Hay reservas anímicas
para impedir el balotaje
por Raúl Legnani

Según Factum el Frente Amplio está a seis puntos del 50%. El Partido Nacional a 18. Es decir que los blancos tienen que hacer un esfuerzo muy superior al de los frenteamplistas para transformarse en la primera fuerza con aspiración de ganar en primera vuelta.

 

Esa percepción, que ante la ciudadanía parece que todos vamos igual y en las mismas condiciones, no le hace bien al Frente Amplio. A esta idea han colaborado los dirigentes nacionalistas y colorados, así como los medios de comunicación de la derecha, entre otros.

 

Parece necesario que en el discurso de los dirigentes frenteamplistas se intente revertir esta percepción, poniendo el acento en que se está a solo seis puntos del triunfo en primera vuelta, mientras que al doctor Lacalle le faltan 18.

 

Todo lo anterior no desconoce ­no estamos para hacernos trampas al solitario­ que si el Frente Amplio no llega al 50% más uno, habría una segunda vuelta entre la izquierda progresista y el Partido Nacional, donde el electorado de los partidos Colorado, Independiente y Asamblea Popular pueden volcar la balanza para uno u otro lado.

 

Por eso no podemos dejar de tener en cuenta que en la última encuesta de Factum se detuvo el crecimiento del Frente Amplio, que venía siendo de un punto mensual, llegando a 46, pero que en esta última encuesta cayó dos puntos.

 

Es cierto que esta caída no fue capitalizada por el Partido Nacional, que también disminuyó sus perspectivas en dos puntos, pero que permitió que el Partido Colorado creciera un punto, se consolidara el Partido Independiente en dos puntos y que Asamblea Popular apareciera por primera vez con un punto.

 

Lo interesante de la encuesta es que da la sensación de que los dos puntos que perdió el Frente se fueron para los indecisos, que crecieron de 6 a 8 puntos. Es decir que son votantes que pueden no haberse perdido definitivamente, pero a la vez puede pasar que sea solo el comienzo de un mayor crecimiento de indecisos. El tiempo lo dirá.

 

El área afectiva

Lo escrito hasta ahora tiene que ver con la racionalidad y el necesario pesimismo sobre el que se tiene que basar cualquier estrategia que apunte a un nuevo gobierno del Frente Amplio.

 

Pero, a la vez, no se puede desconocer, a la hora de construir una estrategia, el factor subjetivo y el estado anímico de la militancia. En este sentido se puede afirmar que lo que se vivió ayer en la Avenida 18 de Julio, después del mediodía con el desfile de la bandera del Frente Amplio ­292 metros de extensión­ sostenida por decenas de miles de frenteamplistas (particularmente muchachas y muchachos), mostró que hay reservas anímicas y políticas suficientes para dar una gran batalla que coloque el Frente Amplio por encima del 50%, ganando en primera vuelta.

 

Esto será posible si esa energía humana no se encierra en las cuatro paredes de los Comités de Base del Frente Amplio, sino que esas estructuras edilicias se transforman en centros de acción para los militantes, con la intención de salir a la calle a la búsqueda de los indecisos.

 

Cada día que pase, cada minuto que transcurra y que se dedique a una discusión intrascendente o al festejo de lo bueno que estuvo el último acto, será para el Frente Amplio, para la mayoría de los uruguayos, un acto criminal del punto de vista político.

 

Es de esperar que el nuevo estado de ánimo abarque a toda la sociedad, para que la lucha por más libertad se transforme en un nuevo gobierno transformador y progresista.

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