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En Bahía otorgan el título de
Doctor Honoris Causa a
Luiz Alberto Moniz Bandeira
por el
Prof. Ubiratan Castro de Araújo
El pasado 16 de septiembre en un acto
solemne la Universidad Federal de Bahía (UFBA)
otorgó el título de Doctor Honoris Causa al
cientista e historiador brasileño Luiz Alberto Moniz
Bandeira. Lo que sigue es el discurso de bienvenida
a Moniz Bandeira del
Prof. Ubiratan Castro de Araújo
en nombre de la UFBA
Distinguido
Rector de la Universidad Federal de Bahía, profesor
doctor Naomar Soares de Almeida, Filho
Exm°
Sr. Embajador, Samuel Pinheiro Guimarães, Secretario
General de Relaciones Exteriores de Brasil.
Exm° Sr. Embajador Jerônimo Moscardo, presidente de
la Fundación Alexandre de Gusmão.
Exm°
Sr. Embajador Carlos Enrique Cardim, director del
Instituto de Pesquisa de Relaciones Internacionales
del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Exm° Sr. Profesor, Doctor João Carlos
Salles Pires da Silva, director de la Facultad de
Filosofía y Ciencias Humanas de la UFBA.
Señoras y señores
Me siento muy honrado
con la misión que me fue encomendada por mi
director, Prof. Dr. João Carlos Salles Pires da
Silva, director de la Facultad de Filosofía y
Ciencias Humanas de la UFBA, de darle la
bienvenida al profesor Luiz Alberto de Vianna Moniz
Bandeira, en esta ceremonia de entrega del
título de doctor honoris causa de la
Universidad Federal de Bahía. El homenajeado,
por su propia biografía, es un ejemplo de excelencia
en todo lo que vivió.
El hombre
Luiz Alberto de
Vianna Moniz Bandeira, formado en Derecho, es doctor
en Ciencia Política por la Universidad de San Pablo
y profesor titular de Historia de la Política
Exterior de Brasil, en el Departamento de Historia
de la Universidad de Brasilia (jubilado). En 2006,
recibió el título de Doctor Honoris Causa de las
Facultades Integradas de Brasil – UniBrasil, de
Curitiba, Paraná, y fue electo por la Unión
Brasileña de Escritores (UBE), por aclamación,
Intelectual del Año de 2005, con el Trofeo Juca
Pato, por su obra “Formación del Imperio Americano
(De la guerra contra España a la guerra en Irak).
Su vida estuvo
profundamente marcada por el golpe militar que
derrocó al gobierno del presidente João Goulart, en
1964. Perseguido, debido a su participación en la
resistencia, tuvo que exiliarse en Uruguay
(1964-1965), de donde regresó a Brasil y vivió
clandestinamente en San Pablo casi hasta fines de
1967. Después, pasó dos años (1969-1970 y 1973)
preso por parte de la Marina de Guerra y recién en
1974 pudo retomar las actividades académicas,
asumiendo la función de profesor en la Escuela de
Sociología y Política de San Pablo.
Moniz Bandeira, en la
segunda mitad de los años 1970, vivió por algún
tiempo en los Estados Unidos y en Europa, con una
beca de post-grado de la Social Science Research
Council y Joint Committee on Latin-American Studies
of the American Council of Leamed Societies, y al
retornar definitivamente a Brasil, en 1979, fue
profesor en la PUC-RJ, Instituto Metodista Bennet,
Universidad Estatal de Río de Janeiro, de donde pasó
a la Universidad de Brasilia. Posteriormente fue
profesor visitante en las Universidades de
Heidelberg, Colonia, Estocolmo, Buenos Aires,
Nacional de Córdoba (Argentina) y Técnica de Lisboa,
entre otras, y también conferencista en diversas
universidades, en Brasil y en varios países, en
América del Sur, Europa y Estados Unidos.
Es autor de más de 20
obras, como Presencia de los Estados Unidos en
Brasil (Dos siglos de Historia) y El Gobierno de
João Goulart (Las Luchas Sociales en Brasil,
1961-1964), que fueron best-sellers, como de
La Expansión de Brasil y la formación de los Estados
de la Cuenca del Plata; El Feudo; De Martí a Fidel
(La revolución cubana y América Latina); Fórmula
para el Caos (La caída de Salvador Allende,
1970-1973).
Algunas de sus obras
fueron publicadas en Rusia, Alemania, Argentina,
Chile y Portugal.
Luiz Alberto Moniz
Bandeira es Gran Oficial de la Orden de Río Branco
(Brasil), comendador de la Orden del Mérito Cultural
(Brasil), comendador de la Orden de Mayo (Argentina)
y condecorado con la Cruz de la República Federal de
Alemania, 1ª Clase (Das Verdienstkreuz – 1 Klasse –
Das Verdienstorden der Budesrepublik Deutschland).
Casado con Margot
Bender, hace muchos años que reside en Alemania,
donde fue Agregado Cultural en el Consulado General
de Brasil en Frankfurt (1996-2002) y, actualmente,
ejerce la función de cónsul-honorario en Heidelberg,
con jurisdicción sobre el distrito gubernamental de
Karlsruhe, norte de Baden-Württemberg.
Un aristócrata de
izquierda
Luiz Alberto de
Vianna Moniz Bandeira es descendiente de las
principales familias de Bahía, desde la fundación de
la Ciudad de Salvador, en 1549. En él convergen los
prestigiosos linajes de los Monizes, de los Pires de
Carvalho y Albuquerque, de los Ferrão, de los Aragão
de los Bandeiras. Ellas poblaron Bahía de
negociantes, señores de ingenio, condes, vizcondes y
barones en tiempos del Imperio. En la República,
muchos fueron los parlamentarios, gobernadores,
ministros y secretarios de Estado. Esta filiación
suya de “nobleza de la tierra”, sin embargo, no lo
convirtió en un conservador, parásito del prestigio
familiar, propietario de instituciones públicas o
beneficiario de las prebendas y mimos del Estado. Su
ruta fue signada íntegramente por la excelencia de
su trabajo intelectual, social y político. Sus
ideas, lejos de representar los intereses de las
elites dominantes, siempre estuvieron pautadas por
una de las tradiciones de los Monizes de amor a la
libertad. Este compromiso con la libertad y con las
causas populares le causó persecución, prisión y
exilio. Pero constituyó una referencia mayor para la
construcción de un Brasil democrático y moderno.
Su amor a la libertad
torna inviable toda clasificación de su pensamiento
en compartimentos ideológicos estancos. Fue
socialista, fue laborista, fue social-demócrata,
pero por encima de todo, fue un patriota que luchó
por un Brasil generoso, lugar de felicidad de todos
los brasileños. A pesar de la aparente contradicción
nominal, Moniz es el ejemplo más elocuente en la
historia de Bahía de un “aristócrata de izquierda”.
El sabio cientista
El cientista Moniz
Bandeira es una de las referencias intelectuales de
Brasil. Más allá de la productividad de su trabajo
intelectual, que se traduce en su extenso currículo,
su producción intelectual se destaca como un ejemplo
de excelencia académica. Llevó a la práctica los
métodos y las técnicas de varias ciencias humanas,
sin incurrir, con todo, en los equívocos de una
interdisciplinariedad aleatoria, verdadera ensalada
de interpretaciones. Su libertad metodológica está
firmemente anclada en el método dialéctico del
conocimiento de la realidad. Comprender la
complejidad de lo social en continuo proceso de
transformación, es su gran desafío. Presente, pasado
y futuro, forman un continuum inseparable.
Para conocerlo, recurrimos a los consejos del poeta
José Carlos Capinam en sus poemas dialécticos:
“Quise conocer Río.
Me volví navegante”.
Moniz Bandeira
enfrentó el desafío de comprender los fenómenos
políticos y, en tal sentido, asumió por completo la
teoría y la práctica de la política. Para cada
momento de su observación, una disciplina académica
específica, con sus respectivos repertorios.
Para el presente la
Ciencia Política y dentro de ella las
Relaciones Internacionales, o sea, la política entre
los estados nacionales en un mundo interdependiente
y conflictivo. En toda su vasta bibliografía, en su
magisterio y en su actuación como consultor, asesor
y conferencista calificado, contribuyó decisivamente
con la sistematización de una masa crítica que
orienta la política externa brasileña, en la
búsqueda de solidaridades de naciones no
hegemónicas, principalmente en el sentido Sur-Sur.
Hoy se constituye, con el liderazgo brasileño, un
bloque sudamericano capaz de negociar sin
obsecuencia con el gran Imperio del Norte. Brasil
también participa en las articulaciones con los
países emergentes: África del Sur, India, China y
Rusia, conocidos hoy como BRIC’s. La teoría política
producida por Moniz Bandeira alimenta este nuevo
proceso de cooperación internacional, liberado de
las amarras ideológicas que agrupaban en bloques
artificiales a los llamados “no alineados”, los
subdesarrollados, los terceros-mundos. Los nuevos
agrupamientos están basados en los intereses
bilaterales, objetivos y no exclusivos, respetada la
soberanía de cada estado nacional.
En la Ciencia
Política de Moniz Bandeira, el concepto de
soberanía nacional es fundamental. Sin ella, la
interdependencia y la cooperación conducen,
necesariamente, al subdesarrollo y al
empobrecimiento de las poblaciones. Por eso, asume
con entusiasmo la implantación de un sistema de
defensa nacional que funcione como un verdadero
“escudo” protector del desarrollo nacional y de las
numerosas riquezas de este país-continente que es
Brasil. Es preciso contar con los medios
tecnológicos y militares para desalentar las
envidiosas pretensiones internacionales sobre
nuestras riquezas. La Amazonia Verde, la Amazonia
Azul, el Pre-Sal y el Acuífero Guaraní, entre otras.
Hoy, el sabio Moniz
Bandeira tiene el coraje y la vitalidad de levantar
su voz en defensa de la soberanía nacional.
La lucha del presente
está indisolublemente ligada a los proyectos de
futuro, proyectado mediante los métodos de otra
disciplina, la Geo-Política. Es indispensable
que los liderazgos políticos e intelectuales del
país establezcan las estrategias de desarrollo de
Brasil para el siglo XXI. Nuestras potencialidades
naturales deben ser estimadas en forma correcta.
Nuestra capacidad científica y tecnológica debe ser
sistemáticamente ampliada en un padrón
internacionalmente competitivo. Nuestra capacidad de
defensa debe ser suficientemente disuasiva de
pretensiones hostiles. Nuestra población debe ser
educada en forma masiva para tomar en sus manos la
defensa de nuestra soberanía y el perfeccionamiento
de nuestra democracia. Los cientistas y sabios
brasileños, como Moniz Bandeira, son nuestros guías
en la proyección de un futuro auspicioso para
nuestro país.
El historiador
El polítólogo y el
geo-político Moniz Bandeira, consolidó su visión de
la sociedad brasileña, a partir de la producción de
una historiografía basada en los fenómenos políticos
en Brasil. De esta manera, de la Ciencia Política y
de la Geopolítica, Moniz Bandeira desarrolló, en
términos de excelencia, una renovada Historia
Política de Brasil.
En los años 50 del
siglo pasado, la emergencia de la escuela llamada de
los Anales, de matriz francesa, desplazó de la
vanguardia de la historiografía a la historia
tradicional de los hechos políticos, concebidos como
“événements”, acontecimientos singulares,
encadenados por una narrativa descriptiva,
disciplinada por el positivismo. Esta pasó a ser
une petite histoire, desprestigiada por los
grandes historiadores. Poco a poco, se operó una
consistente historia política, ya no descriptiva,
impulsada por los temas planteados por la Ciencia
Política, y sus desafíos relativos al conocimiento
del “poder”, su ejercicio, la gestión de las
sociedades y, por encima de todo, la comprensión de
los cambios sociales, económicos y culturales, y sus
consecuencias políticas. La recuperación de la
historia política implicó también el descubrimiento
de un nuevo lugar “metodológico”, que el historiador
francés René Remond llama “carrefour”, en
buen bahiano la “encrucijada”. En el dominio de la
política, de la lucha por el poder, todos los
aspectos sociales, económicos, religiosos,
regionales y culturales, actúan de una forma
compleja en la gestión de las sociedades. Ya no se
trata más de buscar las determinaciones económicas
de la política como superestructura, sino de tener
en la historia política un observatorio de la
sociedad en movimiento. Incluso en el dominio de la
historia política, el estudio de las revoluciones y
de las rupturas de los ritmos habituales de
transformación de las sociedades, posibilita a los
nuevos historiadores la percepción de un todo social
que se revela en los momentos de crisis. Jules
Michelet fue el primero en constatar las coyunturas
revolucionarias como reveladoras de la historia de
toda la sociedad francesa en movimiento. Dice
textualmente que, en la revolución de 1830, ¡vio a
Francia entera en las calles!
En Brasil, Luiz
Alberto Moniz Bandeira, mediante el observatorio de
la Historia Política, propicia, con una visión de la
totalidad en movimiento, la comprensión de un Brasil
que luchaba desesperadamente por el desarrollo en
los años 60. El Gobierno de João Goulart (Las
Luchas Sociales en Brasil, 1961-1964), más allá
de reconstruir la historia del golpe del 64, es
también una obra reveladora de los impasses del
desarrollismo brasileño. Del mismo modo, podemos
afirmar que el estudio de los procesos de ruptura
del orden en varios países, emprendidos por Moniz
Bandeira, ilustran esta buena historia política: La
caída de Allende, la revolución cubana, la caída del
muro de Berlín y la reunificación alemana. A todas
estas obras clásicas, se suma su mayor best-seller,
la Formación del Imperio Americano, de corte más
ambicioso, puesto que estudia la cristalización de
un sistema hegemónico mundial, centrado en los
Estados Unidos de América del Norte. Este fue el
gran logro metodológico, todo un mundo en
movimiento, el gran desafío para la dialéctica de
Moniz Bandeira.
Un acto de justicia
La Universidad
Federal de Bahía está en lo cierto al distinguir con
su más alto honor a un cientista ejemplar, que
produce un conocimiento avanzado de calidad
mundialmente reconocida, cuya influencia y
orientación provocará un salto cualitativo en la
enseñanza y en la investigación llevada a cabo en
esta institución. Sus ideas deberán difundirse a
través de la extensión universitaria, de manera de
dar mejores instrumentos a los ciudadanos brasileños
en la lucha por la consolidación de la democracia y
por la afirmación de la necesaria soberanía
brasileña.
Este gran cientista
aporta una sólida formación humanística y una rara
habilidad en el uso de las palabras, no sólo en su
obra de historiador, sino también en su obra
literaria. Este genio se revela desde los tiempos
juveniles del Central, hasta nuestros días, con la
publicación de su “Poética”. A la razón, su
principal herramienta de conocimiento del mundo, se
le suma la pasión, por la cual vive en este mundo.
Su pasión política es muy explícita en su poema
Che, escrito en 1967, aún bajo el impacto del
fusilamiento de Ernesto Guevara en Bolivia.
Guerrero andante
Sin armadura
Por entre montes
Por entre escarpas
Guerrero o monje
A ti resignas
En lucha y pueblo
En una sola patria
Bolivia y Congo
Guerrero andante
Noches dispersas
Rojo el campo
En tu escudo
En tus armas
Guerrero o monje
Otros te siguen
Por los caminos
Sangre y mañana
De tu martirio
Su pasión es lírica y
conyugal en el tierno poema “Una corona para
Margot”, su esposa:
Entre el castillo y
la nieve en la montaña,
Vi tu imagen de
mañana madura,
El azul vertiendo
sobre tu blancura,
La luz del sol que
los campos blancos baña
La cicatriz de los
tiempos allá perdura.
Y tu imagen entraña
el paisaje
Contrastando la
belleza muerta y extraña
Que el castillo
arruinado configura
Sobre ti resbalé y
así, después
El intenso amor, que
hasta el frío se yergue
Desvaneció el espacio
entre nosotros dos
Que mi cuerpo, que
sobre el tuyo se inclina
Viva entre tu vientre
para siempre, pues
Perdí mi corazón en
Heidelberg.
La Universidad
Federal de Bahía está feliz de poder contar en su
plantel de doctores honoris causa al gran
bahiano Luiz Alberto Moniz Bandeira.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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