Los partidos políticos se
han vuelto poco hospitalarios
para los intelectuales
Gerardo Caetano

El historiador y Sociólogo, Gerardo Caetano realizo la siguientes reflexiones, al participar en el programa “Tiempo Presente” con la conducción de la periodista Lil Bettina Chouhy, junto a otros intelectuales analizando la realidad política partidaria luego de las internas de último 28 de junio. El académico Indico refiriéndose a las formas que los dirigentes políticos manifiestan sus opiniones públicamente: “que uno de los síndromes, o problemas de los dirigentes políticos, son los circuitos cerrados. Muchas veces, los dirigentes políticos – de alguna manera – se instalan en circuitos cerrados, lo cual es gravísimo.”

 

- El investigador indico que: “De esa manera, pierden contacto con la realidad. Hablan – no solamente con sus creyentes, con los convencidos, con sus iguales – sino, muchas veces, sobre todo los principales dirigentes, hablan con personas muy obsecuentes que son los hombres que – permanentemente – dicen sí, que lo único que hacen es ilustrar o aumentar la fundamentación, o respaldar – mecánicamente, lo que el dirigente dice o cree. Y eso es lo peor que le puede pasar dirigente político, lo peor.” - ¿Esto ha trascendido a todos?. A todos, a todos. Yo por eso digo –hace mucho tiempo – que, no solamente aquí – pero aquí particularmente – los partidos uruguayos se han vuelto poco hospitalarios para los intelectuales. ¿Por qué? Porque un intelectual, casi tiene la obligación de dudar, de poner problemas, de ser un huésped incómodo, de fundar sus afirmaciones y no tener el “sí” fácil. Incluso de ayudar a pensar. Y eso, no solamente que no gusta, sino que irrita. En ciertos ámbitos, irrita. Entonces, lo que uno ve en los partidos – mucho más que intelectuales – ve consultores que, de alguna manera, se adaptan a distintas definiciones y fundan un “sí” predeterminado. Pero digo otra cosa: ahora la televisión nos permite ver y – a mí – me causa mucha gracia cuando dicen: “este episodio es cinematográfico y el otro no”, pero, ¿es que acaso, en el ágora mediática, en esta política tan mediatizada, no hay que cuidar la imagen? La imagen, ¿es algo subsidiario, es algo menor en la construcción política? Lo que vimos el otro día, las caras largas, la improvisación que – por otra parte, reiteraban ese escenario de imagen penosa del domingo 28 a la noche, cuando todo era improvisación, nada estaba construido en términos de imagen. En una campaña, las imágenes pesan muchísimo, las imágenes importan”.

 

- Ante la advertencia de la conductora de que el Senador Mujica habló de la emoción… Caetano reflexiono; “el tema es de qué emoción se trata. Yo no tengo la menor duda de que la carta de triunfo del Frente Amplio no es Mujica, no es Astori, no es Mujica-Astori, es el Frente Amplio, es la expresión de las posibilidades de su unidad política. Como siempre, eso lo supo hacer bien el Dr. Vázquez, en donde había una figura, había un candidato, pero siempre estaba una referencia simbólica. En otras oportunidades, esa referencia simbólica tenía, además, referentes que la encarnaban, el Gral. Seregni. Hoy esos referentes no están y – a mí – me parece muy bien desde un punto de vista institucional, que el Presidente no haya aceptado encabezar las listas al senado. Me parece muy bien. No porque el hecho de encabezar las listas hubiese implicado una violación a la constitución, no. Se ha hecho en muchas oportunidades: el Dr. Sanguinetti, el Dr. Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle lo quiso hacer. O sea, ahí no había ningún problema constitucional. Sí había un problema de señal republicana. Y a mí me parece muy bien, muy bien, esa señal. Del mismo modo, hay que preguntarse si las fórmulas generalmente son complementarias. Y las fórmulas no son fotos. En una campaña, las fórmulas se mueven, son películas, actúan, se adaptan a circunstancias cambiantes. Uno en una foto puede decir, bueno Astori y Mujica son claramente complementarios porque, incluso, porque las virtudes de uno no las tiene el otro, los defectos de uno no los tiene el otro. En fin, se complementan mutuamente. Incluso hasta visualmente. Pero eso es en la foto, después hay que verlos en movimiento.

 

Ante la pregunta periodista de si eso está hoy más comprometido que antes, Caetano afirmo:Yo sigo pensando que son complementarios, pero tienen que moverse de una manera coherente, de una manera armónica. El Plenario del sábado es un test importante. Un punto de inflexión, un momento, un hito, es muy claro que en el Frente, la campaña, requiere urgentemente una inflexión”.

 

Se le pregunto luego sí esta inflexión podrá iniciarse en el plenario de sabado 12/07-Podrá empezar. Pero requiere una inflexión que deberá estar consolidada en el tiempo y no queda tanto tiempo. Pero yo no coincido en esa visión antinómica de que, mientras todo está mal en el Frente Amplio, todo está bien en el Partido Nacional. No. Yo sigo pensando en elecciones muy reñidas, muy reñidas, no resueltas aun, en donde – efectivamente – la campaña, como pocas veces antes – va a definir,  quien gana la elección.

 

No entra nadie con un favoritismo que – más allá de cómo actúe en la campaña, incluso “haciendo la plancha” en la campaña – gana. Ninguno puede “hacer la plancha”, tienen que ganar la campaña. Y, en el Partido Nacional, también hay problemas. Por ejemplo: la complementariedad de la fórmula, que surgió tan clara la noche del 28 - incluso con imágenes fuertes, con emociones, etc., etc. - hay que verla funcionando. Hasta ahora – por ejemplo – el funcionamiento que hemos visto, es un funcionamiento de una simetría gigantesca. Es casi la contracara de lo que ha aparecido en la fórmula frenteamplista. Mientras en la fórmula frenteamplista hay un problema, porque ojo, una fórmula es un candidato a presidente que es acompañado por un candidato a la vice-presidencia. No son dos figuras políticas que – de alguna manera – se unen para hacer un 1-2 más o menos indistinto. No, no. La candidatura presidencial tiene que marcar su liderazgo”.

 

¿A eso lo compromete la complementariedad?-Lo puede comprometer la complementariedad. Yo creo que uno de los problemas de la complementariedad – hasta el día de hoy – de la fórmula frenteamplista, es que – claramente – Mujica tiene que ser el candidato y Astori tiene que cumplir un rol de apoyo, de acompañamiento a Mujica. Pero del otro lado, hay un problema que es casi el inverso. La simetría entre que – después del 28 – aparece una figura muy firme, que todo el mundo ve que está manejando las cosas y otra figura que se está desdibujando, como la figura de Larrañaga, y que aparece muy, muy en un segundo plano y muy – de alguna manera – subsidiario de las decisiones que toma Lacalle. Bueno, también es un problema. Porque yo me pregunto, por ejemplo, los votantes Wilsonistas, ¿se pueden sentir representados en una fórmula tan asimétrica, en donde quien los representa, no parece estar negociando con firmeza? Por otra parte, el Dr. Lacalle es un “bicho” político de primera, es un político de “raza”, es un gran político, es uno de esos políticos que uno dice: “bueno, este político tiene proyección internacional”. Opaca, sin lugar a dudas,  a quienes tiene alrededor. Es el gran problema de los dirigentes políticos, que opacan a quienes tienen alrededor. Son esos árboles tan frondosos que – en su entorno – no crecen otros árboles, no crece el pasto. Ese es un problema que hay que saber equilibrar. Pero además, más allá de eso, comete errores. Por ejemplo, ha cometido un gravísimo error que – por otra parte, yo estoy convencido – que él sabe que es un profundo error. Él, en el discurso de la noche del 28, creo que cometió un grave error y, Larrañaga, al no citar, insólitamente, a Wilson Ferreira Aldunate – el gran ausente de esa noche. No me imagino una campaña en donde Wilson Ferreira no sea la cita definida, no se lo citó. Pero sí citó Lacalle a Dardo Ortiz, una figura muy prestigiosa de la tradición del Partido Nacional, un hombre al que conoció muchísimo, un hombre que viene del cerno herrerista. Y lo citó en una frase que es emblemática: “lo que es bueno para la nación, es bueno para el Partido Nacional”. Sus dichos respecto a que hay que esperar y recomendaría a los inversores que hay que esperar a ver qué pasa en octubre, es bueno para la nación.

 

Entonces no tendría que ser bueno para el Partido Nacional. De modo que esto también es revelador de algo: Lacalle – que es un gran político – comete errores, como todos. Y, además, yo creo que Lacalle – obviamente – tiene que expresar una imagen diferente a la imagen de su pasado. Él mismo lo señala: “estoy con más años, estoy más sabio, más hacia el centro, estoy más Wilsonista”. Es decir, él tiene que probar que no es el mismo. Y eso es un problema también porque uno puede cambiar – incluso, en este país, es muy bueno cambiar, porque – en este país – parece que no hay derecho a cambiar, que ese derecho humano a cambiar no existe, como que está penalizado cambiar. No, ¡es muy bueno el cambio! La vida es cambio.

 

Pero, cuando uno cambia, entre otras cosas, tiene que mostrar su convicción. Y la convicción de cambios – en política – tiene que no ser un simulacro, sino que tiene que estar fundada en cosas muy profundas. Tiene que justificarse – además – tiene que ser persuasiva ante los otros. Y – a mí – me da la impresión de que hay mucho de la imagen de Lacalle que – todavía – no es la expresión de convicciones plenamente arraigadas. Por ejemplo, cuando Lacalle – en la campaña – dice que le daría la cancillería a Ignacio De Posadas, da una señal pésima. ¿Por qué? ¿Por qué Ignacio De Posadas es una figura poco inteligente? Todo lo contrario. ¡Es una figura muy inteligente! Pero – claramente – es una figura que remite al “viejo” Lacalle, que remite a una imagen que no es de agrado para ese electorado que Lacalle tiene que persuadir a partir de una expresión de cambio.

 

Del mismo modo – Lacalle – para competir por ese otro electorado, tiene que dar una impresión de tranquilidad, de sensatez, de capacidad. Incluso – y así lo va a tener que hacer, gane quien gane – de hablar con el adversario una vez que las elecciones se terminen. Y, sobre todo, de dimensión nacional. En esto Lacalle ha sido muy herrerista. El Dr. Herrera – cuando tenía problemas en su partido – hablaba de la unidad nacional. La UNA no es una invención de ahora. La UNA tiene una vieja tradición herrerista. Lacalle está – después de 50 años de vida política – abrevando en muchas de sus enseñanzas. Pero, claro,  eso hay que afirmarlo y creo que – en un contexto de crisis económico financiera como en la que estamos – que es el telón de fondo del futuro gobierno, gane quien gane – una declaración de esta naturaleza es un grave error político. Y creo que lo advirtieron de inmediato. El otro candidato yo creo que ahí mostró sus reflejos políticos y lo advirtió. Y es un elemento, por otra parte – como esta es una lucha de dos, especular, donde lo que uno hace y los errores de uno juegan a favor del otro – tuvo un elemento virtuoso para el Frente Amplio, que es generar un puente de acercamiento que se va a consolidar entre el candidato y el gobierno, entre el candidato y Vázquez”.

 

Luego Caetano abordo otros aspectos de la vida del FA. por ejemplo el Dr. Vázquez y su popularidad. “Los primeros estudios que están proyectándose sobre indecisos o sobre quienes no votaron – muy preliminares – tienen elementos muy interesantes. Habría un porcentaje muy mayoritario que dice que quisiera a Vázquez como presidente. ¿Esto qué quiere decir? Que en ese electorado que no votó el 28 de junio, no está clara – para nada – una proclividad adversa a votar al Frente Amplio. Tal vez haya rechazos, distanciamientos, pero no es un votante contra el gobierno. Eso – entre otras cosas – explicaría la brecha, que todavía persiste, entre la popularidad de Vázquez, la popularidad de su gobierno y la popularidad del Frente Amplio”.

 

Mujica- Hay muchos factores que van a jugar en la campaña y que es una campaña corta y que la instalación de las perspectivas de las percepciones públicas, ya va a estar en agosto. Entonces, ahí se va a ver quien tiene que remontar, quien no tiene que remontar, hasta cuánto tiene que remontar. Yo creo que – ahora – lo único que se puede esperar es – de alguna manera perfilar – es una elección muy reñida, muy reñida, en la que nadie puede “cantar victoria” y en la que nadie puede perder votos. Entre otras porque – insisto – el electorado cambió. Hoy hay electorados muy segmentados. No gana un candidato que convoca solamente a un tipo de electorado. O sea, antes se decía: “en el Uruguay gana el que gana el centro” y no basta ahora. Hoy, por ejemplo, tiene que ganar el centro pero tiene que ganar a un nuevo elector muy fragmentado, muy desconocido, que son los sectores populares, que han adquirido una visibilidad distinta y que no son los de la fotografía que se suponían. Por ejemplo, esta idea de que los sectores populares iban a votar masivamente a Mujica el 28 de junio, lo votaron masivamente entre los que votaron. Pero no votaron muchos y no fueron a votar”.

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