Iberoamérica ante
tiempos de reflexión
por el Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

La cultura en la política  iberoamericana

Iberoamérica ¿atraviesa una sola crisis? ¿Se trata prioritariamente de la política regional motivada por el desafío UNSASUR-Colombia?  Acaso ¿por la desigualdad económica-cultural que caracteriza a los pueblos del continente? ¿Cómo consecuencia de  la globalización y la  comprobada marginación de Iberoamérica del gran escenario del avanzado Occidente? ¿A los antagónicos movimientos y ejes políticos que se vienen conformando en el espacio sudamericano?. La ONDA digital, a recogido parte del juicio que me mereciera el lamentable final de la reunión Cumbre de UNADUR realizada en Bariloche, convocada para tratar espinoso tema de las bases militares estadounidenses en suelo colombiano; asunto a que finalmente no produjo ningún dictamen  y lo referente al tema que realmente convocaba (las bases militares)  no se incluyó   en la Declaración Final, y que además no fue debidamente firmada  ya que  el presidente uruguayo Dr. Tabaré Vázquez  y el presidente peruano Alen García,  se retiraron del Hotel Llao Llao antes de finalizar la Cumbre, a pesar de tratarse de un tema altamente  sumamente  importante para la seguridad continental,  sin llegar –incluso-  a posar en la clásica foto de cierre de la misma.  

 

Lenguaje y pensamiento político

Indica un antiguo proverbio chino que “Las grandes almas tienen voluntades; las débiles solo deseos”;  y  esto se puede aplicar al discurso político que estamos oyendo últimamente – desde Caracas, pasando por Buenos Aires y llegando a Montevideo-  pues no sólo se es lo que se dice, sino también cómo algunos personajes lo dicen; el por qué y el cómo; el fondo    del pensamiento y su forma. Acertadamente alguien indicó: “nuestras palabras nos delatan”, lo que encierra una gran verdad,  pues  cualquier persona puede tener  lenguaje , lo que no significa que por ello tenga  pensamiento. ( Ed. Expunctar)  

 

En la actual campaña pre-electoral en Uruguay (esperemos que prontamente  el lenguaje que en oportunidades se usa , tenga un giro) se vienen repitiendo acusaciones que ya se han oído y que a mi criterio no son más que discursos prefabricados; discursos que en el fondo no le interesan ni a las derechas ni a las izquierdas, que no convencen, que desilusionan a la sociedad. Manifestaciones  cubiertas de insultos muchas veces fundados en falsedades. La mediocridad se ha convertido en moneda de cambio.

 

Es muy justa la sentencia de Max Weber recordada por una reciente ex-ministra uruguaya : “El discurso político  debe transmitir tres cualidades: pasión,  sentido de la responsabilidad,  y mesura”   un lenguaje que en la mayoría de los aspectos se descarta  en el discurso político y  que como recordara el  sociólogo argentino Emilio Ípola  -semiólogo de la Universidad de Buenos Aires-   analizando  el discurso  usado por   Juan D. Perón, sus  alocuciones incluían  “formas de hablar populares, metáforas deportivas, refranes y dichos corrientes  junto con palabras vulgares  nada castizas, mezcladas  con estrofas del Martín Fierro”.   (Texto que Jorge Luis Borges transcribiese  con Adolfo Bioy Casares, en un ensayo titulado “La fiesta del monstruo”  publicado por vez primera en el semanario Marcha de Montevideo el 30 de setiembre de 1955, ya derrocado Perón.)

 

Ante dicha forma de expresarse  -refiriéndose a la Argentina de las décadas ´80-´90-  el Arq. José Marcelino García Rozado, escribió  respecto a la aparición del   discurso que calificó  de la “patota cultural”. Es que, la racionalidad política se sostenía con las reticencias hacia el abarcativo  fenómeno del neoliberalismo, justamente cuando el supermercado ya mostraba los primeros efectos residuales.¿Uruguay se está “culturalmente” argentinizando?

 

Tiempos de reflexión

No es fácil analizar una situación tan difícil como la que actualmente vive América del Sur. La incertidumbre atraviesa todo el continente.  La incontrolada codicia, acompañada por la soberbia, recorre tanto desde la sabana venezolana  hasta la Patagonia argentina, pasando por la región amazónica y el altiplano boliviano. Nadie se salva de la tentación o de la influencia por el poder. Un curioso eje geopolítico: Caracas  (con acercamiento en La Habana) – La Paz – Buenos Aires y, como vecino Quito. 

 

Actualmente se vive en base a  una serie de confusiones. Se dice que la deuda externa que todos los países sudamericanos padecen es netamente ilegal, motivada por  la mala administración de los gobiernos (mejor dicho corrupción, tanto de ayer más de hoy) o por la irresponsabilidad  (consciente, tanto de ayer más  de hoy) de los países potencias  al solventar   a los países sudamericanos subdesarrollados  millones de dólares que tan solo han favorecido  a  gobernantes y por reflejo a la clase privilegiada de sus respectivas sociedades. El pueblo sudamericano  -en términos generales-  , como siempre en la historia de este continente, ha vivido y  sigue viviendo  marginado  en   deplorables asentamientos y en la pobreza extrema. 

 

La movilidad social que caracterizó a países como Argentina, Chile, Uruguay, es tan solo un añorado recuerdo del pasado.  Si bien el nuevo discurso que se declama en las Cumbres Sudamericanas-caso reciente de UNASUR-  procurando un reencuentro consensuado para alcanzar  la concertación  en los últimos  tempos ha venido perdiendo vigencia.

 

Todo hace pensar que en esta asombrosa época de cambios por la cual el mundo entero transita, se inscribe en el gran cisma espiritual que fuera señalado por Arnold  Toynbee  como causa básica de las civilizaciones, al decir  “. . . es el signo inequívoco de una ruptura espiritual que hiera las almas de los individuos pertenecientes a una sociedad en proceso de desintegración. En las expresiones sociales de esa desintegración, subyacen las crisis personales de conducta, creencia y vida, que son la verdadera esencia y origen de las manifestaciones del colapso social”

 

El aporte de Alejandro Grimson

En su interesante  libro  “La cultura en la crisis latinoamericana”, - publicado por Flacso, Argentina, en 2004-   el autor analiza un serie de casos sobre el papel que la cultura cumple en las crisis económicas sudamericanas, La historia de este continente   está marcada por grandes picos, así como profundos valles. Considero que la cultura es la trastienda de la crisis global que puede vivir un pueblo, y que en este aspecto precisamente, el discurso político, su forma de expresarse como  el mensaje que quiere trasmitir, son de gran importancia, pues la crisis  cultural que se transita actualmente  -por ejemplo-en el ámbito de la Cuenca del Plata, niega capacidad para escoger acertadamente  las más  óptimas   oportunidades para   hacer historia.

 

El poder político  no consiste exclusivamente en un conjunto de individuos que fundan y operan ciertas instituciones políticas, que pregonan ideas en las campañas pre-electorales y actúan en el exclusivo ámbito político. (Kertezer, 1988). Frente a este escenario, los signos de la crisis en Suramérica  se viene manifestando  -con claro aumento-  en las confrontaciones y reconstrucción de nuevas memorias sociales que vienen construyendo espacios de conflicto y de lucha por el poder. 

 

Las diferencias existentes en el ámbito educacional sudamericano, se presentan como los mayores   obstáculos  concernientes al no poder concretar la integración regional  tan proclamada, además de la que cada país debe ser responsable. Lo impiden diferencias de criterio.; vestigios de historias individualistas, variadas manifestaciones de protesta o disímiles posturas  políticas. Lo que en un país es inadmisible, en otro es evidente. Lo que en un lugar es un signo de avance en otro lo es de decadencia: lo que en una sociedad genera entusiasmo, en otra produce resignación. En resumen, todo se trata de cultura, de creencias, de instituciones, de códigos políticos y culturales.

 

Sin lugar a mayores elucubraciones,  la  cultura  se encuentra en  la trastienda de la crisis y por tanto, el debido planteo político debe ser  prioritario para  cualquier sociedad. Tomar en cuenta este principio es signo de responsabilidad política y ciudadana. La investigación histórica y antropológica señala que la Nación es un proyecto histórico de construcción permanente.

 

* EDITORIAL Nº  Setiembre – Octubre  2009

Asociación Sudamericana de Geopolítica  y geoestrategia

Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

Montevideo, 11, setiembre,2009

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