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¡Atorrantes
eran los de antes!
por El
Perro Gil
elperrogil@gmail.com
A
medida que nos acercamos al 25 de octubre la
incontinencia verbal hace estragos en la campaña
electoral. Particularmente nos referiremos al líder
nacionalista porque en términos estadísticos, el
palmarés de horrores se lo lleva Qki por lejos; y
porque es innegable que cuando habla expresa su
verdadero pensamiento, el cual estamos muy lejos de
compartir, confirmándolo cada día que pasa con algún
exabrupto como el que referiremos en esta nota.
La última embarrada (aunque queda tiempo para muchas
más), tiene que ver con uno de los primeros actos de
gobierno que puso en marcha el Presidente Vázquez:
el PANES. Resulta que ahora se rasgan las vestiduras
diciendo que fue una forma de fomentar atorrantes.
Olvidan decir que había un millón de razones para
hacerlo. Al desdichado episodio de su mención de
baños para pobres a ser instalados en los
asentamientos, develando un claro síntoma de
desprecio por los más humildes, suma esta expresión
que está muy lejos de ser cierta.*
La Ministra Mtra. Marina Arismendi pidió al Congreso
de Intendentes que se expida acerca del cumplimiento
que han tenido los aludidos ya que son precisamente
las Intendencias las que reciben el mayor caudal de
trabajos realizados por los beneficiarios de las
asistencias dadas. Las Rutas de Salida son parte de
lo que critican los señores nacionalistas,
evidenciando un total y completo desconocimiento por
el trabajo que viene realizando el MIDES o lo que
sería mucho peor- una manifiesta intencionalidad
política que lejos de obtener rédito electoral,
genera repulsión y efecto contrario al buscado. Una
razón más que aleja al pueblo del pensamiento de esa
corriente de opinión que en su desesperación apela a
estos desbordes verbales que se marcarán
inevitablemente en las urnas próximamente.
Es que la derecha vernácula más recalcitrante está
blandiendo sus banderas y apela a este discurso
seguramente extrañando viejas épocas donde campeaba
el clientelismo y los ñoquis no eran precisamente
ese plato tan tradicional de los uruguayos de cada
29 de mes. En efecto, atorrantes eran los de antes a
estar por estos dichos, pues no hay más atorrante
que aquel que cobra un sueldo sin realizar ninguna
contraprestación. Y no estamos hablando de pocos
pesos sino de remuneraciones jugosas que solo
servían para pagar los favores a algún amigo. Así se
realizaron operaciones de alto costo con todo pago-
como pasó en el BHU; o los resonados casos de
quienes figuraban en planilla para cobrar un sueldo
en el Ministerio de Deportes, o en la Intendencia de
Canelones, por citar los casos más sonados durante
los gobiernos blanco y colorado respectivamente.
Ejemplos varios de una forma de actuación política
de quienes tienen el arrojo de ver estos planes de
inclusión social como mero asistencialismo sin
contraprestación alguna. Eso fue al inicio del
PANES, y fue una triste necesidad ante la emergencia
social de tener un país con un millón de pobres. Hoy
la realidad es otra muy distinta con el Plan de
Equidad; sin embargo se apela a recordar esas
acciones como asistencialismo puro olvidando
premeditadamente - su cuota de responsabilidad.
¿Ese millón de pobres surgió por generación
espontánea? ¿Acaso no gobernaba el país la coalición
blanqui - colorada? Tamaña hipocresía no escapará a
la demostración de su incidencia, llegado el momento
de emitir el voto, por parte de un pueblo que sabe
diferenciar la paja del trigo y ya no tiene miedo a
sentirse dueño de su futuro.
Exactamente los dichos de Lacalle fueron: Le damos
dinero a 80 mil atorrantes para que no hagan nada.
¡Cuánta temeridad encierra tamaña afirmación!
Podremos reconocer algún exceso infalible no hay
ningún sistema y la vieja viveza criolla no fue
ajena en el tema y hubo seguramente quien abusó del
mismo- pero de allí a afirmar que ochenta mil vivos
se hicieron de un ingreso por nada, hay un abismo.
Hubieron controles, y ellos arrojaron casos en que
se les quitó el Ingreso Ciudadano a quienes no
tenían las condiciones para recibirlo, e incluso
hubo quien lo devolvió pues tuvo la decencia para
aceptar que había cambiado su situación y no era
merecedor del mismo. Pero claro, estos ñoquis
modernos del gobierno del FA no encajan con los
consagrados de antes que se recibieron con honores a
la hora de percibir dineros públicos por nada.
Seguro ya olvidaron las gauchadas de aquel
legislador para quien ostentando mismo apellido que
el suscrito, tampoco era tan gil y hoy lo siguen
esperando (Adolfo Gil Ribeiro, aduanero prófugo en
uso de un pase en comisión merced la gauchada de
Ariel Lausarot, entonces Presidente del BHU).
Son muchos y muy gruesos los horrores que comete
quien aspira a ocupar el sillón de la Avda. Suárez
por el Partido Nacional. Seguramente añore tiempos
pasados donde los atorrantes de entonces se
perfumaban bien para disimular el tufo a joda que
emitían al cobrar por nada mientras el pueblo
merecía ajustes fiscales como compensación a su
esfuerzo. Asimismo añoran aquellos sueldos que
generosamente pagábamos todos nosotros, inocentes
contribuyentes que ignorábamos el destino de
nuestros dineros públicos. Sueldos que no se
condicen con un ingreso ciudadano por supuesto, no
solo por su monto sino fundamentalmente porque no
era digno de llamarse sueldo, el pago con la plata
de Juan Pueblo, por hacer nada.
La verdad aflora siempre, y ésta no será la
excepción. Hay una gestión que avala la continuidad
de los cambios, y hay un pueblo que no se considera
atorrante cuando sale a compensar una asistencia
barriendo calles, reparando veredas, o
confeccionando uniformes para empresas públicas que
supieron estar en la joda.
el perro le ladraba
al barrendero,
el hombre calentaba el agua para los ñoquis...
* Las fotos que acompañan esta nota corresponden a
trabajadores del MIDES, esos atorrantes que se
ganaron el respeto de los uruguayos.
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