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Bases militares de USA: su objetivo
parecen más allá de la necesidad de
Colombia
‘El presidente Barack Obama apenas
completó seis meses de gobierno, y Brasil ya tiene
tres frentes de discordancia con los EE.UU.: la
intención de ampliar la presencia militar en
Colombia sin aviso previo, el fracaso de la Ronda de
Doha de negociaciones comerciales y la marcha atrás
de Washington en la revisión de los aranceles para
el etanol brasileño’.
Sobre estos temas la columnista del
diario brasileño Folha de S Paulo Eliane Cantanhêde,
le realizo una entrevista el 2/08, al canciller
Celso Amorim. Lo que se puede leer a continuación es
la versión en español del diálogo con el ministro
del gobierno del presidente Lula.

- ¿Porqué hay tanta
preocupación con el uso de bases militares de
Colombia por parte de los EE.UU., si ya existe el
Plan Colombia?
– Es un hecho nuevo.
Si fuese lo mismo que ya tenían, no necesitaban
hacer un nuevo acuerdo, ¿no es así? La impresión es
que las bases sirven para la operación de
aviones con un radio de acción muy grande.
Todo eso hecho así, sin que haya habido un proceso,
sin consultarnos. Colombia es un país soberano y
tiene el derecho de hacer lo que quiera en su
territorio, pero es una presencia militar importante
en nuestro vecindario. Usted puede decir que ya
tenía en Manta (en Ecuador). Está bien, pero, se
cambió, entonces hay algo nuevo, y nosotros queremos
conocerlo mejor.
- ¿El presidente Hugo
Chávez tiene razón al protestar?
– Comprendo las
preocupaciones de Venezuela. Se dice que el blanco
principal es el narcotráfico y al mismo tiempo hay
informes del Congreso americano diciendo que
Venezuela estaría siendo connivente, o indulgente,
con el narcotráfico. De ahí, se instalan en un país
que es vecino de Venezuela bases americanas – o
bases colombianas para uso americano, da lo mismo.
Es la historia de Millör Fernández. “El hecho de que
yo sea paranoico no significa que no esté siendo
perseguido”.
– Por otro lado, ¿a
Brasil no le importa tampoco la queja de Suecia de
que armas vendidas a Venezuela fueron a parar a las
FARC?
– No se cuando
ocurrió, ni si ocurrió, y, si ocurrió, si fue antes
o después de Chávez. ¿Y si fueran robadas? De
cualquier manera, vayamos o vengamos, es solo un
episodio. Allá llegan muchas armas, a las FARC, como
llegan a las favelas de Río. Este episodio es algo
así de pequeñito comparado con las bases militares.
- ¿La preocupación se
extiende a Europa, vía España?
– Si, de repente,
usted tiene una fuerza ajena muy grande en la
región… Así, si las bases van a tener otra
aplicación, y no está claro si la van a tener, es
natural que todos los países, inclusive los de
afuera, se preocupen.
– ¿Esta acción no va
contra el discurso de paz, de no ingerencia y
desmilitarización de Obama y Hillary Clinton? ¿Es
una sorpresa?
– En vez de abrir
juicio de valor, vamos a conversar, oír
explicaciones y entender mejor. Pero, en la región,
es importante tener transparencia y claridad. Eso
tal vez haya faltado. Usted puede, por ejemplo,
tener garantías formales sobre cómo serán usadas las
bases.
- ¿No es
contradictorio que el gobierno de Colombia diga que
las FARC están aniquiladas y ahora justifique la
presencia americana precisamente para combatir lo
que ya está aniquilado?
– Esta es exactamente
una de las preguntas que se hacen.
- ¿Puede ser sólo un
pretexto?
– Yo no estoy
diciendo que sea sólo un pretexto, pero usted tiene
todo el derecho de hacer este razonamiento. Lo que
le preocupa a Brasil es una presencia militar
fuerte, cuyo objetivo y capacidad parecen ir mucho
más allá de lo que pueda ser la necesidad interna de
Colombia.
- ¿Y la Cuarta Flota
de los EE.UU., en el Atlántico Sur?
– El paralelo que se
puede hacer con las bases es que ocurrió sin que
nosotros hayamos tenido aviso previo. En aquel
momento, ellos mismos reconocieron que cometieron un
error de comunicación. Las explicaciones que nos
dieron fueron todas muy inocentes, de ayuda
humanitaria en el Caribe, etc.
- ¿La Ronda de Doha
fracasó?
– Hay una reunión en
setiembre, en Nueva Delhi, y no sabemos todavía si
el representante comercial de los EE.UU. irá o no.
Ellos siguen con sus demandas hacia los países en
desarrollo, totalmente incompatibles con lo que
concedieron. O sea: el país que tiene la llave para
concluir la ronda más rápidamente son los EE.UU., y
nosotros no percibimos aún ningún movimiento que nos
indique qué es lo que va a ocurrir. Hace un año y
medio, estábamos en el medio de una negociación.
Ahora no. Estamos parados. Por eso, estamos
procurando otros caminos. Nunca dijimos que no
queríamos tener un acuerdo de libre comercio con la
Unión Europea, pero había y hay dificultades
específicas que requieren ser suplantadas. Sólo que
uno no puede quedarse esperando toda la vida por la
ronda.
– En vez de avanzar,
¿los EE.UU. dan marcha atrás en lo que ya había sido
acordado en la Ronda de Doha después de la victoria
de los demócratas?
– En realidad, lo que
ellos han puesto a discusión es la misma posición
que los republicanos ya tenían en diciembre, por lo
que se nos dificulta avanzar. Trabajamos
intensamente durante seis meses y parecía que era
posible, pero los americanos se endurecieron. Ahí,
el gobierno Bush terminó, y no pasó más nada.
–¿Y vino Obama y
continuó sin pasar nada?
– Y hasta sin
demasiada claridad acerca de si había interés en la
Ronda. Hace un mes, más o menos, ellos
defendieron mantener exactamente la posición que los
republicanos habían manifestado. Eso nos llevó a
la conclusión de que no había condiciones de
avanzar. Quieren más, más, más, pero no dicen
exactamente lo qué. Voy a ser sincero: a mí me
gustaría ser optimista, pero, en este momento, soy
escéptico. ¿Puede concluir? Inclusive puede, pero
llevando uno o dos años más.
– Desde el punto de
vista de Celso Amorim, ¿eso significa acabar el
segundo mandato de Lula, ocho años después, sin
ALCA, sin Doha, sin acuerdos bilaterales, sin ningún
avance en el área del comercio?
– Gracias a Dios no
cerramos el ALCA, porque, si no, en vez de cerrar el
año con un crecimiento del 1%, estaríamos como
México, con una recesión del 5 o 6%, por
ahí. ¿Si usted me pregunta si estoy frustrado? En lo
personal, claro que sí. El presidente Lula,
posiblemente, también. Pero, peor que no cerrarlo,
es cerrar un mal acuerdo. Los emergentes tienen que
tener más y los pobres tienen que tener más aún,
porque es una ronda de desarrollo. Ya en el caso del
Mercosur-Unión Europea, sentimos que ellos, los
europeos, están más pragmáticos. La crisis, tal vez,
nos torne más realistas, más flexibles.
– O por el
contrario, ¿más cerrados y más proteccionistas?
– Este riesgo también
existe, pero tal vez sea de algunos sectores de los
países, no de los gobernantes. Sólo se puede avanzar
con una dosis de realismo.
– Obama y Thomas
Shannon, que fue secretario para el Hemisferio
Occidental de Bush y será el nuevo embajador en
Brasilia, habían dado ciertas señales con el tema de
la revisión de los aranceles contra el etanol
brasileño. Bastó la resistencia de un senador de
Iowa para que la Casa Blanca diera marcha atrás.
¿Cómo visualiza Brasil eso?
– Es claro que no lo
vemos bien. No es positivo para nosotros, e incluso
creemos que no sea positivo tampoco para buena parte
de la sociedad americana. Vamos a tratar de pensar
en que es algo episódico, que pueda ser revertido
allá. Cuando usted quiere profundizar las relaciones
comerciales con los EE.UU., este es siempre uno de
los puntos más importantes. De no existir avances en
el área del etanol, se torna difícil ver en
qué otra cosa se puede avanzar, por lo menos
en el área de barreras arancelarias. Ellos, además,
saben eso.
– En el caso de
Honduras, ¿no hay también señales de que el consenso
contra el golpe no es tan sólido en los EE.UU.?
– Hay gente que
piensa a la usanza antigua, allá como en cualquier
lugar del mundo. A veces hasta por lazos de amistad.
Es preciso darle fuerza al gobierno de los EE.UU.,
incluso para que todos perciban que no se trata de
una posición sólo de Obama, ni de un capricho de
Hillary Clinton, sino sí de todo un continente, a
favor de la vuelta del presidente Manuel Zelaya.
- ¿Y el paquete de
beneficios para Paraguay?
– Estamos
redefiniendo una relación, que debe ser percibida
como una verdadera asociación de los dos lados.
Buscamos un término medio. Y, al final, la verdad es
que Paraguay es, de hecho, muy pobre y allí viven
centenas de millares de brasileños. Ni siquiera
nadie sabe cuántos. Todo eso es importante para
Brasil.
- ¿Quién paga la
cuenta de la triplicación que Brasil paga por la
cesión de energía y de la donación de una línea de
transmisión de U$S 450 millones para que ellos
consuman allá una energía que hoy nosotros
consumimos acá?
– ¡Por el amor de
Dios! Ellos son dueños de la mitad de la usina, de
la mitad del agua. Yo no puedo pretender quedarme
con toda la energía. Lo que el presidente Lula
decidió es que no será el consumidor.
– Pero sólo existen
tres formas: o es el contribuyente, o es el
consumidor, o es la entidad
consumidor-contribuyente.
– Estoy de acuerdo
con usted, pero ¿sabe cuánto representa la cesión en
el presupuesto total de Itaipú? Menos del 10%. La
relación con Paraguay es mucho más compleja que eso.
Fuente diario Folha de S Paulo
Traducido para
LA ONDA
digital por Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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