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Polémica, 4º
acto
El atroz redentor,
Dotta Ostria
por
Eduardo Silveyra
Los comunistas, en la Argentina
somos nosotros.
John William Cooke
Trataremos
de ser todo lo educados, que este profesor kafkiano
no ha sido, ya que dedica tres párrafos de su
maniquea respuesta a descalificaciones e insultos,
para ponerse en un sitio de superioridad intelectual
que evidentemente no tiene. Como dijera Jorge Luís
Borges: Al único maestro que conozco es al maestro
Ciruela. Mote que le cae muy bien a este hombre que
bien podría formar parte de una galería de seres
absurdos y de lógica abyecta. Aunque deseo aclarar
que soy lo opuesto a la educación de los salones, en
los que Dotta Ostria homenajea al soldado de fortuna
Giusepe Garibaldi junto a Julio Maria Sanguinetti.
Eso ya crea un abismo.
Como todo masón, su
lógica responde entre otras cosas a la defensa de
los intereses británicos sea en tiempos pasados o
futuros y no hesita para ello en emplear la calumnia
y la falsificación atroz de datos históricos o la
tergiversación de hechos, con tal de arrimar agua a
su vetusto molino.
Por empezar me
atribuye formar parte de un movimiento nacionalista
y católico y ser yo mismo un nacionalista ultra
católico, cosa que ha divertido bastante a quienes
me conocen, ya que no hay nada más alejado de esa
vertiente que el movimiento peronista. Habría que
recordarle a este profesor de utilería, que los
aviones que bombardearon Plaza de Mayo el 16 de
junio de 1955, con la intención de matar a Juan
Perón, entre otras cosas por suspender la enseñanza
religiosa y moral en las escuelas, por la ley de
divorcio, por convocar para el 20 de mayo de ese año
a una constituyente para separar a la Iglesia del
Estado y suprimir por ley la exención de impuestos a
los templos religiosos…
Habría que recordarle
a este malintencionado que el bombardeo comenzó a
las 12 y 40 y se prolongo pasada las 17 horas y que
dejó un saldo de más 800 muertos y que dichos
aviones de la aviación naval (cuna de masones)
llevaban la leyenda Cristo Vence pintadas en sus
alas y que recibieron asilo político en el Uruguay
gobernado por Luís Batlle. En esa tarde de horror y
espanto, se arrojaron más de 900 kilos de bombas
sobre la población civil indefensa.
Las voces de la
izquierda uruguaya nunca condenaron esa masacre,
como sí lo hicieron Luís Alberto de Herrera y
Eduardo Víctor Haedo, posiblemente estaban ocupadas
en las reuniones que mantenían tanto la cúpula del
Partido Comunista y el Socialista en la sede de la
embajada británica, para implementar campañas de
agitación antifascista contra un gobierno nacional y
popular como era el de Juan Perón.
¿Pero dentro de qué
marco se cometía esta felonía? Una vez terminada la
Segunda Guerra y tras los acuerdos de Yalta y
Postdam, en los que el mundo se dividió en dos, ya
lo comunistas no representaban el peligro que se
suponía representaban antes de la guerra. Y el papel
de la ex URSS fue atacar por derecha a todos los
movimientos de liberación nacional surgidos en esta
parte del continente y que no respondían a su orbita
de dominación, el calificativo de nazi no solo lo
llevaron Perón y Herrera, también Getulio Vargas,
Jacobo Arbenz y el colombiano Jorge Eliécer Gaitán,
cuyo asesinato ordenado por la embajada de EE.UU.
dio comienzo a la rebelión popular conocida como El
Bogotazo; en momentos en que se realizaba la Novena
Conferencia Panamericana, conducida por el General
Marshall y en contraposición a esa conferencia el
Congreso Latinoamericano de Estudiantes, financiado
por el gobierno peronista y al que concurriera el
por entonces estudiante de derecho Fidel Castro, que
terminó asilado por unos días en la embajada
argentina.
Hay que agregar que
Argentina no estaba en tan nefasto evento de
gobernantes títeres y que Luís Alberto de Herrera se
opuso a que Uruguay concurriera a la misma, como se
opuso a la instalación de bases yanquis en Laguna
del Sauce y al envío de tropas uruguayas a Corea
intervenida por los EE.UU.
“Los coreanos del
norte, son los artiguistas de nosotros” dijo el
líder nacionalista. Resulta ahora paradójico, pero
esa declaración hizo que los comunistas se
encolumnaran detrás de quien antes habían
calumniado.
Pretender, como
pretende Dotta Ostria, que el nacionalismo de
países semi coloniales, sea el mismo que el de las
potencias, que se enfrentaron por intereses
económicos y con el problema nacional ya resuelto,
es una cosa que solo en la cabeza de un infame puede
entrar.
Es recomendable la
lectura del libro Autobiografía Intelectual de Samir
Amin, donde se aclara muy bien el papel de la ex
Unión Soviética y el de los PC que respondían a su
línea o basta leer los discursos de Ernesto Guevara
en Praga y Argelia, donde entre otras cosas acusa a
la ex potencia comunista de tener practicas
imperialistas. Es importante leer al respecto la
síntesis que hace Norberto Galasso del pensamiento
del socialista Manuel Ugarte, padre de la izquierda
nacional en Argentina.
“Carlos Marx ha
proclamado la confusión de los países y las razas,
pero no el sometimiento de unas a otras". En otras
palabras, Marx ha predicado el internacionalismo
pero cuando una gran nación se lanza aengullirse a
una pequeña, el internacionalismo proletario no
puede justificar en modo alguno un silencio y una
inacción cómplices.
El nacionalismo tiene
carácter reaccionario cuando resulta la expresión
avasallante del capitalismo en función conquistadora
de colonias, pero tiene un carácter progresivo en
las colonias y semicolonias donde la reivindicación
primaria es la liberación nacional”.
Recordando a Manuel Ugarte de Norberto Galasso Tomo
II.
Que Perón haya estado
estudiando en la Italia pre fascista, nada dice, a
Fidel Castro lo armó la CIA cuando comenzó su lucha
en la Sierra Maestra, de algún lugar hay que sacar
las herramientas. El mismo Guevara fue un anti
peronista y sus padres comandos civiles de la
Revolución Libertadora, pergeñada entre otros
concurrentes, por los masones de la marina.
En uno de los
párrafos de la nota afirme que: “Los bandos a los
que representaban Moreno y Sarratea imbuidos
de jacobinismo liberal, solo les importaban los
puertos de Montevideo y Buenos Aires. Buenos Aires
como centro comercial y Montevideo como centro
financiero”. Si bien no explicito que ambos eran
masones, los dos integraban la misma logia. Lo que
desmiente la afirmación tendenciosa que hace Dotta
Ostria, al afirmar que Sarratea no era miembro de la
masonería.
“El gobierno del
segundo triunvirato se inició bajo los mejores
auspicios en el orden político militar. Se
realizaron enseguida elecciones en todas las
provincias, con el voto de los ciudadanos “libres y
patriotas”, según reza el decreto de convocatoria.
No se habla de “criollos” ni de “americanos”, ni se
excluye a los europeos, lo cual demuestra que la
adhesión a la causa privaba sobre el origen, los
actos electorales se realizaron con la intervención
activa de la Logia Lautaro, que constituía el
verdadero cuerpo deliberativo secreto. Fueron
electos con los recién llegados, los más conspicuos
morenistas, Alvear, Perdriel, Larrea, Posadas,
Monteagudo, Agrelo, Moldes, Vieytes, Sarratea.
Ernesto Palacio, Historia de la Argentina 1515-1989.
Ed. Abeledo Perrot. Bs. As. 1999.
En ese sentido le
recomendamos también, la lectura de Revolución y
Contra Revolución en la Argentina de Jorge Abelardo
Ramos, aunque su lectura no nos asegure que deje de
decir zonceras, que bien pueden figurar en el manual
escrito por el maestro Arturo Jauretche.
Son tantas las
barbaridades e inexactitudes que de manera insidiosa
vuelca este hombrecito oscuro, que desconoce el
sentido hegeliano del movimiento fundado por Juan
Perón y su filosofía profundamente humanista, que
tiende a la conformación de Seres en donde solo hay
individuos o multitud o masa, alejados estos
fenómenos y a la vez opuestos al concepto pueblo,
desde el cual se operan las verdaderas
transformaciones.
La absurda pretensión
de Dotta Ostria en querer presentar a Artigas como
un jacobino , queda desmentida en el hecho de que
Artigas tuvo como enemigo a los mismos jacobinos,
enunciado en aquello de “los malos europeos y peores
americanos”.
Tal vez quiera
justificar el hecho de que el padre del federalismo
y “Protector de los Pueblos Libres”, sea el prócer
de un país unitario producto de la balcanización de
estos territorios, que llevaron adelante los
ingleses desde Lord Ponsomby a Georges Canning y
cuya idea movilizadora era la fragmentación de los
territorios del viejo Virreinato del Río de la
Plata, para asegurarse la libre navegación de los
ríos, entre otras cosas, tal como lo demuestran
investigaciones contemporáneas en los archivos del
Foreing Office. Un agente británico escribía a
Londres en esos tiempos:
“El reconocimiento
del Paraguay; conjuntamente con el posible
reconocimiento de Corrientes y Entre Ríos, y su
erección en estados independientes, aseguraría la
navegación del Paraná y del Uruguay. Podría así
evitarse la dificultad de insistir sobre la libre
navegación que nosotros hemos rechazado en el caso
del río San Lorenzo”.
El cinismo de estos
hombres no dejaba nada librado al azar y contra esa
idea es que se luchó en el combate de la Vuelta de
Obligado y es contra esa balcanización que lucharon
Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas. Eran tiempos de
invasiones extranjeras y defensa del territorio
antes que de reforma agraria, que implica otra lucha
y la conformación de otro estado, que no se puede
llevar al mismo tiempo.
Es interesante
observar en ese sentido, que Oribe cuando pone sitio
a Montevideo, para reconquistar Montevideo, capital
histórica de la Banda Oriental, el comercio
extranjero y los unitarios emigrados se hacen cargo
de la defensa. Las fuerzas de la defensa estaban
integradas en mayoría aplastante por esos
comerciantes y sus hijos.
Dice Cady:
El dominio de Oribe
sobre el Uruguay, con excepción de dos pueblos, era
indiscutible. Tenía más de 6000 orientales bajo sus
órdenes, además de 8000 de sus fuerzas argentinas.
En cambio de las fuerzas que se oponían a los
orientales de Oribe, solo 400 eran soldados nativos
y los 3100 restantes eran extranjeros.
La Legión Extranjera
que defendía la ciudad comercial contra las masas
orientales y argentinas estaba, integrada por 3000
milicianos vasco franceses y unos 700 italianos al
mando de Garibaldi, cuya leyenda se torna negra por
estos territorios, pues estuvo muy lejos de
desempeñar el papel que le otorga la historia
ostriana. Muy diferente fue el significado de su
lucha por la independencia y unidad de Italia. En el
Río de la Plata su misión fue inversa, contribuyendo
a impedir la unidad nacional sudamericana.
José Luís Bustamante
conmilitón de Fructuoso Rivera escribía: “Garibaldi
saqueó la Colonia y Gualeguaychú escandalosamente”.
Sarmiento, admirador
del célebre mercenario, señalaba: Garibaldi no
vino, a enseñarnos a ser libres ni a darnos ejemplos
de heroísmo. Apenas se muestra y ya todos ven en él
al caudillo de la masa de italianos poco manejables
por los elementos aventureros que la componía.
El mismo Garibaldi en
sus “Memorias” escribe:
La gente que me
acompañaba era una verdadera chusma cosmopolita
compuesta de todos y de todos los colores y
naciones…El resto estaba compuesto de esa clase de
marineros aventureros, conocidos en la costa
americana con el nombre de “Fréres de la Cóte”,
clase que había formado el contingente a los
filibusteros, y a los tratantes de negros.
No hay que olvidar
tampoco que después de la derrota de Caseros en 1852
con ejércitos integrados en su mayor parte por
fuerzas mercenarias, sobrevino la Guerra de la
Triple Alianza financiada por el imperio británico y
dirigida por cipayos como Venancio Flores, Bartolomé
Mitre y Domingo Sarmiento.
La destrucción del
Paraguay de Solano López era parte de ese plan de
balcanización y de dominio imperial instrumentado
por el imperio británico.
Los tiempos en que
actuaron Artigas y Rosas fueron diferentes y las
articulaciones de sometimiento por parte del
imperio, más operativas, pero la causa de unidad
nacional y defensa de la soberanía fue la misma.
Vencido Rosas otros
caudillos como el Chacho Peñaloza tomaron las
consignas y banderas de la causa federal artiguista,
y coincidimos con el historiador cristiano Methol
Ferré, que durante muchos años fuera asesor del
Gral. Liber Seregni, en tomar a Artigas como un
argentino oriental, porque es reivindicarlo en su
justa medida y porque su causa tiene una continuidad
histórica que llega hasta nuestros días.
Vayamos al tema Perón
nazi, son tan infantiles las argumentaciones de
Dotta Ostria, que llevan a pensar si realmente este
hombre es historiador. Cuando Perón asumió como
presidente la Segunda Guerra Mundial, había
terminado un año atrás. Decir que Perón recibió a
los inmigrantes judíos para quedar bien ante la
comunidad internacional es algo que desnuda el
patetismo ideológico de este señor, al que habría
que recordarle que su amada Inglaterra y también los
EE.UU. se negaron a recibir inmigrantes judíos.
Se puede decir que la
Argentina abrió sus fronteras para recibir a todos
aquellos que habían sufrido los horrores de esa
guerra, también alemanes, entre los que sí había
criminales de guerra que con sus mismas u otras
identidades se confundieron en la masa de sus
numerosas colectividades. Que Josef Mengele haya
vivido unos años en Uruguay y hasta casado en
Carmelo con su verdadero nombre, no significa eso
que el gobierno uruguayo de turno haya sido
indulgente con los criminales de guerra.
Habría que señalar
que tanto los Estados Unidos como la Unión Sovietica,
recibieron a criminales de guerra a quienes ayudaron
a escapar de los juicios de Nurenberg, para utilizar
sus inteligencias dentro del marco de la Guerra
Fría. Perón hábil y astuto quiso hacer lo mismo.
La Argentina
peronista fue el primer estado en reconocer a
Israel.
Cuando Jaim Weizman, el primer
presidente israelí, visita Buenos Aires en 1951, fue
recibido con honores, y el flamante jefe de Estado
le obsequió una Biblia antigua a Perón y anunció que
su gobierno bautizará una plazoleta con el nombre
del mandatario argentino.
Poco después, se inaugura en la Plaza de Mayo un
mástil donado por comerciantes y empresarios de la
colectividad Judía. Era tan distinta la atmósfera
que se sentía, que las maestras relatan en los
colegios judíos, que Jacob Tsur, el primer embajador
de Israel en Argentina, publica en 1983 su libro
Cartas credenciales, en el que señala: “En la
perspectiva simplista de Washington, Perón sólo
podía ser nazi o comunista”. No sorprende que Dotta
Ostria tenga la misma perspectiva, pues es un cuadro
de la misma.
Hitler era antisemita, ¿pero era el
único fascista a combatir? Nuevos estudios
históricos echan luz sobre Winston Churchill, y José
Stalin (quienes combatían contra Alemania en la
Segunda Guerra Mundial). Ellos eran antisemitas
declarados, y poco hicieron por los judíos muertos
en los campos de concentración. Por supuesto que
Estados Unidos, el principal aliado israelí, debía
saberlo. Hoy en día se sabe que empresas poderosas
del mismo corazón económico norteamericano financió
la maquinaria bélica de la Alemania Nazi, incluyendo
a los creadores del gas usado en las cámaras de los
campos de concentración. Leamos lo que dice Daniel
Blinder en un artículo por demás esclarecedor:
Así mismo, el ex representante
diplomático argentino en Israel, Pablo Mangel,
declaraba que el antisemitismo no era esencial al
peronismo: “Fui testigo y partícipe directo del
apoyo brindado por el gobierno peronista al pueblo
judío, que se debatía en tiempos de pos guerra entre
el hambre y el desarraigo (...). Se le otorgaron
amplias facilidades a los judíos que huían de la
Europa deshecha y que casi siempre llegaban sin
documentos”, decía. El ex funcionario relataba que
Estados Unidos no permitió la entrada a un buque que
había partido de Chipre repleto de exiliados judíos
y que “Evita no sólo los recibió sino que se
preocupó por conseguirles trabajo”. También la DAIA
jugó alguna vez con un gobierno popular (a pesar de
estar casada siempre con el gobierno de turno), pues
durante el conflicto del gobierno con la Iglesia
Católica, respaldó algunas medidas oficiales, como
la cancelación de la enseñanza religiosa y la ley de
divorcio. En 1954, la entidad publicó un favorable
folleto titulado “El pensamiento del presidente
Perón sobre el pueblo judío”.
El Peronismo y los judíos de Daniel
Blinder
La realidad dice que entre 1930 y
1949, la Argentina recibió a más refugiados judíos
per cápita que cualquier otro país del mundo,
excepto Palestina y, posiblemente Uruguay.
Es muy importante analizar los hechos
puntuales: En la última década del siglo XX todavía
era posible encontrar en algún kibutz de Israel
frazadas con el sello de la Fundación Eva Perón,
enviadas en 1948, cuando Argentina se convertía en
el primer país que reconoció la soberanía del Estado
judío. Sí, ¡lo que leyó! El gobierno de Perón fue el
primero en reconocer el sueño de todos los
sobrevivientes de los pogroms y la shoá.
El Peronismo y los judios de Daniel
Blinder
Lejos de la mitología popular, los
judíos, como decíamos al principio, no somos ajenos
a la realidad social que nos circunda. Hay judíos
ricos, pero también hay y hubieron judíos de la
clase trabajadora y muy pobres. Muchos de ellos,
lejos de ver en Perón la reencarnación del Faraón
esclavizador de Egipto o el monstruo de un nuevo
holocausto, vieron en él a un líder que cumplía con
su pueblo, y se sentían beneficiados e integrados
gracias a muchas de las conquistas sociales que se
consiguieron.
El peronismo y los judíos de Daniel
Blinder
¿Es posible determinar una política
de acción que nos una en pluralidad definitivamente
sin cortocircuitos al engranaje argentino? Fijémonos
con quien estuvo la dirigencia judía en años de
terrorismo de Estado, y en años de menemismo;
miremos la cantidad de desaparecidos políticos y
sociales que dejó esta red perversa; sepamos
distinguir bien la víctima del victimario; y miremos
los horizontes de un país que no pudo ser, y a un
movimiento que supo incluir a muchos judíos que
quedaron en los muros de los centros clandestinos de
detención, y que murieron por esa idea que los
interpelaba a ellos como argentinos, peronistas, y
también como judíos.
El peronismo y los
judíos de Daniel Blinder
Creo que contestar
una por una las acusaciones irresponsables de Dotta
Ostria, que responden a una lógica perversa y
macaneadora propia de maniqueos, puede llegar a ser
un abuso del tiempo y el espacio brindado. La
memoria es una construcción que necesita de
elementos como fechas, datos, documentos que
permitan una interpretación de lo narrado, cada
interpretación variará de acuerdo a los intereses
que asuman los que se sienten a analizar, por eso no
causa asombro que este hombre se diga de izquierda.
Izquierda liberal por supuesto.
En Argentina o en
cualquier país de nuestra América criolla, donde se
gesten procesos transformadores, cuya identidad
parta de un concepto nacional, popular y
revolucionario, caso Ecuador y Venezuela, Dotta
Ostria sería un simple gorila de la peor derecha.
Tal vez este debate, haya servido para aclarar
algunos tantos con respecto al peronismo y tal vez
enfurezca a otros que sugirieron que no escribiera
esta nota, en la que no me inmiscuyo en la política
interna actual del Uruguay, tal lo pactado con
alguien que rompió ese acuerdo.
Bibliografía.
El
peronismo y los judíos de Daniel Blinder
www.lavozylaopinion.com.ar
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