|
La
magia cotidiana
de Harry Potter
por
Joselo Olascuaga
A esta altura de la
saga (El misterio del príncipe, sexta
película) hay que haber leído todos los libros y
visto todas las películas anteriores de Harry
Potter, para entender propiamente la historia que se
cuenta en el film. Por eso quizás el director opta
por los aspectos más cotidianos de lo que cuenta J.K.
Rowling en el libro: los partidos de quidditch, el
acoso a Ron por una de sus hinchas, los celos de
Hermione, el gusto de Harry por un par de morochas.
La trama se entiende en sus aspectos más simples.
Pero el de
Harry Potter es un mundo literario de muy
compleja simbología, es un mundo simbolista como el
que cultivaron los poetas de las vanguardias del
novecientos, referido a la magia como territorio
fantástico. Deudora de El señor de los anillos,
Harry Potter cambió la percepción de los superhéroes
de las nuevas generaciones. Los superhéroes de antes
(Batman, Superman, La mujer maravilla, Spiderman,
Los Superamigos) tenían doble vida, epígonos del
Zorro y de los viejos novelones de Víctor Hugo.
Harry Potter no. El es mago siempre. En la vida de
Hogwarts, la magia es algo cotidiano, es lo normal y
todos los personajes poseen superpoderes, cada cual
los suyos, que se manifiestan de modos muy diversos.
La autora encuentra
mecanismos muy ricos de connotaciones para
desarrollar su simbolismo. Por ejemplo, el principal
de los héroes (Harry Potter) y del amo de villanos (Voltemort)
se pertenecen mutuamente en cierta medida, porque
sus almas han sido encadenadas por los crímenes del
pasado. El desarrollo de los obstáculos que se
oponen a los objetivos de los personajes de la
historia, tiene mucho de los antiguos conflictos
entre sectas medievales o renacentistas, masónicas,
oscurantistas, tenebrosas, etc. Tiempos de mayor
prestigio ideológico de la magia, que marca incluso
las opciones estéticas de Rowling, el tenebrismo de
Caravaggio, el barroco de Rubens, y de las películas
que en ella se inspiraron.
A eso se agrega la
acción de un relato folletinesco que a la
imaginación y a la fantasía no les escatima ningún
truco. En esta película la acción es menor que en
las anteriores de la saga, acaso porque debería
apoyarse en demasiados sobreentendidos y porque los
hallazgos poéticos de funcionamientos paranormales
de la realidad son menos. Quizás porque nos
encontramos ya en el desenlace de la historia
completa de Harry Potter y no es conveniente abrir
nuevos códigos que requieran desarrollo. Por eso el
humor de El misterio del príncipe es sólo
para iniciados. Los legos no podrán pasar de la
sátira de costumbres que propone la cotidianeidad de
Hogwarts.
Los viejos actores de
la saga excelentes como siempre, un poco más viejos,
más maltratados por la magia que en la vida real se
parece al maltrato del alcohol. Los jóvenes siempre
bien dirigidos y con perfiles propios cada vez mejor
marcados.
A Harry le falta
ahora un solo año de colegio deberá encontrar el
último de los misterios, el de las vidas que se
esconden en la muerte, el misterio del príncipe, que
en la antesala del final, parece ser un traidor,
pero en definitiva es y será el misterio de Snake,
el profesor Severus que por intrincada dialéctica se
ha transformado en el verdadero protagonista
LA
ONDA®
DIGITAL |
|