Un imprescindible de la
CNT: Enrique Pastorino
por Daniel Mañana

El pasado 1º de octubre coincidiendo con el 43 aniversario de la Central Obrera, se presentó en la sede del PIT-CNT el libro del profesor Daniel Mañana, “Enrique Pastorino, estratega obrero, constructor de unidad”.

 

En el acto habló, entre otros, el profesor Rubén Yánez y el autor del libro. Lo que sigue son los tramos fundamentales de las palabras de Mañana.

 

Nunca entendí, en las presentaciones de libros el por qué debe hablar el autor. Por algo la editorial o los organizadores de los eventos invitan a alguien especialmente para que lo haga. En este caso, tenemos con nosotros al maestro, a mi profesor del IPA, al director teatral, al compañero y amigo, Ruben Yánez para la tarea de presentador.

 

El sabado pasado, escuchando la audición del SUNCA, un compañero se refería a este aniversario de la Convención Nacional de Trabajadores, la vieja y querida CNT, en términos que intentaré

repetir, pues me parecieron un resumen sumamente adecuado para esta conmemoración.

 

Estamos en el día del patrimonio nacional, decía, para enfatizar inmediatamente: “Y qué mayor patrimonio tenemos los trabajadores que nuestra central única el PIT CNT”. Y es verdad compañeros, el movimiento obrero  uruguayo se  pertrecho  de esta herramienta, hace más de 43 años  sorteando las más difíciles pruebas. El amarillismo, los krumiros los rompehuelgas fueron derrotados, las medidas de seguridad y los embates represivos de todo tipo de sucesivos gobiernos nunca pudieron meter cuña, ni fisuras esa unidad gestada en décadas.

 

Tampoco lo logró el régimen dictatorial cívico militar, con los cientos de presos, con los asesinatos, con la tortura y el exilio. Y este patrimonio nacional, no fue un mana que cayó del cielo.

 

No, fue obra intransigente e inclaudicable de cientos de uruguayos que desde las postrimerías del siglo XIX  reivindicaron los derechos de los trabajadores. Fueron decenas los sindicatos, mas grandes y mas pequeños, que fueron haciendo su experiencia.

 

 Los acontecimientos internacionales ayudaron  a ver más allá de nuestra pequeña territorialidad. La revolución rusa, la guerra de España, el combate al nazi fascismo, la solidaridad con los  agredidos del mundo fueron ampliando la mirada de nuestro pueblo.

 

La peripecia del terrismo en la república oriental, ese maridaje  de clase, entre el riverismo y el herrerismo, también marco a las  organizaciones populares.

 

En 1941, se  conforma la  Unión General de Trabajadores, la UGT, con más de 70 organizaciones en su seno. Participa en el acontecimiento, el secretario general del sindicato del cuero, Enrique Pastorino, un uruguayo, nacido en 1918, hijo de inmigrantes, cuyo padre Antonio era definido como labrador y su madre como ocupada en laborees según la partida de nacimiento.

 

Deserto de la  escuela primaria en cuarto año, para ayudar a sus padres en las tareas de la chacra. Ya adolescente, se traslado a Montevideo, donde se conchavo como peón en una fabrica de calzado. En poco tiempo se transformo en un buen oficial aparador, que es quien arma los zapatos.

 

En esa fábrica descubre la vida sindical, y política. Primero ingresó al sindicato y poco después, en 1941 se afilia al Partido Comunista.

 

Aquí es necesario hacer un alto, una aclaración se impone. Para nuestro trabajo fue imposible lograr la ayuda documental e informativa de su familia, pues el “Pelado” Pastorino gravemente enfermo hizo prometer  a sus íntimos:” después de mí, el silencio. No quiero ni participaciones fúnebres, ni velorio, ni homenajes.”

 

Y así fue. En enero de 1995, a los 77 años de edad, murió. En el cementerio, menos de una docena de personas le dieron el adiós.  A lo lejos, un par de funcionarios de inteligencia policial  tomaban nota del acontecimiento, para trasladarlo a su ficha.

 

Y conste de que hablamos de 1995, diez años después de recuperada la democracia. Aquel fumador empedernido e inagotable, retirado de la vida política y sindical mucho tiempo antes, continúo siendo objeto de vigilancia hasta el día de su entierro.

 

Y este oriental, que no tomaba mate y fumaba alevosamente, atravesó, con su acción y pensamiento la riquísima historia del movimiento obrero y popular uruguayo.

 

Y fuera de fronteras se destaco en los afanes por la unidad internacional, siendo de los principales animadores del Congreso permanente de unidad sindical de América Latina (la CPUSTAL)  en los tempranos años 60. Más tarde fue electo .primero vicepresidente, luego, en 1969 presidente y mas tarde en 1978,secretario general, el cargo mas alto en la federación sindical mundial, la FSM, que contaba por entonces con mas de 190 millones de afiliados.

 

Vivió en Praga, Checoslovaquia, luego de salir del país la noche antes del golpe de Estado de junio de 1973, en cumplimiento de  una resolución del Partido Comunista del Uruguay, que ante la inminencia de la dictadura, consideró que el aporte de Pastorino era más importante en el exterior que en nuestro país.

 

Vivía en Praga donde se radicaban las oficinas centrales de la

Federación Sindical Mundial. Por su cargo de  presidente de la FSM, tenia un auto con chofer que lo trasladaba de su departamento al boreau. Ello ocurrió durante pocos días, pues Pastorino descubrió un tranvía que iba directo de su morada al trabajo. Más de un burócrata internacional nunca entendió aquella sencillez de Pastorino.

 

Fue un constructor de unidad, como lo definimos en el titulo de nuestro trabajo. Solo señalaré dos instancias trascendentales en ese camino pro central única.

 

En el año 56, en el 3er.congreso de la UGT, con Enrique Pastorino como su figura principal, se anuncia la disposición de la organización a la autodisolución si con ello se contribuía al logro de la central única. Tres años más tarde, se concreta la disolución de la UGT en el 4to.congreso. Fueron discusiones muy largas y duras con los compañeros, y sobretodo con sus camaradas de la U G T, hasta con llanto de algunos de sus principales dirigentes.

 

En ese mismo año 59, el compañero Pastorino, diputado nacional por el Partido Comunista, en su tercer periodo consecutivo como representante, renuncia a su banca. En la nota dirigida al presidente del cuerpo, Alejandro Zorrilla de San Martín, decía: ”De acuerdo con la resolución adoptada por el Comité Central del Partido Comunista presento a este cuerpo mi renuncia como diputado por Montevideo, en virtud de las nuevas obligaciones contraídas en las organizaciones sindicales en que milito.”

 

En esa época, había dirigentes sindicales que negaban la posibilidad de que un dirigente sindical pudiera ser simultáneamente un dirigente político. A ello, Pastorino solía responder:” Si a la política se le cierran las puertas, igualmente entra por las ventanas.”

 

José Pepe D’ Elia juzgó la renuncia de Pastorino a la banca  como “una decisión importante y reconocida por todos”. Esta decisión importante, y corregimos al Pepe D’ Elia, no fue reconocida favorablemente por todos.

 

Pastorino tenía un sobrino  escolar, en el departamento de Durazno.  Este botija, hijo de un trabajador sencillo, compartía el aula vareliana, con el hijo del doctor, el hijo del comisario, de la maestra, y el era simplemente el hijo de un trabajador sin ningún mérito de destaque. Lo sentía en la piel.

 

A esa edad, 11 años, son cosas que se sienten. Este infante un día se enteró de la existencia de un tío, que era, nada más y nada menos, que diputado nacional.  Con esa noticia, su autoestima se elevo, y gigantesco fue su entusiasmo cuando la madre le comunico que viajarían a Montevideo en el comienzo de las vacaciones y, él, inmediatamente, concluyó: voy a conocer a mi tío diputado.

 

 Efectivamente así ocurrió. En una merienda familiar recibió un beso cariñoso y parlamentario, en su cachete y se sintió en la gloria. Le duró poco. Escuchó algo de” renuncié”,”no aguantaba mas”, ”no era lo mío”. El niño  no entendía de que se trataba. O no quería entender. Finalmente abordó a su tío Enrique para preguntar inocentemente: “es muy grande el palacio donde usted trabaja, tío”.

“No m’ hijo, no trabajo mas allí. Ahora tengo una piecita pequeña en el sindicato del transporte”. La desilusión de aquel infante fue total.

 

Hace poco más de un año entrevisté a este sobrino y aun ponía cierta mueca de tristeza, el hombre, el camarada y compañero Hugo Couto, preso durante la dictadura, presidente de la Liga Uruguaya de Basketball, y recientemente desaparecido.

 

En el libro que hoy presentamos podrán encontrar  la ficha   de Enrique Pastorino   elaborada por la Dirección de Investigaciones e Inteligencia de la Policía de Montevideo, caratulada como: Asunto, Comunismo.

 

Solo voy a resaltar un aspecto. En los años de la denominada Suiza de América, los 40 y 50, al dirigente sindical de la  UGT y diputado del  Partido Comunista uruguayo se le espió permanentemente.

 

Se detalla donde y cuando fue su despedida de soltero, en cuanto dinero compró una camioneta marca Vauxall matriculada con tal número, o un pasaje de avión en “ X “ cantidad de pesos y vigente por “ x “ cantidad de días. Referido a esto, Hugo Cores nos señalaba: ”Uruguay, la Suiza de América, ¡las pelotas!, las clases dominantes, te metían la pesada en todas las circunstancias, desde los milicos hasta los rompehuelgas armados.

 

La construcción de las organizaciones de clase, fueron concretadas en base al sacrificio y la entrega de generaciones”. A partir de ese año 59  se acelera el proceso unitario.

 

Primero funciona el Congreso de Unificación Sindical, más tarde, en 1961, nace la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU),que dos años después, en su primer congreso, representará a más de

400.000 trabajadores. En 1964, se constituye como organismo  deliberante y de coordinación la Convención Nacional de Trabajadores. Un año mas tarde, en agosto del 65, se realiza el Congreso del Pueblo, que al decir de Pastorino, “es la obra mas acabada y profunda que se ha realizado en este país.”

 

Y todo este construido bajo medidas prontas de seguridad, militarizaciones y represión. Se sucedían las movilizaciones obreras y estudiantiles, multitudinarias.

 

En 1966, la CTU resuelve su autodisolución, pues, nuevamente con palabras de Enrique Pastorino,”la exigencia de la unidad orgánica sindical en un escalón superior esta determinada por las exigencias y el ahondamiento  de la lucha de clases.”

 

 Meses después, un 1º de octubre como hoy, se constituyó la CNT: es la clase obrera  en el centro de escena nacional un programa, es una táctica de lucha. Tal fue la definición de Pastorino. 

 

En los últimos años, politólogos, sociólogos y algunos todólogos, nos  han inundado con artículos, folletos y libros, más preocupados muchas veces  por el calibre de una bala, que del análisis en profundidad de los fenómenos sociales.  Las masas, las multitudes que hacen la historia no se iluminan por  disposición divina. Hacen la historia por la conciencia adquirida en mil combates, por el pan, por los derechos y las libertades. Codo con codo con sus iguales.

 

Esto explica el por qué de la continuidad de la CNT en el PIT CNT.

Por ese patrimonio nacional, intangible, pero actor al fin, que logro sobrevivir a la prueba del fascismo. Por la experiencia en el combate de las multitudes, que de generación en generación se transmite eso, llamado conciencia de clase.

 

Y termino, compañeros, el papel de las personalidades juega en el devenir histórico. Pastorino, a  quien no le gustaba escribir y mucho menos hablar en público, fue junto a una muy importante camada de uruguayos, entre los que se destacan el Pepe D`Elia Wladimir Turianski, Gerardo Cuesta, Leon Duarte, Luís Iguini, Antonio Iglesias, Héctor Rodríguez, Juan Ángel Toledo, Hugo Cores y muchos mas, fueron capaces   de ver estratégicamente el papel de las masas en la construcción de una patria mejor.

 

Y es unánime el reconocimiento al rol destacadísimo jugado por el hombre a quien hoy homenajeamos, el compañero Enrique Pastorino.

 

Agovian, un patriota armenio, nos dice, y parece escrito a propósito para esta oportunidad:  “En un bosque se puede encontrar un roble gigante. Pero su grandeza no depende de si mismo, sino del terreno adecuado en el cual creció, pues si hubiese crecido  en un suelo rocoso, seria débil y enfermizo.”

 

Una frase de José Pepe D’ Elía que resume  con contundencia el papel del querido “Pelado” Pastorino al decir: ”porque tenemos  hombres de esta dimensión, el movimiento obrero uruguayo ha llegado hasta donde ha llegado, sorteando las mas duras dificultades”.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital