Los ojos de Washington sobre el continente
Estados unidos y
el “Plan Mesoamérica”
Bernardo Quagliotti de Bellis

Todo comenzó con el “Plan Dignidad”

La instrumentación de planes intervencionistas por parte e Estados Unidos en países iberoamericanos, tiene claros intereses de carácter económico-financiero, que se confunden en un plan mayor denominado Plan Mesoamérica que cuenta con el soporte de organismos internacionales (Club Bilderberg)  que manejan intereses geopolíticos y militares controlados por Estados Unidos. David Rockefeller y Henry Kissinger son sus tutores.

 

El proyecto “Mesoamérica” se extiende por  un espacio geopolítico de muy alto nivel por  sus reservas alimentarias y energéticas  que incluye México, todos los países centroamericanos ,    República Dominicana, , Panamá y Haití.  

 

Estados Unidos “aterriza” en Colombia” plan paz ”Plan de Paz” que en 1999 estableció el ex-presidente Andrés Pastrana Arango con el apoyo del ex-presidente Bill Clinton -actualmente bautizado como “PLAN PATRIOTA” por el controvertido presidente Álvaro Uribe- es un capítulo  de  una constante histórica que se caracteriza por la violencia que en forma ininterrumpida se viene desatando en Colombia a partir  del    9 de abril de 1948 con el alevoso asesinato   del representante del Partido Liberal Julio Eliécer Gaitán,. 

 

La versión original del Plan Colombia tenía las características de un Plan Marshall para el gobierno de Bogotá, basado en el pueril argumento que “la coca es un problema social cuya solución debería incluir la resolución del conflicto armado”  por lo cual los países sudamericanos y los desarrollados deberían ayudar a combatir.

 

Para muchos analistas  de la situación colombiana, el citado Plan    esconde la ambición de Washington por el control, uso y gestión de los recursos sudamericanos; por la biodiversidad de la Amazonia; por las grandes reservorios  de agua; por las importantes  cuencas petrolíferas y gasíferas. Los planificados corredores diseñados por el IIRSA representan  su apoyo logístico.  No en vano Venezuela, como Brasil  vigilan  tanto sus territorios  como éste último su capa-presal atlántica tan rica en reservas petrolíferas.

 

El Plan “Puebla-Panamá” , el Plan  “Patriota” ( ex-Plan Colombia) al igual que el “Plan Mérida” mexicano, y el de “Las tres Fronteras”, con todo su despliegue aero-terrestre en Paraguay, además en  Surinam, Colombia (hasta ayer Ecuador), sumada  la vigilia de   la resurgida  “IV Flota”, son capítulos de otro Gran Juego de alcance continental  que si bien se presenta como un objetivo  para lograr la paz y luchar contra el narcotráfico, para un buen   observador esconde la ambiciosa  acción de Washington-Pentágono   quienes buscan  consolidar  la conquista económica de América del Sur.

 

Como resultado  de los motivos expuestos, la auténtica inteligencia estratégica colombiana ha sido reemplazada por una elite de asesores estadounidenses que se han ubicados  -con libertad de acción-  en las 7 bases militares que les otorgó el cuestionado presidente Uribe, desde donde planifican la guerra contra las fuerzas insurgentes, observando otros espacios fuera de los límites colombianos.

 

Mexico:  Plan Mérida

La “Inciativa Merida” recibió este nombre luego de la  una reunión sostenida por los presidentes Calderón de México y Bush (h)  de Estados Unidos en Mérida  -península de Yucatán- el 22 de octubre del 2007.  El mandatario azteca, que gobernaba  comprometido en “una guerra contra el narcotráfico”, solicitó la ayuda económica y militar  de Estados Unidos y luego de negociar los detalles,   la Casa Blanca  propuso al congreso estadounidense la aprobación de  una iniciativa denominada “Inciativa Merida”, por el  cual se otorgaría   al gobierno mexicano -en un comienzo-  1.400 millones de dólares  para invertir en tecnología, armas, equipo en la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.

 

La prensa oficial de Yucatán, Mérida, denunció tal ayuda de Washington pues  un somero análisisla señala como  un anticipo por la adquisición de un alto porcentaje de acciones de PEMEX (Petróleo mexicanos), aceptando a la vez que las fuerzas militares de Estados Unidos –conjuntamente con mexicanas- vigilaran y cuidaran el sur del país donde se ubican los grandes pozos petroleros.

 

El 30 de junio de 2008, firmado el convenio, la “INICIATIVA MÉRIDA”  se convirtió en ley”, ahora conocida “PLAN MÉXICO”    encarando un futuro militarizado sin que las fuerzas de seguridad estén capacitadas para resolver la alarmante violencia desatada por el crimen organizado. Y el flujo de drogas ilícitas sigue su curso. El plan   no convence, a pesar que el presidente Barack Obama lo ha hecho suyo igualmente.

 

Surgen razonables  interrogantes

Al igual que lo que sucede con el Plan Colombia ¿por qué se sigue militarizando un problema que no es militar? ¿Será cierto que  a la administración Obama poco le preocupa el narcotráfico? ¿Por qué no se atacan los mercados de consumo en Estados Unidos con planes –como por ejemplo- un “Plan California”? y, por  su relacionamiento ¿con un “Plan Paraísos Fiscales”  en las   Bahamas, Islas Caiman, en el Caribe o en Principado de Sealand en Dinamarca?  

 

Tanto el Plan Colombia -con el arriendo de sus siete bases estadounidenses   sin plazo  de finalización-  con la inversión  de  5.000 millones de dólares   no ha reducido la producción de hoja de coca ni ha logrado combatir la delincuencia. Los ideólogos estadounidenses, desde los Documentos Santa Fe, han venido diseñando varios planes para mantener su control en Mesoamérica.

Ana Esther Ceceña (Doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad de París-Sorbona y Coordinadora del  Observatorio Latinoamericano de Geopolítica) )  comenta que “el Plan Mérida es la complementación del Plan Puebla-Panamá y que éste ya se transformó en el Proyecto Mesoamérica incorporando a Colombia”.

 

IIRSA (Iniciativa para la Integración Regional en Sudamérica)  y Puebla-Panamá, son dos megaproyectos que se articulan entre sí procurando encarar no solo infraestructura de comunicación terrestre, sino también líneas de electricidad, energéticas, oleoductos, gasoductos y canales de información ¿Cuál es el verdadero  propósito?  ¿Combatir al narcotráfico?,  La cruel realidad indica  que ambos planes, conjuntamente con el Plan Triple Frontera, no están pensados como una óptima  herramienta para lograr la  apertura del  mercado regional. En claro  lenguaje el  verdadero  -y oculto propósito-  es la extracción por parte de Estados Unidos y sus lacayos iberoamericanos   de los variados  recursos para trasladarlos hacia otros mercados. Basta observar el complejo diseño de IIRSA; los conocidos “corredores bioceánicos”  se proyectan  desde el “hinterland” de Sudamérica hacia los puertos del Pacífico y del Atlántico. El poderoso Club Bilderberg juega su gran partida, junto con “La nueva Arca de Noé” en el Polo Norte.

 

¿Qué peligro encierra el Plan México (Mérida o Guadalajara)?. Es opinión generaliza en la sociedad azteca que el suministro de equipos y recursos a las fuerzas de seguridad mexicanas en el actual contexto político de corrupción e impunidad, tan sólo agravará los problemas, reduciendo notoriamente  el papel de la sociedad civil e inhibiendo la construcción de instituciones democráticas.

 

Los ojos sobre el continente

De acuerdo a la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras  -efectuada en el 2007 en la Universidad Católica de Quito-  95 % de las bases que existen en el mundo son de Estados Unidos. El resto pertenecen al Reino Unido, Francia, India y otras naciones . México, juntamente con Colombia, son los dos gobiernos de ultraderecha del continente iberoamericano, quienes  inspiraron  a George W. Bush  a desarrollar una política de “con nosotros o contra nosotros”, dirigida a los presidentes iberoamericanos que, en diversos grados, de inclinaban hacia el centro izquierda, lo que comenzaba a  significarle a Washington una amenaza a sus intereses estratégicos.

 

Thomas Donnelly  -del American Enterprice Institute-  denomina  al hemisferio occidental “la tercera frontera de Estados Unidos” y argumenta que la “hegemonía de nuestro país en el hemisferio es crucial para la seguridad nacional de Estados Unidos”.  Por su parte, Stephen Jonson-Secretario Auxiliar Adjunto del Hemisferio Occidental de la Secretaría de Defensa-  estableció recientemente “la conexión entre el Plan México y la puja de Washington por recobrar su influencia en un escenario geopolítico resbaladizo”.

 

A Estados Unidos le interesa extender la hegemonía imperial en todo el continente iberoamericano. Otro caso demostrativo es Panamá que como señala Marco A. Gandásegui (10/09/09), está profundamente militarizado, refiriéndose a la fuerte dependencia de las estructuras políticas panameñas de instancias de seguridad armadas extranjeras.”Las mal llamadas Fuerzas del Orden (Policía, Marítimo y Aéreo) fueron concebidas y creadas en 1990 por el Comando Sur de Estados Unidos”.

 

El cierre de la base de Manta (Ecuador) podría ser sustituida por otras en Perú   -Chiclayo y Quinua en Ayacucho- para lograr una situación más permisiva para el arribo y movilización de tropas; vigilancia sobre la riquísima zona gasífera de Bolivia y el noroeste amazónico. .    

 

La trágica realidad es que Iberoamérica toda, se enfrenta al hegemón que aun  continúa comandado por  Dick Cheney   con su empresa Halliburton, por Donald H. Rumsfeld, Director de los laboratorios  Golead y dueño de la patente Tamiflu, entre otras mega-empresas. Barck Obama es, tan solo, el presidente de una   esperanza de cambio que  viene desfalleciendo.        

 

Estados Unidos con el Plan Mesoamérica -de llegar a conjugarse -  y  peor aun,  extenderse por  el amplio espacio al sur del río Bravo, territorios ricos en centros acuíferos, yacimientos minerales y energéticos y rica  biodiversidad,  por  la incontrolada la codicia de Washington, mantiene en vilo a las democracias sudamericanas.

UNASUR tiene la palabra.

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