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Bancos: medio siglo
a pura pérdida
por Félix
Duarte
Cincuenta años en que
el país se fue vaciando, se hacia más pobre, se
endeudaba más, los banqueros impunes cada vez más
ricos, los gobiernos dejaban hacer, tal vez no
ajenos y el pueblo más pobre.
Si
partimos de más o menos inicio de los años ’50 –algo
más de medio siglo antes de hoy– empezó el reacomodo
del sistema financiero–oligarquico. Y fueron rutina
manejos “non santos”, quiebras “inducidas” y
otras movidas de los grupos del Poder politico–económico.
El el contexto los bancos son necesaria herramienta
del sistema, desde que existe el dinero y también
existe el Estado. Max Weber, en 1919, define el
Estado como una unidad de carácter institucional que
en el interior de un territorio monopoliza para sí
el uso de la fuerza legal.[i]
¿Qué ha hecho el Estado uruguayo –si se coincide con
Weber– en este medio siglo, sobre el cometido de los
bancos? A lo mejor, se optó por la política del
laissez faire, del
laissez passer
[ii].
Tal vez hechos
ocurridos en el medio siglo, pueden dar una idea.
Existe un hecho ineludible para empezar a hablar de
esto. La quiebra del Banco Transatlántico (BTU) en
1965, que sacudió de raíces al Uruguay. Por el
impacto en la vida económica. Y por el método que
usó, que fue casi una obra de arte. Se vació el BTU,
segundo banco en importancia en el país, estafando a
centenas de miles de personas y comercios, a través
de 69 empresas las que ofrecían un pequeño detalle.
No existían. Un libro rubricado, una inscripción, un
Directorio con “hombres de paja.”Antes del BTU hubo
tres estafas menores (bancos Regional, Rural y el
Uruguayo) pero el comienzo de la época fue el BTU.
Mas adelante fueron intervenidos, cesando en su
actividad, cuatro de los más importantes bancos, con
una modalidad en la estafa no igual, pero tal vez
“sugerida” por el BTU.
Los
cuatro eran el Banco Mercantil (feudo de los
Peirano, gente muy “popular”) Sociedad de Bancos,
Banco de Cobranzas Locaciones y Anticipos y el Banco
Aldave y Martínez. En todos lados quedó el tendal de
estafados, de victimas de los banqueros. Ninguno de
esos banqueros debió rendir cuentas de sus robos.
Eso si, el Estado siempre listo –como aquel
personaje de Frade– se hacia cargo de pérdidas. Y en
esta seguidilla de estafas a la gente, se agregan
dos más, ya no tan parecidos en la modalidad del
robo, porque eso era. Robo a la gente y al país, que
el Gobierno de turno cubría y los banqueros como si
no hubiera pasado nada. Se trataba del Banco Pan de
Azúcar y del Banco de Italia, en este caso
relacionado con filial en la Argentina. El Gobierno,
obvio no era del Frente Amplio. Eran Blancos y
Colorados.
Este Banco Pan de Azúcar, es aquel en que tuvo
muchas idas y venidas y que se llegó a saber con
certeza de una cifra alta de millones en acciones,
que pasaron a manos de una persona de la “crema
política” y como paso en tantas y tantas de esas
circunstancias en que dinero y política andan tan
unidas como la parte esa de la anatomía humana y una
prenda interior, que se expresa en un dicho muy
conocido, había curiosidad en saber cual seria el
motivo de un regalito de esas voluminosas cifras,
pero el tiempo y el olvido como el agua del arroyo
se llevo la flor... aunque a la persona aquella la
trajo, de nuevo, a la vidriera esta campaña
electoral que tenemos hoy. El semanario de los
jueves, al que le gustan tanto estas cosas de
“chismes” ¿No reverdecerá alguno de esos laureles?
Tal vez de estos no se va a ocupar...
Además en el tembladeral de las estafas bancarias
estaban aquellos bancos a los que se les conocía
como los “gestionados” y aunque uno se nombró antes,
la frutilla de la torta era el Banco Comercial. Esos
bancos “gestionados” no se cerraban. Seguían
funcionando, gestionados por el Banco República, que
procuraba “sanearlos” para volverlos al mercado
pero, asumiendo la sagrada tarea de socializar los
agujeros que los banqueros delincuentes e impunes,
intocables –como los muchachos de Eliot Ness– había
sacado al vaciar el Banco. Y eso, representaba un
drenaje diario, en las finanzas del Estado, de
varios millones de dólares, mientras el BROU con los
bancos gestionados, de bueno que era, también se
hacia cargo de la cartera incobrable. ¿Y necesidades
de la gente de a pié? No hay plata.
El
BROU se quedaba con lo que nunca cobraría. El BROU
quería vender los bancos y nadie iba a comprarlos
con muertos en sus entrañas. Y a no olvidarnos de
aquel financiero, gordito que era de apellido
Benamou que entró comprando el Banco de Crédito y
así le fue a ese Banco. Y para variar, ahí también
legión de estafados. Y el Estado que acudía veloz
con el extinguidor. Y quedan otros de que hablar y
por citar uno, les recordamos a COFAC (que hoy es
BANDES) un problema que se venía gestando años antes
del actual Gobierno, pero que el Dr. Jorge Batlle
dejo pasar y de pícaro Don Jorgito (por algo le
gustan los pingos) se lo endosó a Tabaré Vázquez
como una bomba de tiempo, con espoleta retardada.
El espacio obliga a dejar mucho afuera. Son más
bancos y gente estafada. Falta espacio.
Se han visto algunos casos aislados
en esta nota. En ese tiempo hubo un lapso de unos
veinte años, en que cada dos salía a flote una
estafa bancaria Lo que va quedando patente cuanto
más se levanta la alfombra es la absoluta
prescindencia de los organismos oficiales en el
control del sistema financiero. Y los gobiernos
pasaron más de 50 años mirando para otro lado. Lo
interesante es como involucrados ayer, hoy están
en campaña electoral. Son los mismos que firmaban la
socialización de perdidas. Con otros descendientes
que apuntan al futuro en el escenario político. Hoy
son los abanderados de la salvación de este país...
de los humildes... de los pobres... ¿O será la
salvación de ellos...los partidos tradicionales,
directos responsables de lo que paso en ese medio
siglo y algo más?.
[ii]
Dejar hacer...dejar pasar..
LA
ONDA®
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