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La prueba crucial
para Lula
por
Leonardo Boff
El
enfrentamiento de pruebas cruciales define el
destino del país y refuerza su identidad básica. La
actual crisis política y moral representa una prueba
crucial para el futuro de Brasil. Pero significa
también una prueba crucial para el gobierno del
presidente Lula.
En muchos lugares de
su vasta obra, pero principalmente en su libro
“Brasil: la construcción interrumpida” (1993), decía
el maestro Celso Furtado: “Somos un pueblo de
extraordinaria polivalencia cultural. Pero nos falta
la experiencia de pruebas cruciales, como las que
conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a
ser amenazada” (p.35). El enfrentamiento de pruebas
cruciales define el destino del país y refuerza su
identidad básica. Estimo que la actual crisis
política y moral representa una prueba crucial para
el gobierno del presidente Lula. Quien lo muestra
con rara agudeza es Juarez Guimarães, profesor de
ciencia política de la Universidad Federal de Minas
Gerais y miembro de la Fundación Perseu Abramo en su
libro “Esperanza equilibrista: el gobierno Lula en
el contexto de la historia política brasileña y con
datos del pensamiento político, sociológico y
cultural que aquí no corresponde definir, muestra
los desafíos que enfrenta y qué estrategia utiliza
para equipararlos. Para hacer justicia al gobierno
utiliza una categoría interpretativa fecunda, la de
la transición de paradigma.
¿La transición es de
donde y hacia dónde? De un Estado neoliberal,
privatizador, inserto como socio menor en el
proyecto-mundo hacia un Estado republicano que ubica
lo social como el objetivo central, incentiva los
micro-créditos para consumidores y pequeños
inversores y especialmente organiza programas como
Hambre Cero y Bolsa Familia, junto con otras
iniciativas sociales que los acompañan.
Este proyecto
enfrenta dos problemas estructurales que dificultan
la transición: una democracia de clientela y una
economía con parca sustentabilidad con altísimas
tasas de interés. Considerando este marco complejo y
hasta dramático, ¿cómo proceder a una transición que
tenga éxito? Se debe atender a la naturaleza de toda
transición. Esta posee un lado de continuidad y un
lado de novedad.
El Gobierno Lula optó
por esta estrategia: la continuidad será el
mantenimiento del proyecto macroeconómico con las
contradicciones neoliberales que encierra y ganar
así la confianza del sistema financiero nacional e
internacional y garantizar la estabilidad económica.
La novedad es la introducción de políticas sociales
sustantivas como la Bolsa Familia, los incentivos a
la pequeña y mediana empresa, a la agricultura
familiar y otros proyectos en esta línea. Pero
ocurre que la deuda pública heredada es de tal
magnitud que exige un superávit primario orillando
el 5%. Este hecho obliga a una drástica restricción
de los gastos del Estado, de lo contrario la deuda
no parará de crecer.
Aquí se da el
impasse: el proyecto económico no es adecuado al
proyecto social. Es tan voraz que torna inviable la
transición hacia lo social. Produce apenas una
“transición bloqueada”. Las bases populares sienten
la discontinuidad y se decepcionan con la falta de
cambios. Por eso piden el cambio de la
macroeconomía. Tal vez la crisis política actual
obligue a Lula a acercarse cada vez más a los
movimientos sociales. Para congraciarse con ellos
contra un eventual impeachment, necesita aliviar el
carácter neoliberal de la economía y buscar una
transición económica que sea el soporte para una
política social que atienda los reclamos de cambio
de los movimientos y al mismo tiempo, le permita
mantenerse en el poder.
Traducido para LA
ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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