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Las patas
de la sota
por El
Perro Gil
Al
igual que la fábula del escorpión que usaba a la
rana para cruzar el río y le hundía luego su aguijón
causándole la muerte, la oposición no puede evitar
su condición y al igual que aquel, hunde su picana
reaccionaria sin importarle nada. Es que les nace
naturalmente y no pueden contra eso. Le pasó a
Lacalle con sus mal llamados “errores de campaña”
–motosierra, duchas y baños para pobres, no a los
sindicatos policiales, entre otros; y le pasa a toda
la camada derechista que no puede disimular su
condición de tal incurriendo en dichos que son una
verdadera apología reaccionaria cuyas consecuencias
–menos mal- empiezan a leerse en las encuestas de
opinión. Esas instantáneas de lo que piensa la
gente, que van devolviendo al Uruguay, el futuro que
amenazan con impedir los rosados de siempre, ávidos
por volver a libar del néctar público.
Es tanta la impudicia de los
protagonistas que no escatiman recursos ni
oportunidades por mostrarse ante la primera cámara
encendida que encuentran para despachar, con
absoluta y pasmosa tranquilidad, su andanada verbal
que olvida pasadas posiciones. Tal el caso de
Larrañaga por ejemplo, quien en busca del punto
medio con su compañero de fórmula dispara sin
anestesia que en el tema del plebiscito por la Ley
de Caducidad, no piensa votar por la anulación.
Renegando así de todo su pasado en pos de la
derogación de la misma impulsando el Voto Verde.
Pero esto es nada comparado con
la señera figura de Matilde (esposa del extinto
“Toba” Gutiérrez Ruiz), quien no solo no asume una
posición contundente como era de esperarse sino que
deja planteada la duda acerca de su voto en el tema.
Algo que nadie podía siquiera imaginar de parte de
una persona que encabezó la Comisión por el Voto
Verde y sufriera en carne propia la sangrienta
acción de los militares de la dictadura. En verdad
que se nos cayó un ícono de aquellos años de puja
por el espacio verde que marcó una constante de
lucha sin resignación -hasta hoy- ante la
arbitrariedad y la injusticia. Idénticos conceptos
le caben a Luis Heber y Carlos Julio, con actitudes
similares sobre el tema.
Pero no se queda acá la cosa,
las patas de la sota se seguirán viendo mientras
dure la campaña y en cualquier momento surgen
elementos que lo demuestran. Así fue con el novel
vice de Pedro quien -sin reparo alguno- expuso su
opinión favorable al control de la natalidad en los
pobres. Solo le faltó decir que hay que ligar las
trompas de Falopio o proceder sin más a la
vasectomía a todo aquel que viva en un rancho de
lata, no tenga coche, no mande sus hijos a colegio
privado o le falten más de tres dientes (si son los
delanteros, con uno alcanza). Seguro que si sos
pobre es mejor controlar cuántos hijos tenés a
invertir en que dejes de serlo. Claro, como plata
para un aborto no tienen, es necesario “controlar”
para que no se llenen de hijos. No hablemos de
educarlos, enseñarles hábitos saludables, mejorar su
hábitat, darles los servicios básicos; incluirlos en
el circuito social. Seguramente por ser del
interior, no sabe que el padre de su compañero de
fórmula tuvo una mejor idea cuando entregó viviendas
a los necesitados pero cometiendo un grave error: se
las dio sin mejorar su forma de vida ni hacer antes
un proceso previo de preparación al cambio. Así fue
como terminaron vendiendo todo porque, tenían casa,
pero... ¡seguían siendo pobres!
No aclares que oscurece: Pedro
salió a aclarar los dichos de su compañero de
fórmula aduciendo que lo que dijo fue sobre el
ejercicio de una paternidad responsable, cuando en
verdad lo dicho fue control de natalidad a secas. Al
que es pobre no le debe estar permitido tener hijos,
así será responsable... pero no, padre.
Realmente asustan comentarios
de este tipo, más aún cuando a lo largo de estos
cuatro años y pico de gobierno progresista vimos
como era posible sacar de la pobreza y recuperar
para un país que los precisa, a gente tanto o más
productiva que muchos de los que están insertos en
dicho circuito. Los programas de Rutas de Salida son
un claro ejemplo y no basta el manido tema de hablar
del Plan de Emergencia como mero asistencialismo
porque decir eso es decir una parte de la verdad y
termina siendo falso. El Plan de Emergencia fue un
paso, el primero ante lo ineludible; a él le siguió
el Plan de Equidad que es mucho más inclusivo y
tiene sus contrapartidas.
Otra perla del collar opositor:
En esta última semana que pasó, naufragó el intento
de hacer ley el ingreso por concurso o sorteo de los
funcionarios municipales en todo el país. ¿Quién no
dio sus votos para la mayoría especial que se
necesitaba? La “motosierra herrerista”.
Saque Ud. sus conclusiones.
Por lo pronto es evidente que
la campaña irá develando muchas más patas de una
sota que lejos de hacerse la otaria, dispara
convencida su munición pesada. Por suerte quedan
muchas barajas para defender los cambios y están
dispuestas a hacerlo sin pensar –ni por asomo- con
irse al mazo...
el
hombre buscaba la perica de basto,
el
perro la masticaba, haciéndose el distraído...
LA
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