Ley de Medios:
ganan los Kirchner

La crónica de la publicación La Política Online sobre este hecho ampliamente debatido en Argentina indica que “el oficialismo superó largamente los 40 votos en el Senado y logró la sanción de la ley de medios. Además se impuso en la votación en particular y la norma se aprobó sin cambios y apneas se reglamente y promulgue entrará en vigencia, incluso el polémico artículo 161 que obliga a los grandes multimedios a realizar desinversiones. 

 

 El Senado (argentino)  aprobó y convirtió en ley el proyecto oficial sobre Servicios de Comunición Audiovisual, con una amplia mayoría de 44 legisladores contra 24 de la oposición. Se trata de un resonante triunfo político de Néstor Kirchner que libró esta batalla no sólo contra la oposición sino también contra los grupos de medios más poderosos del país, liderados por Clarín y el multimedios UNO de Daniel Vila y José Luis Manzano.

 

La Política Online había anticipado el jueves que Kirchner ya superaba los 38 votos y presionaba a sus operadores para alcanzar la cifra mágina de 43 senadores: finalmente aún esa cota fue excedida y se dio el gusto de contar con 44 votos positivos, sacándole una distancia de 20 sufragios a la oposición que apenas pudo sumar 24 voluntades.

 

Incluso, el oficialismo logró el objetivo de máxima de la Casa Rosada, esto es que la norma se sancionara sin cambios en particular, de manera que no deberá regresar a Diputados, y luego de su promulgación y reglamentación entrará en vigencia.

 

La votación

Junto al bloque del Frente para la Victoria votaron en general a favor de la propuesta gubernamental los oficialistas que firmaron en disidencia el dictamen mayoritario -el jujeño Guillermo Jenefes, el chubutense Marcelo Guinle y su comprovinciana Silvia Giusti-, la radical correntina María Dora Sánchez y el bussista Carlos Salazar, que anunciaron un cambio de posición en los últimos días.

 

Para consolidar su mayoría el oficialismo también se benefició de la ausencia de Roberto Urquía (PJ) y Norberto Massoni (UCR), de licencia por enfermedad; y confirmando las versiones de un acuerdo (que en su momento exploró el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández) incluso Carlos Menem, del PJ disidente, se fue del Congreso a la hora de votar; y el santiagueño Emilio Rached -protagonista de la 125- esta vez fue funcional al gobierno y llegó tarde al momento de votar.

 

Como era previsible rechazaron la iniciativa los radicales y los peronistas disidentes liderados por Juan Carlos Romero y Carlos Reutemann, así como los senadores de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro y Samuel Cabanchik, este último recientemente alejado de esa fuerza.

 

El extenso debate que duró más de 20 horas, fue seguido desde la Plaza de los dos Congresos por Militantes kirchneristas quienes pudieron ver la sesión en pantallas gigantes colocadas frente al Parlamento. Cuando se aprobó la ley, estallaron en festejos. Desde el palco los arengaba un heterogéneo conglomerado, que iban desde el titular de la CTA Hugo Yasky y el docente Roberto Baradel, hasta los piqueteros Luis Delía y Emilio Pérsico.

 

El neurálgico articulo 161 -que establece un plazo máximo de un año para que los medios de comunicación se adecuen a las nuevas exigencias de la ley y los obliga a desprenderse de emisoras que deberán ser vendidas de urgencia- tuvo el apoyo de 38 oficialistas y la resistencia de 28 opositores, más la abstención de la radical correntina María Dora Sánchez, y el sorpresivo retiro unos minutos antes de los senadores radicales de Catamarca, quienes no explicaron las razones de su abandono del recinto cuando faltaban apenas minutos para la votación.

 

Se trataba del "corazón de la ley" para Kirchner que de esta manera ahora cuenta con una herramienta legal para intentar "desarmar" a los principales grupos, sobre todo a Clarín, antes de la campaña presidencial del 2011.

 

El ex presidente está convencido que perdió la pasada elección por culpa de los grandes medios y quiere abordar su reelección con estos grupos más acotados. Por eso, nunca aceptó alargar esta cláusula de desinversión a 3 años, ya que esto ubicada el proceso luego del 2011.

 

De cualquier manera, ahora la pelea de Kirchner con los grandes medios se trasladará a la Justicia, ya que estas cadenas anticiparon que presentarán recursos de amparo contra la cláusula de desinversión y la norma en general, a la que atribuyen inconstitucionalidad por atacar el derecho de propiedad y la libertad de expresión.

 

Como sea, en otros dos artículos, el oficialismo vio reducido su número a 40 y la oposición subió a 29: fue en los que llevan los números 14, que describe los integrantes de la Autoridad de Aplicación de la ley; y el 32, con los mismos votos, que permitirá al Poder Ejecutivo entregar las licencias en ciudades de 500 mil personas, mientras la autoridad de aplicación, lo hará sobre poblaciones que no alcancen ese medio millón de personas.

 

Los discursos

El último orador antes de la votación en general, el oficialista Miguel Angel Pichetto, quien aseguró que "hace poco Francia votó sobre la reforma de la Constitución y se definió por un voto y no ocurrió nada" y puso como ejemplo la noche en la que cayó la denominada resolución 125, en una sesión en la que desempató Cobos, quien esta noche también presidía la sesión: "Hace poco vivimos una noche trascendente, en la cual su voto desempató", rememoró.

 

Por su parte el jefe del bloque radical, Ernesto Sanz, afirmó que el gobierno de Cristina Kirchner construyó una "matriz autoritaria", enfatizó que "no se puede vivir en un país sometido al berrinche de una persona", y vaticinó que la norma de Medios que impulsa el oficialismo "va a ser inaplicable" y denunció que "el gobierno ha utilizado en todos estos años desvergonzadamente el dinero público para premiar a amigos que hablaban bien del gobierno y castigar a los que eran críticos de su gestión".

 

El socialista santafesino Rubén Giustiniani afirmó que iba "a acompañar en general la sanción" de la ley de medios, porque "siempre será mejor una ley de la democracia que una de la dictadura militar" y sentenció que "el Partido Socialista es y será oposición a este gobierno", aunque eso "no significa votar todo en contra”.

 

Argentina, Graiver y Papel Prensa: una historia abierta

Fue un anticipo de La Política Online. La pelea del ex presidente con el principal diario, se trasladará luego de la sanción de la ley de medios a la papelera que el Estado comparte con Clarín y La Nación. Guillermo Moreno ya entró en operaciones.

 

El secretario de Comercio Guillermo Moreno confirmó que el Gobierno baraja quitarle el control de la papelera -Papel Prensa-  a Clarín y La Nación. El objetivo es cuestionar la legalidad con que ambas empresas periodísticas compraron las acciones de la sociedad. La Nación, Clarín y La Razón ingresan en Papel Prensa SA en 1976 luego que la dictadura de Jorge Rafael Videla le arrebatara a la familia  Graiver sus acciones de la empresa.

 

Así lo contó el empresario Osvaldo Papaleo en una de las audiencias  públicas que se llevó a cabo en Diputados y hoy el diario Clarín lo confirma en una nota.

 

“Yo vi a los tres grandes diarios de este país saquear una empresa de un grupo familiar que estaban todos presos, juzgados por un tribunal de guerra y condenados. Un tribunal que le sacó declaraciones bajo tortura”, dijo Papapleo hace unas semanas en la Cámara Baja.

 

La empresa “se origina en 1968 como un proyecto privado con

participación estatal, y se adjudicó en 1972 a Editorial Abril. Estaba

previsto que el Estado participara financieramente y que luego se fuera, algo que nunca hizo. En 1973, el ministro de Economía José Ber Gelbard buscó cambiar el socio privado y allí entró David Graiver - que desembolsó U$S 4 millones- en reemplazo de Abril”, explicó el diario.

 

“Luego del golpe de 1976, Graiver muere en un accidente de aviación en México, nunca esclarecido. Su viuda y sucesora, Lidia Papaleo, comienza entonces el proceso de venta de sus bienes. Y entre septiembre y octubre, negocia con Fapel (sociedad de La Nación, Clarín y La Razón) la venta de su parte (63,9%) en Papel Prensa. En noviembre se efectiviza la operación en U$S 8,3 millones. Recién en marzo de 1977, varios meses después, aparecen las primeras denuncias sobre vínculos de Graiver con Montoneros”, argumentó Clarín.

 

Pero Papaleo contradijo esa versión hace una semana en una entrevista publicada en el diario Miradas al Sur. “En marzo de 1977 fueron detenidos casi la totalidad de los miembros de la familia Graiver. El padre, la madre y la esposa de David Graiver, que había fallecido el 7 de agosto de 1976 en un accidente aéreo en México. Entre agosto del ’76 y marzo del ’77, cuando la familia estaba liquidando sus activos, recibió una oferta por parte de Clarín, La Razón y La Nación para comprar Papel Prensa. De hecho, la tarde del día en que detienen a la mayoría de la familia, mi hermana, Lidia Papaleo de Graiver, asistió junto a Isidoro Graiver a una reunión con representantes legales y algunos miembros de los directorios de estas empresas para ver si se podía firmar una carta de intención para comprar la empresa. Esa noche son detenidos”, contó.

 

Y luego precisó cómo se desarrolló el proceso para cederle a los tres

diarios las acciones de la familia Gravier. “Empezamos a intentar que la familia Graiver fuera juzgada por la Justicia Civil y no por la Justicia Militar. Luego los Graiver fueron incluidos en lo que se llamó el acta institucional. Esto significaba que uno perdía los derechos civiles y económicos. Esto significa que todos los bienes de la familia pasaban a estar en manos de la Comisión Nacional para la Recuperación Patrimonial (Conarepa)”.

 

“Por lo tanto, el 75% de Papel Prensa pasa a estar en manos del Estado. A fines del ’78 se convoca a una asamblea para tratar el tema accionario de la empresa. En ese momento me reúno con el abogado de Clarín, Bernardo Sofovich, quien me advierte que se va a realizar una multiplicación de las acciones y la posterior cesión a Clarín, La Nación y La Razón. Con la multiplicación, las empresas se aseguraban la posición dominante por más que la familia Graiver recuperara sus acciones. De esa asamblea no pudimos participar, nos fue prohibido”, concluyó.

 

En aquellos años los nuevos dueños pagaron U$S 8 millones de dólares por una empresa valuada en U$S 250 millones, según una investigación realizada a partir de 1986 por la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas. Monto confirmado hoy por el propio diario Clarín.

 

Según Clarín, la familia Graiver “percibió la primera cuota (U$S

730.400) y luego el régimen de facto le incautó los bienes. Los

compradores siguieron pagando las cuotas restantes en los tribunales judiciales hasta saldarla”. Hoy Papel Prensa es una empresa que cotiza en Bolsa, de la que son accionistas el Estado nacional con una participación del 27,46%, el Grupo Clarín, con 49% de las acciones y La Nación, con 22,49%.

 

Fuente: La Política Online

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