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El pato blanco: un
paso y una... macana
por El
Perro Gil
“Yo
confieso que no lo sabía...” – Luis A. Lacalle, al
contestar a una periodista que le recordaba sus
dichos al cierre de la caravana blanca cuando
aludiera a que el FA derogara las jubilaciones
altas, (derogadas hace 13 años).
“Si Mujica puede que
lo haga, yo no tengo otros ingresos” – Lacalle en la
misma nota al responder sobre los dichos de Mujica
acerca de donar su sueldo y jubilación si es electo
Presidente de la República. (31.08.09)
A confesión de parte,
relevo de prueba. Así expresa una máxima jurídica la
circunstancia procesal de la confesión como prueba
excluyente, que prevalece sobre cualquier otra, por
el valor que tiene el reconocimiento del autor de un
hecho. Así de conciso y terminante fue el líder
blanco al momento de reconocer otro más de sus
errores, (u horrores), que lo van despeñando poco a
poco y que serán determinantes en octubre. Son
muchos, demasiados, los yerros en que ha incurrido
en tan poco tiempo el Qki, como para que no sean
expresados en las urnas. Máxime teniendo en cuenta
una campaña que aparece como muy corta y que
seguramente no de tiempo a enmendar lo que se
destruye con expresiones tan groseramente erradas
como estas.
Y por supuesto que de
la vereda del “Frente” no se la perdonan. Si todavía
resuena el repiqueteo de la motosierra, es de
esperar que estos favores -que no se esperaban-
serán realzados para marcar una cancha que está
empezando a mostrar neto dominio frentista. Si bien
es cierto que Pepe también fue inducido al mismo
error, cuando la idea viene de un abogado,
ex-Presidente de la República, se agrava el mismo.
Además debemos considerar que Pepe goza de la
exculpación bendita de una población que le condona
cualquier dicho porque solo él puede decir una cosa
y decirte la otra. Es que Pepe tiene con qué. Nadie
puede negarle que su condición austera es real y no
un disfraz que se coloca circunstancialmente. Solo
él puede lanzar la idea de donar su sueldo –si llega
a la Presidencia- pues sabido es que sabe vivir sin
el apremio consumista que nos fulmina el sueldo a
todos los orientales. Una forma de vida que debemos
aprender para gastar con criterio y no ser esclavos
del “plástico” (tarjetas de crédito), como tantas
veces advirtiera en sus discursos.
Son muchos,
demasiados, errores de campaña que le van a costar
muy caro al líder nacionalista. Al ya conocido
episodio de la motosierra para cortar el gasto
público, (que en este gobierno es sinónimo de gasto
social), se sucedieron otros como la comparación
–absurda- del Plan Ceibal con la Tarjeta Joven;
inducir a los inversionistas a esperar el resultado
de las elecciones para invertir en el país; las
duchas para los pobres; su negativa a la idea de un
Sindicato Policial; y ahora suma otra más con este
yerro jurídico que es mucho más amplio y no le
compete solo a él, alcanzando a su equipo asesor que
– por supuesto- llegó tarde con el aviso, (primero
lo marcó el Directorio del BPS con un anuncio
oficial).
Errores como este
último, no hacen otra cosa que dar la razón a Astori
cuando habló de ineptitud e ignorancia en contraste
con la mala fe (que descartaba) para explicar los
dichos de la fórmula nacionalista al referirse al
déficit fiscal sin considerar las reservas con que
cuenta el país hoy -entre otras argumentaciones
técnicas- que minimizan notoriamente las
catastróficas previsiones blancas. A ello debe
agregarse que la tan mentada y demonizada crisis
internacional está llegando a su fin y por tierras
orientales –a Dios (que se ve que es progresista)
gracias- no llegó ni por asomo con la virulencia que
pronosticaba la oposición.
Semejante final para
una movilización como la realizada por la rambla de
Montevideo con mucho ruido y camionetas 4x4, no
parece atinado ni mucho menos. La movida en caravana
–que dejó sin blancos a toda la capital, (no había
ninguno por todo Montevideo confirmando que no
tienen militancia alternativa)- merecía un final
distinto a esta nueva metida de pata de quien parece
estar signado para el error consecuente.
Y por si fuera poco,
a la apuesta que le lanzó Pepe sobre donar el sueldo
y la jubilación si llega a Presidente, le respondió
diciendo que si Mujica puede hacerlo que lo haga,
“yo no puedo porque no tengo otros ingresos” (sic).
Con toda honestidad debo decir que no fue muy
convincente. Aunque en una de esas tenga cierta
coherencia la expresión, pues debe recordarse que
durante su gestión se impuso el Fondo de Solidaridad
gravando a todos los profesionales con el pago del
mismo. Bueno, a todos no, la primera exoneración que
se tramitó fue la de... caramba, ¡qué coincidencia!
La del entonces Presidente de la República, Dr. Luis
Alberto Lacalle. Es que, desde aquella época, él no
cuenta con otros ingresos.
En fin, que basta que
siga caminando el líder nacionalista para que a cada
paso sume otra macana. Quizás sean secuelas de aquel
traspié que lo dejara rengo durante un tiempo.
Muchos dicen que no puede disimular su condición y
estos dichos son una muestra real de su pensamiento.
Mientras tanto el
tiempo pasa y octubre, está a la vuelta de la
esquina...
el hombre sacaba
cuentas,
el perro se tapó el
hocico de vergüenza...
LA
ONDA®
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