Gobierno: de la Emergencia
a la Equidad Social
Informe

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En marzo del año 2005 se produjo en Uruguay un cambio político sustantivo, al inicio del primer gobierno de izquierda, a cargo del Presidente Dr. Tabaré Vázquez, que entre múltiples tareas políticas se propuso invertir, mejorar y ampliar la provisión pública social, en pos de disminuir la pobreza, controlar y hasta revertir los niveles de desigualdad social y mejorar las condiciones de vida de la población uruguaya.

 

En este marco de opciones políticas sociales se impulsaron una serie de reformas y nuevos programas con variados objetivos. Dinamizar el funcionamiento de sectores de políticas “deprimidas” –por ejemplo en el campo de la salud-, a replantear la regulación del mercado laboral en pos de mejorar los incrementos salariales y las condiciones de trabajo. Favorecer el aumento en la inversión educativa y promover nuevas iniciativas para el rendimiento estudiantil, en particular de los grupos de jóvenes vulnerables.

 

Diseñar un conjunto de programas dirigidos a construir una malla moderna de asistencia articulada con el resto de las prestaciones

del sistema de bienestar, con capacidad de reordenar y potenciar la multiplicidad de propuestas aisladas, localizadas dispersamente en distintos organismos públicos de la Administración Central.

 

En la búsqueda de mejorar las intervenciones públicas y reordenar los programas e Institutos sociales especializados, la creación de una nueva Secretaria de Estado, el Ministerio de Desarrollo Social –MIDES-, jugó un rol estratégico para el cumplimiento de estos nuevos parámetros de protección y en la articulación de las líneas públicas de acción a través del Consejo Nacional de Políticas Sociales.

 

Cabe agregar, en este rumbo de cambios de las opciones de políticas públicas, la Reforma Tributaria, que si bien no es posible de calificarla como una medida de carácter estrictamente social, ha tenido impactos positivos en relación a la distribución de bienestar.

 

El presente Informe es el resultado de una elaboración interinstitucional en la que todos los organismos que integran el Consejo Nacional dan cuenta de las actuaciones realizadas por

el Gobierno en el campo social en función de los compromisos contraídos con la ciudadanía y tomando en cuenta - en el actual esquema - que el Plan de Equidad expresa en términos de programas sociales, proyectos y leyes, los principales logros a la fecha.

 

Su objetivo político y operativo consiste en realizar una breve síntesis de las políticas públicas aplicadas en el área social a partir de 2005 y mostrar algunos de sus resultados en diversos campos de actuación, es decir, en las condiciones de vida de la población, en la reconfiguración del sistema de bienestar y protección, así como en los ajustes e innovaciones político-institucionales de las prestaciones

públicas

 

De la Emergencia a la Equidad

Pensar y actuar a favor del desarrollo social también supuso reorientar las políticas sociales para que asumieran progresivamente un carácter universal y así considerar la focalización de algunas prestaciones como subsidiarias y necesarias de la matriz de protección en su conjunto en la medida que grupos de ciudadanos necesitan de apoyaturas públicas específicas.

 

Más allá de la creación de un nuevo Ministerio en el área social, también este gobierno introdujo importantes modificaciones en la gestión de las políticas sociales, recurriendo e instalando ámbitos de participación de la ciudadanía, fortaleciendo la democracia, aportando al diseño e implementación de las políticas públicas.

 

No cabe duda que aún queda mucho por hacer, pero también es imprescindible reconocer que se hizo un serio esfuerzo en el campo social a favor de los trabajadores, de las mujeres, de los niños, de jubilados y pensionistas y en particular de aquellos sectores sociales en situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad socioeconómica. A la ciudadanía toda, esta es nuestra rendición de cuentas a casi cinco años de haber asumido la gestión del gobierno nacional.

 

Punto de partida

Al asumir el actual gobierno, en lo que hace a los programas de inclusión social, el escenario era de alta fragmentación y con múltiples vacíos. En el primer caso, esto implicaba la baja o nula coordinación entre actores del Estado y la sociedad civil vinculados a las mismas temáticas.

 

El segundo aspecto hace referencia a la existencia de situaciones de desintegración y vulnerabilidad social que no encontraban respuestas en el entramado institucional existente.

 

2. Nuevo enfoque y principales líneas de acción

El gobierno asume en el 2005, la responsabilidad de introducir profundas transformaciones sociales, proyectadas en sus bases programáticas. Se crean un número importante de dispositivos

de inclusión e integración social que apuntan fundamentalmente a fortalecer procesos que garanticen una progresiva superación de las desigualdades, así como a lograr una mayor equidad en el acceso a las oportunidades. Asimismo, se amplían y profundizan diversos programas sociales tendientes a atender las situaciones de especial vulnerabilidad social.

 

Las acciones en esta materia parten de dos puntos fundamentales. Por una parte consideran que asegurar que todas y todos los uruguayos tengan posibilidades efectivas de desarrollar una vida digna es uno de los derechos fundamentales que propician la condición de ciudadano/a y que por tanto, es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto y del Estado en particular.

 

Por la otra, entienden que la edificación del sistema de seguridad social y la provisión de bienes sociales con orientación universal, son una condición necesaria pero no suficiente para atender los distintos riesgos sociales a los que están sometidos todos los ciudadanos y ciudadanas, así como para mejorar su bienestar.

 

En función de lo señalado, se desarrollan diversos programas de inclusión e integración social, que procuran superar la concepción de programas de ayuda a los pobres y apuntan a la conformación de la Red de Asistencia Social complementaria y articulada con el sistema de seguridad social y con el conjunto de políticas universales básicas que garantizan y aseguran los derechos sociales.

 

Se trata de promover las oportunidades y facilitar los procesos de mejora continua de la calidad de vida de la población, a partir de dispositivos que se focalizan en los grupos de mayor riesgo social. Esta focalización es concebida como criterio subsidiario al de universalidad, de manera que se habilite y mejore el acceso a las políticas, bienes y servicios universales de los segmentos sociales pobres y excluidos, particularmente aquellos que han sufrido históricas desventajas.

 

3. Resultados

Los resultados pueden ser visualizados en aspectos cualitativos y cuantitativos. En relación a los primeros, durante este período de gobierno se profundiza en una perspectiva que entiende la necesidad de acciones para grupos de población con situaciones de riesgo particulares articuladas a las prestaciones de carácter universal.

 

Lo anterior expresa asimismo modificaciones en la forma de abordaje de las situaciones de vulnerabilidad social, básicamente entendiendo que no alcanza con propuestas específicas que las aborden, sino también con acciones en los espacios de socialización e integración social que deben dar cabida a todos y a todas.

 

Finalmente, los resultados pueden ser visualizados en los esfuerzos por superar la fragmentación de los programas sociales, lo que a su vez, se expresa de dos maneras diferenciadas. Por una parte, en la creación en diversas esferas, de espacios de diálogo tendientes a la

articulación de los distintos programas públicos y privados vinculados a las mismas temáticas.

 

Estos espacios han sido y seguirán siendo fundamentales para el diseño, implementación y evaluación de programas que apunten a disminuir la fragmentación y la exclusión social. Por otra parte, en referencia al conjunto de los programas sociales, entendiendo a los mismos como formando parte de la Red de Asistencia Social y no como conjunto de programas desarticulados y dispersos.

 

Desde el punto de vista cuantitativo, los resultados son visualizables, tanto en la atención a problemáticas hasta ahora no abordadas, como en la ampliación de acciones que ya se venían implementando.

 

4. Balance y desafíos

La multiplicidad de programas de integración e inclusión social desarrollados han contribuido al fortalecimiento del tejido social compuesto por redes familiares, comunitarias, laborales y sociales en general, además de fortalecer el desarrollo de capacidades personales y colectivas de ciudadanos que han estado en larga situación de exclusión.

 

Durante el proceso de implementación del PANES, se presentaron numerosas dificultades en el despliegue de los componentes complementarios al Ingreso Ciudadano, que implicaron también ajustes en los diseños preliminares. No obstante se logró consolidar una estrategia de intervención que apunta a profundizar el conocimiento de la realidad, haciendo énfasis en la evaluación permanente de los resultados.

 

Ello permite ir transitando el cambio de un modelo de protección social fragmentado y desarticulado existente al comienzo del período, hacia una matriz de políticas y programas de carácter universal y permanente. Los desafíos se ubican en tres terrenos fundamentales que implican profundizar perspectivas de acción que ya se vienen desarrollando.

 

En primer lugar, los desafíos se derivan de las características de la población a la cual se dirigen los programas de inclusión social. Como fuera señalado, en este período de gobierno se ha ampliado la atención a poblaciones en situaciones de desintegración y especial vulnerabilidad social. Y es una línea en la que deberá continuar profundizándose, teniendo en cuenta que se trata de poblaciones que por diversos motivos, presentan dificultades para su vinculación con el entramado institucional y de socialización existente. Las mismas circunstancias que le colocan al Estado la necesidad de generar alternativas para su abordaje, constituyen las dificultades para el éxito de estas acciones. Cuanto más se acerca la política pública a los “núcleos duros” en las situaciones de vulnerabilidad social, mayores son los desafíos y las dificultades en

el logro de los objetivos de las mismas.

 

De la Emergencia a la Equidad 126

Los desafíos se colocan también en la necesidad de continuar avanzando en la tensión entre la atención de la diferencia y la promoción de la igualdad. Los programas sociales, son desarrollados a partir de una situación de diferenciación pero procurando la igualdad en ciertos aspectos básicos. Esta tensión se traduce en la necesidad de continuar profundizando una perspectiva que concibe estos programas como el primer paso y no como el único o el último, lo que implica avanzar en la imprescindible articulación de los programas de inclusión social con los dispositivos de carácter universal.

 

Vinculado a lo anterior, el tercer desafío refiere a la necesidad de trascender una mirada que coloca la responsabilidad y la posibilidad de la integración social exclusivamente en el tipo de programas reseñados, cuando corresponde al conjunto de la sociedad. Esto implica que junto con ensayar innovaciones metodológicas para el abordaje de las situaciones de mayor vulnerabilidad social, se actúe sobre el conjunto de la sociedad, de manera de avanzar en la capacidad de incorporar a todos y a todas.

 

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