El doble discurso de la OEA
Honduras:
realidad nacional,
crisis regional
por el profesor Bernardo Quagliotti De Bellis

Honduras  y su inestabilidad político-económica

En tiempos coloniales, la incorporación de Honduras a la economía mundial  fue su papel de proveedora de metales preciosos tales como la plata y el oro y, en menor escala de productos agrícolas como cacao, añil, y zarzaparrilla.

 

Otro factor que influyó en su desarrollo, lo constituyó la deficiente infraestructura   de comunicación,  motivado por la agudización  de la crisis de su economía que vivía en una estrecha dependencia con Europa y las Filipinas  en el abastecimiento de artículos de consumo, que superaban las exportaciones de sus productos primarios.

 

Tal situación se prolongó en el período post-independiente, desintegrándose más aún su economía por la decadencia de la actividad minera. Recién cuando la inversión extranjera, acompañada por el progreso tecnológico producto de la revolución industrial, reciben los medios de producción y comercio de Honduras, ciertos estímulos.

 

En 1923 Honduras llegó a constituirse en el primer exportador mundial del banano y en la década del 1960 comienza un proceso de industrialización sustitutiva ligada estrechamente al cambio realizado por el comerciante doméstico  al convertirse en inversionista.     

 

En la actualidad el abastecimiento del petróleo se ha  convertido para Honduras en un tema candente, dado que en nuestros tiempos este país de apenas 112.492 km.2  es la república “bananera”   más pobre de la región centroamericana. Tal situación la ha llevado desde hace décadas a agravar su una vulnerable economía histórica, muy dependiente de las oscilaciones del mercado internacional, y obligado a sus gobiernos a tratar de lograr proveedores alternativos en las compañías petroleras estadounidenses.

 

Desde el inicio tardío de la Reforma  Liberal en  Honduras a partir de 1876, se comprobó que la clase social y económicamente dominante era la más exigua y vulnerable del istmo centroamericano, frente a los intereses extranjeros  -mayoritariamente estadounidenses-  que se instalaban en el área, y a los cuales los gobernantes hondureños buscaban atraer ofreciendo exageradas concesiones, mayormente en la explotación minera y bananera.

 

Honduras –convertida en un de las “Bananas Republic”  centroamericana por decisión de Theodoro Rooselvet- , dio lugar a que las compañías bananeras más poderosas: Cuyamel  y  la United Fruit Company  fueran dominando la escasa capacidad política de los dos partidos políticos  hondureños: el Liberal y el Nacional. (En Guatemala bien lo sufrió Jacobo Arbenz).

 

En Honduras hasta la mitad del siglo XX, ni la Iglesia ni el Ejército fueron obstáculos para la consolidación de las estructuras partidistas, aunque las Fuerzas Armadas  en 1954, al consolidar  la “conexión estadounidense” comenzó a gravitar poderosamente como competir al gobierno civil y quizás, como eventual desplazante   de los partidos políticos y de otras fuerzas en formación, como el movimiento obrero-campesino.

 

La actual crisis constitucional en Honduras

La quiebra constitucional en Honduras obliga a ser analizada conforme a las consecuencias visibles de dos etapas de su ruptura. La primera ocurre cuando el presidente Zelaya, violando los artículos 5, 239 y 374 de la Constitución   que desde hace 25 años mantiene el orden constitucional en Honduras, (país que sufrió 200 años de inestabilidad política provocada por continuos  golpes de Estado), el presidente Zelaya ordena realizar dentro del proceso electoral  del domingo 28 de junio /2009 un referéndum sobre la reelección presencial, tema que está expresamente proscrito por el texto constitucional.

 

Honduras  -entre otros países del continente- respeta  el artículo 3º de la “Declaración de Santiago de Chile” que en su 5ª Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, estableció “La perpetración en el poder o el ejercicio de éste sin plazo determinado y con manifiesto propósito de perpetuación, son incompatibles con el ejercicio de la democracia”.

 

El Parlamento de Tegucigalpa, el lunes 6 de julio /  09 aprobó una ley contraria a la celebración de la consulta que impulsara Zelaya, dictaminando que no pueden haber referendos 180 días  antes, ni 180 días después de las elecciones generales o municipales; consulta prevista para  el domingo 12 de julio con el fin de  evaluar la opinión del pueblo hondureño respecto a  requerir su opinión ,    junto con las elecciones generales previstas para el próximo 29 de noviembre próximo, de designar una Asamblea Nacional Constituyente que tratara la reforma de la actual Constitución a regir a partir del 2010.(1) 

 

El otro análisis sobre el tema corresponde al procedimiento en cuanto al reprochable  allanamiento de la residencia particular del Presidente Zelaya, secuestrarlo y expulsarlo del país, lo que está prohibido por el articulo 102 de la Constitución hondureña, que impide expatriar r a un hondureño.

 

El caso hondureño ¿fue un golpe constitucional o un golpe de Estado?

Considero que en Honduras no se produjo un golpe de Estado dado   contra un Presidente democráticamente elegido. Manuel Zelaya  fue víctima de un golpe constitucional,  que   -justo es decirlo-   contra la opinión de su propio partido político había dado órdenes concretas de violar la Constitución de 1982, cuyo “Título II: De la nacionalidad y ciudadanía; capítulo IV/ artículo 239; El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedará inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.

 

¿Qué curioso que los ilustres Miembros de la OEA no conocieran tal prohibición constitucional hondureña?.

 

Dijo Cristina Fernández de K. “Está claro que la democracia se construye todos los días y basada fundamentalmente en el respeto popular.

 

[1] Se comenta  -sin certeza-  en círculos políticos que la nueva Constitución a plebiscitarse ya está preparada por un grupo de juristas españoles de origen valenciano proporcionados por el Partido Comunista de España.

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