El mundo mejor
¿la Argentina?
¡Qué pena!!!
por Pablo Broder*

El mundo errático

El día 9 de agosto (2009) las noticias daban cuenta que el  petróleo cerró por encima de los 68 dólares el barril (en diciembre 2008 la cotización llegó a descender a U$s 33) ante la expectativa de  una recuperación de la economía mundial, impulsado además por un incremento en  la demanda de energía y por una relativa debilidad del dólar frente al euro.

 

Simultáneamente, Europa difundió una serie de informes sobre encuestas que sugerían que lo peor de la recesión podría haber pasado a mitad de año, y que la producción industrial habría comenzado a estabilizarse.

 

Solamente nueve días más tarde, las noticias hablaban de un sacudón mundial, haciendo caer el precio de los granos, provocando así una brusca corrección en los precios que desvalorizó fuerte todas las commodities.

 

La señal de alerta contagió al resto de las plazas y provocó un efecto dominó asimilable al visto en los peores días de la crisis financiera internacional. A tan sólo cuatro días del mencionado sacudón anterior, los mercados una vez más dieron una vuelta de campana, a instancias de las “buenas noticias” emanadas del presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Ben Bernanke, que determinaron, el resurgir del optimismo y la suba de los valores en las bolsas y mercados de commodities en el mundo. Y las alzas y bajas continúan, como en  una verdadera montaña rusa, a ritmo de vértigo.

 

No obstante, la tendencia general que se puede extraer es que lo peor de la crisis ha pasado y que las señales positivas superarán largamente las opuestas.

 

En la Argentina

…en ese marco de oscilaciones bruscas y profundas, hay países que  pese a tal escenario se desarrollan mejor (efecto de positivas políticas locales) y hay otros que no tienen el mismo éxito. En la Argentina, el PBI (producto bruto interno) venia desacelerándose a lo largo de 2008, para caer en el 4º trimestre y los dos primeros del 2009. Los analistas estimaban que el descenso para el año 2009 oscilaría entre un 3 y un 5% respecto al año inmediato anterior.

Lo concreto es que la Argentina está en franco tren de decrecimiento de su actividad productiva.

 

Por si quedara alguna duda de que la economía argentina entró en recesión, no hay más que mirar lo que sucede con la mayoría de los rubros ligados al mercado interno.

 

Desde las propiedades hasta los autos, pasando por los electrodomésticos, la indumentaria o la hotelería acumulan caídas que van del 18 al 40 por ciento a lo largo  del año 2009 y no hay señales claras de una recuperación inminente.

 

Aun según  los distorsionados  índices del INDEC, la construcción acusa descensos notables. Las perspectivas de consumo se presentan fuertemente desalentadas por el tema precios, siendo los servicios privados y los alimentos  dos de las mayores amenazas en esta materia.

 

El gran interrogante estriba en lo que puede ocurrir con los aumentos en las tarifas de servicios públicos, en particular  luz y gas. El Gobierno decidió, luego de haberlos autorizado, suspender su aplicación hasta octubre, dada la ola de protestas generadas. No obstante, de no volver a ajustar las tarifas, será muy difícil  en el largo plazo. Mantener el actual  nivel de subsidios, no sólo en materia de luz y  gas, sino también en los precios de los combustibles y en las tarifas del transporte.

 

¿Quién podrá defendernos?

Con este panorama sólo la Inversión  privada y el gasto público  podrían  fogonear una recuperación de la demanda y por ende del nivel de actividad. Pero, los fondos públicos se gastaron antes de las elecciones.

 

Y la inversión privada impone sus conocidas condiciones, sobre estabilidad, seguridad  jurídica, y perspectivas de  rentabilidad, Tampoco por el lado de las exportaciones es esperable una recuperación del nivel de actividad, por la concurrencia de la retracción global y las erráticas y en muchos casos desalentadoras políticas locales en la materia.

 

Para intentar revertir esta situación, como mínimo se requeriría despejar dudas en torno al financiamiento fiscal del 2010, desarmar paulatinamente las trabas al funcionamiento de los mercados y a la maraña de subsidios cruzados, reconstruir calidad institucional e independizar el INDEC del  Ministerio  de Economía  removiendo a los funcionarios que lo destruyeron, entre otras condiciones que sean  congruentes con el crecimiento y el incentivo a la inversión.

 

Lamentablemente, estos requisitos aparentan no tener, en el momento actual, perspectiva alguna de concreción.

 

La pobreza.

El valor del conjunto de alimentos básicos que define si los integrantes de un hogar son indigentes o no (dependiendo de si sus ingresos alcanzan para comprar esos productos) se elevó un 14,3% en los últimos doce meses y  se ubicó en julio en $ 756,10 para una familia formada por un matrimonio joven y dos niños. En tanto, para no ser considerada pobre una familia así integrada debería contar con un ingreso mínimo de $ 1579,80, cifra superior en un 16,5% a la de julio de 2008.

 

Los datos fueron estimados por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), y están basados en un relevamiento propio del precios de los mismos productos que, según definió años atrás el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), integran las canastas de indigencia y de pobreza. Para el organismo oficial los valores son muy inferiores

 

Esta diversidad de criterios para estimar el valor de las canastas de productos básicos es lo que explica las fuertes diferencias en los índices de pobreza e indigencia según sean calculados por el Indec o por otros centros de investigación. Por ejemplo, el Instituto de Estudios y Formación de la CTA, informó que para fines de 2008 la pobreza se habría ubicado en el 33,5% de la población, y la indigencia, en el 14,6%.

 

También la Iglesia ....

 ...volvió a cuantificar a la pobreza en cifras "cercanas a 40 por ciento", aunque advirtió que "sea cual sean las cifras, es un escándalo igual",

 

En sintonía con sus antecesores, el papa Benedicto XVI mencionó varias veces el concepto del "escándalo de la pobreza" a nivel global. Pero nunca antes había utilizado esa expresión para referirse a un país en particular, como sí hizo respecto de la Argentina, en ocasión de la colecta Más por Menos, al hacer propias las preocupaciones que le manifestaron los obispos argentinos.

 

La realidad  es que algo más de 1 de cada 10 argentinos pasa hambre en un país que produce alimentos para 300 millones de personas. Otro tanto ocurre con el hecho de que 4 de cada 10 trabajadores se encuentran en el sector informal (en negro), lo cual los convierte en virtuales indocumentados laborales, sin acceso a jubilación, asignaciones familiares, salario mínimo, obras sociales, bancarización ni crédito para el consumo.

 

En este contexto, la alerta papal podría ser útil si actuara como disparador de un debate que condujera al diseño de políticas de Estado para atacar este problema, en lugar de provocar por parte de las autoridades,  reacciones defensivas o de indignación.

 

Es obvio que la pobreza no se erradica rápidamente, pero un debate estratégico con el aporte de ideas no sólo provenientes del oficialismo, ayudaría a acortar camino. Como ejemplo, el Dr. Mario Brodersohn en un documentado análisis, señaló que sería posible eliminar las retenciones al trigo y al maíz, bajar 5 puntos las de soja y girasol y simultáneamente, generalizar un subsidio de 150 pesos a todos los menores de 14 años (más de 10 millones de chicos y adolescentes, con contrapartida de escolaridad y asistencia de salud), sin afectar las cuentas fiscales, solventados por  un replanteo de los actuales planes sociales y una gradual reducción de los subsidios a la energía y la producción agroindustrial con un horizonte de tres años.

 

Esta percepción pareció no estar en sintonía con la del ex presidente Néstor Kirchner, quien señaló que durante su gestión y la de su esposa, la pobreza se redujo ostensiblemente.

 

El Indec

Un  problema conceptual y político del kirchnerismo es creer que se puede combatir la pobreza, en medio de una inflación de dos dígitos anuales y disimularla con discursos y/o con  estadísticas inverosímiles. Sólo en el cálculo de la canasta básica total (CBT), que determina la línea de pobreza, existe una brecha del 50-60% entre las estimaciones privadas de Fiel, SEL y Ecolatina (que registran montos de 1500 a 1600 pesos mensuales para una familia tipo) y la cifra oficial del Indec (1004 pesos).

 

La decisión del Ministro de Economía de crear consejos asesores para que monitoreen las mediciones oficiales, supone tratar las estadísticas del organismo como un secreto de Estado, siendo que se trata de información pública que podría ser transparentada por medio de Internet como ocurría hasta que Guillermo Moreno se adueñó del organismo.

 

El espejo brasileño

Como en tantos otros campos dignos de imitación, sería interesante que se repare en la experiencia de ese país en la lucha contra la pobreza, quien en   los últimos cinco años logró reducir a la mitad el número de personas en esa situación por medio de una política de Estado que se apoyó sobre el plan Hambre Cero, un programa de subsidios (iniciado durante la gestión de Fernando Henrique Cardoso) que se extendió a 11 millones de hogares indigentes, con contrapartida de escolarización obligatoria, formalización laboral, urbanización de favelas y creación de centros deportivos para alejar a los jóvenes de la droga.

 

El plan original, apoyado por la oposición, preveía para 2015 bajar a la mitad el número de brasileños con carencias alimentarias, ¡…pero se logró seis años antes!.

 

No hay plata

Informaciones periodísticas dan cuenta que el Gobierno está a punto de ponerle fin a uno de sus hábitos de los últimos seis años: los anuncios de obras públicas.

 

Fuentes técnicas nacionales y bonaerenses fueron más específicas: todas las obras que no se licitaron antes del 30 de julio "no se harán". Para intentar volver a negociar avances, las autoridades locales deberían esperar, por lo menos, hasta marzo de 2010. (1)

 

La Presidente Cristina Kirchner, como una suerte de compensación,  lanzó un plan social (reedición de uno similar presentado hace varios años) para financiar cooperativas que se ocuparán de obras de infraestructura básica, con desocupados, y en barrios pobres. El lanzamiento inicial fue de 1500 millones de pesos, concentrado en el conurbano. Esta cifra supone un modesto esfuerzo en el concepto de los influyentes jefes de la región más populosa del país. Mucho menos con un Gobierno que los tenía acostumbrados a anuncios millonarios de obras de gran envergadura.

 

Rodeada de intendentes, piqueteros y la mayoría de los ministros del gabinete nacional, la presidente aprovechó el discurso, transmitido por cadena nacional, para defender, una por una, las políticas de ayuda social oficial, relativizar las cifras sobre la pobreza y cuestionar a quienes "quieren hacer un padrón de pobres" de la Argentina. (2)

Volvió entonces a la línea argumental de la época del conflicto con el campo, al plantear la dicotomía entre pobres y ricos, emplazando otra división más en el seno de los argentinos.

 

El interior que padece.

Ahogadas por un déficit fiscal que podría superar los 11.000 millones de pesos para el  año 2009, las provincias hacen malabares para llegar a diciembre. Varios  distritos  no pudieron abonar en término sueldos o aguinaldos. Otros dejaron de cumplir con proveedores y contratistas, o suspendieron las obras en ejecución. En Misiones algunas municipalidades, como El dorado, pagaron parte de los salarios en bonos alimentarios.

 

Más de la mitad de los municipios de la provincia de Buenos Aires enfrentan dificultades financieras o presupuestarias. Obras paradas, reducción de compras e insumos, corte en el pago de horas extra y viáticos de los empleados permanentes, cesación de contratos temporarios y hasta la declaración de emergencia económica y financiera son medidas que no alcanzan para paliar la situación que atraviesan 90 de las 134 comunas en que se compone la provincia y que requirieron asistencia.

 

Por todo ello,  no resulta desatinado entrever la posibilidad que, más temprano que tarde, en el Interior, podrían reaparecer las cuasi monedas (bonos) de tan triste evocación, especialmente en las provincias no alineadas  con el poder central que sufren las renuencias para el envío de fondos desde el Gobierno nacional.

 

Seguridad jurídica e institucionalidad

En párrafos anteriores se señalaba la necesidad de reconstruir la calidad institucional. Recorriendo el camino inverso, el Poder Ejecutivo ha insistido en retener poder discrecional, originalmente atribuido al Congreso, a través de los proyectos de prórroga de los llamados superpoderes y de facultades delegadas, para la disposición de los fondos públicos.

 

Obvio resulta señalar que esta actitud va a contramano de cualquier intento de incentivar las inversiones requeridas para recrear un aceptable nivel de actividad. Como que tampoco ayuda al clima de seguridad jurídica, un controvertido proyecto que ya ha adquirido estado parlamentario tendiente a la regulación de alquileres presentado por la Senadora por la Rioja, Teresita Quintela (Bloque Pj Frente Para La Victoria).

 

La reacción de todos los sectores involucrados con una actividad que ha sido puntal para el crecimiento del PBI en los últimos años ha sido de una condena unánime y la sóla aparición de la iniciativa ha determinado un clima de paralización de numerosos proyectos inmobiliarios.

 

Ya la Argentina tuvo una larga y amarga experiencia en épocas pretéritas, donde al pretender regular los arrendamientos, se concretó en la práctica, la desaparición de ese mercado.

 

Las expectativas

Seis de cada diez argentinos consideran que la situación económica es mala o muy mala;  cuatro de cada diez creen que seguirá igual y  la misma proporción cree que empeorará en los próximos seis meses. Siete de cada diez creen que hay pocos o muy pocos puestos de trabajo disponibles. Cuatro de cada diez piensan que la situación laboral empeorará y casi la misma cantidad opina que empeorará. Siete de cada diez creen que los precios aumentarán en los próximos doce meses.

 

Las cifras que surgen del índice general de expectativas económicas, que relevan TNS Gallup y la Universidad Católica Argentina, corresponden a la medición de julio 2009,  y muestran un empeoramiento de los valores tras las elecciones, que retornaron a los niveles más bajos de la serie, que se mide desde 2004.

 

La imagen en el exterior

De acuerdo a un sondeo que contempló las opiniones de 149 especialistas en 16 países, divulgado hoy por la Fundación Getulio Vargas  de Brasil, (3) el clima económico de América Latina mejoró en julio, lo que indica que la región entró en una fase de recuperación, con Perú registrando el mejor resultado regional, acompañado por otros cuatro países en el cuadrante de recuperación económica :Brasil, Chile, Colombia y México.

 

El informe indicó también que la Argentina, al igual que Bolivia, Ecuador, Paraguay,  y Venezuela- se encuentran en "fase recesiva".

 

Triste reflexión final

Si se reflexiona con las posibilidades que ha brindado esta increíble primera década del siglo XXI, y se observa la realidad argentina  actual,  se podrá advertir la magnífica oportunidad perdida en el transcurso de esta desafortunada ERA K que nos ha tocado vivir. ¡Qué desperdicio!

 

* Economista argentino. Su último libro”Mitos y realidades en la era K”. Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007.

 

 

(1)La Nación. Buenos Aires. 16-8-09. (2) La Nación. Buenos Aires. 15-8-09.

(3) INFOBAE 20-8

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