|
Habemus
“Fórmulam”
por El
Perro Gil
Pasado
el temporal –el climático y el electoral- haremos un
análisis doméstico de lo que a nuestro modesto
entender se dice por los gestos y resoluciones que
se han ido produciendo por parte de los principales
actores políticos. En primer lugar diremos que la
metáfora climática se queda a medio camino por
cuanto el temporal fue tangible en lluvia y frío
pero sin tener su correlato electoral ya que el
preanunciado caudal de votantes se vino a pique a
pesar de los vaticinios.
En efecto, lejos
estuvieron éstos en predecir lo que realmente
ocurrió en cuanto a los asistentes al acto
electoral, registrándose el valor más bajo en mucho
tiempo con un magro 44% aproximado de votantes
respecto del total de habilitados. La no
obligatoriedad del sufragio, el frío reinante –cuasi
polar- y una propuesta poco atractiva para la
porción mayoritaria de la ciudadanía, dejaron en
offside no solo a las encuestadoras (eso es lo de
menos), sino a una clase política que tuvo el
respaldo de menos de la mitad de la población. Por
lo menos en una lectura lineal y simple del tema.
Otro aspecto a
destacar fue el comprobar cómo el andamiaje
propagandístico sigue dando réditos. En efecto, la
alta exposición mediática de los blancos con un
aparato publicitario a todo tren, terminó tiñendo al
país con sus colores partidarios ondeando sus
banderas en todos los rincones del país. Para
contraponer a eso estaban los de a pie que fueron
estoicos y orgullosos a dejar su voto al partido de
gobierno, que dirimía candidaturas en elecciones
internas tras no lograr una fórmula de consenso como
era tradición.
A pesar de los
esfuerzos de los líderes oficialistas, no se logró
convencer mayoritariamente a la población frentista
a desafiar el frío y marcar presencia para dejar
claro cual era la primera fuerza política del país.
Para eso también tenemos nuestra lectura: 1.- las
encuestas ya habían adelantado un resultado y estaba
dirimida la interna; ó, 2.- para el verdadero
frentista poco importaba quién encabezaría la
fórmula, lo importante es el Frente Amplio y su
programa.
Fue notorio el
importante despliegue mediático de los blancos
quienes invirtieron cifras desconocidas para el
medio. A la luz de los hechos es evidente que les
dio resultado. Lo incierto es saber si tienen mucho
más para dar en octubre – lo cual también se aplica
al FA, aunque este invirtió mucho menos. Por lo
pronto se enciende una luz amarilla en el FA, no por
el temor a perder una elección (de eso se trata la
democracia también y el que resuelve es el soberano
en definitiva), sino porque algo se hizo mal.
Seguramente el error estuvo en no comunicar
convenientemente lo hecho. No alcanza con hacer y
dar mejoras si quien las recibe no es consciente de
ellas. Hay mucho para informar de lo actuado, sin
embargo nos dejamos ganar la instancia imponiendo
temas cuando los realmente importantes son obviados
deliberadamente por la oposición. Es hora de volver
a marcar la agenda diaria del país de la cual hay
muchas páginas para leer e informar a una ciudadanía
que no conoce todo lo realizado.
Lo cierto es que
disipado el humo interno se van aclarando las cosas
y también en eso nos destacamos por distintos.
Mientras los blancos apuraron la definición de su
fórmula en la noche misma de la elección, en el FA
se cumplen las instancias orgánicas establecidas que
no hacen sino honrar la decisión del electorado
frenteamplista. Esto va dicho para que se note la
gran diferencia: mientras los blancos resuelven
cupularmente entre quienes se saben dueños del
aparato partidario, sin que medie siquiera un
contacto con mandos medios; en el FA se lo hace en
forma orgánica, donde participa ese mismo electorado
que laudó la interna, representado por un Plenario.
Por supuesto que es vox pópuli un resultado cantado
también, pero también es cierto que se lo hace en
forma reflexiva y cimentada en un acuerdo que
engloba a todo el espectro de un electorado que se
sabe parte sustancial de una fuerza de cambio.
El día después se
habló mucho del gesto de sorpresa de Lacalle cuando
Larrañaga acepta –sin mediar discusión alguna con su
grupo- el ir de vice en la fórmula. Seguramente pesó
-y mucho- el temor a que el Cuqui se arrepintiera y
terminara cobrándose el agravio de hace cinco años
cuando el Guapo lo ninguneara en la victoria. Por su
parte el Pepe tuvo un discurso inmediato similar al
de toda su campaña y a pesar de no tener la
repercusión mediática que dieron a los blancos esa
noche, todos los frenteamplistas sabíamos que esa
noche se abrochaba la fórmula con Danilo.
Claro que para el
Frente Amplio es religión cumplir con su orgánica,
porque es la que legitima finalmente lo resuelto por
la masa frenteamplista en las urnas. Si bien la
interna blanca se movió mejor y más rápida, la
movida frentista está en juego dando pasos lentos
pero seguros y respetando la letra chica.
Al fin de cuentas,
esa letra chica, está escrita para garantía de un
pueblo que quiere seguir cambiando.
el perro ladraba y
movía la cola,
el hombre sabía que
quería acompañarlo
LA
ONDA®
DIGITAL |