El PI por un escaño más;
al país que lo cure Lola
por Raúl Legnani

El Partido Independiente (PI) se autodefine como una fuerza política de "centro izquierda" con una "raíz socialdemócrata", según palabras de su candidato a la Presidencia de la República, el sociólogo Pablo Mieres.

 

Si se toman esas definiciones al pie de la letra, se supondría que el PI debería estar más cerca del FA que del PN, en tanto en los partidos tradicionales el concepto "izquierda" no aparece ni en el programa, ni en las propuestas, ni en los discursos de las fórmulas presidenciales.

 

Otra razón de una posible proximidad del PI con el FA estaría por el lado de que en la coalición de izquierda y progresista no hay sectores, ni dirigentes, ni integrantes de la fórmula presidencial que se autodefinan de derecha. Es que cualquier tipo de análisis politológico, se haga desde la óptica que se haga, lleva a concluir que la derecha está en los partidos tradicionales.

 

Particularmente en Europa, donde los países tienen una fuerte pluralidad de partidos, la derecha es claramente identificada por la ciudadanía y por el conjunto del sistema de partidos. Por eso en esas sociedades es común encontrar que corrientes socialdemócratas y socialistas, en algunos casos hasta los propios comunistas refundados o no, voten juntos cuando hay que recurrir a un balotaje. Lo mismo pasa con los partidos verdes, que jamás votan a las derechas. Ahora en Chile, antes de la primera vuelta, los comunistas ya anunciaron que en un balotaje votarán a Eduardo Frei, candidato de la Concertación (centro izquierda), que integran demócratacristianos, socialistas y radicales, entre otros.

 

El PI parece que sufre de cataratas y por eso no identifica con precisión a la derecha, como si los apellidos Lacalle y Bordaberry no hablaran por sí solos.

 

Pero si los apellidos no dijeran nada, bien podrían tener una evaluación de lo que fueron sus gobiernos en los últimos 50 años, cuando dejaron de tener un proyecto nacional.

 

En cambio el PI se enoja y sostiene que el 25 de octubre se elige el Parlamento y en la segunda vuelta el Presidente. Eso lo dijeron en 2004 y se quedaron esperando el balotaje, que nunca llegó porque el FA tuvo el 50% más uno y Vázquez fue electo Presidente de la República. La historia puede repetirse.

 

El 25 de octubre se elige al Presidente de la República y el Parlamento. Son dos elecciones a la vez, pero no se le puede mentir a la gente diciéndole que sólo se vota por la conformación del Parlamento, cuando la carta constitucional es absolutamente clara.

 

A pesar de que estamos ante un discurso poco transparente y manipulador del electorado, aceptémoslo como una picardía política para justificar que se puede votar a partidos que no van a competir por la Presidencia de la República.

 

Hay que preguntarse por qué el PI centra su campaña en criticar al gobierno del FA, el actual, y el que está por venir, mientras que sobre los partidos tradicionales dice nada y poco. Da la impresión de que no se los nombra porque si critican a blancos y colorados, su electorado potencial puede llegar a plantearse por qué no votar al Frente Amplio, que hizo un gobierno mejor que los anteriores. Pero tampoco se les nombra porque si se critica a las fórmulas de los partidos tradicionales, pueden perder electorado por la izquierda. Siempre la huida es por la izquierda.

 

Mieres ha dicho que el PI va a "presentarle a la ciudadanía y a los otros partidos, cuatro grandes asuntos centrales, como seguridad, educación, inserción internacional y macroeconomía". Una buena formulación genérica para acordar con todos o con ninguno.

 

Pero el aspirante a Presidente, un profesional respetado en la academia, aumenta la confusión: "El candidato que quiera el apoyo del PI tendrá que comprometerse a llevar adelante estas medidas. Pero obviamente los votantes del PI son libres y votarán lo que quieran".

 

La verdad es que luchar tanto y durante muchos años por un espacio en el sistema político del país, culmine con que sus principales líderes renuncian a ser dirigentes y no orienten explícitamente a sus electores, es un suicidio político o lo único que les importa es conseguir algún cargo más en el Parlamento y que al país lo cure Lola.

 

Es más transparente la actitud de la fórmula presidencial de Asamblea Popular, que dijo que en el caso de existir un balotaje anulará el voto. Tomaría una posición orgánica porque hay gente de sus bases que quiere votar al FA si hay segunda vuelta, aunque les venga gastritis.

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