Bariloche
Limitaciones de Unasur
y contradicciones de Obama
por Antonia Yánez

Finalmente la Unasur convocada en Bariloche Argentina, no se pronunció sobre las siete bases militares colombianas que se convertirán en norteamericanas. Sí lo hicieron expresamente, todos los presidentes sudamericanos en sus discursos, frente a la TV, que transmitió el evento en tiempo real al mundo.

 

El presidente Álvaro Uribe defendió con vehemencia su alianza militar con los EE.UU., sin proporcionar en ningún momento a sus pares el documento que sellará el compromiso entre ambos países y que era el motivo de la reunión. Prácticamente todos los presidentes se lo reclamaron expresamente. El silencio fue la repuesta.

 

Al final de la reunión de Unasur, en el Departamento de Estado se “frotaron las manos”, a su entender el tema “bases” había pasado el examen sin convertirse en un tema de toda la región y quedaba circunscrito a un tema de relaciones bilaterales.

 

Extrañamente varios países sudamericanos, por motivos  y objetivos distintos, en las últimas semanas trabajaron también para reducir el tema “bases militares” a un tema de la interna colombiana y la “ayuda norteamericana”. Se repitió en distintos escenarios que "el punto central es establecer garantías jurídicas de que las bases no serán usadas en acciones contra terceros países".

 

Quizás lo más importante quedó en evidencia durante los días previos a la cumbre de Bariloche. El diálogo telefónico del presidente Lula da Silva con Obama, dejó en claro que el mandatario brasileño había tomado como real la amplia sonrisa del norteamericano en Trinidad y Tobago y su afirmación;  “Les prometo que yo busco una alianza de iguales". En esta oportunidad la sonrisa desapareció y el dialogo telefónico fue protocolar y formal desde el norte.

 

En la Casa Blanca se piensa que Brasil estaba “caminando demasiado rápido” y que había que colocarle límites. Era la primera vez que un presidente sudamericano llamaba telefónicamente a su par norteamericano para cuestionarle una decisión militar en estas tierras. En este caso la espontaneidad y sinceridad de la conducta de Lula no lo absuelve de cierta ingenuidad política.

 

Otro aspecto que dejó la reunión extraordinaria de la Unasurm a partir de la estrategia de Brasil de "no permitir que ese tema genere retrocesos en el proceso de integración suramericana",  fue el reencuentro de Argentina con Brasil y de éste a su vez con Chile. Realidad que condicionó a los países del ALBA.

 

La declaración final de Bariloche dice: “Reafirmamos nuestra disposición de consolidar en Suramérica una zona de paz, fundamento para el desarrollo integral de nuestros pueblos…”. En Colombia ya hace mucho tiempo que no hay paz, con la prescindencia sudamericana solo se logrará que otros ocupen su lugar.

 

El tema de las “bases colombinas norteamericanas” han puesto como ningún otro tema el “factor militar” en el orden del día de los gobiernos y Estados sudamericanos. El síndrome es muy bien conocido en Washington. Mientras no se aborde abiertamente por parte de los sudamericanos, desde el norte se utilizará siempre como factor de presión.

 

Ninguno de los mandatarios presentes en Bariloche habló claramente de sus proyectos armamentísticos. Quizás el error de Chávez al leer un documento de la estrategia militar norteamericana, es atribuirle a estos la misma metodología conspirativa al “factor militar que subsiste en el Sur.

 

Conocer el documento incluida su letra chica de la alianza militar entre Colombia y los EE.UU. se ha convertido como consecuencia de la reciente Unasur, en el tema político más importante de los próximos días o meses.

 

Los sudamericanos reunidos en Bariloche han visto y se han dejado ver, en sus más puras limitaciones y virtudes políticas a la hora de enfrentar unidos un objetivo común. A su vez los EE.UU. solo cuenta en la región con la Colombia de Uribe como aliado incondicional. Si esta realidad es reversible vía el “factor militar”, queda aun por verse. El resultado del calendario de elecciones presidenciales en varios países de la región puede también modificar este presente de Uribe y Obama.

 

En Trinidad y Tobago, Obama había dicho "Si bien Estados Unidos ha hecho mucho en favor de la paz y la prosperidad en el continente, a veces también nos hemos desentendido o hemos tratado de dictar nuestras condiciones”. ¿Se puede aún siendo el vértice de la primera potencia mundial, incurrir en tal expuesta contradicción, sin costos?

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