decidir los votos?

- Sí, sí, todo va a jugar, claro. En esto siempre juega todo.

 

- Pero el Frente, ¿va a hacer énfasis en ese aspecto?

- No, no. Bueno, en verdad, yo no puedo decir qué va a hacer el Frente. Yo voy a decir qué es lo que nosotros proponemos. El Frente tiene que hacer énfasis en dos elementos y nada más que en dos elementos: en su gobierno, cómo gobernó y en su programa, cómo va a gobernar.

 

- Diputado, ¿queda algo que usted quiera decir que mis preguntas no hayan recogido?

- Me parece que hay que hacer notar algo. Estamos en el inicio de una campaña, ahora por una elección presidencial. Los uruguayos no deberíamos olvidarnos que hace 25 años estábamos luchando todos – o la enorme mayoría, perdón, no todos, me rectifico – por recuperar un sistema democrático, que hemos ido avanzando en él y que, de alguna manera, tenemos que tener ese recuerdo para proyectar en nuestras campañas y en nuestra forma de desarrollarlas y no olvidarnos.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital