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UNASUR y las
bases de USA en Colombia
Cumbre Bariloche:
sólo buenos deseos
Bernardo
Quagliotti de Bellis
América
del Sur ha comenzado a vivir un nuevo tiempo que
le permite actuar como propulsora de un nuevo papel
de la semiperiferia en el sistema mundial que puede
serlo bastante favorable. Si bien está
históricamente considerada como área de dependencia
del “hegemón estadounidense” -actualmente con
graves síntomas de decadencia- el continente
sudamericano tiene la oportunidad de realizar su
propia insubordinación ideológica, pues como se ha
sostenido en el “Seminario Cono Sur-Andina 2009”,,
realizado en Buenos Aires el pasado mes de agosto, “
la crisis financiera actual para la región, más que
un problema puede ser una oportunidad.”
Se ha abierto en la región una
nueva realidad geopolítica y geoeconómica. A lo
relacionado con la crisis financiera internacional,
el tema seguridad -en la amplitud de su contenido-
en algunos países ha incentivado una sensibilidad
muy pronunciada. Se han comprobado que determinados
movimientos entre las sombras del “imperio”
sobrevuelan con mayor intensidad en ciertos espacios
del mundo. Iberoamérica debe resolver cómo va a
enfrentar antiguos problemas en su relacionamiento
con el “hegemón” , superando las diferencias que los
países de la región puedan presentar en relación a
sus intereses económicos, sociales y políticos.
La “insubordinación fundante”
En un magnífico ensayo,
Marcelo Gullo, -argentino, licenciado en Ciencia
Política- trata de realizar una primera
aproximación a una “teoría crítica latinoamericana”
de las Relaciones Internacionales. La tesis central
de la obra es que todos los procesos emancipadores
exitosos resultaron de una conveniente conjugación
de un eficaz impulso estatal con actitudes de
insubordinación ideológica hacia el pensamiento
dominante.
Viene al caso citar este libro,
pues la situación creada por el gobierno de Colombia
al concertar con Estados Unidos la instalación de
bases militares en su territorio se encuadra en una
relación de subordinación. Es muy cierto que si se
contempla la historia de las Relaciones
Internacionales desde la Antigüedad oriental hasta
nuestros días, su análisis permite distinguir
pueblos y estados subordinantes y pueblos y estados
subordinados.
UNASUR debería tener en cuenta
que son las condiciones reales de poder las que
determinan el poder de los Estados, cincluídas en
esas condiciones la cultura de una sociedad y su
sicología colectiva. (Helio Jaguaribe).
El estudio de Marcelo Gullo,
culmina con reflexiones muy acertadas acerca de las
posibilidades que tiene América del Sur de realizar
esa “insubordinación fundante” para convertirse de
ese modo en un importante interlocutor internacional
independiente.
La firme Declaración de los
Presidentes de UNASUR en cuanto a declarar Zona de
Paz a todo el espacio suramericano y solicitarle al
presidente Barck Obama que informe respecto al
verdadero alcance del pacto que negocia con
Colombia, se podrían configurar dentro del concepto
de “insubordinación fundante”. Sería la primera vez
en la historia de las relaciones interamericanas que
Washington ofrecería explicaciones respecto a
pactos militares suscritos -bilateralmente - con
países del sistema regional.
Igual consideración merece lo
acordado en el punto 6º, por el cual se instruye “
al Consejo Sudamericano de Lucha contra el
Narcotráfico que elabore en forma urgente su
Estatuto y un Plan de Acción con el objeto de
definir una estrategia sudamericana de lucha contra
el tráfico de drogas y de fortalecimiento de la
cooperación entre los organismo especializados de
nuestros países”. Acción que de concretarse,
desvirtuaría el oscuro objetivo de fondo de los
controvertidos “Plan Colombia” “Plan Triple
Frontera” y “Plan 2016”
Declaración de Bariloche no
menciona pacto militar
Durante las siete horas de
debate incluso en el debate final en busca de
consenso para la aprobación del documento, se
manifestaron posturas dispares, aprobándose los seis
puntos que integran la Declaración de Bariloche,
pletórica de buenos deseos, sin mencionar
específicamente una decisión consensuada respecto al
pacto militar entre Colombia y Estados Unidos,
motivación prioritaria de la convocatoria.
Lo curioso de esta Cumbre se
manifestó ante la forma de pensar da cada presidente
sudamericano respecto al desarrollo y resultado de
la reunión. Como antecedente es importante recordar
que en la reunión llevada a cabo el 18 de abril de
este año en Trinidad y Tobago entre los mandatarios
sudamericanos y el presidente Obama, éste no
informó que el mes anterior (febrero) se había
iniciado una negociación confidencial en Washington
respecto al uso de las siete bases militares en
Colombia por parte de las fuerzas armadas
estadounidenses por un período de diez años., como
revelara la revista colombiana “Semana” (www.semana.com).
La semana anterior, el
presidente Uribe en su gira relámpago visitando y
exponiendo razones antes sus pares sudamericanos no
logró convencer con sus argumentos referidos a
que las siete bases extraterritoriales
estadounidenses en territorio colombiano estaba
dirigido exclusivamente a combatir el narcotráfico y
el terrorismo; menos aún que las mismas están o
estarán bajo control del comando militar de
Colombia.
De hecho, si bien las bases
quedan nominalmente bajo el control de las Fuerzas
Armadas de Colombia, el control y administración de
las mismas son realizados por los militares
estadounidenses que las ocupan.
Sin avanzar en una definición
sobre el cuestionado acuerdo Colombia-Estados
Unidos ante el adelantado retiro de la Cumbre
por parte de los presidentes de Uruguay y Perú, la
Declaración final no tuvo una ratificación firmada,
preocupación del presidente Lula da Silva, “…. de
llegar a una resolución que no tenga fuerza. Yo dije
cuando empezó la Cumbre que esto no tenía que ser
televisado, porque muchos presidentes están hablando
para sus pueblos en vez de buscar una solución sobre
las bases militares. Creo que estamos perdiendo el
tiempo y me preocupa lo que publiquen mañana los
medios”.
Como acción concreta la UNASUR
, finalmente, pudo afrontar una difícil situación
y si bien se alcanzó a lograr un precario consenso,
se comprometió a que los cancilleres y los
ministros de Defensa de los países de la región,
analicen el texto del convenio firmado entre los
gobiernos de Washington y Bogotá. En tal sentido,
merece destaque el contenido del punto 5º de la
declaración de Bariloche, referida concretamente a “
Instruir al Consejo Sudamericano de Defensa para que
analice el texto sobre “Estrategia Sudamericana.
Libro Blanco, Comando de Movilidad Aérea (AMC)”y
realice una verificación de la situación en las
fronteras y eleve los estudios resultantes al
Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, a
fin de considerar cursos de acción a seguir”
El armamentismo fue tema
obligado en la Cumbre, así como otros tratados y
convenios militares van a ser objetito de monitoreo
por el Consejo Sudamericano de Defensa. Es la
primera vez en Sudamérica que un tema de cooperación
militar se discute en un espacio multilateral. En
este aspecto, la presidente chilena hizo énfasis en
la agenda tradicional y la nueva agenda de seguridad
, reafirmando la transparencia en el tema de armas y
recursos de seguridad y en la cooperación
multilateral.
Por su parte, el presidente
brasileño consideró que el Consejo de Combate del
Narcotráfico le permitirá a Suramérica asumir la
responsabilidad de cuidar su propio territorio y sus
fronteras sin necesidad de fuerzas de otros países
para combatir la droga. Tal decisión deberá
considerar el aumento de las hectáreas cultivadas
con marihuana y coca existentes en Colombia, que de
25.000 hectáreas que tenía en 19781, durante la
presidencia de Uribe ha superado las 120.000
hectáreas productoras de narcóticos, superando a
México como el principal proveedor de heroína a
Estados Unidos, país éste que jamás ha combatido la
demanda.
Revisión estratégica: un
proceso compartido
El cometido prioritario de
UNASUR debería concretarse en realizar un proceso de
Revisión Estratégica regional compartido,
reconociendo que la necesidad de adoptar la
orientación y las estructuras de la defensa -en su
más amplio contenido- viene siendo reclamado por
todas las sociedades de la región
.
La Revisión Estratégica no es
una simple adaptación al cambio de las
circunstancias estratégicas que se manifiestan en
diversos espacios del mundo. Responde en realidad,
al creciente papel que debe jugar Sudamérica en el
concierto de las naciones.
La Revisión Estratégica debe
lograr una visión de futuro con que dar sentido a
las decisiones que se vayan tomando progresivamente
en el tiempo, abriendo un amplio debate político,
técnico y fundamentalmente social.
El tema da lugar a un vastísimo
análisis, pues en un mundo tan globalizado como se
vive, la consecución en forma solidaria de un orden
internacional estable, de paz, seguridad, respeto de
la soberanía y a los derechos humanos, debe
constituirse en un prioritario fin a alcanzar.
El encarar este gran debate, me
hace recordar la sentencia de Séneca: “No es
porque las cosas son difíciles que nos atrevemos, es
pòrque no nos atrevemos que son difíciles”.
LA
ONDA®
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