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¿Elecciones de
guantes negros?
por E.
Fernández Huidobro*
No
nos agrada tocar el tema pero al resultar claro que
"Búsqueda" procura atacarnos en el marco de su
conocida campaña electoral y que para eso no vacila
en enchastrar a nuestra familia, nos vemos obligados
a realizar esta comunicación por respeto a personas
involucradas, en especial a l@s trabajador@s.
Abordaremos el asunto
por el único lugar que personalmente nos interesa.
Para su desgracia o
ventura, mi esposa, además de tener que serlo,
trabajó toda su vida como empleada en conocidas
empresas de servicios y limpieza (Liga Sanitaria,
Jackson, etcétera) llegando en ellas a cargos
máximos de supervision operativa. Para su ventura o
desgracia nunca fue, ni es, dueña de empresa alguna.
Aprendió un oficio
que en especial para los Hospitales (como el Pereira
Rossell otrora ejemplo de la extinta empresa
Jackson) es muy delicado. Lavar tales lugares es
asunto extremadamente importante para quienes tienen
la mala suerte de habitarlos o la virtud de trabajar
en ellos.
Como trabajadora en
rubro pletórico de mujeres, siguió durante las
crisis el muy conocido destino de sus compañeras: la
desocupación por causas remotas y ajenas, y
cuantiosos salarios a cobrar el día "del arquero".
En dichos naufragios tuvo que dedicarse a tratar de
salvar la mayor cantidad posible de puestos de
trabajo de las mujeres más "vulnerabes", valga la
cruel redundancia, colaborando en la edificación
urgente de cooperativas y otras empresas por el
estilo capaces, además, de poder cobrar facturas
tanto del Estado como de empresas privadas para
personal con graves atrasos de culpa ajena en el BPS
(trámite "salvífico", este, mucho mas temible,
trabajoso y complicado que el de limpiar ambientes
altamente contaminados). Esta es una historia
repetida y repetitiva en el citado rubro.
Sistemática diríamos. Sería muy interesante pero
largo averiguar por qué. Lo dicho va para demostrar
experiencia en la materia y, también en el "oficio"
de llevarse bien con los mal llamados sectores
sociales excluidos que dan cantera a una mano de
obra que además de su "género" predominante, es
superexplotada y discriminada.
Personas que entre
otras cosas y a pesar de todo, incluida la
sobreexplotación y el desprecio, "arrancan" para las
ocho horas, a pie y sin comer, desde lejanos
suburbios.
Y también va dicho
para informar que mucho antes de conocer a este
actual senador, la citada mujer ya, y sin
consultarlo, hacía lo mismo que hace ahora: trabajar
para empresas de limpieza que ganan o pierden
licitaciones públicas y privadas. En tal sentido,
por lo menos, las "influencias" de su marido senador
no le han permitido progresar mucho. Más bien, y
como queda a la vista: todo lo contrario.
El proyecto para el
que actualmente trabaja llegó al Hospital Maciel
como llegaron casi todos los demás en ese rubro:
ciertas empresas fracasaron y dejando a las
trabajadoras en la vereda, se fueron con
herramientas y materiales y por si fuera poco,
dejando un Hospital ensuciándose al ritmo obvio.
Peculiaridad de las empresas de limpieza: si
cierran, hay mugre insoportable en cuestión de
horas. Su producto no se compra de apuro en el
mercado ni tampoco se puede importar.
Con el mismo personal
y la urgencia del caso en semejantes condiciones,
recomenzó la impostergable limpieza no sin antes
filmar, fotografiar y levantar con ello las
consabidas actas notariales dejando constancia del
estado calamitoso en el que se "recibía" el
nosocomio. Hubo que fletar camiones para sacar la
mugre amontonada (entre ella las bolsas de residuos
hospitalarios contaminados amontonadas en cercanías
de la cocina...). Pudimos verlo.
Se organizó el
personal, se fomentó el sindicalismo como foro
constructivo del proyecto y la creación de
conciencia de clase cultivando así el sentido de
pertenencia contra los vectores que intentan
diluirla y saliéndole al cruce a problemas del
sector tales como la discriminación y la asiduidad;
se aumentaron los salarios al doble (hoy se acercan
al triple de lo denominado "normal"), se obtuvieron
(a crédito) los materiales para limpieza tan
especializada; se dieron cursos de sindicalismo a
cargo de docentes avalados por el PIT-CNT; cursos de
Higiene Hospitalaria; de prevención de accidentes de
trabajo en esos riesgosos lugares; de
cooperativismo; de autogestión; de alfabetización
para el 40% del personal y hasta terminar Primaria;
se brindaron ayudas para seguir en el liceo; cursos
de Auxiliar de Servicios en convenio con la Escuela
Nacional de Enfermería hasta diplomar al 90% del
personal; se brindó asistencia social de variado
tipo; se ayudó a financiar la Caja de Auxilio en
forma total al inicio y con aportes mensuales
posteriores; y se pugna ahora por ayudar a crear la
cooperativa de consumo para llegar por fin a la
cooperativa que se hará cargo. Todo esto tuvo un
costo y no menor. Demás está decir que la relación
con el sindicato (que tampoco había) es la correcta
por lo que la empresa no ha tenido hasta la fecha
juicios laborales.
Lo anterior y también
la limpieza, puede constatarse (incluso
periodísticamente) con el sencillo gesto de ir al
Hospital, mirarlo, y hablar con el personal aludido.
Parece haberse
demostrado que todo ello es no sólo viable y posible
sino ventajoso, incluso desde puntos de vista
económicos y empresariales. Se dirá que es un
emprendimiento "pequeño" pero deberá otorgarse que
realizado en inferioridad de condiciones.
A pesar de que la
citada esposa discrepa políticamente con nosotros
abrogándose independencias enervantes inexplicables,
debemos reconocer que en medio de tan escandaloso
error, ha logrado sin embargo tapar nuestra boca
acerca de la posibilidad de realizar lo que
vulgarmente reputábamos como utopía imposible. ¿No
será que tal reputación era y es malintencionada?
Mi señora esposa, no
dueña sino empleada de la empresa Clanider, es dueña
de la marca "Arles" que según puede comprobarse
fácilmente es "clase 41 y 45" que incluye la
"educación de animales y personas" (esto es lo que
molesta a Búsqueda). Dicha "marca" (un know own
mostrable) quiere dar cobijo a emprendimientos como
el que venimos reseñando, dedicándose
específicamente a la implementación de los
contenidos educativos y sociales de proyectos que,
por otra parte, insoslayable, fueron y son condición
propuesta por este gobierno en las licitaciones
respectivas. Ello también explica por qué no son muy
"atractivas".
Por eso, tanto la
licitación como el convenio aludido por Búsqueda,
está referido exclusivamente a Clanider S.A. (que es
la empresa).
De todo esto
Búsqueda, que bien lo sabe, nada dice: le manipula
información a sus lectores en función de su
ideología totalmente antagónica a gestiones como la
reseñada. Con el agravante de dar testimonio vivo
irrefutable.
Por último usar la
palabra "sobrefacturación" es desde "el pique"
malévolo, desinformador y confusionista ya que como
resulta obvio se trata de un contrato de duración en
ejecución que por su naturaleza y definición
requiere ajustes periódicos acordados por ambas
partes de "buena fe" (de ahí que se firme un
convenio) y, de ser ello posible, procurando la
conservación del contrato. Ahora bien: pagar por la
limpieza pero también por los cursos; por trabajar y
por estudiar para poder trabajar bien; en suma,
pagar por inclusión y dignidad, no es muy bien visto
por algunos. Los derechos humanos son caros,
alegan...
Aunque tratándose de
un Hospital lo barato sale carísimo. Siempre.
Para algunas
mentalidades retrógradas un Hospital de Salud
Pública tampoco debe tener niveles de limpieza
superiores a las de las más caras clínicas privadas.
Para Búsqueda y sus mandantes es terrible que
trabajador@s muy pobres hayan demostrado lo
contrario: que las cosas cambiaron y que sí se
puede.
Los ancestrales
apóstoles del atorrantismo institucionalizado, que
jamás fueron l@s trabajador@s, quieren arrasar esta
obra. El éxito, para algunos insoportable de ciertos
cambios de gestión que entre otras cosas califican
trabajador@s, torna pecaminoso. ¡Y es verdad!: ese
tipo de eficiencia resulta peligroso para los del
alma podrida.
Para que no duelan
prendas es conveniente recordar que el primer gran
ataque contra nuestra esposa por su trabajo provino
desde tiendas autocalificadas de izquierda: aquellos
que habiéndole pegado un tiro a su propia esposa en
la puerta de un sanatorio acusaron de ello, y un
Primero de Mayo, a "la mafia del PIT-CNT" contra la
que pregonaban abiertamente la necesidad de dividir
al Movimiento Obrero. Como bien sabemos, terminaron
presos. Búsqueda, desde el lugar correspondiente (la
derecha), los emula porque es exactamente lo mismo.
Por suerte, con celeridad encomiable, la señora
jueza Gatti, en menos de 24 horas del enchastre, ha
tomado cartas en el asunto de modo que ahora también
habrá responsables.
Con la misma
celeridad asombrosa, el diario mas vendido (El País)
en menos de 24 horas endilga su pesada corpulencia
desde la empresa de limpieza a estribor poniendo el
espolón de su proa hacia la compra de muy costosos
aparatos de litotricia... Ha comenzado la campaña
electoral. ¿De guante negro?
Por último lo que más
nos importa: los dirigentes de la clase obrera que
por su actuación más conocen estos asuntos nos han
hecho saber que saben muy bien de dónde viene y a
dónde quiere ir esta reiterada canallada.
*| Escritor, senador
de la República. Este artículo fue publicado por
primera vez en La República, con el título “Mala
leche”.
LA
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