|
Fórmula Mujica / Astori,
¿potencial conflicto institucional?
por Ramón
Ramos Trías*
La
izquierda uruguaya siempre se caracterizó por
recorrer el camino más largo para llegar a sus
objetivos, pero no siempre midiendo los costos de
esa estrategia; llegó al gobierno departamental de
Montevideo primero y luego al nacional y otras
intendencias deparmentales en el 2005. Ha logrado
con su acción demostrar durante estos últimos cinco
años gobernar y rescatar el país de una difícil
realidad.
Hoy esa nueva realidad social y
política que deviene en gran medida de su propia
práctica de gobierno, parece no ser suficiente
plataforma para sustentar una ingeniería electoral
que le permita presentarse con éxito en las
elecciones nacionales de octubre.
Primero, al tener que
participar en la instancia constitucional de las
elecciones internas, se enredó en una infinita gama
de confusiones y contradicciones, que finalmente la
lógica democrática ejercida por la ciudadanía
frenteamplista desató con su voto, en las urnas el
28 de junio.
El segundo tiempo que prevé la
Constitución camino a las elecciones de octubre
volvió a sumir a la dirigencia frenteamplista en una
gigantesca confusión. La ciudadanía convocada en las
internas a elegir un candidato presidenciable,
eligió por mayoría a José Mujica. Danilo Astori
quedó como segunda mayoría.
Sin reparar que la constitución
sabiamente plantea que la ciudadanía elija en las
urnas solo el candidato presidenciable y deja en
manos de éste y la convención la elección del vice,
se propuso en un acto espejo, copiado de los
nacionalistas blancos, sumar mayoría y minoría, como
si esto fuera esencialmente solo una ecuación
matemática, cuando en realidad la candidatura a esa
altura es un acto político institucional.
La vicepresidencia es un hecho
de naturaleza político institucional y además en el
caso de la izquierda, de acentuado carácter político
ideológico. Forzada la realidad el resultado de la
ecuación está a la vista, no hay acuerdo real,
Mujica y Astori no demuestran representar la
unidad necesaria, ya no solo para una acción
política común, sino lo que es más grave hacia el
proceso electoral de octubre. En nombre de un
criterio místico de la unidad se pone en camino un
grave conflicto institucional, si la fórmula llegara
a ser electa.
¿Quién puede pensar seriamente
y luego de haberse demostrado reiteradamente,
durante la campaña de las internas con sólidos
argumentos de cada uno, que representaban visiones
profundamente diferentes de gestionar el Estado y la
cosa pública, que en el futuro va haber coherencia?
¿Qué cambió luego del 28 de junio en la naturaleza
de estas dos personalidades y lo que de ellos deriva
políticamente, para que en un futuro puedan manejar
la compleja vida institucional del país, con unidad
de criterios y acción? Salvo que se tenga una visión
religiosa y se atribuya a la “voluntad”, la mágica
capacidad de borrar las diferencias políticas, tan
profundas como evidentes, expuestas durante 6 meses,
esto es solo un gesto vacío.
Habría sobrados ejemplos a
nivel mundial o regional para no repetir este error
de exponer al país a un potencial conflicto
institucional, eligiendo un vice que no esté en
total afinidad con el presidente. Por el contrario
sobran los ejemplos de un buen funcionamiento
institucional cuando la identidad programática y
política que representa el presidente se cumple
dentro de la institucionalidad por su vice.
Este ejercicio de la política
en el caso de la izquierda uruguaya representa una
confusión significativa de hasta donde llegan los
valores partidarios en el ejercicio de un régimen
democrático y hasta donde de se inician los valores
institucionales del Estado. Los candidatos
presidenciables luego de ser convalidados por la
ciudadanía en las internas partidarias previsto por
la Constitución, ya no solo encarnan los valores
partidarios sino también la institucionalidad de la
nación. Por lo tanto crear una formula que se sabe
de antemano que no va a funcionar por evidentes y
expuestas incompatibilidades, es un grave error
político.
Astori podría sustentar y
aportar mucho más a un futuro segundo gobierno de la
izquierda desde una posición clara y
responsablemente opositora dentro de la izquierda,
que hacerlo con razón o sin ella desde un cargo de
Estado. Para tomar solo un ejemplo familiar a la
izquierda uruguaya. ¿Qué credibilidad habrían
depositado los españoles en Zapatero si éste hubiera
elegido un vice afín a Felipe Gonzáles que desde el
principio encabeza una fracción agudamente
discrepante con él ?. La vida institucional de
España o la de su gobierno se habrían visto
alteradas. El rol del propio Partido Socialista
estaría en discusión como fuerza de gobierno ante
las críticas que día a día le señala Felipe Gonzáles
a su presidente, sin embargo lo que sucede en
realidad, es que ese Partido va construyendo nuevos
liderazgos de alternativa, sin traumatismos.
Como ejemplo negativo y muy
cercano se puede exhibir la fragilidad política
institucional de Argentina que tiene un importante
componente en la rivalidad creciente ente la
presidenta Cristina Fernández K. y su vice.
A la confusión inicial se
agregan otras a medida que avanza la necesidad de
aclarar lo evidente; el "Vice es como segundo y
Danilo no es segundo de nadie. Lo queremos para que
sea primero a medias conmigo" manifiesta José
Mujica. ¿Cómo? Tendremos una presidencia de la
Republica ejercida por dos personas? Estas
confusiones cuando se ejerce un cargo que es el
vértice de la Institucionalidad del País solo pueden
generar tragedias.
Se podría deducir que gran
parte de estos conceptos comprenden también a la
formula nacionalista; Lacalle – Larrañaga, y se
puede convenir que sí, que allí también, las
urgencias de objetivos finales han supeditado una
necesaria visión estratégica de la
institucionalidad, urgencia electoral de hoy, que
presagia peligros mañana. Aunque la identidad
política ideológica de este bloque social le
permitirá siempre una coherencia de acción
extremadamente mayor que a la izquierda, que además
en el caso del FA, no es un Partido y esto no es un
detalle semántico.
*Politólogo
LA
ONDA®
DIGITAL |