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Matiz de banco robado
–con blanco y colorado
por Félix
Duarte
• En el último medio
siglo quebraron casi una veintena de bancos
importantes. Fue desde mitad de los años’50 y en
especial entre los años 1965 – 2004.
• Vaciados con
maniobras dolosos por directivos. Cientos de miles
de depositantes y toda la sociedad, robados por
esos delincuentes impunes.
• Cientos de
millones de dólares en cada caso puso el Estado,
socializando las perdidas...”Deben seguir
funcionando para poder venderlos después” decían.
• Nunca, aunque cada
unos dos años había otro ejemplo, el Estado, el
Banco Central, etc. actuaron buscando regular,
instalar controles, para poner coto a esa imparable
saga de robos. No faltaban los casos para extraer
“enseñanzas”
• Siempre, en todo
ese tiempo, los Gobiernos fueron ejercidos por
referentes de los Partidos Políticos Blancos y
Colorados. Varios referentes de aquellos días están
en la campaña electoral hoy.
Principal argumento, con las
razones para volver al poder es...”Porque hemos sigo
gobierno y tenemos la experiencia para volver a
serlo.”¿Volveremos a tener un fraude bancario cada
dos años?
En notas anteriores, viajando
por el medio siglo pasado, nos detuvimos en alguna
de esas más de una veintena de quiebras de bancos
importantes. No seguimos con los detalles, en las
muchas estafas, que restaban explicar aquí. La forma
del robo era muy parecida. Serían, es cierto,
distintos nombres. Eran semejantes los culpables y
la impunidad que los amparaba. Eran similares los
cientos de miles de los estafados, a mansalva, sin
culpas... ni anestesia. Desde la mitad de la década
de los ’50, hasta el 2004 ahí estaba –como las
Puertas de Alcalá– el Estado como un espectador.
Los gobiernos eran Blancos,
Colorados o coaliciones. ¿Un Gobierno no debería
controlar a la banca, legislar ordenando el sistema
financiero? Nunca –en ese tiempo– legislaron. El
Poder político y económico, en sus varias ramas
–comercial, industrial, agropecuario, financiero,
etc. antes y ahora han estado estrechamente ligados
y la banca siempre fue un principal tentáculo
ejecutor. Al comienzo de ese tiempo del medio siglo,
en Uruguay operaban casi 70 bancos, la mitad de
capitales nacionales y la otra mitad extranjeros
(dependencias de Bancos del exterior).
Los contextos en que se
desenvuelve cualquier actividad comercial son
cambiantes. Es obvio que la actividad bancaria lo
es. En las últimas décadas las necesidades de dar
otra forma, de andar por otros caminos, de atender
diferentes requerimientos de los servicios
tradicionales, en la actividad financiera, actuó
casi como un tsunami, por cambios profundos. En
progresión geométrica irrumpe la tecnología,
progresa el modus operandi de marginar sectores; los
bancos se desprenden del negocio de menudeo.
Tercerizaciones, empresas colaterales, etc. nutren
un sector paralelo.
Actualmente existen indicios
ciertos de que está consolidado un sector que por
fuera de los bancos, mueve tanto o mas dinero que
los propios bancos, los que, como es obvio, no son
ajenos a esta realidad. Redes de pagos, Empresas
financieras que cubren los créditos al consumo,
cooperativas de ahorro y crédito, etc. Un trabajo de
aquel gran dirigente bancario, Juan José Ramos
“Juanjo” comprobó años atrás que en el centro de
esta capital existían 305 empresas de este mercado
paralelo. Casi nada de esto controlado por el Banco
Central.
Los últimos elementos son de
una época actual. El tiempo en que ocurrieron las
estafas que marcaron el pasado medio siglo, empezó
con paso firme por 1965. Época que bien podía
tomarse como una antesala a la realidad de hoy, con
la mitad del sistema financiero por fuera del Banco
Central. Y lo interesante. Aquella veintena de
quiebras con fraude y robo de importantes bancos,
tuvieron algo común: estafa a centenares de miles de
modestos ahorristas, en beneficio del grupo
económico que dirigía el Banco. El círculo cierra
con la pasividad de los Gobiernos de turno.
La veintena de quiebras se
llevaron a cabo con total efectividad, variando algo
forma de actuar, en general el banco se vaciaba a
través de los directivos para cuentas de testaferros
o en últimas quiebras a paraísos fiscales como Islas
Caymán (caso Peirano). Al inicio de la nota,
procuramos ubicar el tema, sintetizando expresiones
con los elementos centrales. Esos cinco acápites
concentran razones y realidades de este. Lo de hoy
es la elección nacional que se lleva a cabo a fines
de la semana próxima. También lo de hoy es afinar la
mira para instalar un nuevo gobierno.
En el tema de los bancos, que
ha sido lo nuestro en estos materiales, hay algún
candidato que pide nuestro voto porque es
fundamental su experiencia que lo hace el político
capaz para ser el presidente próximo. Tiene todo su
derecho en decirlo. Y nosotros también tenemos el
derecho para razonar en voz alta, si la experiencia
que invoca es la que originó los hechos
referenciados en el sistema financiero en aquellos
años, aunque en especial, en su caso, deberíamos
ubicarnos con el Banco Pan de Azúcar, que no vale
aclarar porque en otras notas se trato a fondo.
Se trato a fondo, repetimos, el
Banco Pan de Azúcar y la verdad que el olor no es
del mejor aroma. ¿Esta ahí demostrada la
experiencia? ¿Esta la experiencia patente en lo
demás que paso en ese medio siglo? El caso cierto es
que en todo ese tiempo gobernaron políticos de los
Partidos Blanco y Colorado. Y punto por aquí. Lo que
resta es lo que vamos a hacer el domingo de la
semana próxima. Dejemos a esa experiencia en el
rincón. La cosa viene por hacer cosquillas a la
memoria. Para eso es bueno el Ginkgo Biloba. Y
gotitas de OFTOL para ver años de este Gobierno.
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