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La motosierra
y los humitos...
por Félix
Duarte
Muchos
días, tal vez semanas hace que un candidato,
reconocido por todos como uno de los que acredita
mayor oficio político, usó el concepto “motosierra”
para ejemplificar una acción a efectuar, en el
próximo gobierno, si él era elegido como el próximo
inquilino en Suárez. Desde entonces, todos los
medios, los políticos, los que mandan SMS o llaman a
programas, en caricaturas, la gente, etcétera,
pusieron a la motosierra, como centro de futuras
intenciones de ese político. Fue cortina de humo.
Distrajo, entretuvo. ¿A quien le sirvió eso?
Pues...al que –tal vez sin darse cuenta– dijo lo que
dijo. Por un montón de días reinó y fue el centro,
algo intrascendente.
¿Tiene que ver con la campaña? Tal vez. La oposición
tiene poco o nada para manejar como ideas, como
fundamentos de propuestas. Ellos están matrizados en
cuanto problema afecta a esta sociedad fracturada de
hoy. Porque la fractura social viene de muy lejos.
Décadas antes de este Gobierno. Manejan situaciones
que hoy son realidades y acusan a este Gobierno,
cuando el ADN de estas realidades, es el mismo de
los que acusan y se rasgan las vestiduras. Son los
mismos, tanto como los grupos políticos, como en las
personas, los candidatos. Ante esa orfandad, vale y
sirve distraer, utilizar al tero (pobrecito el
terito...) Y valen las cortinas de humo.
Incontables veces oímos y leímos estos días sobre la
bendita motosierra. Tiene que ver con árboles y
quien lo dijo, según algunos tiene mucho que ver con
árboles. ¿Por qué no un lapsus mental produjo ese
dicho? Veamos. El 28 de diciembre de 1987, el Dr.
Julio María Sanguinetti (Primer Gobierno pos
dictadura) promulgó la Ley 15939, sobre Forestación.
Esa Ley ponía “en blanco” lo mucho que “en negro”
había avanzado, en decretos, la dictadura sobre la
tierra y los árboles. Dicen malas lenguas que
cantidad de gente (de “la gente linda” no cualquier
gente) compró grandes extensiones de campo, en
especial tierras baratas, improductivas, etc.
Y
bastante terrateniente apartó mucha tierra para
recibir los plantines de eucaliptos y estar bien
preparados para el gran negocio que se venía, que
iba a ser como la “Quimera del oro” de Carlitos. Lo
de aquel Día de los Inocentes, fue la base que se
instaló en la legislación. Un año antes de cambiar
el primer Gobierno democrático, el 30 de Diciembre
de 1988, el Doctor Don Julio María le puso la firma
al Decreto 931/988, que tenía por objetivo ajustar
el mecanismos de beneficios y de subsidios para los
que habían forestado, completando la legislación con
la Ley 15939 y la 16002 de un mes antes del Decreto,
esa frutilla de la torta “Forestación”.
Conviene detenernos en el decreto, que expresa:
“Art. 1) El Fondo Forestal podrá atender la prestación de un subsidio de hasta el
30% (treinta por ciento) del costo ficto de
plantación. (....) el subsidio podrá alcanzar hasta
el 50% de dicho costo ficto.”
Y en el Art. 10: “Se considerarán ítems
integrantes del costo los siguientes: a) alambrados
b) preparación de suelos c) control de plagas d)
plantas e) plantación f) reposición de pérdidas g)
gastos varios (administración, papelería,
honorarios, etc.)” Las dos leyes y el Decreto
931/988 “prolijearon” el legado de la dictadura y
pulieron los resortes del operativo forestación en
Uruguay, en especial los subsidios.
Luego entra el
segundo Gobierno democrático, de 1990 a 1995, ya con
el tema de la forestación y los subsidios, todo bien
ajustado, como vimos. Presidente el Doctor Luis
Alberto Lacalle. Y se nombra a la principal
jerarquía de la Dirección Forestal, que es el
Organismo dependiente del Poder Ejecutivo, que
organiza todo en esa área a nivel nacional, a la
Sra. Rosario Pou, prima hermana de la Sra. Julia
Pou, “Julita”, esposa del entrante Presidente. Esos
fueron algunos aspectos, muy esquemáticos sobre la
forestación en Uruguay. Eso fue un gran negocio y a
partir de él se crearon muchas fortunas y se
aumentaron otras en el Uruguay.
Desde el Estado, por aquellos tiempos, se
instalaron los mecanismos jurídicos y eso se manejó
en beneficio de según quien. Los subsidios estaban
de acuerdo al tipo de la tierra. Eran mayores cuando
lo era la calidad de la tierra. Sin embargo hay
muchas pruebas de casos en que la realidad era al
revés. Tierras de menor calidad recibían subsidios
más altos, corrupción mediante en organismos
encargados de dar esa calificación. También había
exoneraciones impositivas sobre plantaciones y las
tierras. Se exonera de impuestos la importación de
insumos para la industria forestal y hay líneas de
créditos “blandos” a largo plazo hasta el 80 %
incluida la tierra.
Ese
ámbito fue escenario, como decíamos, para el
enriquecimiento de muchos. Si nos quisiéramos
enterar de quienes son los nombres de uruguayos o
empresas que se beneficiaron con la forestación, tal
vez resulte un poco difícil. En esto como en otros
ámbitos los padres de la criatura nunca se conocen.
Este asunto de los arbolitos, sugerido por la
bendita motosierra, nos saco de la idea inicial al
empezar la nota. Era la idea lo que puede pasar en
la campaña que empieza, en un tiempo escaso y con un
escenario de gravedad muy importante, si en lugar de
ir a los conceptos de fondo, la campaña se va por
las ramas, con las señales para distraer, que es
indudable se van a producir en abundancia. Lo
dejamos para la próxima.
LA
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