|
Gigantes en el
campo de golf
Sobre “El increíble Springer”
de Damián González Bertolino
por
Martín Bentancor
La mal llamada “joven
literatura uruguaya” – expresión que, en ocasiones
es empleada de forma despectiva o como
generalizadora de una variedad de voces y registros
– esconde tras su fría denominación de etiqueta a un
puñado de escritores que rondan los treinta años y
que, desde editoriales firmemente establecidas en el
mercado o desde pequeños sellos, viene publicando
una obra variada y muy personal en cada caso. Más
allá de algunos débiles intentos críticos por
englobar a esa camada de nuevos autores en el marco
de una “nueva generación”, vale la pena detenerse en
algunos nombres, y especialmente en algunas obras,
que prometen ser más que una mera novedad.
Damián González
Bertolino es un escritor nacido en Punta del Este,
en 1980, y que acaba de publicar su primer libro,
El increíble Springer (Banda Oriental). La obra,
ganadora del Decimosexto Premio Nacional de
Narrativa “Narradores de Banda Oriental “ (uno de
los galardones más importantes del panorama
literario local), es un claro reflejo de la
imposibilidad de agrupar bajo géneros o tendencias
las creaciones de los más jóvenes autores del país.
Compuesto por dos largos relatos (si nos ponemos
estrictos con las etiquetas, cabría hablar de
nouvelles), El increíble…presenta en sociedad
la cuidada prosa de González Bertolino, una prosa
que por momentos adquiere una aparente sencillez
para mutar en cierta controlada farragosidad que,
lejos de hundir las ideas entre las palabras, las
vuelve más poderosas en el marco del desarrollo de
las historias. El relato que le da nombre al libro,
por ejemplo, es una historia de iniciación signada
por todos los temores y descubrimientos del universo
de la infancia y la primera adolescencia.
Para contar la
historia de la increíble transformación de Gastón
Springer, el narrador cuenta su propia historia y es
en la presentación de las diversas situaciones que
le toca vivir donde se encuentra el mayor atractivo
del relato. Ambientado en una Punta del Este de
mediados del siglo pasado, “El increíble Springer”
funciona como una lúcida fotografía de toda una
época y un lugar. El ambiente que comparten los
niños de la historia encuentra su amenaza física,
palpable, en la presencia del gordo Ferreira, un
condiscípulo de Springer y del narrador sin nombre
que se constituye en el antagonista perfecto a lo
largo de toda la historia. No se adelantará nada más
de la trama en ésta reseña pero sí cabe consignarse
que, en “El increíble…”, es especialmente destacable
la irrupción de lo sobrenatural o lo decididamente
fantástico en la historia. La forma en que el
recurso es empleado – sin desmontar el mecanismo,
con una perturbadora naturalidad – es otro de los
logros a señalar en la pluma de González Bertolino.
“Threesomes”, el otro
largo relato que integra el libro, cambia de
personajes y de ambiente y, en cierta forma de tono,
para narrar una historia que transcurre casi
íntegramente dentro de un campo de golf. Las tres
mujeres que, desganadamente, pululan por el césped
con sus accesorios deportivos – la Sra. Hahn, la
Srta. Hahn y la Sra. Etchegoyen – conforman un trío
de criaturas abstraídas en sus propios mundos y que
hallan en el personaje del caddie Morán, una
suerte de contrapeso moral y social que terminará
por afectar, en menor o mayor medida, sus vidas. La
relación que se establece entre el caddie y
las mujeres, sobretodo entre aquel y la remilgada
Sra. Etchegoyen, le da pie y sustento a González
Bertolino para enfrentar dos realidades
socioeconómica opuestas: el de cierta clase alta
(aunque justo es decirlo, con inequívocos signos de
decadencia) y el barrio obrero donde habita Morán
con su numerosa familia. Es en el relato de ese
quiebre, en el pasaje de escena entre las dos
realidades, donde el autor ofrece su más agudo poder
de observación y descripción como cuando narra la
llegada nocturna de Morán a su casa y el
enfrentamiento con su mujer (a la que ya no quiere y
debe padecer): “Su mujer se había ido derecho al
cuarto. En la pieza donde estaba la habitación vio a
casi todos sus hijos. Ninguno le habló. Se quedaron
observándolo como si fuera una persona extraña que
entraba a reparar algo. Después siguieron con lo
suyo. Morán llegó hasta la cama y se dejó caer de
espaldas. Había visto con el ojo hinchado la vaga
forma de su mujer recostada a aun lado, al otro lado
de la pared. A Morán eso no le importó, pero unos
minutos más tarde, cuando empezó a quedarse dormido,
agradeció el paño helado que cubrió la hinchazón
sobre su ojo…”.
Damián González
Bertolino ha creado en El increíble Springer
una obra personalísima, de esas que los críticos
llaman “de sólida factura literaria” y que nos hace
aguardar, a sus afortunados lectores, una próxima,
bienvenida, irrupción.
EL INCREÍBLE SPRINGER,
de Damián González Bertolino. Ediciones de la Banda
Oriental, Montevideo, 2009. 120 páginas
LA
ONDA®
DIGITAL |
|