¿Hay intereses exclusivos de
Sudamérica con
los EEUU y Canadá?

por Luiz Calos Bresser-Pereira

A pesar de la simpatía del Presidente Barack Obama en la reciente Cúpula de las Américas y la esperanza que el mundo deposita en él, no creo que pueda cambiar un hecho simple: la reunión es inconsecuente, porque el concepto político y económico de América no tiene sentido. El concepto geográfico de América, o de las tres Américas, es naturalmente verdadero, pero, más allá de esto, ¿qué significa América?.

 

 Para que una región del mundo tenga un sentido económico y político, es necesario que entre los países que la componen existan intereses comunes que no se extienden a los demás. Además de comunes, por lo tanto, los intereses deben ser relativamente exclusivos. Es difícil, sin embargo, ver cuáles son los intereses exclusivos que los países en desarrollo de América Latina tienen con los Estados Unidos y Canadá. Estos dos países comparten intereses reales y exclusivos con los países europeos porque sus niveles de desarrollo y de salarios son similares. Con los demás países del continente americano – sean los pobres o los de nivel medio – la relación, o es de conflicto debido a los salarios menores de estos, o es simplemente imperial.

 

La relación de los Estados Unidos con América Latina fue siempre la del imperio con la colonia. La célebre frase del presidente Monroe – “América para los americanos” – podría ser pensada como una manifestación de solidaridad continental, pero es apenas la expresión del nacionalismo y del carácter imperial del gran país que estaba entonces formándose. Hasta 1930, América Latina era el “patio trasero de los Estados Unidos”; alcanzó una razonable autonomía entre esta década y los años 1980, pero en los años 1990 volvió a la condición anterior, semi-colonial, expresa entonces en la subordinación al consenso de Washington. Desde los años 2000, varios países vienen recuperando autonomía – algo que desagrada a las elites americanas y,  principalmente, a sus empresas multinacionales que disponen de los mercados internos de América Latina como sus mercados-reserva a cambio de nada.

 

¿Barack Obama estará en condiciones de cambiar esta relación? ¿Tendrá la posibilidad de abandonar la idea de que los países latinoamericanos necesitan de la “ayuda” de los Estados Unidos, y tratar de encontrar intereses realmente comunes? No lo creo, inclusive porque un cambio de esta naturaleza no está en la agenda de nadie. Lo que está en la agenda latinoamericana es apenas el fin del bloqueo económico a Cuba, mientras que los Estados Unidos están interesados en firmar acuerdos bilaterales con países latinoamericanos que, a cambio de una modesta apertura del mercado americano, tienen las ventajas de dividir la región y limitar gravemente la autonomía del país contratante.

 

Para los países de América del Sur ya no tiene más sentido siquiera el concepto de América Latina, después que México aceptó la dependencia a los Estados Unidos a través del NAFTA. Lo que puede tener sentido, como bien sabe nuestra diplomacia, es una mayor unión con los países de América del Sur. La condición esencial para que haya un acuerdo real – un nivel de salarios similar – existe. Pero algunos países, como Chile, Colombia y Perú, todavía no están convencidos de que su real interés es el de asociarse a sus similares en vez de subordinarse a los Estados Unidos. La Cúpula de las Américas puede ser útil para algunas acciones colectivas internacionales como el combate a la droga y al crimen organizado, pero incluso con relación a estos problemas, no tenemos porqué pensar en las Américas – es mejor pensar a un nivel superior porque son temas mundiales.

Folha de S.Paulo

 

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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