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¿Será el libre comercio una de las
víctimas principales de la crisis?
por el
profesor Marcelo Santoro
(Facultad de Ciencias Económicas Universidad de
Palermo)
El consumidor estadounidense
se encuentra hoy endeudado y con una
situación crítica en materia de desempleo, con
cifras que llegan a niveles récord en los
últimos 15 años. El incremento de desocupación
se repite también en otros países (España con
17,4%, Letonia con 16,1% y Lituania con
15,5%, Rusia – 9,5% en el primer trimestre de
2009, la mayor en 8 años -, Suecia, Canadá – 8% en
marzo, la mayor en 7 años -).
A fines de estimular
la recuperación internacional, varios
gobiernos, incluyendo el
americano (con el auxilio a bancos,
aseguradoras y empresas con
distress financiero) han implementado diferentes
planes para incentivar la alicaída performance de
sus economías. Estos programas fueron estipulados
por gobiernos de los países del G-7 hasta
países emergentes como China, Brasil, Chile,
Colombia, México y la propia Argentina que han
establecido sus propios planes de reactivación.
Cada uno con sus particularidades y sectores
económicos a los cuales incentivar y proteger y
donde China sigue siendo noticia relevante por
varios aspectos. En octubre de 2008, China puso
en marcha una reforma agraria trascendental por
la cual los campesinos pueden vender, arrendar
o hipotecar el derecho de uso de la tierra,
si bien el suelo seguirá siendo propiedad del
Estado o de la colectividad rural. (el 56% de la
población china vive en el campo). De esta
forma el gobierno intenta reactivar la economía
rural e incrementar el consumo interno.
En noviembre China aprobó un
paquete de estímulo de 4 billones de yuanes,
recortó las tasas de interés varias veces
desde septiembre y aprobó planes de apoyo a
industrias clave. También permitió a las compañías
financieras nacionales y extranjeras que no
toman depósitos, a otorgar préstamos a los
ciudadanos para estimular el consumo interno.
La caída del 23% que tuvo
China en sus exportaciones de abril 2009
respecto al mismo mes del año anterior espera
ser mitigada con incentivos fiscales a las
exportaciones – como los otorgados al aluminio y
otros productos, acuerdos de libre comercio
(firmado con Perú en abril, segunda ronda de
negociaciones con Costa Rica), y con la
colaboración en materia monetaria con otros
países asiáticos y con América Latina (swap
con Argentina, propuesta de uso de monedas
locales en comercio con
Brasil). Además, el 12 de enero de 2009
China ingresó formalmente al Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), contribuyendo
con USD 350 millones al financiamiento de varios
programas que fortalecen sus lazos con América
Latina dado el foco puesto por el BID en
destinar fondos a préstamos para facilitar que
los países miembros enfrenten la crisis (a
fines de 2008, el BID aprobó un fondo de
emergencia de USD. 6.000 millones con este
objetivo).
Es indudable que tantos
rescates y aliento a volcar dinero de sus arcas
públicas, harán incrementar el gasto y para no caer
en déficits (algunos inevitables), varios países
deberán recaudar más apelando a medidas
creativas ya que en algunos casos se han
disminuido las cargas fiscales de los asalariados
para no empeorar la situación.
Es así como este tsunami
financiero impactó e impacta en la
economía real, no solo a
nivel de individuos, sino también a
nivel de empresas lo que
las motiva a revisar sus planes de
inversión.
¿Cómo se ha traducido esta
situación en el comercio internacional? De tres
maneras distintas. La primera es mediante el
aumento del proteccionismo. El intercambio mundial
de bienes representa aproximadamente un 7% del
Producto Bruto Mundial. Economistas americanos y
europeos coinciden en que luego de casi 27
años de constante expansión, 2009 marcará un
freno al crecimiento de dicho intercambio. En
lo que no hay aún acuerdo es en la
magnitud del “frenazo”. Algunos hablan de una
caída del comercio del orden del 3%,
pero si los países optan por volcarse
hacia medidas proteccionistas, dicha baja podría
llegar hasta el 10%.
Y este pareciera ser el caso.
Con adopción de medidas restrictivas por parte de
algunos países para proteger sus industrias,
se está
Poniendo en peligro el libre
comercio, uno de los pilares fundamentales de
la globalización. Así como a comienzos de
2008, muchos gobiernos (sobre todo de países
emergentes) echaron mano a medidas para
restringir exportaciones de bienes (para no
recalentar situaciones inflacionarias propias),
hoy están aplicando medidas transitorias
relacionadas con la restricción de
importaciones para defender sus mercados y
desalentar las importaciones ante el avance
de la recesión.
Entre las medidas más
difundidas figuran la implementación de
subsidios, el incremento de subvenciones,
tarifas, cuotas aduaneras y restricciones
sanitarias adoptadas a principios de 2009 por
países como los Estados Unidos, Rusia, India
China, Indonesia, Francia y Ecuador que
amenazaron con paralizar el intercambio y
desencadenar una restricción comercial sin
precedentes. Algunos ejemplos son los siguientes:
-El aumento de gravámenes
(hasta 35%) a la importación de autos y la
suba de tarifas a productos agropecuarios
importados desde los Estados Unidos por
parte de Rusia;
-La rebaja de los importes de
cuotas de importación de acero y mineral de hierro
y el incremento de aranceles sobre el aceite de soja
por parte de la India;
- La restricción (mediante el
uso de licencias especiales) al ingreso de
importaciones para más de 550 productos
(indumentaria, calzado, productos electrónicos)
por parte de Indonesia.
-El establecimiento por
parte de los Estados Unidos de la
obligación de incorporar un sello de
identificación del país de origen a la carne
bovina que desee ingresar a su territorio.
- La presentación por parte
de Francia de un fondo de inversión
estratégica para proteger a las empresas
francesas de adquisiciones por parte de
Grupos extranjeros.
Muchos países
latinoamericanos evalúan (o han aplicado ya)
la
introducción de trabas a la
importación de algunos productos.
Por ejemplo, Ecuador anunció un
aumento generalizado de aranceles en varios
sectores, el establecimiento de cuotas de
importación, etc. Los aumentos de derechos de
importación van, por ejemplo, en algunos tipos
de carne importada del 25% al 85%.
Se afectaría asimismo el
ingreso de productos de perfumería y
cosmética, golosinas,
juguetes, autopartes, bienes de consumo
duradero, entre otros (recordemos que Ecuador es
una economía dolarizada con lo cual no puede
“devaluar” su moneda). Bolivia elevó el
arancel de importación al 35% para más de 300
ítems a través del Decreto Supremo 125/09.
Se incluyen prendas de
vestir, artículos de tapicería y mueblería,
artículos de cama, colchones, almohadas. Esta
alícuota no afecta a las preferencias negociadas
por Bolivia en acuerdos comerciales como el A.C.E.
(Acuerdo de Complementación Económica) N° 36 –
MERCOSUR – Bolivia.
Como apreciamos, las barreras
al comercio van desde aranceles hasta trabas
para- arancelarias. Frente a esta situación, la
Organización Mundial del Comercio se comprometió
a empezar a difundir los aumentos de
aranceles y medidas similares de sus miembros
que traben el comercio.
La segunda forma de
reacción a la crisis internacional por parte
de algunos países ha sido apostar a la firma
de tratados de
libre comercio (otros los
han postergado para tiempos mejores).
Ejemplos de acuerdos
recientemente firmados son el Tratado de Libre
Comercio entre Perú y China, y el que se encuentran
negociando Perú con Corea del Sur, Chile con
Malasia, Chile con Vietnam.
La tercera forma de
reacción a la crisis ha sido aprovechar la
coyuntura actual para abrir
el comercio a determinados bienes de capital,
de informática y maquinarias para aumentar
la
competitividad del país
Como ejemplo, podemos brindar las
medidas tomadas por Brasil
para rebajar los impuestos de
importación del 14% al 2%
hasta el 31/12/2010 para 125 bienes de
capital simples y 3 sistemas integrados de
maquinarias con la Resolución Camex N° 27.
Asimismo, con la Resolución Camex N° 26 se
incluyeron cuatro productos de bienes de informática
y telecomunicaciones cuyos aranceles de
importación que varían entre el 11% y el
16% se rebajaron al 2% hasta el 31/12/2010.
Este régimen rige para la
adquisición de bienes de capital, informática y
telecomunicaciones en el exterior si no existe
producción brasileña.
¿Qué se espera en el
comercio mundial en los próximos
meses? En resumen lo siguiente:
Escasez y restricción de crédito; requisitos
más estrictos en el otorgamiento de líneas.
Incremento en los costos de confirmación de cartas
de crédito. Aumento en la exigencias documentales
para negociación de cartas de crédito
-Tramitación de licencias
especiales de importación
- Renegociación de contratos
con precios a la baja
- Estiramiento de los plazos de
pago
- Exigencia de descuentos por
pago contado
Ante este panorama las
empresas exportadoras deberán reorientar sus
búsquedas comerciales (si los mercados
tradicionales bajan sus pedidos) hacia otros
horizontes poco habituales, para lo cual la
capacitación y actualización en comercio
internacional pasa a ser un ítem fundamental a la
hora de buscar nuevos socios comerciales.
Por la volatilidad del
escenario internacional, es fundamental estar
atentos a las medidas que puedan tomar los países,
que podrían dificultar el ingreso de productos.
Esperemos que semejante
situación de incertidumbre no se prolongue por más
tiempo para no continuar minando los efectos
positivos de la globalización y se pueda vislumbrar
una rápida salida a la crisis.
Fuente: Universidad de Palermo
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