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Entrevista a Raúl Latorre líder
de la FEUU protagonista
del 68 uruguayo

- ¿Cuál es tu
recuerdo y tu experiencia en torno al 14 de agosto,
el día en que matan a Liber Arce?
- Yo estaba en la
Universidad y llega una noticia. Entonces, con la
orfandad de medios que había en aquella época, fui a
confirmarla. Fui hasta Veterinaria a confirmarla. En
esa época nos pasábamos todo el día – prácticamente
– en el edificio central de Universidad o en alguna
facultad, cuando no estábamos en alguna
manifestación. Recuerdo que hablé con el rector,
Ing. Maggiolo, y fui a confirmar.
Regrese confirmando
el hecho, había sucedido a pocos metros de la
Facultad de Veterinaria.
- ¿En la Facultad de
Veterinaria?
- Si, en la zona de
la Facultad de Veterinaria, era donde se habían
producido los hechos que dieron lugar al asesinato
de Liber Arce, por esos días, casi a diario se
hacían diversas manifestaciones. ¡Había tanta
efervescencia y tanta eclosión que era imposible
contabilizar las manifestaciones! Salvo aquellas muy
grandes decididas por el Consejo Federal o el Comité
de Movilizaciones de FEUU. Pero mi recuerdo así –
sencillito – fue ese. El 14 de agosto del 68 ya
había Medidas de Seguridad, porque las medidas de
seguridad se instauran con Pacheco Areco. Y – no te
voy a decir que inmediatamente sacamos una
conclusión – pero, rápidamente, se vio que se pasaba
a una situación más difícil. El enfrentamiento pasó
a darse en un nivel de calidad distinto.
-
¿Este hecho no fue un “trueno en un día sereno”?
¿Fue consecuencia de una serie de situaciones que se
venían dando?
- Si –para darte un
ejemplo- yo entré en el Comité de Movilizaciones de
FEUU en el 67 y ya en ese año estuve medio “a monte”
por las Medidas Prontas de Seguridad. O sea, ya en
el 67 había actividades y – a principios del 68 –
hubo una movilización por un tema que hoy día,
podría ser aparentemente anodino – que fue el
boleto popular – que lo encabezó secundaria.
La FEUU por aquellos
años no solamente estaba embarcada en movilizarse
por libertades públicas, sino que había
reivindicaciones. Y había otros temas – que después
los podemos conversar más – porque la Universidad
estaba procesando transformaciones importantísimas a
la interna de la institución. Incluso, para
darte una idea de ese nivel de transformaciones, la
Federación de Docentes Universitarios, fue un
sindicato tardío en la Universidad. Se formó por el
66 o principios del 67. Ahí estaba el ingeniero
Rodríguez – Gerardo Rodríguez – que fue uno de los
fundadores. O sea, en la Universidad, con toda la
tradición, no había sindicato docente. En cambio sí
había – aunque era también reciente – la Gremial de
Profesores de Montevideo y la Federación de
Profesores de Secundaria y a la vez se procesaban
cambiado de orientación, entre otros de la
Federación de Magisterio. Esto sólo a nivel de la
enseñanza – para no hablar de bancarios u otros
sectores. Había un proceso de efervescencia popular
masiva, tanto en las asambleas, como en las
manifestaciones, como en las medidas del gobierno.
- ¿El gobierno era de
Pacheco Areco?
- Pacheco Areco
gobernaba con un inciso de un artículo de la
Constitución – no me preguntes el número porque no
lo recuerdo. Pero quiero decir que había una
efervescencia que abarcaba a sindicatos que –
normalmente – habían resuelto sus problemas, porque
tenían una capacidad de negociación y se apropiaban
de una parte de la plusvalía tan grande – como el
caso de los bancos – que les permitían concesiones a
los bancarios. Hasta que se pidió la radicalización
de bancarios y – junto a eso – a otros sindicatos
más tradicionales. También los públicos.
- Pero la FEUU era un
gremio con historia
- Si. La fecha de
fundación de la FEUU es muy discutible, pero están
desde los que hablan que ya existía en Juan Carlos
Gómez – cuando se compone “La Comparsita” (1917) –
hasta nosotros, que manejamos una fecha que estaba
alrededor del 28. Yo tengo idea de haber visto actas
de esa fecha. Y venía del 58 – que fue una
movilización diferente – porque fue al interior de
la Universidad, por la ley orgánica. Pero no tuvo ni
la eclosión de masas ni tuvo el despliegue de
temáticas políticas nacionales e internacionales,
ideológicas, en el sentido más amplio. Ni los
debates tuvieron el alcance que tuvieron a partir
del 67 o 68 y más.
- En ese momento,
¿había gremios en todas las facultades?
-Sí, es más, hay algo
que alguna gente se olvida. El último Centro de
Estudiantes Universitarios que tuvo mayoría de
derecha, fue el Centro de Estudiantes de Ingeniería
y – yo no recuerdo bien la fecha, pero un poco
antes, 4 años antes – lo gana la izquierda,
aliándose todos los grupos. Los que después
constituyeron los Grupos de Acción Unificadora, la
gente que había del FIDEL, la gente de la Juventud
Comunista y otra gente independiente. Y todos ellos
juntos logran una mayoría en una agrupación única y
derrotan a la derecha. En resumen que, en
Ingeniería, llegó a haber un gremio de derecha
tardíamente, casi como un anacronismo.
- ¿Cómo eran los
organismos centrales de FEUU?
- Existían dos
organismos: uno que era el Consejo Federal, que era
el de funcionamiento regular, semanal y – a veces –
más que semanal. Y, después, un Secretariado que
rápidamente, con las movilizaciones, se transformó
en un Comité de Movilización. Cada Centro tenía un
voto – porque era una concepción federativa –
cualquiera fuese el número de afiliados y había otra
instancia mayor, que era la Convención Nacional, la
Convención de la FEUU. Era una especie de Congreso
que se constituía en momentos importantes, por
ejemplo, para votar una huelga, para elegir el
Comité de Movilización. Se elegía una Convención en
la que los convencionales venían mandatados por
asambleas en los Centros. Esos eran – básicamente –
los organismos de funcionamiento.
- Volvamos al 14 de
agosto. Se transforma en un gran hecho político el
sepelio de Liber Arce. ¿Por qué? ¿Porque era el
primer estudiante muerto o ya había habido otros
casos?.
- Yo no recuerdo que
hubiese habido casos anteriores. Incluso durante la
dictadura de Terra, no hubo. Fue lo inédito del
hecho. Fue como esos hechos que muestran de que la
cosa viene jodida, ¡pero muy jodida! Mucho más de lo
que se pensaba. Y, además, en un país donde la
muerte en movilizaciones, son muy escasas, son
excepcionales. Y este fue un hecho excepcional,
tengamos en cuenta entre otros elementos que los
estudiantes universitarios uruguayos, por ejemplo
las polémicas nunca las dirimieron a los balazos,
como en otras federaciones de otros países y – muy
rara vez – a piñazos. En definitiva, en torno a la
FEUU. se aglutino una movilización que todos
recuerdan – fue gigantesca y muy ordenada. Y no por
la organización de la FEUU, porque la FEUU fue
sobrepasada.
- Se sumaron los
gremios de la CNT.
Participó el pueblo.
Te voy a contar una anécdota que es casi
desconocida: ¡el hecho fue tal! que una conocida
empresa fúnebre habló conmigo y me dijo: queremos
que informes, que el servicio lo pone la empresa
gratuitamente. Diversas instituciones se sumaron de
una u otra manera a ese acontecimiento excepcional.
- Porque adhería al
hecho o porque quería aparecer…
- No, porque ellos
también pensaron que el gobierno se había pasado, se
sumaron al hecho con lo que ellos
podían ofrecer, con sus servicios.
- Eso mostraba la
amplitud de adhesión que tuvo el hecho en sí mismo,
- Si, una amplitud
que se mostró de tal manera, que hubo una postura
defensiva de la policía, no apareció la policía.
Sabíamos que andaba en la vuelta, pero no osaron
mostrarse, no osaron caminar al costado, o poner
caballos al costado de la manifestación. ¡Que fue
gigantesca! Yo creo que se puede comparar con la
manifestación del “Río de Libertad” que se hizo en
el Parque Batlle, hacia Bulevar Artigas. Se puede
comparar así, pero en otras condiciones, ¿no?
- Hay historiadores
que dicen que ha habido cuatro grandes: la muerte de
Batlle, la de Grauert, la de Liber Arce y del 80 en
el Obelisco.
- Hay otra de la
dictadura de Terra – otra manifestación - y yo no sé
si fue en solidaridad con la República Española, con
la Guerra Civil, con los republicanos españoles.
- En ese momento los
estudiantes universitarios, ¿tenían miedo?.¿Fue un
día de miedo o fue un día de desafió?
- No, si hubiese
habido miedo, no hubieran salido en una
manifestación tan importante. No, no, yo creo que
ahí no había miedo. Es uno de esos momentos de la
historia en que las masas – categoría olvidada hoy
por la mayor o parte de la izquierda – que se
sienten que son ellas las que están conduciendo la
vida política.
- Se sienten actores
- Actores,
protagonistas, directores y escribiendo el guión,
como si fuese una película, ¿no? Y eso fue lo que
pasó. Ante ese hecho excepcional – incluso que no
tuvo actitudes de violencia, la gente no iba con
cócteles Molotov, por ejemplo.
-¿Cómo fue la
discusión dentro de la Universidad en los días
posteriores?
- Se empezó a valorar
que el enfrentamiento o la lucha de clases – para
decirlo correctamente - tenía un alcance o una
profundidad superior a la que se presumía, además
rápidamente se sumaron más compañeros estudiantes a
la lista de muertos, los acontecimientos se
precipitaban.
-
¿Recuerda a alguno de los docentes o universitarios
de la época? ¿Quién
emergía como la cabeza
pensante?
- Maggiolo era uno,
sin duda. Además, Maggiolo fue un hombre que fue
como le pasaba a muchos - radicalizando sus posturas
políticas. Maggiolo era un hombre que – si bien fue
militante de la FEUU en los años 40 cuando era
estudiante – era un hombre que provenía del
Batllismo, más concretamente del grupo de Michelini,
pero Michelini cuando estaba en el Partido Colorado.
Michelini todavía seguía en el Partido Colorado,
cuando Maggiolo es electo rector. Tenía sus
discrepancias pero partencia a ese grupo político.
También debiéramos recordar otras personalidades de
la universidad como por ejemplo
el decano de
Agronomía en aquella época; De León todavía vive,
aunque está muy viejito, Carlevaro en Medicina, Pita
en Odontología.
Pero Maggiolo
mantuvo su liderazgo – no sólo por ser rector – sino
por las posturas que tenía. Porque fue acompañando
el proceso, fue haciendo todo un proceso.
- Un hecho por
aquellos días que tiene a Maggiolo como protagonista
destacado es un homenaje a Lenin de la Universidad
de la Republica.
- Sí. Bueno, ahí hay
una cosa interesante y es que en ese 68 – para
quedarnos en la convención histórica y que viene de
antes – se discutía todo. Entonces, alguien que no
hubiese leído un texto de Marx y era militante,
perdía legitimidad, perdía seriedad, no era un tipo
serio. ¿Por qué? Porque se discutía en torno al tema
del “poder” y al marxismo o a Lenin se lo conocía –
ya sea directamente, o – a través de una labor que
hizo alguna gente con la discusión por ejemplo de
los textos de Althusser y que se difundían, sobre
todo, en comentarios en “Marcha”.
No recuerdo con
precisión, pero me parece que fue Rubio – el actual
director de la OPP – que se había convertido en un
especialista. Porque Althusser – dentro del Partido
Comunista – éramos muy pocos quienes lo leíamos. En
sociología sí se leía. O sea, lo de Lenin impregnaba
todo. El homenaje no fue un hecho aislado, una
actitud voluntarista o impuesta por una maniobra.
No. Fue el resultado de un proceso donde el marxismo
estaba presente. Estaba presente en la discusión de
Asamblea, en la formación de la gente, lo leyese mal
o lo leyese bien. Había que leer algo.
-
¿Fue una casualidad que Liber Arce fuera comunista?
- Ah, yo creo que no
hay una relación causal. No, porque las
movilizaciones de la FEUU no tuvieron esa
importancia que llegó a ser – en muchos casos – de
miles o porque hubiese miles de comunistas en la
Universidad. Nunca hubo miles de comunistas en la
Universidad. Pero el Sector Universitario de la
Juventud Comunista tenia una importancia muy grande
por su legitimidad en las masas estudiantiles, a
punto tal que nadie podía imaginarse por esos días
tomar una decisión en la FEUU. sin tener en cuenta
las posturas del Sector Universitario de la UJC. El
prestigio venia de antes y se mantuvo después. En
ese sentido si el hecho de Liber Arce esta
vinculado. La manifestación en este caso era de
estudiantes de Veterinaria y de Odontología. Pero
eran militantes de todo “pelo”. Y – algunos – eran
nuevos militantes. En algunos casos se trataba de
jóvenes que fueron militantes por una manifestación,
por dos manifestaciones y después cortaron.
Estábamos ante hechos de masas participando.
- Lo que se podría
definir como derecha, ¿participaba de esas
actividades gremiales?
- En general, no. Por
eso es que valen más las cifras alcanzadas en las
asambleas, en las movilizaciones. Porque la derecha
se retraía. Se retraía y optaba por militar en sus
partidos, en la juventud de sus partidos (blanco o
colorado). Era muy difícil encontrar a alguien. Si
encontraba a alguien era porque ya había dejado de
ser, porque estaba abandonando.
- En otros planos sí,
el periodismo la literatura
- No. Yo creo que
estaban a la defensiva, habían perdido la capacidad
de ser un punto de referencia entre los jóvenes. De
ahí la anécdota de ese editorial de “El País” que –
lamentablemente no recuerdo la fecha, pero que es
del año 73 – reconoce que se había perdido una
generación de jóvenes y había que tratar de no
perder la siguiente. Que la perdieron también,
de otra manera. Gente que tiene hoy unos 60 años,
62, 63, 58, 57, eran estudiantes pero no
participaban. De repente alguno llegaba a ser
Consejero de Facultad. En general se retraían a sus
partidos. Significativamente la primera expresión
pública gremial de un partido tradicional – a nivel
de la Universidad – fue el MUN – el Movimiento
Nacionalista, con influencia de Ferreira Aldunate,
que se presentó en las elecciones de 1973, cuando se
intervino la Universidad.
- ¿Ya dentro de la
dictadura?
Sí recién ahí. Y – en
realidad – con peso importante en dos facultades –
Agronomía y Veterinaria – y algo en Derecho. Pero
esa fue la primera expresión pública significativa
en mucho tiempo.
- Hacia la interna de
la izquierda, en el 67, 68, 69, ¿Había discusiones,
había antagonismos? ¿Se exacerbaban los
antagonismos?
Había lucha
ideológica. Ahora, la lucha ideológica no estaba –
como uno puede presumir ahora – jugando a quién es
más realista hoy, sino que – en realidad – el tema
era que se apostaba a ver qué grupo era más radical
en los temas políticos generales. No había una
fuerza que fuese mayoritaria. Había alianzas
en dos niveles: una, alianza para las
cuestiones universitarias y, otra alianza, para los
temas políticos más generales. Y ahí se fue
modificando la cosa. Por ejemplo, un grupo que
siempre existió, fueron los Grupos de Acción
Unificadora, que siempre tuvieron gente en el Comité
de Movilización de FEUU. Después, una institución
como Bellas Artes, tenía siempre un miembro en el
Comité de Movilización y su influencia estaba muy
acotada. Había gente de la Juventud Comunista y
había gente de los que – de una u otra manera –
terminó siendo simpatizante del MLN.
- ¿El Partido
Socialista no tenía expresión?
- El Partido
Socialista empieza a tener expresión hacia los años
70 – fines del 70 – y adquiere fuerza haciendo una
alianza con la Juventud Comunista, en el año 71,
donde se hacen elecciones y se elige a Jorge
Gandinelli del centro estudiantil del IPA como
Secretario General de FEUU.
Estaban presentes en
los años 67, 68, algunas otras expresiones que hoy
quizás no existan, como el maoísmo.
Había en algunas
facultades. Esta es la realidad general. La realidad
particular en algunas facultades, por ejemplo en
Humanidades, era totalmente distinta. Ahí siempre
hubo una fuerza importante del PCR, ¿no? Y – en
algún momento, por ejemplo – en Arquitectura, hubo
una agrupación importante que era socialista, así
como en otro momento hubo una agrupación que era
trotskista.
- ¿Estamos hablando
de que todo esto es una realidad pre-Frente Amplio?
- Ah, sí. Yo diría
que ahí en esos acontecimientos se generan los
antecedentes del Frente Amplio. Por eso el Frente
Amplio no surge solamente como un acuerdo político,
es más que un acuerdo político. De ahí el papel que
juegan los Comités de Base. Incluso los Comités
funcionales que tenían en las empresas. Es un
proceso de acumulación de diferentes corrientes y
sectores que – pese a todas las discusiones que
después prosiguen – se conjugan en el Frente Amplio
y se expresa - esa misma polémica – se expresa en
los Comités de Base. Yo tuve oportunidad de trabajar
en la Costa en el año 71 y – en los Comités de Base
– se repetía la misma polémica, las mismas
discusiones, con la misma lógica que en la FEUU.
- ¿Eso ya en el 71?
- En el 71. ¡Pero
debates grandes! Es decir, yo me acuerdo que uno
decía: es un Comité chico, pero era un Comité chico
porque llevaba 25 o 30 personas, nada más. Había
Comités gigantescos. El de Punta Carretas, el de 26
de Marzo, y tenían 600 o más integrantes.
- ¿Y se repetía allí
la discusión que ustedes tenían?
- Habíamos muchos que
nos conocíamos de la FEUU, había otros que no. Más
bien ahí se juntaban por encima de la ocupación. En
Pocitos, Buceo, Malvín…
Latorre, ¿y qué
recuerda en torno al 14 de agosto del 68, cómo era
la relación con el gobierno? ¿Había alguna instancia
donde ustedes se encontraban? ¿Hablaban con el
ministro del Interior, hablaban con el jefe de
policía de Montevideo?.
En nuestra época,
ideológicamente estaba muy mal visto negociar.
Porque “negociar” se consideraba que era
“conciliar”. A pesar de que ahora se pide siempre
que “negociemos”. Además – muchos no lo podíamos
hacer porque estábamos “buscados”. Yo recuerdo el
caso del actual rector de la Universidad – Rodrigo
Arocena – que una vez fue al Palacio Legislativo a
conversar con legisladores y un “tira” lo había
seguido y se lo quiso llevar del Palacio
Legislativo. Y ahí estaba el senador Amilcar
Vasconcellos – en ese momento –presidente de la
Asamblea General, por ende, se opuso y mandó al
batallón que estaba bajo su mando – el batallón
Florida que resguarda el Palacio Legislativo – e
impidió que el “tira” se llevase a Rodrigo Arocena.
Yo diría que las relaciones estaban quebradas. Si se
hacían, lo hacía generalmente algún intermediario
que no era directamente de la FEUU.
- No eran los líderes
estudiantiles
- No, porque los
líderes andaban “a monte”.
- ¿Eran perseguidos?
- Sí, cuando no
estaban presos.
- Actuaba la policía,
o el ejército
- Actuaba la policía,
pero el ejército cedía los cuarteles. El ejército ya
había empezado a tener alguna participación.
Recordemos la militarización de los bancarios, que
los hacían hacer ejercicios, o seudo ejercicios y a
algunos hasta les recitaban charlas, porque en el
entendido de que con las charlas iban a
convencerlos. Y ahí íbamos nosotros, iba Magisterio
– no las mujeres, no las maestras – iban los pocos
hombres que había, profesores de Secundaria. O sea,
el ejército había aceptado esa tarea.
- Ahora que se habla
tanto de la participación de la mujer y tú acabas de
nombrarla, participaban hombres y mujeres casi en el
mismo plano, ¿no?
- Sí, si. Había
facultades que tenían muy poco porcentaje de mujeres
estudiantes, ¿no?
- Pero eso era por la
composición de estudiantes
- Ah, sí. Había
empezado a crecer, pero en Agronomía – yo recuerdo
que – eran escasísimas las mujeres. Pero – por
ejemplo – en Magisterio que se movilizaba con la
FEUU, aunque en ese momento no tenía delegados en el
Consejo Federal, ahí la movilización era de las
mujeres, porque si no, no había nada. Se movilizaban
igual. Lo que sí no estaba tomado era el tema
“feminista”, como no estaba tomado el tema
“ecologista”.
- ¿No había una
teoría sobre la participación de la mujer?
- No, no. Se daba de
hecho. Además llegaban a ser Secretaria General,
directiva. No estaban impedidas. En algunas
realidades como en enfermería, si no iban las
mujeres, no iba nadie.
- ¿Porqué cree usted
que se da ese 68 uruguayo se repica o se da, también
simultáneamente, en el resto del mundo?
-El año pasado fui
invitado a una serie de audiciones en una radio y
este tema estuvo planteado. Primero vamos a ver en
todos los lugares donde yo sé que hubo actividad:
Yugoslavia, Italia, Alemania, Francia – que fue el
que tuvo más prensa pero fue el más corto y el de
menos incidencia – Estados Unidos, Praga y en
México que se transformo en una masacre.
En la Plaza de las
Tres Culturas…
Sí, sí, Tatleltoco.
España, que empieza en el 67. Pero a los efectos,
eliminada esa convención histórica, hay que ponerla
en el conjunto.
- ¿Había un
denominador común?
- En la mayoría de
los casos, sí. El tema de las libertades, el derecho
a la libre expresión, la oposición a medidas
imperativas de diferente grado. Hasta ahí había un
tema común. En el caso del Sindicato Estudiantil
Español era clarísimo. En el caso de los estudiantes
de Yugoslavia, también.
- En el francés – en
parte – también.
- Si. El francés es
más oscuro, porque fue un movimiento del que se
habló mucho y – en realidad – fue más ruido que la
profundidad que tuvo. Y – además – fue muy corto,
fue muy episódico, no tuvo una proyección. En
Italia, en Alemania con la Universidad libre de
Berlín y donde se trató de organizar Comunas, una
especie de sociedades alternativas a la sociedad de
consumo. Estamos hablando de Berlín, frontera con el
comunismo.
- En la Alemania
dividida…
- La Alemania
dividida. En Estados Unidos, un eje – sin duda –
importante, fue el tema de Vietnam. Al punto tal
que, durante varios años se creó un partido que era
el SDS: Estudiantes por una Sociedad Democrática,
con uno de cuyos líderes se casó Jane Fonda – en uno
de sus tantos casamientos - se casó con uno de sus
dirigentes.
- O sea que había un
hecho – quizás – común, que era el tema de las
libertades y la represión. Pero, ¿había
particularidades?
- Sí, había.
- En el caso de
Estados Unidos, la lucha contra Vietnam.
- Sí. En el caso de
México el tema era que la movilización era
independiente del aparato del PRI, el partido de
gobierno. Hay que recordar que el PRI – hasta el día
de hoy – tiene un aparato que controla
organizaciones campesinas, organizaciones sindicales
y el aparato político.
- Dicen que fue el
lugar donde hubo más muertos en el 68.
- Si, si. Incluso se
sabe que fue una emboscada, fue algo preparado. Una
cosa es la represión de la manifestación y otra cosa
es una encerrona. Supongamos que acá hubiese sido en
la Plaza Independencia y nos empujan a la Plaza
Independencia y nos esperan con ametralladoras y
balas. Con ese hecho salvaje lograron desorganizar
al movimiento, desperdigar al movimiento
estudiantil.
- Quizás lo más
llamativo hoy – viéndolo con la distancia – es cómo
también se dio en los países en los que se suponía
que construían una sociedad nueva. O – quizás – por
esto, porque se suponía nada más.
-Afinando lo que lo
que usted dice, reflexionemos que una sociedad nueva
se construye desde abajo, no se construye desde
arriba. Yo recuerdo en Praga – por ejemplo – los
estudiantes editaban un diario de 50.000 ejemplares.
¡Y los vendían, no los regalaban! O sea, tenían una
imprenta, tenían papel, tenían abastecimiento. Yo lo
vi en la Avda. Wenceslao – que es una avenida
principal – vendiendo cantidades. Y nadie se metía,
nadie se apropiaba de los diarios. El asunto es que
todo venía de arriba. Y ninguna sociedad se puede
construir de arriba. Incluso más, en esa época, en
la Universidad – la Karlowa – si eras afiliado a la
Juventud Comunista – no tenías que dar examen de
ingreso y entrabas. O sea que se generaba un cierto
oportunismo entre los jóvenes que querían obviar el
examen de ingreso y entrar a la Universidad. Y,
después, decisiones que no tienen ninguna
participación. La situación de Yugoslavia era
parecida.
- La FEUU uruguaya,
¿tenía vínculos orgánicos o vínculos de algún otro
tipo con otros movimientos estudiantiles?
- Si. La FEUU, a
partir del 67, integró la Unión Internacional de
Estudiantes, que tenía sede en Praga justamente, en
la vieja Checoslovaquia. Y, después, tenía vínculos
más localizados con la Federación Universitaria
Argentina, con…
- Ahí había cierta
tradición, ¿verdad?
-Si… Bueno, con
Brasil – aunque Brasil había quedado muy deteriorado
el movimiento estudiantil, con el golpe de estado
del 64. O sea tenía – por su carencia de medios, no
te voy a decir que fuesen fluidos – a través de las
reuniones de la UIE, era la forma habitual de
encuentros.
-¿Había algún común
denominador desde el punto de vista
ideológico/político?
-No, era muy
heterogéneo. En América Latina también existía –
como organización promovida por Cuba – la OCLAE – la
Organización de Estudiantes de América Latina (yo no
sé si no sigue existiendo todavía). Pero en la OCLAE
sí, había – tal vez – más homogeneidad. En la UIE
no, había una disparidad de países, muchos de ellos
eran colonias y las universidades eran instituciones
con muchas interrogantes, una cosa era la realidad
de Holanda – por ejemplo y otra distinta Surinam. Y,
después, otro aspecto de las asociaciones
estudiantiles era que muchas habían perdido contacto
con sus bases reales. Yo recuerdo un indio – un
hindú mejor dicho – que hacía 11 años que estaba en
Praga como delegado de la Unión Pan India. Ese
hombre ya no era representativo de nada, para
empezar. Después había otros que sí, los
latinoamericanos, sí, variaban permanentemente. En
fin, estaban 2, 3 o 4 años – a lo sumo - y volvían a
sus respectivos lugares. Después algunos países
europeos. No Italia, porque con el 68 se destruye la
organización de estudiantes italianos. Después hay
otra cosa que resulta interesante, porque en todos
esos países… Primero fue un movimiento general,
coincidente en el tiempo. Algunos episódicos, otro
duró años.
- Así como se dice
Primera y Segunda Guerra Mundial, esto fue también
un movimiento mundial.
- Seguro, sí, sí.
- Quizás el primero
en la historia humana que abarque sólo a
estudiantes, ¿no?
- Sí, pensándolo así,
con ese alcance, sí. Pero hay otra constante – en
realidad – que se dio en Europa fundamentalmente – y
es que los partidos tradicionales, los Partidos
Comunistas – en el caso de Italia y de Francia, no
así en Alemania donde el Partido Comunista era más
pequeño – no sólo no entendieron lo que estaba
pasando – esa eclosión de masas – sino que
perdieron, perdieron buena parte de su juventud.
- No fueron
partícipes y tampoco pudieron seguir…
- No, no entendieron
que había un movimiento de masas que alimentaba una
eventual nueva etapa en el desarrollo de la lucha.
-
Eso es una diferencia con Uruguay…
Eso es una diferencia
con Uruguay.
- El Partido
Comunista uruguayo fue partícipe del proceso.
- Sí, sí. Ellos no.
Te doy una cifra que me la dieron estando en Génova
algunos años después: ellos en el 68 tenían una
Juventud de medio millón, medio millón de afiliados.
Cuando yo estuve – por el 74 o 75 – le quedaban sólo
135.000. Y como resultado de eso, los más
comprometidos formaron las “Brigadas Rojas”, muchos
de los cuales fueron presos y – algunos – están
saliendo ahora de las cárceles. Eso – en el caso de
Italia – se venía dando ya por otras razones. Porque
se forma el grupo de “Il Manifesto”, que todavía
sigue sacando el diario que sigue comandando Rossana
Rosanda, que es su “alma mater”. Y, en Francia, no
entendieron. Entonces le coparon… Bueno, un
alemán...
- Cohn Bendit se
transformó en el líder en Francia…
- Simbólicamente. Y
la Unión Nacional de Estudiantes Franceses, perdió
pie.
- Latorre, en el caso
uruguayo, el Partido Comunista participó, sus
afiliados y sus jóvenes afiliados participaron, pero
también se teorizo sobre la participación
estudiantil en el proceso de cambio social
- Generalmente cuando
un fenómeno de masas adquiere cierta relevancia,
inmediatamente genera interés en los teóricos, ¿no?
Elaboran o tratan de construir explicaciones
consistentes. Y acá y en la Argentina se dio eso. En
el caso uruguayo se lo definió como una fuerza
social. Las fuerzas sociales son una clase o
parte de una clase importante del movimiento en
lucha. Sería la parte dinámica de la clase, la clase
actuando. Los estudiantes son de origen policlasista,
aunque en el Uruguay eran básicamente capas medias.
Esa fue una teoría que desarrollo Rodny Arismendi
secretario del PC en esos años.
- ¿Los equiparó a una
clase social?
- Los equiparó a una
fuerza social, a algo que tenía en ese período una
homogeneidad tal, que podía participar aliado a
otras fuerzas que sí derivaban de clases sociales.
- ¿Esa era una teoría
novedosa o había antecedentes?
- Yo no recuerdo
haber leído algo similar, desde una perspectiva
marxista, ¿no? y en - esa época - leía bastante.
Y – en parte – la
realidad le dio la razón, porque los estudiantes
participaban junto a los trabajadores. Hablo de los
años 60 y 70.
- Sí, si. Ahora, hubo
varias teorías. La de Arismendi tal vez sea el más
conocido, pero – hubo varios que intentaron explicar
teóricamente ese fenómeno. Yo recuerdo que Carlos
Bañales, un periodista de semanario “Marcha” sacó un
librito, donde hacía una interpretación en base a
estadísticas, que nunca supe de dónde las había
sacado. También circulaba un libro escrito por un
anarquista (no recuerdo su nombre) de una “Comuna”
radicada sobre Camino Maldonado. Esto da la idea de
la magnitud de aquel fenómeno. Nadie intenta
explicar un fenómeno que no tiene relevancia o que
no puede llegar a tener relevancia histórica. Lo que
se tendía era a jerarquizar el papel de la
participación juvenil. La juventud como el
equivalente a una clase social de vanguardia.
- Eso tenía tradición
en América Latina, estaba el antecedente del
Movimiento de Córdoba; la revolución cubana, sus
líderes surgen en el movimiento estudiantil. En
América Latina – había una cierta tradición de
fuerza social, para decirlo de alguna manera.
- Es así, y
debiéramos agregar a Venezuela, aunque ahora los
estudiantes universitarios son anti-chavistas. Pero
las famosas guerrillas venezolanas –estaban basadas
sobre los estudiantes, no sobre la clase obrera,
porque la clase obrera estaba dirigida por Acción
Democrática.
- Ahora, ¿qué es lo
que hace que en América Latina eso se de?
- Hay una cosa que no
se puede olvidar y es que, las sociedades europeas
son muy verticales y – además – las universidades no
tienen autonomía, ni existe co-gobierno, ni hay
tradición democrática. Son jerarquizadas – no
encuentro el término exacto, pero – un docente es un
docente y no discute con el estudiante. Y eso –
también – sucede en Estados Unidos.
En América Latina –
en cambio en términos relativos, las universidades y
las sociedades son más horizontales y más
democráticas, ¿verdad? Y la Universidad también
refleja eso. Uno puede “putear” a un docente, y no
pasa nada. Pero en Europa, ¡ni siquiera se le ocurra
hacer eso! Porque “fulano” que trabaja en tal
Universidad o en tal otra, en un proyecto, es un
Dios.
- ¿Por qué luchaban
los estudiantes uruguayos? ¿Por las libertades,
solamente?
- Bueno, como toda
cosa, es dinámica, primero surgieron algunos temas
reivindicativos a los que luego la dinámica sumo
otros y otros.
- Porque – vamos a
entendernos – estábamos en un país democrático,
institucionalmente hablando, ¿no?
- Si, pero ya había
un Estado de Sitio. En realidad, gobernar con un
inciso de un artículo de la Constitución – no con la
Constitución - y la Constitución había sido hecha
para que el sistema político mantuviese la
dominación. Para que las clases y los viejos
Partidos mantuviesen la dominación. Y, al año, se
les había roto todo, habían sido superados por la
realidad. Yo decía que es dinámico, porque las masas
empiezan luchando por ciertas cosas y van agregando
contenido – por ejemplo – el tema de la Reforma
Agraria, el tema de la propiedad y del uso social de
la tierra, la función social de la tierra.
- Los estudiantes
uruguayos, ¿salieron a la calle por eso?
- No salieron pero
fue uno de los temas. Yo recuerdo que hubo dos
campamentos de la Facultad de Agronomía, donde se
discutió la estructura agraria. Pero no solamente
eso, sino que adentro de la Universidad había un
revulsivo. Surgían temas desde la investigación
sociales e históricas por ejemplo un libro sobre el
Fondo Monetario Internacional de Alberto Couriel y
Lichtensztejn.
El tema de la
dependencia, el desarrollo de las Ciencias Sociales
en la Universidad. El estudio del Proceso Económico
Uruguayo, la nueva visión histórica de Nahoum y
Barrán – por ejemplo – que en definitiva – marca el
origen del capitalismo en el Uruguay y todo su
entorno.
- Había una
reinterpretación de Artigas también, ¿no?
- Sí el grupo de
Lucía Sala… lo cierto es que había una preocupación
por grandes temas, que no tenía porqué reflejarse
exactamente en las manifestaciones, aunque sí se
reflejaba – a modo de consigna – en el apoyo a las
marchas de UTAA – Por la Tierra y con Sendic. O sea
que el tema era un centro de preocupación. Otro
centro de preocupación era el Imperio, la
solidaridad anti-imperialista, la solidaridad con
otros países, la solidaridad con la
institucionalidad burguesa. Porque se hacían
manifestaciones si había un golpe de estado en la
Argentina – que era fácil - porque dos por tres
había uno. Se venían haciendo manifestaciones cuando
se dio el golpe de estado en Brasil.
- Es una
contradicción – en parte – eso de que el movimiento
estudiantil en nombre de la solidaridad luchara por
un Estado como el de Argentina de esa época.
Claro, siempre hubo
una actitud anti-militarista. Yo diría que – en
principio – se luchaba por eso, porque había una
actitud anti-militarista.
Yo, ahora estoy
horrorizado – por ejemplo – porque se invadió el
Líbano – estos son viejos temas pero que tienen su
vigencia actual – y yo fui a la manifestación ante
la invasión al Líbano y no encontré una cara
conocida. Más bien, encontré dos caras conocidas.
Pero el Frente Amplio no la llamó y ese es un
“debe”. Para un segundo gobierno del Frente Amplio
hay que pensar muy bien ese tema.
- Y el movimiento
estudiantil, ¿no participó?
- No, no,
participaban y…
- Tampoco en estos
días hay manifestaciones contra las bases militares
en Colombia, por ejemplo.
- Sí, ¡es gravísimo!
¡gravísimo!, es todo un tema. Es como si el país
fuese autosuficiente, fuese China – y ni en China,
porque en China se preocupan de lo que pasa en el
mundo – o Brasil – digamos – para tomar ejemplos de
grandes países. No, se perdió esa sensibilidad. Y –
en aquella época – una cosa fue llevando a otra.
Bueno, el anti-imperialismo siempre existió en la
FEUU, ¿no?, la solidaridad, también. Pero lo que
quiero decir es que – si se compara ayer con hoy, el
68, para hablar de un año, con hoy – se ve que hoy
faltan cosas, tenemos “debes”, la izquierda tiene
“debes”. Porque se invadió Palestina, se invadió la
Franja de Gaza – yo fui – pero éramos tres
conocidos. No fue convocado por parte del Frente
Amplio, ni por la FEUU, ni puso gente.
- ¿No son
preocupaciones de la izquierda hoy ni del movimiento
estudiantil?
- Lamentablemente es
así. Y habría que preguntarse: ¿por qué no lo son?
Porque vamos a ser claros: con Honduras, hoy pasé
frente a la Universidad y en la Facultad de Artes
había un cartel de apoyo al pueblo hondureño, contra
el golpe. Pero nada más. Bueno, lo de Colombia – que
vos decías – tampoco. Pero así podemos extendernos.
- Por ejemplo, en esa
época el tema de Vietnam integraba la vida cotidiana
de la discusión, ¿verdad?
Ah, sí, sí. Incluso,
hasta se hacían finanzas con los trozos de los
aviones que caían. Se vendían pedacitos de aluminio
con un agujero que le habían hecho al avión. Se
hacía finanzas, se hacían actividades solidarias.
- Con Cuba también
había solidaridad.
¡Ni hablar! Eso está
ahí y – tal vez – fue más importante que Vietnam.
- ¿Cómo era la vida
cotidiana de la FEUU? Usted ya me había hablado de
cómo estaba organizada, pero ¿cómo participaba la
FEUU en la vida de la Universidad? Integraba el
Consejo Directivo Central, el máximo organismo de la
Universidad.
- Sí, eso por ley.
Integraba los Claustros de Facultad, el Claustro
General. Pero se da la otra participación, que fue
un tema que no tuvimos en cuenta. Porque la FEUU no
solamente estaba en la calle. Es importante destacar
que la Universidad toda participaba de un proceso de
transformaciones académicas.
Por esos años fue el
momento donde se plantearon el mayor número de
cambios en los planes de estudio, siempre con un
sentido progresista, humanista. Sin descuidar el
nivel. Pero, ¿cómo apareció esa preocupación
humanista? Incluso, ¿cómo se expresaba esa
preocupación social? En la incorporación de materias
de Ciencias Sociales, por ejemplo. Un singnumero de
Cátedras con nuevos planes de estudio, en
Sociología, Economía y de Historia, de Historia de
la Ideas. Por supuesto que los planes de estudio
duran varios años, entre que se elaboran, se
aprueban, etc. y se aplican. Pero – incluso –
creando lo que fue la piedra fundamental de la
actual Facultad de Sociología.
Por esos años no
existía una Facultad Sociología
Era un Instituto en
la Facultad de Derecho, el Instituto de Ciencias
Sociales que lo dirigía el profesor Solari, un
hombre batllista, colorado, muerto hace pocos años,
Se vivía toda una preocupación por transformar la
actividad docente, reduciendo el ámbito de las
clases-conferencia y generando unidades más pequeñas
de participación. O sea prácticas docentes más
dinámicas, más activas. Una enseñanza más activa.
Y en esos planos de
la viada universitaria, ¿la FEUU hacía propuestas?
No solo participaba –
a veces – era la impulsora en algunas facultades.
Eso siempre se da con base en el movimiento
estudiantil y en media docena de docentes que “la
tienen clara”, ¿verdad? Porque un fenómeno sólo
estudiantil es más difícil. Siempre son necesarios
ciertos cerebros con experiencia y con formación.
Pero las dos partes participaban y – en algunos
casos – lo impulsaban con resistencia docente.
Ahora, también hay que ver otra cosa. Toda la
Universidad era joven. Era inconcebible un rector
que tuviese 65 años. Maggiolo tendría 45 o 46 años
cuando fue rector. Los decanos eran toda gente
joven. No es cierto que el único precoz fue Astori
como a veces se repite. Astori puede ser el más
joven, pero Pérez Pérez en Derecho, fue decano a la
misma edad de Astori o un año más. Los decanos más
viejos tendrían unos 44, 45 o 46 años, en general.
Por eso también es que después de la dictadura,
muchos de ellos pudieron reintegrarse en sus
cargos.
- Sí, no sólo por una
razón institucional, sino que estaban en edad de
seguir siendo rectores.
- Y hubo un
crecimiento enorme de los docentes. Es más, dentro
del Comité de Movilización de la FEUU, iniciando la
carrera docente, había cuatro personas en cinco. Lo
que quiero decir es que había un proceso de
transformación que iba más allá del estereotipo del
estudiante en la calle tirando piedras o lanzando
una botellita o quemando un auto.
- Había hacia adentro
de la Universidad un proceso de renovación.
Renovación de cátedra, renovación de gente, de
prácticas, metodología. ¡Una verdadera revolución!
- Y se desarrollaron
los Centros de Investigación y se promovían temas.
Ya comentamos lo de Lenin, pero no era sólo lo de
Lenin. Se promovían otros temas para ser tratados a
nivel académico. El caso del Proceso Económico
del Uruguay es uno, las mesas o campamentos
sobre la Reforma Agraria, es otro. Es decir
que había una situación fermental que trascendía –
en mucho – el trille por la calle, que fue muy
importante, porque fue masivo. Esto se daba con gran
dinamismo y trascendía la simple discusión de cuan
marxista era un grupo o cuan poco marxista era otro.
- ¿La FEUU funcionaba
dentro del edificio central de la Universidad, en 18
de Julio y Eduardo Acevedo?
Si, tuvo que empezar
a funcionar adentro porque cuando empezaron las
Medidas Prontas de Seguridad, la casa que tenía por
Eduardo Acevedo no se podía usar. Funcionábamos en
uno de los saloncitos al costado del Paraninfo,
Ahora no hay nada ahí. Y las Convenciones se hacían
en el Paraninfo, naturalmente.
¿Usted que
responsabilidad tenia?
Miembro del Comité de
Movilizaciones. La Secretaría quedó vacante. El
último fue el “Chino” Díaz – que murió hace un
tiempo – y después, el siguiente, fue Jorge
Landinelli.
- ¿Pero usted se
transformó en un líder más visible de aquella época?
- Así me costó en
días de “cana” (risas)
- ¿Quiénes más
participaban que usted recuerde?
- Estaban… entre
otros Rodrigo Arocena – el actual rector – Roberto
Markarián – que fue candidato a rector en las
últimas elecciones – dos muchachos de Química, Toja
– uno que lo andaban buscando y murió,
aparentemente, en un accidente de tránsito, Ramada
de química
Agronomía de Bellas
Artes Alonso que hata hace poco fue Decano, de
Medicina, González Lagos.
- Usted decía que
vivían en una cierta clandestinidad.
- Sí, si. Saliendo de
ahí, de la Universidad, podía pasar cualquier cosa.
- Y, ¿adónde los
llevaban presos, generalmente?
- Generalmente, te
llevaban… hacías un pasaje por la Jefatura de
Policía de Montevideo y después te ibas a un
cuartel. A veces el cuartel de pasaje era el CIOR y
– a veces – ibas directamente. Yo fui, una vuelta,
me llevaron a Treinta y Tres, otra vuelta fuimos a
la Escuela de Armas y Servicios.
- ¿Cómo eran los
interrogatorios en esa época?
- No, no habían
interrogatorios.
- ¿Se trataba de una
retención o había interrogatorios?
- Sí. Por lo general
había algo administrativo, nombre, apellido,
dirección, esas cosas. En realidad la FEUU era un
organismo público, abierto, que discutíamos una
medida - movilizaciones o la designación de una
persona durante una semana en el Consejo Federal.
Entonces se enteraba todo el mundo.
- ¿Y luego salían a
la calle en manifestaciones?
- Ah, sí, sí. hay que
hablar de varios miles. Como todo proceso, algunas
manifestaciones había momentos en que bajaban.
Quiero decir, en el plazo de un mes, podía haber
cosas gigantescas como cosas chiquititas, para
señalar los dos extremos, para mostrar la realidad.
Una vez tuvo que salir a “volantear” el propio
Consejo Federal, porque no teníamos gente. Pero al
mismo tiempo, había días que se hacían tantas
manifestaciones, que ni nosotros mismos sabíamos le
numero de manifestaciones.
¿Se hacían desde la
Universidad o desde los Centros estudiantiles?
- No siempre, también
se salía desde las Facultades. Una vez – me acuerdo
– fuimos por la calle Guayabos - a un banco, cuando
llegamos había estado otra manifestación, terminamos
haciéndola por Bulevar Artigas – cerca de la
Facultad de Arquitectura. Se hacían con cierto
objetivo. Un objetivo era las oficinas de la
Panamerican por 18 de Julio.
Eso quedaba frente a
la Plaza del Entrevero, ¿no?
- No. La Panamerican
quedaba frente al Diario “El Popular”.
- ¿En ese caso
objetivos anti-norteamericanos?
- Sí, pero se repetía
frecuentemente. Una cosa particular era Agronomía,
porque Agronomía siempre tuvo gente estudiando en
Paysandú, entonces, iban a Paysandú y hacían
manifestación y volvían a la estación que quedaba a
unos kilómetros. Entonces tuvieron que correr un
puesto policial que quedaba a posterior de donde
esta ubicado la Facultad y colocarlo en un punto
entre esta y la ciudad de Paysandú de esa manera
pretendían detener o impedir las manifestaciones.
Este puesto se conserva hasta el día de hoy.
- ¿Por qué la
manifestación la hacían en la ciudad?
- Eso es en el campo,
son 1.100 hectáreas de campo a cargo de la Facultad
de Agronomía, Pero ahí se hacían cosas también.
- ¿Como era la
relación con el resto de la juventud uruguaya? Por
que la efervescencia la tenían los estudiantes
universitarios y – en parte – los secundarios.
¿Dejaba al margen al resto de la juventud uruguaya?
- No, los más activos
era la juventud estudiantil de diverso tipo, UTU,
que yo no la había mencionado, Magisterio,
Secundaria, la Universidad. Pero también había
acciones coordinadas – en algunos casos – con el PIT-CNT.
El PIT-CNT – en aquella época – tenía una Comisión
Juvenil y se hacían algunas cosas. Lo cierto es que
la parte más dinámica era la parte estudiantil.
También porque estábamos agrupados. Por más chica
que fuese una Facultad, eran cientos de personas y
por más chico que fuera un liceo albergaba también a
cientos de personas. Ahora, en Secundaria, en
algunos Centros en particular, se daba un tema que
no se daba en la Universidad, que había núcleos de
los que se llamaban “fachos”, violentos de ultra
derecha, es el caso del Liceo Bauzá, por ejemplo.
- ¿Derecha extrema?
- Sí, si. Algunos son
conocidos y algunos todavía viven y andan por ahí
dando vueltas. En la Universidad hubo alguna vez
intentos – pero desde afuera – de amenazar con
ocupar el edificio central, hacer atentados.
- ¿Nunca la ocuparon
en ese período?
- No, no por esos
años que yo más participe. Por alguna razón se sabía
y se impedía.
- ¿Lo impedían los
estudiantes o estudiantes y otra gente?
- No, no,
estudiantes, recuerdo en un caso que nos amenazaron
durante todo un día y parte de la noche. Nosotros
éramos un grupo muy pequeñito de 25 o 30 personas,
habíamos tomado algunas medidas por si venían. Al
final no fueron, solo se trato de amenazas por
teléfono y, no las concretaron.
- Con la perspectiva
de los años – hay que tener en cuenta que ese
Uruguay del 68 al 70 fue seguido por la dictadura.
Le pido una reflexión final sobre cuatro ideas
referidas a ese periodo del los setenta a los
setenta.
- Bueno, la primera
se acertó en la lucha que – tendencialmente – era
anti-capitalista, o sea, el capitalismo sigue
estando basado en el lucro y en la explotación de la
gente y sigue estando vigente como tema a enfrentar
y a resolver. Una cosa diferente es si la
correlación de fuerzas o cómo es la correlación de
fuerzas necesaria para llevar adelante ese
enfrentamiento y de qué manera, pero sigue siendo
correcta esa postura.
- ¿Ese es un aspecto
positivo que usted le ve a aquella época?
- Seguro, porque en
definitiva, atrás de todo esto que estamos hablando,
había una lucha contra el capitalismo, finalmente
aparecía el capitalismo. La segunda es que en el 68
– por razones que sería larguísimo tratar – ha sido
como olvidado, tanto que en la explanada de la
Universidad hay un recuerdo al 83 y no hay nada
del 68. Muchas veces se lo critica, se plantea
que era un camino errado, que fue equivocado y todo
eso, pero – en definitiva – más allá de errores y
horrores, el 68 fue un ejemplo de lucha, de lucha
de masas, con masas. Tal vez se actuó
ingenuamente, tal vez se actuó idealizando
excesivamente algunas situaciones – pero eso le pasó
a todo el mundo – pero nunca se puede criticar la
lucha de las masas. Y el 68 fue un ejemplo de lucha
de masas, que formó gente que actúa hasta el día de
hoy.
- Pero la FEUU sigue
– de alguna manera – recordando el 14 de agosto
- Si, y creo que –
por lo menos – el año pasado, fue la manifestación
más grande que hizo, si no la única. La tercera
cosa, yo diría que hay temas hoy que siguen vigentes
y que tendrían que estar planteados o promovidos
desde la Universidad o directamente por la FEUU, o
por la FEUU a través de la Universidad. Estoy
pensando en el tema de la tierra. ¿Por qué se
extranjeriza la tierra? ¿Por el lucro? Porque le
pagan más la hectárea el capitalista nacional vende
su tierra. El tema de la inversión extranjera.
Porque la inversión extranjera que controla hoy la
inmensa mayoría de los frigoríficos exportadores, no
debe medirse – como a veces se hace en los discursos
– porque la inversión llegó a tantos miles de
millones y creció. No, hay que ver si esa inversión
sirve y para qué, y cómo se da y en qué condiciones.
O sea, dicho de otra manera: si le sirve a Uruguay y
cuáles son las condiciones. Otro tema es el de
Colonización, porque hasta ahora aumentó el número
de hectáreas colonizadas pero aumentó en base a
tierras fiscales, a tierras del Estado, de las
empresas públicas, del ejército, etc. Pero, si bien
eso sacó tierras del mercado capitalista, no tocó
para nada a la propiedad privada de la tierra, ni se
propone hacerlo.
El cuarto punto es
que la Universidad dejó de jugar un papel en la
formación política de la gente porque – si algo
es beneficioso en la lucha de masas – es que la
gente aprende a analizar políticamente, aprende a
arriesgar sus intereses personales en base a
intereses de trascendencia social. Y eso también
está en el “debe” en este momento, según mi opinión.
Y me atrevería a
decir, según la opinión de mucha otra gente. Pero
para eso hay que promover debate estudioso y
acciones. Así como se promovió el proceso económico
en una investigación, hay que promover la
importancia de la inversión extranjera como línea de
investigación en la Universidad y buscarle la forma
de difusión.
Porque todo se reduce
a la técnica y a la última tecnología, etc., pero se
olvidan – y yo agrego un último punto – se olvidan
de que la dictadura tuvo éxito. Tuvo un éxito en el
empobrecimiento de la izquierda. Y eso agravado por
el debilitamiento del sistema de los partidos de
izquierda y por el debilitamiento de los Comités de
Base. No es un secreto para nadie – que en el
gobierno actual se produjo una desmovilización del
Frente Amplio para no entorpecer las labores de
gobierno. Y eso ya ha ocurrido en otros países y se
sabe que – por ahí – se va mal.
Entonces, los
partidos de izquierda, que antes eran partidos
robustos – aún los más chicos – se han convertido en
partidos esqueléticos que – algunos de ellos – son
partidos de “funcionarios” – vamos a decirlo
groseramente. O sea que hay viejos temas que siguen
teniendo vigencia y nuevos temas que se derivan de
ser gobierno. Porque en una nueva etapa no se puede
partir de ir a que hayan menos pobres –
exclusivamente – como principal objetivo. O a darle
una asignación familiar a 50.000 niños más. Hay que
buscar otros objetivos estratégicos, hay que
proponerlos, hay que enunciarlos, hay que atreverse
a decirlos. Y – a mí – me da la impresión de que
le falta atrevimiento a la izquierda uruguaya
para proponer cosas y que está trabajando muchas
veces con unos clichés que uno – que lee la prensa
internacional – y que ya se han aplicado en otros
países del mundo.
- ¿No será –
justamente – la etapa que viene, si es gobierno?
- Pero todavía no se
han enunciado temas de este tipo. Por ejemplo, la
reciprocidad con Brasil en la frontera. Brasil
controla la frontera. Hasta 100 kilómetros para
adentro, no hay posibilidad de inversor extranjero.
Bueno, si hay reciprocidad, Uruguay tampoco tendría
que permitirlo. Además de una colonización en toda
la frontera seca de Uruguay, promoviendo ciudades,
núcleos poblados, promoviendo actividades…
- ¿Eso lo hace
Brasil?
- Brasil tiene una
geopolítica – para empezar – y tiene una política de
control sobre sus fronteras, a pesar de que tiene
fronteras gigantescas y lo ha hecho de distintas
maneras. Y – a veces – hasta entra para otro país -
como lo ha hecho en el caso de Paraguay. Digo eso
como puede haber otros temas. La solución no es
aplicar la línea de las Pymes, en que el pobre tipo
y su mujer están enloquecidos todo el día y salen de
la actividad política y de las preocupaciones
sociales generales porque tienen que llevar la
contabilidad y lograr resultados, lograr que el
tallercito o la porquería que construyan. Hay que
buscar soluciones originales, no calcar ideas que
nos mete otra gente. Eso – independientemente – de
las cosas buenas que ha realizado el Frente Amplio
en algunos ejes, que no hay necesidad de
enunciarlos.
- Un poquito para
atrás usted decía que veía como una falta de la
realidad de hoy, ese ejercicio del debate, de la
discusión, de la movilización que se daba en el
movimiento estudiantil de los 68/70 y que servía
para la formación de ciudadanos, de hombres para el
ejercicio de la vida política, por ejemplo. Hay
estudiosos que dicen que eso hoy se produce también
por la falta de una ideología o de metas ideológicas
o de aquello que tenían los estudiantes del 68, que
era un objetivo ideologizado.
Bueno, si es por
estímulo, en aquella época no había un estímulo.
Ahora hay un gobierno de izquierda. ¿Qué mayor
estímulo para después poner nuevas metas? Pero
cuando se habla de políticas de Estado, metas
estratégicas no metas para 2, 3 o 4 años, parciales.
Yo creo que se está en mejores condiciones – desde
cierto punto de vista – y que se tiene cierta
experiencia de gobierno. Y – por ahí – aparece otro
tema como meta. Todo el aparato del Estado está
formado para la defensa de la propiedad privada y –
en algunos ministerios, como el de Ganadería – para
el productivismo. Son productivitas. Sin embargo en
el Uruguay – hablando de la parte ganadera, de la
producción de alimentos – sin los asalariados, sin
el proletariado agrícola uruguayo o agropecuario
uruguayo – no habría exportación.
El Uruguay no podría
exportar, porque quienes exportan son los
asalariados, quienes producen son los asalariados. Y
si no, podríamos agarrar toda la lista de
producciones, desde la ganadera, la lanera,
arrocera, etc, etc, y la base son asalariados. Sin
embargo, no hay un solo estudio del Ministerio de
Ganadería planteando y haciendo estudios sobre los
asalariados y el mapa del trabajo agrícola en el
Uruguay. Como tampoco hay un intento de reformar esa
institución llamada Ministerio de Ganadería que está
pensada para otra gente y para defender otros
intereses. Y – así – hay otros temas. Por ejemplo,
faltan estudios concretos. Uno se alarma a veces por
el desconocimiento que la misma gente de izquierda
tiene por el mapa del trabajo en el Uruguay y los
cambios que han ocurrido. Porque todo está
cambiando. Y la propia clase capitalista – lo más
importante – han vendido sus empresas y no se sabe
adónde fue ese dinero. Hablo de SAMAN – por ejemplo
– hablo del Frigorífico Tacuarembó, hablo del
Frigorífico La Caballada, hablo del PUL, para
señalar sectores estratégicos.
- ¿Usted dice que la
plata esa se fue?
- ¿Qué son,
rentistas, ahora?
-¿Estará en el Banco
República, está…?
- Yo presumiría que
salieron del país. Porque – además – me estoy
refiriendo a empresas que estaban en buen estado, no
estaban fundidas. Empresas que eran un buen
negocio. Bueno, el Frigorífico Rodríguez en San
José, sin ir más lejos. Lo que quiero decir es que –
en este último rubro - hay como una despreocupación
de la realidad concreta del Uruguay, el mapa del
trabajo y – con él – el mapa de las clases sociales,
su distribución espacial, el espacio uruguayo, que –
incluso – dificulta el buen trabajo sindical. Y yo
doy una sola cifra: hay 11.500 trabajadores
forestales en el Uruguay registrados en el BPS,
dicho por un dirigente de la Asociación de
Productores Forestales. ¿Cuántos de esos están
sindicalizados? Ese podría ser uno de los sindicatos
más poderosos del Uruguay porque – además – está
concentrado en media docena de empresas. Ahora,
¿cuántos saben esto? Y así podemos seguir.
- ¿La sociedad
uruguaya hoy se desconoce a sí misma?
- Es así, en pocas
palabras, es eso. Pero lo peor es que yo siento que
no hay preocupaciones – espero equivocarme en mi
percepción, porque sería mejor que me equivocase –
que no hay preocupación por conocerse.
- Y, ¿usted ve
conexión entre eso y la vida de hoy de la
Universidad?
- Ah, sí, porque la
Universidad tendría que tener estos temas en su
agenda. La Universidad no puede preocuparse por
centralizar y crear Universidades en cada uno de los
departamentos, con tres millones y trescientos mil
habitantes que somos. Tiene que preocuparse por
generar temas y dedicar equipos – que los tiene – a
estudiar esos temas. Le señalo otro ejemplo: cuando
se habla de la “Canasta Básica” se trabaja
con un promedio, una canasta promedio de consumo;
eso no existe en ninguna sociedad, existen varias
canastas. Porque existen distintos extractos con
distintos criterios de consumo. No sólo por cantidad
de dinero, si no porque hay estilos de consumo
diferentes. Entonces, la variación entre unos u
otros productos, difiere. Pero esto que estoy
diciendo, es el abc y los suecos lo escribían a
mediados de 1950. ¿Porqué no hay una redefinición
metodológica en el Instituto de Estadísticas? Ya sea
el nacional de estadísticas o en el de estadísticas
de la Facultad de Ciencias Económicas, o en el
Instituto de Economía, por ejemplo.
- Una acotación en
función de esto que usted está planteando y de
algunas ideas que mencionó hace algunos minutos:
todos o la mayoría de ustedes que participaban en el
movimiento estudiantil de aquella época, de los
68/70, ¿fueron profesionales, posteriormente? ¿No se
cumplió lo que vulgarmente se dice, que los
estudiantes dirigentes no estudian?
- Hubo gente que –
ante la opción – abandonó. Por la trascendencia
social de la que hablábamos, por asumir
responsabilidades políticas, abandonó. Pero hoy
alguno de los que he nombrado son Decanos fueron o
son Rectores o actores políticos sociales y
profesionales destacados. A pesar de que era
bastante difícil, en esa situación, estudiar.
- ¿Las
manifestaciones no se pasaban por televisión?
- A veces se pasaban,
sí, a veces no se pasaban. Tampoco había
estadísticas, es decir, se minimizaba también o se
planteaba lo otro: se habían roto tantas vidrieras,
tantos vehículos, hablaban de las molestias…
- Se planteaba por el
lado perverso.
- Lo que hace hoy
Canal 4 con la noticia, aún deteniendo la policía a
los delincuentes, lo pasa de tal manera que lo
convierte en un hecho delictivo más. Pero voy a
esto. Siempre existía – en aquella época – la idea
de que el dirigente estudiantil era un estudiante
eterno con treinta y pico de años o cosas por el
estilo. Recuerdo que en una oportunidad habíamos ido
a Canal 10 con el compañero Toja –quien luego murió
– éramos delegados de la FEUU y teníamos 23 años.
Entonces, alguien llamó con “mala leche” para decir
qué edad teníamos y – efectivamente - no teníamos
porqué mentir, teníamos 23 años. El periodista quedó
en silencio eso, paso a otro tema.
- ¿Les parecían muy
jóvenes o muy viejos?
- No, ellos partían
de la base que éramos treinteañeros largos. O sea,
gente que se había especializado en ser dirigente
gremial. Lo que también se dio ahí, a diferencia de
otras épocas de la FEUU, es que los dirigentes eran
tipos jóvenes. Era gente que tenía – en general –
menos de 25 años y ya tenía varios años de
militancia.
En resumen, yo diría
que el 14 de agosto sintetiza una larga lucha que
venía de antes y se extiende. Y que fue – como
movilización estudiantil, vista objetivamente – la
de mayor envergadura en la historia uruguaya y con
movilización juvenil en cantidad. Y generó una
impronta que hace que – incluso los que estuvimos
serias discusiones entre nosotros – nos veamos ahora
y tengamos una relación fraternal.
- ¿Aún aquellos que
tenían opiniones políticas distintas, hoy se
encuentran fraternalmente?
- Sí, sí. Nos pasamos
todos los días peleándonos (risas). Si, sí.
- ¿Se puede decir que
es un buen recuerdo, aún con el signo trágico de la
muerte de algunos de ustedes?
- Sí.
Lamentablemente, la humanidad hace la historia con
sangre. No descubro nada nuevo. Y con errores, con
conflictos, con horrores, pero siempre avanzando. Y
así aprendimos a caminar en dos patas y a pensar.
Cosa que – a veces – algunos dirigentes políticos no
se dan cuenta o creen que no es así. Y es un grave
error porque el pueblo – puede ser lento – pero no
es tonto, no es estúpido. Se da cuenta de las cosas.
Le cuesta encontrar la respuesta, encontrar la
salida y parar y detener la cosa. Pero es lento pero
no estúpido. Y eso – algunos dirigentes políticos –
no lo entienden.
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