“¿Qué vamos a lograr con
el petróleo del pré-sal?”
por Delfim Netto

El gran debate, el que nos domina hoy, es “¿que vamos a lograr del pré-sal?”, concretamente, el petróleo que está allá nos da la oportunidad efectiva de liberar a Brasil de las restricciones externas de una vez por todas. O, si se cometen los errores que están al acecho, nos pueden conducir a la trampa del empobrecimiento, pensando que la riqueza viene fácil y es inagotable. Dependiendo del tamaño de los errores, esta es la posibilidad de que nos suceda lo que aún sucede con países ricos en petróleo y pobres en instituciones y en inteligencia.

 

En el caso brasileño, el interés principal de la discusión actual es saber de que forma vamos a hacer la división de los  beneficios de la explotación del petróleo en los próximos años, cuando el recurso este siendo extraído de los pozos del pré-sal. Antes de cualquier otra consideración, es necesario que prevalezca el federalismo. Significa que ningún estado puede ser ignorado en el momento de la distribución de este premio submarino que la naturaleza depositó frente a la costa brasileña.

 

Uno de los ingredientes importantes en este tema fue recordado por el gobernador Eduardo Campos, de Pernambuco, cuando mostró que no se puede medir con exactitud cual es el costo de la producción del petróleo para los estados en cuyo espacio marítimo es extraído. Existe una evidente discriminación a favor de los estados productores, sin que hasta ahora exista un balance confiable entre costos y beneficios resultantes de la instalación de la actividad petrolera. Es cierto que existen costos, debido en gran medida a los daños ambientales, pero hay claras evidencias de que los beneficios superan por un gran margen a tales inconvenientes que, además, son corregibles a lo largo del propio proceso de producción.

 

Hasta ahora, no apareció nadie con un argumento serio contrariando la idea de que el pré-sal pertenece a todos los brasileños. No hay ninguna razón para que se excluya a cualquiera de los estados de los beneficios de los royalties que esta nueva producción de aceite y gas va a proporcionar. El actual sistema de distribución de los royalties debe ser mantenido relativamente al que ya está en producción. Lo que no se debe es desperdiciar la oportunidad de crear un nuevo proceso de modo de garantizar el reparto ecuánime de los resultados del pré-sal para todos los estados brasileños.

 

La discusión de los proyectos relativos al marco regulador del pré-sal, enviados por el presidente Lula al Congreso Nacional, está apenas comenzando y, si utilizamos el lenguaje de los juristas, todavía no hubo mérito. Las primeras tentativas de traer el debate al campo ideológico no prosperaron. Restan unas pocas escaramuzas y aparentemente se encamina hacia el terreno pragmático, donde se van a explicitar los intereses legítimos de los negocios que el petróleo va a estimular. El Congreso ya percibió (como generalmente sucede) que el deseo de la mayoría de la sociedad es que se discutan los temas objetivos respecto a la explotación del pré-sal. Los desvíos de naturaleza promocional, demagógica o electorera van a ser percibidos por la sociedad y es muy probable que las reacciones sean de repudio. Por último, creo que los proyectos saldrán de la Cámara de Diputados con las habituales correcciones y mejor de lo que entraron.

 

La contribución del Legislativo será decisiva para crear el clima favorable a la reanudación del crecimiento. Estamos prestes a salir de un largo período en el que el desarrollo no se sustentó debido a las crisis de energía y a los problemas de financiamiento externo. Hay motivos suficientes para confiar en que la próxima generación de brasileños se beneficiará de un crecimiento bastante sólido, con suficiente oferta de energía para sustentarlo y musculatura para rebatir las crisis externas. Eso nos dará las condiciones para concentrar nuestros esfuerzos en la corrección de las desigualdades regionales y en el perfeccionamiento de la federación. Los gobiernos moderadamente inteligentes pueden encaminar la inversión pública e inducir las inversiones privadas para recuperar y ampliar la infraestructura de modo de acelerar la integración de nuestro inmenso territorio y a incorporar sus poblaciones al desarrollo brasileño.

 

Traducido para LA ONDA digital  por Cristina Iriarte

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