Raíces africanas en Uruguay:
un estudio sobre la identidad
afro-uruguaya
Lic. en sociología Juan Carlos Cristiano
juancristiano@gmail.com

 Este trabajo fue presentado por el licenciado y doctor en sociología Juan Carlos Cristiano, en las VIII Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, Udelar, el   8 y 9 de setiembre de 2009 en Montevideo

 

La presente investigación analiza el proceso de configuración identitaria que atraviesan los afro-uruguayos en la sociedad uruguaya contemporánea. Se sostiene el siguiente conjunto de hipótesis en relación a la construcción identitaria de dicho grupo etno-racial: 

 

1) Los  afro-uruguayos  han  padecido  históricamente  una  situación  de discriminación y opresión en un país donde se les asignó un status social subordinado y una identidad estigmatizada;

 

2) Como respuesta a esta situación han desarrollado una identidad de resistencia.

 

3) La identidad afro-uruguaya emerge primariamente como identidad  de  resistencia pero al  desafiar el status subordinado  y  la  identidad estigmatizada atribuida por los grupos dominantes también se  constituye como identidad proyecto que cuestiona la exclusión y discriminación racial a la que los condena  el  orden  social  vigente.

 

 4)  El proceso de cuestionamiento identitario que atraviesan los afro-uruguayos presenta diferencias entre aquellos afro-uruguayos que participan en organizaciones etno-raciales y aquellos que no. Para cumplir con los objetivos de investigación se realizaron un total de 15  entrevistas en profundidad a personas que se auto definen como negros, afrodescendientes o afro-uruguayos. Debido a  que  ya existían trabajos que se ocupaban del proceso de  cuestionamiento  y construcción identitaria entre los afro-uruguayos que participan en organizaciones etno- raciales, el grueso del trabajo de campo buscó recabar la perspectiva de la población no organizada.

 

 

Introducción

El objetivo de este trabajo es caracterizar el proceso de configuración identitaria que atraviesan los afro-uruguayos. En particular se analizan las diferencias y similitudes en la construcción de una identidad cultural a partir de lo etno-racial entre aquellos afro- uruguayos que participan en organizaciones etno-raciales y aquellos que no.

 

Sostengo que la identidad afro-uruguaya se nutre básicamente de dos elementos: por un lado de un conjunto de  tradiciones particulares legadas por los africanos que llegaron a nuestro territorio y por otro lado de la experiencia de discriminación y opresión sufrida por el colectivo. Entre las  tradiciones particulares del colectivo el candombe y las "llamadas", son mencionadas por todos los entrevistados. Algunos afro- uruguayos se sienten  preocupados de que en el imaginario colectivo la única manifestación cultural negra visible sea el  candombe. Como forma de ampliar esta visión  mencionan  otras  expresiones  culturales   

afrodescendientes, como  la  poesía, pintura, dramaturgia, escultura, etc.

 

Los ancestros comunes son considerados como una parte fundamental de su identidad etno-racial, adquieren relevancia en cuanto son los transmisores autorizados de  una  compleja  herencia  cultural. Aparece también la referencia a un territorio (África) considerado como símbolo de la identidad colectiva.

 

Con respecto a la experiencia de opresión y discriminación padecida por el colectivo, los datos de la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada realizada por el INE (2006) señalan que los afro-uruguayos presentan una situación netamente adversa en todos los indicadores relativos al desempeño educativo y económico, lo que muestra una    clara  situación  de  discriminación  estructural. La  discriminación  también  se manifiesta en los distintos ámbitos de la vida cotidiana (escuela, liceo, bailes, trabajo, bares, etc.). No hubo un solo entrevistado que no contara algún caso de discriminación racial padecida en algún momento de su vida.

 

La colectividad afro-uruguaya vive actualmente un proceso de

cuestionamiento identitario, una deconstrucción y reconstrucción de su identidad. En este proceso se manifiestan dos tensiones  básicas. 

 

Aspiran  a  ser  iguales  al  resto  de  la  población, manifestando la

tendencia a la homogeneización social. Reclaman que los miembros de la colectividad puedan desarrollarse profesional y  económicamente, tener  una participación acorde a su peso poblacional en el Parlamento, en cargos de dirección, en las  universidades  y  en  los  diferentes  espacios  de  toma  de  decisiones,  para  lo  que plantean  la  necesidad  de  que  el  Estado  implemente  políticas  afirmativas  o  de discriminación positiva. Pero al mismo tiempo demandan políticas de reconocimiento cultural, que permitan que su participación  plena en las instituciones de la sociedad mayoritaria  no  signifique  la  pérdida  o  distorsión  de  sus  tradiciones  y  expresiones culturales distintivas legadas por sus ascendientes.

 

Objetivo general:

-  Analizar  el  proceso  de  configuración  identitaria  que  atraviesan 

los  afro- uruguayos en la sociedad uruguaya contemporánea.

 

Objetivos específicos:

- Identificar los atributos culturales que son considerados diferenciadores (hacia afuera) y definidores de la propia unidad y especificidad (hacia adentro) por los afro-uruguayos.

 

- Analizar de qué manera incide la experiencia de discriminación racial en la construcción identitaria de los miembros de dicha colectividad.

 

- Comprender cómo se vinculan lo racial y lo étnico en la conformación de su identidad.

 

- Analizar las diferencias y similitudes  en la construcción de una

identidad cultural  a  partir  de  lo  etno-racial  entre  aquellos afro-uruguayos que participan  en organizaciones etno-raciales y aquellos que no.

 

Marco teórico Identidad

Por identidad entiendo: "el proceso de construcción del sentido atendiendo a un atributo cultural, o a un conjunto relacionado  de atributos culturales, al que se da prioridad  sobre  el  resto  de  las  fuentes  de  sentido.  Las  identidades  organizan  el sentido...Defino sentido como la identificación simbólica que realiza un actor social del objetivo de su acción"(M. Castells, 2001, pág. 28 y 29). Las identidades se construyen a partir de la apropiación, por parte de los actores sociales, de determinados repertorios culturales   considerados   simultáneamente    como diferenciadores (hacia   afuera)   y definidores de la propia unidad y especificidad (hacia adentro). La auto-identificación del sujeto requiere ser reconocida por los demás sujetos con quienes interactúa para que exista socialmente.  Como  señala  Castells  la  identidad  se  construye 

siempre  en  un contexto marcado por relaciones de poder, y es a partir  de esto que construye una tipología de tres tipos de identidad: legitimadora, de resistencia y proyecto.

 

La identidad legitimadora es introducida por las instituciones dominantes  de la sociedad para lograr racionalizar y extender su dominio. Forman parte de esta identidad las  instituciones  que  conforman la sociedad civil (sindicatos, iglesias, partidos cooperativas, etc.). Esta identidad se encuentra en claro retroceso en nuestra sociedad debido al debilitamiento del Estado-Nación, del trabajo, la clase social y los partidos como  espacios  referenciales  de  construcción  de  identidad,  debido  al  avance  de  la sociedad red y el capitalismo informacional.

 

La  identidad  de  resistencia  es  generada  por  actores  que  se 

encuentran  en posiciones  devaluadas  o  estigmatizadas  por  los  que  dominan.  Son  trincheras  de resistencia y supervivencia que se basan en principios diferentes a los de la sociedad dominante. Como señala Castells: "...la  identidad para la resistencia, conduce a la formación de comunas o comunidades...Puede que éste sea el tipo más importante de construcción  de la  identidad  en  nuestra  sociedad.  Construye  formas  de  resistencia colectiva contra la opresión, de otro modo insoportable" (M. Castells, 2001, pág. 31).

 

La identidad proyecto produce sujetos, éstos son el actor social colectivo por intermedio del cual alcanzan los individuos un sentido totalizante de su vida, en éste caso: "la construcción de la  identidad es un proyecto de  una vida diferente, quizás basado en una identidad oprimida, pero que se expande hacia la transformación de la sociedad como la prolongación de este proyecto de identidad" (Castells, 2001, pág. 32).

 

Cultura

Los conceptos de identidad y de cultura son inseparables, por la sencilla razón de que el primero se construye a partir de un atributo cultural o un conjunto relacionado de  atributos  culturales.  Nuestra  identidad  sólo  puede  consistir  en  la  apropiación distintiva de ciertos  repertorios culturales que se encuentran en nuestro grupo o en nuestra sociedad.

 

Utilizaré cultura en el sentido de Clifford Geertz, o sea como: la trama de significados en función de la cual los  seres humanos interpretan su experiencia y conducen sus acciones. La cultura se nos presenta como una “telaraña de significados” que nosotros mismos hemos tejido a nuestro alrededor y dentro de la cual quedamos ineludiblemente atrapados. Como señala Gilberto Giménez, no todos los significados pueden llamarse culturales, sino sólo aquellos que son compartidos y relativamente duraderos. La  cultura no debe entenderse nunca  como un  repertorio  homogéneo, estático e inmodificable de significados. Por el contrario, puede tener a la vez “zonas de estabilidad y persistencia” y “zonas de movilidad y cambio".

 

Raza, minorías nacionales y grupos étnicos

Como señala Kymlicka "Las sociedades modernas tienen que hacer frente cada vez  más  a  grupos  minoritarios  que  exigen  el  reconocimiento de su identidad y  la acomodación de sus diferencias culturales, algo que a menudo se denomina el reto del "multiculturalismo""(W. Kymlicka, 1996, pág. 25). Las principales   fuentes   de incorporación de minorías a las comunidades políticas son: la conquista y colonización de  sociedades  que  anteriormente  disfrutaban  de  autogobierno y  la  inmigración voluntaria de familias e individuos. Las diferencias en la forma de incorporación a la sociedad mayoritaria inciden en la naturaleza de los grupos minoritarios y en el tipo de relaciones que éstos se proponen establecer con la sociedad de la que forman parte.

 

Siguiendo a este mismo autor entiendo por "nación": "una comunidad histórica, más o menos completa institucionalmente, que ocupa un territorio o una tierra natal determinada y que comparte una lengua y cultura diferenciadas" (W. Kymlicka, 1996, pág. 26).

 

A partir de esta definición de nación es posible decir que un país que contiene más de una nación no es, una nación-Estado, se trata de un Estado multinacional, siendo las culturas más pequeñas "minorías nacionales".

 

La segunda vía de incorporación de minorías a las sociedades mayoritarias es la inmigración voluntaria. Los grupos inmigrantes no son naciones, así como tampoco ocupan tierras natales, su particularidad se expresa básicamente en su vida familiar y en las asociaciones voluntarias. Estos grupos participan en las instituciones de la cultura dominante y se expresan en  la lengua dominante. Si bien los grupos inmigrantes han afirmado su derecho a expresar su particularidad étnica, desean hacerlo dentro de las instituciones de la sociedad mayoritaria. Un país que presenta una pluralidad de grupos de éstas características será un Estado-poliétnico.

 

Este modelo desarrollado por Will Kymlicka permite comprender las fuentes más comunes de diversidad cultural en  los Estados modernos. Sin embargo existen algunos casos que presentan características singulares, que no permiten su inclusión ni en  la  categoría  de  minorías  nacionales,  ni  tampoco  en  la  de  grupos  étnicos. Los Afrodescendientes no se ajustan al modelo de los inmigrantes voluntarios ya que fueron traídos a América involuntariamente como esclavos, así como también se les impidió integrarse a las instituciones de la cultura mayoritaria (debido a la discriminación racial, que tomó diferentes formas en las distintas sociedades americanas).

 

Tampoco es posible definirlos como una  minoría nacional, ya que no tienen una tierra natal en América (como es el caso de los grupos indígenas) o una lengua común. Los afrodescendientes proceden de diferentes culturas africanas, con diferentes lenguas, y por los esclavistas se hizo todo lo posible para no mantener juntas a las personas que tenían una etnia común. Los  intentos  de  mantener  vivas  sus  tradiciones  africanas fueron sistemáticamente prohibidos y perseguidos aquellos que las practicaran. A pesar de la represión sufrida ciertas expresiones culturales de origen africano lograron sobrevivir hasta hoy mediante el sincretismo con la cultura dominante, buen ejemplo de ello son las religiones de origen afro-brasileño como el umbandismo.

 

Peter Wade (1997) señala que luego del fin de la segunda guerra mundial la vasta mayoría de los biólogos, genetistas  y  antropólogos físicos han llegado a la conclusión que, biológicamente hablando, las  razas no existen. La variación genética existe, pero es muy dificultoso tomar un determinado gen o un grupo de genes y trazar una línea alrededor de esta distribución en  el espacio que define una raza. Tampoco puede  un  término tal  como  negro  o  blanco  ser  precisado  claramente  en  términos genéticos. Además la mayoría de los psicólogos acuerdan que los humanos son iguales, en promedio, en términos de capacidades mentales.

 

La variación individual existe, pero no existen diferencias significativas que estén relacionadas con categorías tales como negro, blanco, europeo, amerindio, africano, etc. Debido a  esto, muchos científicos naturales y la inmensa mayoría de los científicos sociales, están de acuerdo en que la noción  de  raza  es  una  construcción  social.  Aceptar  que  la  noción  de  raza  es  una construcción social no significa que no tenga importancia. Dada la existencia de gente que  se  comporta  como  si  existieran,  el  resultado  es  que  las  razas  existen  como categorías sociales de gran tenacidad y poder. Si hay gente que discrimina a otros sobre la base de sus ideas sobre las razas, ésta es una realidad social de

extrema importancia. De la misma manera hay gente que considera que su identidad racial representa un aspecto  central  de  su  persona,  basando  en  ella  demandas  de  reconocimiento  y afirmación identitaria.

 

Considero necesario utilizar al mismo tiempo los conceptos de raza y etnia (o grupo étnico) para poder entender la peculiar situación del proceso de construcción identitaria de los afro-uruguayos. Los atributos que definen su identidad, es decir que operan  como  diferenciadores  (hacia  afuera)  y  definidores  de  la  propia  unidad  y especificidad (hacia adentro), tienen relación  tanto con el diferente color de piel que presentan los miembros del grupo con respecto a la mayoría de la sociedad en la que están inmersos, como con un conjunto de tradiciones culturales  reivindicadas como propias. Por lo tanto lo racial y lo étnico se superponen y entrecruzan de múltiples formas en el proceso de definición de sí mismos por los miembros del grupo, así como en la definición que de ellos hacen los otros. Es por ello que considero necesario hablar de identidad etno-racial a la hora de caracterizar el proceso de construcción

identitaria de los afro-uruguayos.

 

A partir de la presentación del marco conceptual que utiliza ésta

investigación considero pertinente proponer el siguiente conjunto de

hipótesis de trabajo.

 

Hipótesis 1: Los afro-uruguayos han padecido históricamente una situación de discriminación y opresión en un país donde se les  asignó un status social subordinado y una identidad estigmatizada.

 

Hipótesis 2: Como respuesta a esta situación han desarrollado una identidad de resistencia.

 

Hipótesis 3: La identidad afro-uruguaya emerge primariamente como identidad de  resistencia  pero  al  desafiar  el  status  subordinado  y  la identidad estigmatizada atribuida por los grupos dominantes también se constituye como identidad proyecto que cuestiona la exclusión y discriminación racial a la que los condena el orden social vigente.

 

Hipótesis 4: El proceso de cuestionamiento identitario que atraviesan los afro-uruguayos presenta diferencias entre aquellos afro-uruguayos que participan  en organizaciones etno-raciales y aquellos que no.

 

Metodología

Esta investigación se basó fundamentalmente en la realización de

entrevistas en profundidad a personas que se autodefinen  como negros, afrodescendientes o afro- uruguayos. Dentro de este tipo de categoría de entrevista cualitativa; se utilizó la de tipo estandarizada no estructurada  (no programada), en la cual  existe la presencia de  un guión de entrevista pero no se respeta estrictamente un orden en la formulación de las preguntas y se da lugar a la libre expresión del entrevistado.

 

Se realizaron un total de 15 entrevistas en profundidad.

Los objetivos de investigación imponían una división de la población de afro- uruguayos entre aquellos que participan en organizaciones

etno-raciales y aquellos que no. Debido a que ya existían trabajos que se ocupaban del proceso de cuestionamiento y construcción identitaria entre los afro-uruguayos que participan en organizaciones etno- raciales, el grueso del trabajo de campo buscó recabar la perspectiva de la población no organizada. De todas manera  se recabó la perspectiva de  cuatro organizaciones etno- raciales diferentes (ACSUN, CECUPI, Mundo Afro y Africanía) a través de la voz de sus dirigentes.

 

Para  producir  conocimiento  válido  se  llevó  a  cabo  un  muestreo 

teórico;  se descartó el muestreo aleatorio simple por no ser apropiado para  los objetivos de la investigación  (en él todos los individuos de la población tienen la misma probabilidad de ser  seleccionados). También  se  desestimó  la  posibilidad  de  aplicar  el  muestreo aleatorio estratificado debido a que no se disponía de un marco muestral con cada una de las categorías construidas.

 

El muestreo teórico tiene  como objetivo  aumentar  la  comprensión  sobre el problema que uno quiere investigar y nos es útil para conseguir de manera intencional la representación de cada una de las categorías. A partir de los objetivos de investigación se realiza una segmentación de la población en las variables consideradas relevantes desde el punto de vista teórico, a partir  de esta operación se construyen casilleros tipológicos que se obtienen a partir de la multiplicación de la cantidad de categorías que tienen las variables consideradas en el estudio.

 

La  variable  "participa  en  organizaciones  etno-raciales",  tiene  dos 

respuestas posibles 1-si y 2-no; género tiene idéntica  cantidad de

categorías que la anterior, 1- masculino y 2-femenino; por último la

variable edad se dividió en tres categorías, 1-(15-34), 2-(35-59) y 3-(60 y +), si multiplicamos 2 x 2 x 3, se obtienen un total de 12 casos posibles.

 

El casillero tipológico debe entenderse como un dispositivo muestral, del que se  sirve  el  investigador  para  lograr una  selección  de  entrevistados  que  garantice mínimamente  la  heterogeneidad  de  la  muestra,  en  variables  que  se  consideran analíticamente relevantes.Además de la técnica de entrevista se realizaron observaciones-participantes en diferentes eventos organizados por miembros de la colectividad afro-uruguaya: entre ellosla  conmemoración  de  los  65  años  de  ACSUN(organización  etno-racial  más antigua) en 2006, actividades por el "Día del candombe, la cultura afro-uruguaya y la equidad racial" 2007, seguimiento de una cuerda de tambores en su recorrido semanal por el barrio, participación  en una clase de candombe en ACSUN, presentaciones de libros  de  autores  afro-uruguayos  y  demás  eventos  culturales  relacionados  con  el colectivo. La participación en este conjunto de actividades fue una gran oportunidad para  contactar  posibles  entrevistados  dispuestos  a  colaborar  con  la  investigación.

 

También permitió la utilización del procedimiento "bola de nieve", al solicitar a los entrevistados  que  faciliten  el  contacto  con  otras  personas  afrodescendientes  de  su círculo de familiares, amigos o conocidos.

 

En  la  práctica  se  hizo  uso  tres  criterios  para  conseguir  las 

entrevistas:  el muestreo teórico, la casualidad y el procedimiento de

"bola de nieve". A lo largo del trabajo de campo se persiguió el

cumplimiento del criterio de saturación. Éste significa que  no  se 

encuentran  datos   adicionales  donde  el  investigador  pueda 

desarrollar propiedades de la categoría. En la medida en que se van

encontrando casos similares una y otra vez el investigador adquiere

confianza de que una categoría está saturada. Se busca crear grupos que desplieguen lo más que se pueda  la diversidad de los datos.

 

Una vez finalizado el trabajo de campo se procedió a realizar la

codificación de los  fragmentos  textuales  que  referían  a  cada  tema.  Luego  se  agruparon  todos  los fragmentos  textuales  que  referían a  cada  tema  sin  perder  la  referencia  de  la identificación de origen de cada fragmento. Con el material correspondiente a cada tema se procedió a analizarlo e interpretarlo. Por último se fue redactando el texto definitivo desarrollando su línea argumental-explicativa,   incorporando   los   fragmentos   de entrevista que se consideraron eran relevantes en cada sección de la monografía.

 

Análisis

Racismo y discriminación racial

La   experiencia   colectiva   de   discriminación  y  opresión  vivida 

 por   los descendientes de africanos en un país donde se les  asignó un status social subordinado y una identidad estigmatizada es uno de los componentes principales de la  identidad afro-uruguaya.

 

Las actitudes y comportamientos  racistas y discriminatorios, los

prejuicios y estereotipos,  han  sido  históricamente  construidos  y  se  encuentran  directamente vinculados a la esclavitud en el país y en el continente americano. Pujadas define racismo como:  “ideología  que  pretende  justificar  la  explotación  y  la  exclusión  de grupos y minorías étnicas mediante la afirmación de una menor capacidad intelectual asociada  a  determinados  grupos  raciales. 

Los  prejuicios  y  la  discriminación  por motivos raciales tienen su institucionalización en formas de discriminación económica y política que, eventualmente, puede estar recogida en el sistema legal de un país.” (J. Pujadas, 1993, pág. 87)."

 

En  las  entrevistas  realizadas  a  afrodescendientes  el  tema  del 

racismo  y  la discriminación está siempre presente: todos  los

entrevistados tanto participantes en organizaciones etno-raciales como no participantes, coinciden en que existe racismo en Uruguay y alguna o más veces se sintieron discriminados.  La discriminación  aparece de  distintas  maneras:  a  nivel  cotidiano,  sobre  todo  de  forma  “solapada”, aunque ocasionalmente también de forma directa. La forma  velada de racismo es  el modo más común de discriminación, pero al ser “sutil” es muy difícil de demostrar.

 

Con respecto a dónde se manifiesta la discriminación racial,

los entrevistados expresaron haber sufrido discriminación  en:  el 

trabajo,  centros  de  estudio,  así  como  en  los  ámbitos  más

cotidianos de la vida social (bares, bailes, peluquerías, transporte

colectivo). También señalaron  la discriminación que opera desde los medios de comunicación y el currículo educativo.

 

En cuanto a la discriminación a nivel más cotidiano, varios entrevistados citan casos de discriminación que tuvieron lugar en bares. La formas en que se manifiesta la discriminación van desde miradas de menosprecio y desconfianza por parte del personal que atiende al público hasta el impedimento del ingreso por la condición de pertenecer (para los ojos del discriminador blanco) a la raza negra. Muchas veces la prohibición del ingreso se encubre detrás de la frase "la casa se reserva el derecho de admisión".

 

En el momento de la conformación de  parejas, muchas veces los prejuicios racistas se manifiestan en el trato tenso o directamente discriminatorio que sufre la parte de la pareja afro por parte de la familia blanca. A pesar de estos contratiempos que en muchas ocasiones acompañan la vida cotidiana de la parte afro de la pareja mixta, todos los   entrevistados   coinciden   (tanto   participantes   en   organizaciones,   como   no participantes)  en  que  la  mixtura  se  ha  incrementado  notoriamente  en  las  últimas décadas. Expresan que ha veces resulta difícil encontrar parejas  conformadas por los dos miembros negros, como manera de hacer notar la profunda mixtura que conforma nuestra población.

 

Otro ejemplo de discriminación es el caso de bailes donde no se permite el ingreso  de  afrodescendientes,  aunque  no  hay  nada  explícito  al  respecto. A su vez algunos entrevistados comentan haberse sentido discriminados dentro de estos locales nocturnos. La sociedad limita a los negros a determinados medios: el tambor, la cumbia, etc. A su vez, hace sentir extraño al que ingresa a espacios en donde aparentemente no es del todo admitida su presencia.

 

El fenómeno de la segregación racial está presente en nuestra sociedad, aunque no llegue a los niveles de otras sociedades. De todas maneras el hecho de que se siga excluyendo a los afro-uruguayos de determinados lugares es un fenómeno de gran preocupación y que obligaría a que las autoridades intervengan ante sucesos de este

tipo.

 

En el ámbito laboral también muchos  entrevistados expresan haberse sentido discriminados, desde encontrar resistencias si se trata de ascender en la función pública, no haber sido contratados a pesar de cumplir las condiciones requeridas o haberse percatado de criterios racistas (jamás explícitos) a la hora de juzgar la “buena presencia” de alguien. La expresión muchas veces esconde prejuicios discriminatorios, exigiendo que la persona negra deba disimular sus características físicas peculiares, como por ejemplo tipo de cabello.

 

A nivel laboral  las personas negras muchas veces cuando envían un currículum (sin foto) son citadas  a las entrevistas, pero una vez que se presentan a la misma se les dice que ya tomaron a otra persona. Es al ver a la persona cuando los empleadores dicen que ya contrataron a otro. Muchas veces la sospecha (confirmada o no)  de no haber sido empleados a causa del factor racial, inhibe a los afrodescendientes a presentarse a similares trabajos, por tanto la inserción laboral tiene una cuota de incertidumbre mayor para los afrodescendientes.

 

En el ámbito educativo la discriminación presenta al menos dos aspectos: la discriminación cotidiana entre alumnos o por parte de maestros y profesores, por un lado,   y   por   otro   la   discriminación   que            opera   desde   el   currículo   educativo, particularmente en las asignaturas Historia y Literatura. Los prejuicios racistas están presentes en  la interacción entre los alumnos que muchas veces expresan de manera explícita la ideología racista transmitida por agentes socializadores como su familia.

 

Los comentarios ofensivos y los insultos que reciben los niños

afro-uruguayos producen una menguada autoestima que luego les costará mucho esfuerzo recuperar. Es quizá por ello un deber impostergable de las autoridades educativas empezar a reflexionar sobre éste tema intentando transformar al centro educativo en un agente de cambio cultural capaz de demoler los prejuicios racistas de la población.

 

El otro aspecto de la discriminación en el ámbito de la educación opera desde el plan de estudios. Muchos entrevistados hacen notar la discriminación que significa no incluir al continente africano en el

currículo de Historia Universal (la cual es centrada en  Europa 

Occidental),  dejando  de  lado  la  riquísima  cultura  africana,  así 

como denuncian la marginación de los afrodescendientes, si se trata de Historia Nacional. En este aspecto se remarca la presentación de Ansina como un subalterno, cebador de mate del  prócer.  Algunos  entrevistados  manifiestan  su  malestar  con  los  programas  de literatura de la educación formal por la exclusión de los autores afro-uruguayos.

 

La discriminación desde los medios de  comunicación consta de al menos dos aspectos:  la  escasa  presencia  de  afrodescendientes  en  publicidades  o  programas televisivos y el modelo de belleza manejado  en los mismos. Si bien no se realizó un relevamiento minucioso, la presencia de afrodescendientes se dispara en carnaval y en las "llamadas", para luego volver a la casi invisibilidad. En cuanto al modelo de belleza, varios entrevistados notan que el Uruguay de la publicidad es mucho más blanco, rubio y de ojos claros que la población uruguaya en general.

 

La experiencia colectiva de discriminación y opresión se evidencia también en las cifras de la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada 2006, realizada por el INE: los afro-uruguayos presentan niveles de ingreso promedio inferiores a los de la población descendiente  de  europeos,  también  alcanzan  menores  niveles  educativos  y  a  nivel laboral se desempeñan en general en tareas de baja calificación y remuneración, a su vez tienen escasa participación en cargos de dirección, en la política y en la academia.

 

Las  distintas  experiencias  de  discriminación  narradas  por  los 

entrevistados ponen de manifiesto que el diferente color  de piel con

respecto  a la mayoría de la población continúa siendo parte fundamental de la identidad de los afro-uruguayos. Las categorías raciales continúan operando como atributos clasificadores de la población ennuestro país. Las razas existen como construcciones sociales de gran tenacidad y poder que  continúan  produciendo  efectos  en  la  vida  de  las  personas.  El  hecho  de  ser clasificado  por  los  "otros"  blancos  como  perteneciente  a  la  raza  negra  tiene consecuencias de exclusión y discriminación para la persona identificada de esa manera. El sentimiento de injusticia que provoca entre los afro-uruguayos la discriminación racial es una importante fuente de cohesión grupal. La raza es más que una mera categoría estadística, a pesar de que la mayoría de los integrantes de la

categoría negro no se encuentran en interacción social y no responden a un cuerpo común de normas y valores, experimentan cierto sentimiento de solidaridad porque han sido víctimas de las representaciones y los estereotipos negativos que se asocian en nuestra sociedad a las personas pertenecientes a la raza negra.

 

Expresiones culturales afro-uruguayas

Los    afro-uruguayos    han    padecido    históricamente    una   

situación de discriminación y opresión en un país donde se les  asignó un status social subordinado y una identidad estigmatizada, como respuesta ha ésta situación  han desarrollado una identidad de resistencia a partir de un conjunto de tradiciones  particulares. En esta sección se intenta identificar los atributos culturales que son considerados comunes por los miembros del grupo y que a su vez los diferencian como minoría cultural del resto de la sociedad.

 

El candombe es percibido por todos ellos como parte fundamental de la cultura afro-uruguaya y es sentido como legado ancestral. A muchos afrodescendientes les disgusta el desconocimiento de los orígenes del Candombe y les preocupa el riesgo de que su difusión y mercantilización diluyan o distorsionen sus contenidos esenciales.

 

Para otros  entrevistados  la  integración  de  más  personas  blancas  en  las  comparsas contribuye  a  que  haya  un  mayor  respeto  y  menos  discriminación  hacia  los  afro- uruguayos. El candombe y las "llamadas" son percibidas como ejemplos de integración racial.

 

Tanto Pardo (2002) como Olaza (2006) encontraron que los afro-uruguayos que participan de organizaciones etno-raciales tienen desconfianza frente a la masificación del candombe, debido a que  perciben un vaciamiento de contenido y su apropiación por la cultura dominante, sin que ello repercuta en una mejora en la forma en la que son considerados por el resto de la sociedad. En la población de afro-uruguayos que no participan en organizaciones étnicas también  se constató la presencia de esta misma postura, pero apareció otra posición que ve  en el hecho de la participación de las personas blancas en las comparsas y "llamadas" un hecho positivo, porque permite una mayor integración interracial en nuestra

sociedad.

 

En  relación  al  candombe  y  las  "llamadas"  existen  dos  posturas  que  se manifiestan en el discurso de los entrevistados. Una que concibe  la tradición en una forma  estática  y  cerrada,  que  percibe  cualquier trasgresión en la  forma  en  que  se desarrolla la expresión cultural como "herejía", se trata de una postura "conservadora" de la tradición. La concepción "conservadora" es la prevaleciente entre los entrevistados tanto organizados como no organizados. La otra postura que aparece es una concepción de la tradición dinámica y compatible, en principio, con el cambio, la modernización y el desarrollo. No se considera a ésta como una mera repetición del pasado en el presente sino como una redefinición y reelaboración permanentes del pasado en función de las necesidades y desafíos del presente.

 

Algunos entrevistados tanto participantes en organizaciones etno-raciales como no participantes, lamentan que en el imaginario colectivo la única manifestación cultural negra visible sea el candombe. Esta situación, sostienen, reforzaría el estereotipo que reduce a la cultura negra al toque del tambor y a los afrodescendientes a la música, el baile y el deporte. La colectividad afro busca deconstruir este estereotipo resaltando otras expresiones culturales  afrodescendientes, como la poesía, pintura, dramaturgia, escultura,  etc.  que  han  tenido  escasa  difusión  en  Uruguay,  a  pesar  de  haber  sido reconocidas fuera de fronteras.

 

Es de fundamental importancia en la  construcción de una  identidad étnica la referencia a un común origen o a ancestros comunes. La identidad étnica es una forma de pertenencia orientada prevalecientemente hacia el pasado, que comporta un sentido de  continuidad  histórica  y  un  lugar de origen comunes. Los  ancestros  adquieren relevancia no por sí mismos, sino en cuanto transmisores autorizados de una compleja herencia  cultural.

 

 Algunos entrevistados, sobretodo  participantes  en  organizaciones, manifestaron su preocupación por la escasa información de que disponen los afro- uruguayos para rastrear de qué parte de África son sus ancestros. Sin embargo otros entrevistados que no forman parte de organizaciones señalan algunos lugares de África de los cuales fueron traídos sus ascendientes, a dicha información han accedido por narraciones de sus mayores, cabe señalar que quienes tienen un conocimiento del lugar de África del cuál eran sus ancestros son una minoría.

 

Entre los entrevistados aparece también la referencia a un territorio

(África) considerado bajo el ángulo simbólico-cultural. Se trata de un

territorio-signo que se considera como la tierra de los antepasados con relación a los cuales se sienten y se comportan como descendientes genuinos y como hermanos de sangre. El territorio se considera como referente simbólico de su identidad colectiva.

 

Al igual que en la investigación de Pardo (2002) sobre los miembros de Mundo Afro, entre los afro-uruguayos no organizados predominó la postura que considera a los afrodescendientes o negros como parte del nosotros común que conforma la nación y no como un grupo aparte. En la definición identitaria se amalgaman lo etno-racial africano con lo nacional uruguayo.

 

La mezcla etno-racial es señalada como un distintivo de los afro-uruguayos  con  respecto  a  los  africanos.  Se  sienten  conectados  con  su  origen africano, pero también se sienten al mismo tiempo distintos, porque en su aspecto físico así como en su cultura reflejan la conjunción de lo europeo, africano y  lo indígena.

 

Recientes  trabajos  de  investigación  Arocena  (1998)  y  Filardo  (2005)  nos muestran transformaciones importantes en el espacio religioso de los uruguayos con la proliferación de cultos, rituales, templos e iglesias alternativos. Dentro de estas formas de  religiosidad  alternativas  los  cultos  afro  brasileños,  muestran  un  crecimiento espectacular en los últimos años. Aumenta el número de templos de dichos cultos por los  distintos  barrios  de  Montevideo,  así  como  la  gente  que  concurre  a ellos.  Sin embargo  entre  los  afro-uruguayos  no  se  constata  una  predominancia  de  personas participantes en estos cultos. La cultura y religiosidad africana es respetada y valorada, aunque muchos entrevistados practican otras religiones, como la católica, o son ateos.

 

Entre los afro-uruguayos predomina la diversidad en cuánto a cultos religiosos, por lo tanto la religiosidad no juega un papel tan importante en su definición identitaria como el que desempeñan por ejemplo otras expresiones culturales como el candombe.

 

La  identidad afro-uruguaya como queda  de manifiesto en esta sección tiene también un componente étnico que se expresa en un conjunto de tradiciones y atributos culturales sentidos como propios por los miembros del colectivo. Lo racial se entrecruza con lo étnico, lo fenotípico con lo cultural, es por lo que considero necesario denominar este  proceso  de  configuración  identitaria  como  etno-racial.  A  la  experiencia  de discriminación por el diferente color de piel se suman las tradiciones culturales de sus ancestros como componentes primordiales de la identidad afro-uruguaya. Se

trata de una identidad de resistencia etno-racial que invierte los términos del discurso opresivo transformando  una  identidad  estigmatizada  en  motivo  de  orgullo  a  partir  de  laresignificación de las representaciones sociales que se asociaron históricamente a este colectivo. Las tradiciones culturales legadas por sus ancestros y reelaboradas por los afro-uruguayos a lo largo de su historia son los materiales simbólicos que utilizan para diferenciarse del resto de la población. Esta colectividad etno-racial no busca constituir una sociedad paralela (no es una identidad segregacionista) participa en las instituciones de la cultura dominante y se expresa en la lengua dominante.

 

Si bien afirman su derecho a expresar su particularidad étnica, desean hacerlo dentro de las instituciones de la sociedad mayoritaria.

 

Dos tensiones básicas que atraviesan la identidad afro-uruguaya

La colectividad afro-uruguaya vive actualmente un proceso de

cuestionamiento identitario, una  deconstrucción  y  reconstrucción  de  su  identidad.  En  este  proceso encontramos  dos  tensiones  básicas: la disputa  por  la  identidad  reflejada  en  la deconstrucción /construcción de una autodefinición y la tensión entre homogeneización social y heterogeneidad cultural. En esta segunda cuestión el discurso de la colectividad afro   organizada   es   una   síntesis   posible   de  esta  tensión. 

 

En  éste  proceso  de cuestionamiento identitario la identidad afro-uruguaya que emerge primariamente como identidad  de  resistencia  desafía  el  status  subordinado  y  la  identidad  estigmatizada atribuida por los grupos dominantes y se constituye como identidad proyecto. Los afro- uruguayos  están  construyendo  una  nueva  identidad,  redefiniendo  su  posición  en  la sociedad  y  procurando  una  integración  plena  en  las  instituciones  de  la  cultura dominante, pero al mismo tiempo reclaman que se les permita expresar su singularidad cultural, es decir exigen una integración multiculturalista.

 

¿Negros o Afrodescendientes?

Dentro del colectivo afro  existe una disputa por el  modo de

autodenominarse, que es también una disputa por la identidad. ¿Negros o afrodescendientes? Este último término es claramente reivindicado por las personas que forman parte del movimiento negro organizado, en cambio es mucho menos prevaleciente en las personas que no están  integradas  al  movimiento  organizado,  que  lo  perciben  como  producto  de  un proceso del cual ellos no fueron, ni son parte. La palabra negro impuesta por los esclavistas, uniformizó las distintas identidades étnicas que tenían cada uno de los distintos pueblos africanos que fueron esclavizados en una única

identidad, la de negros, con la consiguiente carga valorativa negativa y despectiva, que asociaba la blanquitud a lo moderno y lo racional y la negritud a lo primitivo e irracional. La asociación histórica

entre  negro  y  un  conjunto  de  características  negativas  hacía   que  el  individuo categorizado  de  esta  manera  sufriera  un  trato 

diferencial  y  un  impedimento  a desenvolverse como individuo pleno en la interacción social, por el solo hecho de su pertenencia categorial.

 

El término afrodescendiente es un término político de lucha que surge del movimiento de descendientes de africanos esclavizados. Los así autodefinidos buscan deconstruir el término negro, por haber sido impuesto por la esclavización, así como por su bagaje negativo y despreciativo.

 

Existe otra postura en quienes se autodefinen como negros. En este caso la identidad impuesta es reconstruida, resignificada positivamente y apropiada; la palabra negro es entonces reivindicada, celebrada, despojada de su anterior uso despectivo. La estrategia de la “corrección política” en el lenguaje para propiciar un cambio de actitud en la sociedad se respalda en buena medida en la llamada hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el pensamiento humano está  fuertemente condicionado por el lenguaje (Whorf, 1971). A partir de esta hipótesis, se asume la posibilidad de alterar el idioma para promover cambios ideológicos, en este caso sustituir la palabra negro, que operaría como estigma, por afrodescendiente. La idea es sin duda válida y es una forma posible de abrir el debate, colocando el tema en la esfera pública.

 

Pero existe también el punto de vista que sugiere que, en vez de esconder la palabra estigmatizada, la misma puede ser  apropiada  en  forma  orgullosa  y  así,  gradualmente,  anular  sus  connotaciones peyorativas. Si ocultamos la palabra negro, ¿no transmitimos tácitamente la idea de que habría algo de vergonzante, degradante en ese color de piel, y con ella fortificamos el estigma que pretendíamos extinguir?.

 

Más allá de los distintos argumentos, lo  significativo es  que en la

actualidad existe un  profundo cuestionamiento de la  identidad negra desde su interior, como ilustra la generación de una  autodefinición, que muestra un intento de superar  la estigmatización y los estereotipos negativos  que la clasificación impuesta por el otro hegemónico, blanco o europeo impuso a los negros. Negros / afrodescendientes es una cuestión  abierta, que dista mucho de estar concluida y el tiempo mostrará que término acaba por imponerse.

 

¿Ser definitivamente iguales o radicalmente diferentes?

Para profundizar en la  segunda cuestión, la tensión  entre la

homogeneización social y la heterogeneidad cultural, utilizaré los aportes de Felipe Arocena en su artículo “Viernes ya no quiere ser Robinson” (Arocena,1994)

 

Según Arocena,  existen  dos  dimensiones  básicas  para  pensar  el  tema de la integración en nuestras sociedades contemporáneas:   una tendencia hacia la homogeneización social y otra hacia la heterogeneidad cultural. La primera tendencia refiere a la universalización de las formas organizativas y de las instituciones sociales idiosincrásicas de la modernidad, como son los partidos políticos y las nociones básicas del régimen democrático, así como a la uniformización de las instancias administrativas de las sociedades, organizadas  burocráticamente. La homogeneización social también se manifiesta  en las maneras de relacionamiento y transformación de la naturaleza a través de la técnica moderna y de la economía industrial, en la arquitectura globalizante que hace que los distintos entornos urbanos se parezcan  entre sí cada vez más y a través de los medios de comunicación que informan de manera casi idéntica a todo el mundo.

 

Sin embargo, paralelamente a la dimensión homogeneizante existe una tendencia hacia la heterogeneidad cultural.

 

Como dice Arocena: “(...) La heterogeneidad cultural  en la que estamos insertos es la contracara de la homogeneización que producen los medios de transporte   y   comunicación.  

 

Simultáneamente aparecen distintas tradiciones culturales y maneras de estar en el mundo que han subsistido a la homogeneización. Un gran  menú  cultural  se  hace  presente  día  a 

día  en  los  hogares  de  todo  el  mundo presididos por la pantalla

televisiva. En las metrópolis caminan codo a codo hindúes, musulmanes,  negros,  católicos,  asiáticos,   cada   uno   con   sus   diferentes   dioses, sexualidades, ritos, comidas, olores, sentidos de justicia.”  (Arocena, 1994, pág. 60).

 

Las tendencias hacia la homogenización social y hacia la heterogeneidad cultural y las  tensiones  resultantes  de  las  mismas   están  presentes en  el  discurso  de  la colectividad afro-uruguaya, sobre todo de la organizada. Ya sea mediante el reclamo de una  mayor presencia de los afrodescendientes -acorde a su peso poblacional general- en  las  instituciones  democráticas,  en  las  espacios  productores  de  conocimientos científicos  y  técnicos,  en  los  medios  de  comunicación, así  como  también  en  la aspiración a un nivel de consumo que permita una calidad de vida de acuerdo a las pautas  de  valor  de  la  modernidad, los afrodescendientes  manifiestan querer ser definitivamente iguales al resto de la población.

 

Los afro-uruguayos exigen políticas públicas específicas para  el colectivo afro, acciones afirmativas o de discriminación positiva que equiparen y reparen al colectivo(cuotas, becas,  etc.). Estas  políticas tenderían a elevar la participación de  los afrodescendientes   en   espacios   relevantes   de   la   sociedad   moderna,   así   como contribuirían a disminuir su proporción de  pobreza hasta alcanzar  los niveles de lapoblación general. De esta manera los afrodescendientes serían definitivamente iguales al resto de la población. Pero  al mismo tiempo demandan que se reconozca y repare su identidad particular, diferente,

heterogénea.

 

Reclaman que se  incorpore en el currículo escolar la Historia Africana y la de los afro-uruguayos, de  un modo distinto al que históricamente se ha dado en el país(rompiendo con la invisibilización y el tratamiento menospreciado y estereotipado de los miembros del colectivo). Quieren que se sepan los orígenes del candombe, buscan que  se  reconozca  el  aporte  legado  por  sus  ancestros  en la  construcción  del  país (combatiendo en las guerras de independencia, encargándose de la crianza de los niños, construyendo  la  ciudad,  etc.).  Intentan que se promuevan  activamente  las  distintas expresiones   culturales   afro;   que   los  

pintores,   músicos,   escultores,   escritores afrodescendientes  sean 

reconocidos  y  difundidos  como  parte    del  acervo  cultural nacional.

 

"En un mundo cada vez más parecido, ¿cómo hacer para poder sentirse también diferente? Puesto que la identidad es  solamente construida cuando las personas se sienten absolutamente iguales pero también absolutamente diferentes, ¿dónde buscar esas diferencias y cómo construirlas? Ahora la respuesta es sólo una posible: en las tradiciones culturales   particulares." (Arocena,   1994,   pág. 62). Frente a la homogeneización social que impone la modernidad, los afro-uruguayos pelean por no quedar afuera de la misma, esto es, ser absolutamente iguales en tanto que miembros plenos de la sociedad moderna, es decir, poder   desarrollarse   profesional y económicamente, acceder a cargos de dirección, tener una participación acorde a su peso poblacional general en el Parlamento, en las universidades, en los espacios de toma de decisiones.

 

Pero al mismo tiempo reivindican la necesidad de mantener y defender sus tradiciones y expresiones culturales distintivas legadas por sus ascendientes como para a la vez que iguales,  ser radicalmente diferentes, debido a este conjunto de factores que configuran su identidad particular.

 

De este modo la tensión entre homogeneización social y heterogeneidad cultural es de alguna manera sintetizada por la colectividad afro-uruguaya. Los  esfuerzos  por  la  recuperación  de  la  memoria  histórica,  por  la reconstrucción de la identidad y por el reconocimiento de la diferencia suponen, a la vez, nuevas formas de integración. La colectividad afro-uruguaya está construyendo una identidad proyecto que cuestiona el orden social vigente que se ha comportado en forma segregacionista y asimilacionista hacia dicho colectivo y su objetivo es lograr una sociedad multicultural la cuál les permita ser al mismo tiempo iguales y radicalmente diferentes.

 

Conclusión

Las experiencias de discriminación racial narradas por los entrevistados ponen de manifiesto que el diferente color de piel con respecto a la mayoría de la población continúa siendo parte fundamental de la identidad de los afro-uruguayos. Las razascontinúan funcionando como atributos clasificadores de la población en nuestro país. El hecho de ser tipificado por los otros blancos como perteneciente a la raza negra tiene consecuencias de exclusión y discriminación para la persona clasificada de esa manera. La discriminación es  vivida por los afrodescendientes en su

vida cotidiana. El tipo de discriminación en este nivel es sobre todo

“velado”, “sutil” o “solapado”; sin embargo afecta la  vida    diaria   de    los afro-uruguayos,  perjudicando su autoestima,  desmotivándolos a continuar en el sistema educativo, inhibiéndolos para presentarse a ciertos empleos.  La discriminación vivida  por los miembros del colectivo afro en la escuela, liceo, universidad, transporte colectivo, locales bailables, restaurantes y bares, lugares  de  trabajo,  así  como  en  los medios  de  comunicación  y  desde  el  currículo educativo no es advertida como cuestión relevante por la sociedad y el Estado, lo que no contribuye a encarar el combate a la misma.

 

En relación a éste tema no se hallaron diferencias significativas entre aquellos afro-uruguayos participantes en organizaciones etno-raciales  y  aquellos   que  no  lo  son,  todos  narraron  uno  o  más  casos  de discriminación que les tocó vivir en algún momento de su vida.

 

Los    afro-uruguayos    han    padecido    históricamente    una   

situación    de discriminación y opresión en un país donde se les  asignó un status social subordinado y una identidad estigmatizada, como respuesta ha esta situación  han desarrollado una identidad de resistencia a partir de un conjunto de tradiciones  particulares, legado cultural  de  los  africanos  que  llegaron  esclavizados. 

 

Producto  del  análisis  de  las entrevistas se identificaron un conjunto de atributos culturales que son considerados comunes por los miembros del grupo y que  al mismo tiempo los diferencian como minoría  cultural  del  resto  de  la  sociedad.  Todos  los  afrodescendientes  o  negros entrevistados concuerdan en que el candombe y las "llamadas", son tradiciones que forman parte de su identidad particular. A algunos afro-uruguayos participantes en organizaciones etno-raciales como no participantes, les preocupa que en el imaginario colectivo la única manifestación cultural negra visible sea el candombe.

 

Consideran que esta situación reduce a la cultura negra al toque del tambor y a los afrodescendientes a la música  y  el  baile. Como  forma  de  ampliar esta  visión resaltan  otras  expresiones culturales  afrodescendientes, como la poesía, pintura, dramaturgia, escultura, etc. Los ancestros comunes son considerados como una parte fundamental de su identidad etno- racial, adquieren relevancia no por sí mismos, sino en cuanto transmisores autorizados de una compleja herencia cultural. Aparece también la referencia a un territorio (África) considerado bajo el ángulo simbólico-cultural y referente simbólico de la identidad colectiva. La  identidad afro-uruguaya  también posee un componente étnico que se expresa

en un conjunto de tradiciones y atributos culturales sentidos como propios por los miembros del colectivo.

 

Lo racial se conecta con lo étnico, el color de piel con las tradiciones,   es   por   ello            que   considero   necesario   denominar   este   proceso   de configuración identitaria como etno-racial.  A la experiencia de  discriminación por el diferente  color  de  piel  se  suman  las  tradiciones  culturales  de  sus  ancestros  como componentes primordiales de la identidad afro-uruguaya. Se trata de una identidad de resistencia etno-racial que invierte los términos del discurso opresivo transformando una identidad estigmatizada en motivo de orgullo a partir de la resignificación de las representaciones  sociales  que  se  asociaron  históricamente  a  este  colectivo.  Las tradiciones culturales legadas por sus ancestros y reelaboradas por los afro-uruguayos a lo largo de su historia son los materiales culturales que utilizan para diferenciarse del resto de la población.

 

Actualmente, la identidad afro-uruguaya vive un proceso de deconstrucción y reconstrucción, expresado en dos tensiones básicas: la disputa por la identidad reflejada en  la  deconstrucción  /  construcción  de   una  autodefinición  y  la  tensión  entre homogeneización social y heterogeneidad cultural. En éste proceso de cuestionamiento identitario la identidad afro-uruguaya que emerge primariamente como identidad de resistencia desafía el status subordinado y la identidad estigmatizada atribuida por los grupos   dominantes   y   se   constituye   como   identidad   proyecto. 

 

 Ésta cultura tradicionalmente discriminada y subordinada está desarrollando un proceso de lucha contra  la  asimilación  a  una  nacionalidad  dominante,  percibida  como  opuesta  a  la  diversidad

 

La palabra negro históricamente utilizada por la sociedad uruguaya para referirse a  los  descendientes  de  africanos,  está  siendo  cuestionada  por  la  colectividad  afro organizada, que rechaza la palabra por considerarla asociada al periodo esclavista, a un status  subordinado  y  a un  conjunto  de  estereotipos  negativos. 

 

Los  integrantes  de organizaciones afro-uruguayas consideraron  que el camino a seguir es construir una autodefinición, por ello reivindican la palabra afrodescendiente como término político- histórico de lucha. Muchos  entrevistados no organizados  discrepan con esta postura. Ellos consideran que no hay que avergonzarse de usar la palabra negro ya que no tendría necesariamente una carga negativa. La palabra afrodescendiente la perciben como un eufemismo, más que como una forma de afirmación identitaria.

 

Los  afro-uruguayos  reclaman  ser  definitivamente  iguales  al  resto  de los miembros de la sociedad uruguaya. Su anhelo es que los miembros de la colectividad puedan desarrollarse profesional y económicamente, tener una participación acorde a su peso poblacional en el Parlamento, en cargos de dirección, en las universidades y en los diferentes espacios de toma de decisiones, para lo que plantean la necesidad de que el Estado implemente

políticas afirmativas o de discriminación positiva, como se han

implementado en Brasil y Estados Unidos. Pero al mismo tiempo demandan políticas de reconocimiento cultural, que permitan que su participación plena en las instituciones de la  sociedad  mayoritaria  no  signifique  la pérdida  o  distorsión  de  sus  tradiciones  y expresiones culturales distintivas legadas por sus ascendientes. La forma de concebir la integración que se desprende del discurso de la colectividad afro-uruguaya  puede resumirse  en  la  siguiente  frase:“ser  definitivamente  iguales  pero  al  mismo  tiempo radicalmente diferentes”.

 

La   identidad   afro-uruguaya   se   transforma   en   identidad  

proyecto   como prolongación de su afirmación identitaria.  Los

afrodescendientes están construyendo una nueva identidad,  redefiniendo  su  posición  en  la  sociedad  y  procurando  una integración plena en las instituciones de la cultura dominante, pero al mismo tiempo reclaman que se les permita expresar su singularidad cultural. Su proyecto es construir una sociedad multiculturalista, es decir que le diga "sí" a la diversidad cultural. Dicho proyecto está orientado por una concepción de la identidad, las etnias y las razas como construcciones sociales dinámicas, sujetas al cambio y a la influencia exterior. Los afro-uruguayos anhelan integrarse en la sociedad mayoritaria como miembros plenos de la interacción social,

acceder a cargos de dirección en las esferas económica, política y

tecno-científica pero no aceptan que dicha integración implique el

avasallamiento de sus tradiciones culturales particulares. Una integración respetuosa de las diferencias y que implique el mutuo enriquecimiento entre mayoría y minorías culturales es la síntesis de este proyecto.

 

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