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Un país en campaña electoral
siempre al margen de la historia
por Pedro
Hernández
phr1938@gmail.com
Aquellos que no recuerdan el
pasado están condenados a revivirlo.
Santayana
Real de Azúa
decía que el batllismo había creado el Estado
moderno uruguayo, generando
"un habilidoso arbitraje entre
partido y Estado que hacía a nuestra sociedad
desdeñosa de todo cambio de estructura y de todo
impulso radical y valeroso, ya que todo reclamo
tiene, aparentemente, el destino de ser oído y
atendido".
Algunos mitos
fomentados desde el discurso del partido del 3 y 2
(1) han ocultado la visión del país real.
El Partido del 3 y 2
inicio sus actividades en el año 1931 con el “Pacto
del Chinchulín”(1), institucionalizado en la reforma
constitucional de 1951. Una uruguayez sin émulo:
legalizamos el reparto del poder del Estado y
hablamos de democracia… No asumir la verdadera
magnitud de ese manejo, no nos permitirá explicar
nuestra cultura política ni la conducta cívica de
los ciudadanos. Los mitos, “Uruguay país
agropecuario” y “La Suiza de América” son
dos relevantes engaños.
Sólo a un país sin
memoria los dirigentes de una fuerza política que
manejó el país como un feudo desde 1931 al 2004 le
pueden decir lo que le están diciendo, sin asumir
nada. La decadencia del discurso político tiene
directa relación con la historia que ignoramos y con
la desinformación. El Partido del 3 y 2 practicó el
clientelismo más desembozado de la historia uruguaya
utilizando el estado.
Veamos los datos:
Material extraído del
Semanario “Búsqueda”, publicado el 25 de octubre de
1997.
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Total Cargos |
|
|
Año |
Empresas Públicas
|
Sector Público |
Población |
|
1924 |
7.100 |
42.700 |
1.508.400 |
|
1938 |
7.500 |
57.500 |
1.902.400 |
|
1955 |
49.700 |
166.400 |
2.37.2052 |
|
1961 |
55.700 |
193.700 |
2.570.219 |
|
1969 |
64.164 |
213.001 |
2.792.140 |
|
1978 |
56.095 |
230.142 |
2.879.282 |
|
1979 |
55932 |
229502 |
2896415 |
|
1980 |
54.954 |
229.531 |
2.913.658 |
|
1981 |
56.123 |
234.859 |
2.932.332 |
|
1982 |
54.700 |
234.132 |
2.951.129 |
|
1983 |
56.000 |
234.700 |
2.970.050 |
|
1984 |
56.200 |
245.800 |
2.989.097 |
|
1985 |
55.973 |
261.919 |
3.008.269 |
|
1986 |
58.195 |
265.038 |
3.025.264 |
|
1987 |
60.039 |
272.707 |
3.042.356 |
|
1988 |
59.186 |
271.169 |
3.059.545 |
FUENTES: GARCÍA DA ROSA, José. "La Administración
Pública: Una descripción cuantitativa de la
evolución del empleo público". Mimeo CERES.
Cifras de ocupación total: SAPELLI, Claudio. "La
evolución del salario real en la década de los años
70". CERES, julio de 1989.
DGEC, Anuarios estadísticos 1988 y 1989.
Del cuadro surge entre otras cosas
que entre 1938 y 1988 la población creció un 60% y
lo funcionarios públicos se multiplicaron por 470%.
En un país con
economía estancada desde 1930, se agrandó el estado
ocultando la desocupación. Se sobornó al país con
sus recursos. De este país sobornado surge el país
embretado que la fuerza política en el gobierno,
recibe el 1º de marzo del 2005: con más de un millón
de pobres, del orden de 300.000 indigentes, una
desocupación del orden del 14%, y una deuda que
superaba el 100% del producto
Muchos proponen a
Nueva Zelandia un ejemplo a imitar, sin embargo en
ésta no existió nunca el “club político”.
Para comprender el
manejo partidario del país veamos lo escrito por
Germán W. Rama en su libro “El Club Político”
del año 1971.
Página 10 a 13:
“La burguesía
nacional utilizó las condiciones favorables del
proteccionismo pero no tuvo un proyecto nacional de
desarrollo que implicara la eliminación de los
grupos de su misma clase que impedían el crecimiento
autosostenido de la economía”.
“No existió tampoco
en las burocracias de los partidos tradicionales ni
un proyecto ni una imagen de país a construir”.
“El poder político
fue elevado a la condición de centro de arbitraje en
la pugna de los diversos grupos por participar en
el ingreso nacional”.
“Las clases medias,
en general, a la vez que condenaban la corrupción
del sistema de asignaciones por presiones utilizaban
al máximo las relaciones personales con políticos,
en su casi totalidad provenientes de esas clases,
para obtener la asignación personal de servicios,
cargos o recompensas que por su escasez sólo
teóricamente estaban a disposición de todos”.
“Finalmente, los
sectores sociales que no tenían ni poder económico,
ni poder sindical, ni relaciones personales de clase
o de socialización conjunta con los políticos, sólo
disponían de un único elemento con poder de canje a
cambio de servicios o de bienes que podía distribuir
el estado: el voto y la adhesión política a quien
les diera apoyo. El club político se constituyó en
la agencia especializada de ese canje”.
3.
“En la medida en que la capacidad distributiva del
sistema político se hacía menor por el retroceso de
la economía posterior a 1955, la crisis tuvo dos
etapas, sucesivas. La primera, de incentivación
desenfrenada de los mecanismos de presión
y
la segunda, bajo Pacheco, de destrucción del sistema
político.
En la primera, que es
la que tiene vinculación con el tema, se produce la
incentivación sincrónica de los cuatro niveles de
acción social que hemos señalado. Las devaluaciones
constituyen la expresión externa de la mayor
presión de los grupos de la clase alta, en especial
el poderoso agro-exportador. Las huelgas y
paralizaciones, que obtienen adhesiones en grupos
de clase media que hasta ese momento consideraban
contrario a su status tal tipo de acción son tan
frecuentes que hay una desorganización del
funcionamiento social, lo que no impide una pérdida
de ingreso de los asalariados y una reducción
constante del mercado de empleo.
Las decenas de secretarios de los
miembros de directorios de las organizaciones
públicas, de los ministros y dé cuanto funcionario
tuviera una cuota de poder son la manifestación
externa del incremento frenético de las gestiones
personales que realizaban los miembros de las clases
medias y del proletariado integrado al sistema
clientelístico. Finalmente, en forma paralela, los
clubes políticos que anteriormente existían a razón
de uno por fracción importante de partido en cada
sección electoral, comienzan a proliferar a un
grado tal que en las elecciones de 1966 se estimó el
número de placas a la puerta de sedicentes clubes en
una cifra de 8.000 para un cuerpo electoral de
525.000
personas en Montevideo.
El aumento de los
nombramientos anuales de funcionarios públicos, la
creación de los mecanismos de cuotas partidarias en
la asignación de jubilaciones, cuotas de leche o
tarjetas de pobres son algunas de las
manifestaciones de la presión concertada de
relaciones personales de un lado y de los clubes
políticos por el otro”.
Página 24 a 25
7) “La
actividad fundamental del dirigente y de los
activistas es la asistencia social a los
simpatizantes y a sí mismos. La tarea para los
dirigentes consiste en servir al vecindario, a los
partidarios, a los
necesitados
o a los más colaboradores entre ellos, o a los
amigos.
Del análisis de las
tareas que los clubes se atribuyen, de la lectura
de algunos archivos destinados a clasificar a los
peticionantes (jubilación, "tarjeta de pobre",
permisos de construcción, créditos, etc.), surge en
forma explícita que el club es una agencia de
intermediación en beneficio de personas de nivel
sociocultural generalmente bajo, que necesitan
asistencia, ya sea directa porque necesitan
trabajo, o indirecta porque necesitan de quien les
haga gestiones ante las diversas dependencias
públicas en asuntos que no están en condiciones de
solucionar por sí solos, por incapacidad cultural o
educativa, o por ignorancia de cuáles son los
llamados recursos de la comunidad y fundamentalmente
porque la obtención de los servicios sociales ya no
depende en la sociedad uruguaya del derecho que se
tenga a ellos, ni siquiera de la capacidad o el
conocimiento para gestionarla, sino fundamentalmente
de las relaciones a nivel de los empleados que
tramitan los expedientes y de los directores
políticos con poder para autorizarlos.
"Los clubes están
desbordados de pedidos de trabajo", es una frase
habitual entre los dirigentes. Entre éstos, los que
tratan de hacer del club un organismo político se
quejan de que se confunde al club con una agencia de
colocaciones, de que la gente va al club sólo
cuando necesita trabajo. Todos ellos se quejan de
carecer del suficiente número de empleos como para
dar satisfacción a los pedidos. El número de cargos
que obtienen en el sector público no es nunca
suficientemente alto. Hablan de que difícilmente
obtienen más de ocho empleos al año, y ello, a costa
de un gran esfuerzo”.
Página 26 a 29:
“El dirigente debe
estar constantemente alerta, informado por
funcionarios de secretaría, de cuándo en el
Municipio, en ANP o en ANCAP, y bajo el pachequismo
en la policía o el ejército, se dispone de la
contratación de peones, empleados o agentes, y debe
acudir rápidamente ante el dirigente de la lista que
ha apoyado y que se encuentra en posición de
gobierno para reclamar el derecho a la
participación de los miembros del club en la nueva
ocupación.
Como no existe una
relación codificada entre el político y el dirigente
de club relativa al número de empleos que al club le
corresponde, el dirigente se encuentra en la
situación de tener que presionar, visitar e insistir
con el fin de lograr la ampliación de una cuota que
siempre resulta insuficiente para cubrir la demanda.
Son frecuentes los casos de dirigentes que llegan a
montar verdaderas redes de información que les
permiten presentarse con listas de los recientemente
nombrados ante los dirigentes políticos y
reclamarles, vista la exclusión de sus candidatos
en esos nombramientos, una participación en la tanda
siguiente.
Cada club tiene sus
métodos de distribución de vacantes. En unos casos
sólo se dan a aquellos que han colaborado durante un
largo tiempo, respetándose el principio de la mayor
prestación de servicios honorarios a la
organización. En otros los dirigentes obtienen
directamente el cargo público para ciertas personas
que consideran que tienen mayor necesidad de
ocupación. Finalmente, en lo que podemos calificar
de formas más degradadas de clubes, los cargos se
venden o se distribuyen entre familiares del
dirigente.
Mientras unos pocos dirigentes anotan
que la gente que se presenta a los clubes no tiene
capacitación
ni instrucción y que se vuelve muy difícil
conseguirles empleo ya sea en el estado o en el
mercado privado, la mayor parte insiste en que los
políticos distribuyen los mejores cargos a sus
amigos personales, a aquellos que no se sacrifican
por el partido ni conocen los trabajos que se pasan
en los clubes, y dejan para ellos los cargos de
categoría inferior de peones, porteros y
changadores. La distribución de cargos de
oficinistas o aún superiores para las relaciones de
clase media de los políticos y de cargos manuales
para los clubes, es en muchos casos enjuiciada por
los dirigentes más politizados, que insisten en que
en sus clubes hay personas aptas para todos los
empleos y que sus adherentes no son todos incapaces
como consideran los políticos.
El sector público no
es la única fuente
de
empleo. El dirigente de club es una persona
normalmente relacionada con industriales y
preferentemente pequeños comerciantes y éstos les
ofrecen cargos no calificados. En reciprocidad de
servicios el dirigente de club les tramita asuntos
ante oficinas o jefes políticos de la administración
que requieren ciertas concesiones o cierta
indulgencia administrativa.
Otro tipo de
actividad es la gestión ante las cajas de
jubilaciones. La labor del dirigente seccional
consiste en primer término en asesorar al aspirante
a la jubilación, explicarle los requisitos, la
documentación que debe aportar y el tipo de
testigos que debe presentar. Iniciado el expediente
el dirigente seccional, utilizando sus contactos
personales al nivel de las oficinas, va "moviendo
el expediente" en las distintas etapas del
interminable proceso de jubilación.
Y finalmente, si tiene éxito, obtiene
que alguno de los directores incorpore en su cuota
de expedientes
jubilatorios a aprobar finalmente el nombre del
beneficiario. Esta etapa era fundamental en el
régimen constitucional anterior a 1967, ya que los
directores de los entes jubilatorios habían creado
el régimen del "pronto despacho" y sólo aquellos
expedientes patrocinados por los directores
obtenían la aprobación final. Pero bajo otra forma
el sistema ha sido reestablecido bajo la
administración Pacheco Areco.
El dirigente del club no sólo
gestiona jubilaciones y pensiones, sino que es un
gestor general ante cualquier oficina pública. Las
necesidades de los adherentes son muy variadas, casi
tanto como los servicios del. estado: la liberación
de una multa puesta a un comerciante por no
respetar una tarifa o por inadecuación higiénica del
local, la obtención de una conexión
de
luz negada por no cumplirse los requisitos de
instalación determinados por la empresa pública
respectiva, la gestión ante el Municipio para
obtener la aprobación de planos de construcción
de
una pequeña vivienda, los
requerimientos para conexión de agua, la obtención
de un teléfono, la tramitación y obtención de un
crédito en un banco estatal, etc.
El dirigente-gestor es un individuo
con consumado conocimiento administrativo,
informado sobre los diversos decretos o reglamentos
que regulan los servicios
de
la administración pública y con relaciones
personales y políticas en la administración como
para movilizar una gestión tanto en el nivel del
despacho como en el nivel de la resolución que
ampare o resuelva favorablemente la gestión y que
sólo puede emanar de los directores políticos. En
las zonas socialmente marginales los dirigentes
de
club tramitan las tarjetas de pobre que posibilitan
la asistencia gratuita en los hospitales, las
tarjetas municipales para comprar leche
en
los expendios a más bajo precio, la asistencia del
Consejo del Niño guardando niños-de familias
desintegradas o la asistencia bajo la forma del
subsidio infantil, asignación familiar, etc.
En todas partes, pero
con más frecuencia en las zonas socialmente
deprimidas, el dirigente realiza gestiones ante la
policía. Riñas, borracheras, depredaciones hechas
por los jovencitos, hurtos, etc., son causales de
detención. Las familias o amistades se movilizan
para que los implicados sean liberados a la brevedad
y sean asistidos por abogados. Los dirigentes de
club deben actuar a cualquier hora del día o de la
noche para lograr solucionar los casos, antes de que
llegue a actuar la justicia, mediante sus
relaciones con los comisarios u otras autoridades
policiales. Estas soluciones pueden ser la
amonestación a los alborotadores, la restitución del
objeto robado y la liberación del preso, cuando se
trata de una primera falta, u otras medidas de
conciliación que evitan el procesamiento judicial.
Cuando éste es inevitable por la entidad del
delito, el dirigente hace actuar al abogado
vinculado al club y se preocupa por todos los
trámites o declaraciones que conduzcan a una
liberación pronta del procesado.
Finalmente, merece
citarse que el club confiere a los individuos que lo
integran una protección genérica de especial
importancia en una sociedad en que el estado tiene
una alta participación en el empleo, en la
asignación de recursos y en la vida social en
general. Desde un sumario, o la aspiración a un
ascenso, hasta la obtención de un certificado de
nacimiento, el club tiene una capacidad teórica de
proteger al individuo y vincularlo a diversas
cadenas de clientelismo solidarias en la atención de
sus problemas”.
Página 32 a 33
“El pintoresco
espectáculo de los "pases" de políticos de una a
otra alianza y el movimiento similar de los clubes
acompañando o divergiendo con su antiguo o antiguos
padrinos políticos adquiere una dimensión más
importante: la del manipuleo y engaño a las
tendencias de cambio que existan en la población.
Detrás de cada nueva alianza de
grupos partidarios o de las escisiones que se
presentan en las alianzas anteriores, detrás de cada
nueva candidatura presidencial de un "salvador
nacional" está el intento, exitoso hasta 1966, de
controlar las aspiraciones de cambio de la
población, dirigiéndolas a aparentes nuevas
alternativas ofrecidas por los partidos
tradicionales. En otras palabras, conduciéndolas a
mantener el bloqueo y la regresión política
nacional manifestada en el progresivo
distanciamiento entre su estructura social y una
estructura política anacrónica, incapaz de ofrecer
otra alternativa para la crisis que no sea la
regresión social y democrática del país”.
(2)
Lo expresado por Rama
se ajusta a la realidad, que vivimos en los años 60.
Este preciso relato de la conducta política de los
60 desmiente el nivel democrático que hoy dirigentes
del 3 y 2 le asignan a la década del 60 para
descalificar a actores de la fuerza política en el
gobierno. Queda al desnudo una gran decadencia
política, ética y moral y el manejo del país como un
coto de caza del partido del 3 y 2. Desde allí
comienza una conducta amoral, donde todo pasó a
depender del estado. La inmoralidad estaba instalada
y se convirtió en una costumbre natural.
Este manejo político
nos condujo a un descaecimiento institucional, con
tres golpes de estado dados desde la presidencia de
la República en 40 años (1933 - 1973). Desmoronando
el mito de democracia impoluta que se promocionaba
desde el discurso del 3 y 2.
La dirigencia actual del Partido
Nacional y del Partido Colorado quiere ocultar la
responsabilidad política en la decadencia de la
democracia que se inicio a partir de 1931 y
especialmente acentuada en la década del 60.
Este manejo político impidió el
desarrollo y nos condujo a 3 crisis destructivas de
la economía, en los años 60, 80 y 2000.
Hoy, muchos dirigentes del 3 y 2, que
ya actuaban en los 60, se rasgan las vestiduras de
demócratas y descalifican a los gobernantes actuales
con una impunidad que debería avergonzarnos. Esto es
el producto de una enorme desinformación fruto de
la descontextualización - intencional - de la
historia. La misma se maneja en forma comprimida,
como si hubiera comenzado en el 2005. La información
calificada no está y la desmemoria se retroalimenta.
En la década del 60
la incapacidad política del 3 y 2, llevó al país a
una de las mayores frustraciones sociales cuyas
repercusiones siguen profundas hoy. El país no pudo
salir de la crisis económica y social que comenzó en
1955 y se profundizó toda la década. De nada valió
el informe de la CIDE – pedido por el gobierno a
comienzo de los 60 - que alertaba sobre la magnitud
de los problemas que enfrentaba el país desde unas
estructuras que ya se diagnosticaban caducas.
Así las reformas
propuestas en ese informe, como – entre otras - la
de las estructuras agrarias propuestas por el
Ministro de Ganadería Wilson Ferreira Aldunate, no
tuvieron apoyo ni de su propio partido. El informe
fue ignorado, los intereses dominantes prevalecieron
a los intereses del País. El discurso electoral que
hoy la oposición da hacia el campo sin asumir su
conducta histórica al respecto no es creíble.
Recordemos que desde
el partido del 3 y 2, hubo políticos que se
rebelaron contra esa decadencia ética y corrupción,
sus esfuerzos para cambiar fueron frustrados y se
alejaron. Recordemos – entre otros - a Enrique Erro
y Zelmar Michelini – asesinado por la dictadura en
1976 en Buenos Aires -.
Estos y otros
dirigentes que se alejaron del partido del 3 y 2,
integraron y cofundaron en 1971, la fuerza política
que gobierna hoy. Pero como tantas otras paradojas
del Uruguay, también otros que denunciaron, luego
aparecen integrando los cuadros de los mismos
partidos a la salida de la dictadura. Hoy en 2009,
el ex presidente Dr. Julio Maria Sanguinetti ha
escrito un libro “Agonía de la democracia”,
sin asumir que el partido del 3 y 2 – que integra -
es el gran responsable de esa decadencia. En
realidad como a expresado alguien, la agonía es de
la verdad.
Los mitos son parte
de nuestra “cultura” que sirve para justificarnos
por lo que nos pasa. Hoy mediante un manejo
mediático y carroñero, se trata de sacar réditos
partidarios ignorando el Uruguay que vivimos desde
1955 al 2004. Es más, la campaña electoral del 3 y 2
se funda en no asumir la historia. Algunos actos
muestran la decadencia de ese manejo político; en un
país estancado desde 1955, en la década del 60, el 3
y 2 sacó la ley del 383 - jubilaciones de
privilegio- y la ley de autos baratos para los
legisladores. Se vació los fondos de la seguridad
social en préstamos a funcionarios públicos al 3%
-fijo- en el marco de una inflación promedio en la
década del 60%.
Pero veamos lo que
dijo al respecto el 10 de octubre de 1968, en la
Cámara de representantes, el Ministro de Trabajo
Dr. Espíndola:
"El sistema de
seguridad social del Uruguay está tocando fondo. No
quiero ser alarmista al extremo; pero creo que es mi
deber, como uruguayo y como hombre que ha vivido
estos problemas, y los está viviendo diariamente,
como si fueran propios, llamar la atención de los
parlamentarios de mi país acerca de esta realidad.
Repito que el problema de la
previsión social está tocando fondo y si continuamos
en esta posición errónea que llevamos,
irremediablemente nos conducirá a una especie de
catástrofe social" (Pág.121 del Repartido) y agregó:
"Sentimos como este edificio empieza a agrietarse y
tememos que se nos venga abajo. No sabemos que
repartimos porque no sabemos que es lo que tenemos y
no podemos repartir lo que no hay, lo que no se
produce. En realidad, estamos repartiendo miseria.
Esto es lo cierto: en las clases más bajas en los
estratos más pobres, estamos repartiendo miseria,
dolor, angustia y desesperanza. Y esto no es un
sistema de seguridad social". (Pág. 123).
(3)
Otra muestra, de
cuando comenzó el deterioro de la seguridad social.
De que periodismo
estamos hablando hoy que sigue manejando la
información descontextualizada. Sigue vivo un
Uruguay inmoral y conservador que nunca tuvo visión
país y si la de intereses particulares o
corporativos que acude a todo para recuperar el
poder perdido en las elecciones del 2004.
Veamos otro tramo de
la historia, parte de un artículo del Dr. Carlos
Quijano:
“Está luego - y esta
exposición no pretende agotar la enumeración de
todos los factores - la crisis política del país: de
sus órganos de gobierno y de sus partidos, que
marchan a la deriva, sin plan y sin fines, atentos
únicamente - y aun ello con reservas - a las
solicitaciones del día que pasa.
Está la crisis de los
entes autónomos y los servicios descentralizados.
El monstruoso déficit de ferrocarriles a nadie le
preocupa; las aventuras de la Ancap, tampoco, y
tampoco las pérdidas cuantiosísimas del Puerto o de
la Amdet, o el empirismo demagógico de la política
jubilatoria, o el abuso de las pensiones a la
vejez, o la bancarrota del Frigorífico Nacional, o
la arbitrariedad de los cambios preferenciales y
del Fondo de Diferencias de Cambio, o los
despilfarros de la Construcción del Hospital de
Clínicas, o la inutilidad de las obras públicas.
Los partidos continúan disputándose
el poder para repartir puestos; el empleo público se
ha convertido en seguro de desocupación. Nada se ha
intentado ni proyectado para salir del atolladero.
Por el contrario, cada vez nos hundimos más y más en
él. Y nada hace esperar, por el momento, que
intentemos Salir”. (4)
Algunos daños
sociales de ese manejo del país pueden ser
visualizados por los siguientes datos; ya en la
década del 40 había del orden de 100.000 uruguayos
en la argentina. Entre comienzo de los 60 y el 2000
habían emigrado más de 500.000 uruguayos. Técnicos y
mano de obra calificada como la más grave pérdida.
La emigración rural llevó a que abandonaran el campo
308.381 personas entre el censo de 1963 y del 2000.
Las reflexiones del
maestro Miguel Soler realizados en 1987, nos dan una
idea de la situación de la campaña.
“En 1911 los alumnos de las
escuelas rurales eran 39.572; el alumnado creció
hasta 1963, año en que llegó a 59.545; después
desaparecen aproximadamente 1000 alumnos por año,
hasta llegar a 37.947 en 1985 -casi dos mil menos
que en 1911. Hoy los niños rurales andan en el
entorno de los 15.000. La
suerte de la infancia campesina está ligada a la
contradicción nacional de base: el país es
agropecuario por vocación natural y en gran parte
por exclusión de otras posibilidades; no obstante,
la sociedad uruguaya, negándose a sí misma, ha sido
incapaz de organizarse de manera que la vida en el
campo y del campo sea posible.
Lejos estamos de la
situación de hace 30 años -1957-. Entonces se
encontraban en pleno funcionamiento más de 100
escuelas granjas y otros institutos para la
educación rural.
Falta hoy una política agraria
favorable al hombre del campo y al interés nacional.
Falta también una política educativa atenta a las
necesidades de los niños, adolescentes y adultos que
todavía quedan en nuestras cuchillas”.
“En el año 1997, el
43% de las explotaciones agropecuarias del país,
están por debajo del umbral de pobreza fijado por
CEPAL, que actualmente representa uSs 4.790 por año.
Estudios anteriores (MGAP 1995) determinan que el
65% de las explotaciones agropecuarias estaban por
debajo de dicho umbral, 33 mil, de las cuales 20
mil, de un total de 29 mil, eran ganaderas.
Otras cifras alarmantes son las que
se desprenden del último censo general agropecuario.
De cada 100 explotaciones que había en 1970, hoy
quedan 67. Por mes, 113 explotaciones han cerrado en
los últimos 10 años y 14 personas por día han dejado
el medio rural en los últimos 20 años”.
( 5 )
Lechería
“Varias décadas atrás
Conaprole atendía a casi 7 mil productores. A
diciembre de 1989, lo hacía con 4.601 remitentes.
En setiembre de 1997,
a 3.392 remitentes; un 26% de remitentes menos que 8
años y medio antes. Son datos oficiales del MGAP.
Para hacerlo de una manera que
impacte, hoy un productor, cada 2 días, deja de ser
productor lechero. Hoy casi la mitad de los
actuales remitentes son productores con riesgo
cierto de desaparecer”. ( 6
)
Rancheríos, en el
interior rural.
“Con relación al número de esos
poblados estimó un censo del Ministerio del
Interior de 1939, que llegaba a 613 con 105.000
habitantes y un segundo censo Policial que tenía por
fin determinar expresamente el número y población
de los "pueblos de ratas", los redujo a 323 pero con
una población equivalente. Cifras del Instituto
Nacional de Viviendas Económicas, del Consejo
Nacional de Enseñanza Primaria, del Instituto
Nacional de Colonización y del Centro de Estudiantes
de Arquitectura nos llevan en su conjunto, a estimar
el número de los rancheríos en 400, con una
población efectiva de 100.000 personas”
( 7 ). La cantegrilización urbana comenzó
fuerte a partir de mediado de los 50.
La campaña electoral
hoy se desarrolla en el marco del viejo discurso
oropélico, doctoral confrontativo y descalificativo,
vacío de contenidos e ignorando la historia. Ignorar
la historia, no utilizándola como una herramienta
para construir, corregir o potenciar. El periodismo
no escapa, es de alguna manera responsable porque el
país está desinformado. La información salvo
excepciones que confirman la regla es
descontextualizada y funcional al interés electoral
y esto es desinformación.
El discurso electoral
de la oposición se apoya en lo que podríamos llamar
la historia comprimida, empezó con este gobierno en
2005. No estamos comparando, como deberíamos hacerlo
73 años del manejo de un partido – el del 3 y 2 –
con menos de 5 años de una fuerza política que
nunca gobernó y a la que en la campaña anterior –
2004 - los hoy opositores decían que llevaría al
país al caos. El país no fue al caos. De casi 14% de
desocupación esta en el 7%. Los niveles de inversión
son históricos, casi 19% del producto. La deuda de
110% del producto hoy está en el orden del 60%. Con
un nivel de aceptación del presidente de 64% y del
gobierno de 61%. Los candidatos de los partidos que
integran el 3 y 2 desde 1931 no son cuestionados en
función de la historia. Siempre estamos ignorándola,
relatando la anécdota del día anterior.
Pero veamos más
historia en gobiernos del 3 y 2, p
arte de un artículo
del Dr. Carlos Quijano:
“Dos millones y medio
de habitantes en ciento ochenta y siete mil
kilómetros viven hoy, aquí en la tierra oriental,
condenados a un empobrecimiento tenaz, corrosivo y
sin pausa. El país produce menos, consume menos, no
invierte, retrocede aceleradamente, se debate entre
el papelerío, la burocracia y las calcomanías de los
"tecnócratas" e intenta suplir la falta de
recursos, cada vez menores, con el préstamo
extranjero cada vez mayor que lo condena a la
dependencia.
Ese mismo país de población
envejecida tiene la tasa de crecimiento más baja de
América Latina y una de las más bajas del mundo.
Apenas
1.2
ó
1.3.
Es decir, deberían incorporarse a su población unas
treinta mil personas por año. ¿Qué posibilidades de
trabajo tienen esos treinta mil jóvenes que salen a
buscar con oficio, profesión, un empleo para ganarse
el pan?
Las profesiones
liberales no rinden; los bancos otrora refugio de la
pequeña burguesía reducen sus cuadros; la propia
administración pública, rebosante de funcionarios,
tiene pocos huecos; el comercio no prospera y a las
grandes casas las han sustituido las pequeñas que
atienden sólo los propios patrones; la industria no
se expande y todo el país es una gran ciudad
-"parasitaria" la llama Toynbee - rodeada por un
campo cada vez más despoblado. Se abre entonces
—válvula de escape— el camino de la emigración.
Este país despoblado
y feraz no puede dar trabajo a los jóvenes, a los
pocos jóvenes, que año a año se incorporan a la
columna.
Puede discutirse
indefinidamente sobre causas, responsables y
remedios; pero ¿cómo negar hechos que a todos nos
golpean? Por encima de partidos que perduran, de
presidentes y de ministros que pasan, de técnicos y
no técnicos que pontifican, de informes y congresos
que se olvidan, por encima de la viscosa rutina y
de las resignaciones que ayudan a vivir, la dura,
la amarga, la triste verdad es esa muy simple: un
país que en la era de la conquista del espacio se
empobrece, día a día, material y espiritualmente y
que no obstante sus recursos y su baja población,
tiene cerrados los horizontes para los jóvenes que
llegan.
Todo lo demás del juego político es
formal y adjetivo y en algún caso despreciable.
Colaboración, no colaboración; participación, no
participación; repartos de puestos o de
ministerios. De lo que se trata es de recuperar para
esta tierra oriental la libertad perdida; de
producir más pan y repartirlo con mayor justicia; de
ofrecer a los jóvenes trabajo y esperanza. Es decir,
se trata de hacer todo lo contrario de cuanto se
hace”. ( 8 )
Cualquiera puede
concluir que con el mito país agropecuario, el campo
actor relevante de la economía, debió tener los
mejores indicadores sociales. Pero la realidad dice
otra cosa. Desde siempre se han pagado los peores
salarios del país. Los trabajadores
rurales-históricamente- han sufrido la mayor
desprotección en sus derechos. Incorporados a
las 8 horas de trabajo por ley, - en este gobierno
- cuando la misma para el resto está vigente desde
1915. Fueron tratados como en un régimen feudal, -
con las excepciones que confirman la regla -
aislados y sin un lugar donde reclamar.
El que se levantaba
contra un patrón reclamando, difícilmente
conseguiría trabajo en el pago. Sufrieron la mayor
limitación en el acceso a los servicios sociales y
culturales, en referencia a los que se podía acceder
en el país urbano. Aislados de su familia que vivía
en los rancherios y a la cual visitaban un día cada
quince. Eso era moneda corriente en el Uruguay
democrático del 3 y 2, de los 50, 60 y hasta no hace
mucho en los lugares más aislados de la campaña.
Ahora se rasgan las
vestiduras de demócratas intachables, dirigentes del
3 y 2 con campo y con una historia política de
muchos años.
Un Uruguay donde hoy
muchos periodistas que llenaron las páginas de
diarios partidarios no vieron eso ni el clientelismo
brutal del 3 y 2, pontifican sobre la democracia y
descalifican a actores políticos de este gobierno
procurando instalar a los mismos que desguazaron el
país por 73 años. Alguno muy suelto de cuerpo
escribe; “El caso Antel dejó al descubierto que el
clientelismo y el amiguismo no son patrimonio
exclusivo de partido alguno” ( 9 )
descontextualizando una cultura del clientelismo que
se inició con reparto del poder del estado en 1931.
¿Qué otra cosa se puede esperar de un estado
construido desde el clientelismo?
Veamos más historia,
partes de un artículo del Dr. Carlos Quijano;
“-Puesto que los
partidos forman parte andamiaje institucional, se ha
considerado lógico que esos partidos, únicas
expresiones reconocidas de la voluntad popular, se
dividan también el goce de las instituciones, en
todos sus aspectos.
Hay una relación
lógica, simple y cerrada, entre el principio y las
consecuencias.
Los partidos integran
el Estado; son su basamento. Por tanto, el Estado
les pertenece. Toda la Administración Pública ha
sido politizada o partidizada, si se permite el
horroroso neologismo. A esta filosofía pertenecen el
pacto del las reformas constitucionales del 51. Los
puestos se reparten proporcionalmente a los votos
(ley del 31) o se reparten a cuota fija
(constitución del 51).
El elector ha perdido
cada vez más su libertad. El voto es secreto; los
escrutinios limpios; el fraude no existe; la
coacción, teóricamente, tampoco. Pero a medida que
las garantías se han hecho mayores y más detalladas,
la libertad de elegir se ha ido diluyendo o
desvaneciendo. Cada cuatro años el votante se ve
ante un dilema: o no votar - día llegará, es la
culminación natural del proceso, en que el voto haga
obligatorio — o votar las listas que los comités
partidarios confeccionan”.
“Puedo creer que X es
un buen candidato para integrar el consejo
Departamental; y que Z no debe ser elegido como
diputado o como consejero nacional. No tengo
escapatoria: si quiero votar a X, debo votar también
a Z. No se vota, pues, por candidatos, se vota por
lemas, se vota por partidos. Los partidos
constituyen o pretenden constituir una masa rígida y
compacta. Y esta presunta rigidez y esta real
despersonalización o deshumanización del acto
electoral, ha tenido también un resultado
aparentemente paradójico, como el que antes
señaláramos. Ha propiciado o mantenido, por un lado,
el caudillismo – caudillismo en lo nacional y en lo
local -. El elector vota por el caudillo si éste es
también candidato o vota como le dice el caudillo.
No le interesan, por regla general, los candidatos o
los demás candidatos.
Por otro lado, la
presunta rigidez de los partidos es sólo formal.
Formal y fugaz. Dura el espacio de un segundo. Esa
rigidez es falsa, coacta, impuesta. Cesa al día
siguiente del voto. El lema unitario cobija las
tendencias y las ambiciones más dispares. En la
lista unitaria tienen refugio las más diversas
posiciones. Cuando se trata de gobernar, no tardan
en aparecer esas tendencias, esas ambiciones, esas
posiciones.
Hemos tomado a la
elección como un fin; al logro, puro y simple de
votos, como un fin.
Perogrullo, no
obstante, ya enseñaba que al gobierno se debe ir
para gobernar. De esto la política y los políticos
criollos, no se preocupan.
Y así ocurre lo que
ha ocurrido. Así lo que ocurrirá.
En el año que se
inicia el país volverá a participar, pasivamente de
un acto electoral, pero seguirá sin gobierno. No lo
ha tenido. No lo tendrá. Se atribuye la culpa de
este hecho al Colegiado. Es, nos parece, hacer
centro en la sombra y olvidar el ave en vuelo. Tal
concepción — ¿merece que se la llame así? — es el
digno reverso de la otra concepción candorosa y
mítica, según la cual todos nuestros males derivan
del presidencialismo. La causa es más honda; la raíz
más oculta. Por lo pronto, y de acuerdo con lo dicho
antes, no se puede gobernar porque no hay partidos
que gobiernen o puedan gobernar.
Toda nuestra actual
organización política, es una organización de
fachada, muy abogadil, muy “jurídica”, pero
artificial y artificiosa.
Cuida las formas,
cumple los ritos, respeta las apariencias; pero la
realidad está ausente.
La realidad se amaña
e ingenia, por su parte, para hacer lo que le place.
Un estudio acendrado de las características
nacionales, podrían llevar a demostrar que el
oriental, no digamos el uruguayo, es un tipo
especial que siempre, desde lo más lejanos tiempos
de nuestra corta historia, ha encontrado la manera
de vivir dos vidas: la aparente y la auténtica.
Aquí, también, los molinos de Dios muelen lentamente
pero muelen muy fino. Proclamábamos nuestra
fidelidad al rey y éramos contrabandistas;
pugnábamos por la federación e intuíamos la
independencia; declarábamos la incorporación a las
Provincias Unidas y creábamos un nuevo Estado.
Mientras las formas no aprietan demasiado a la
realidad, las formas se toleran y hasta se ensalzan.
Mirando hacia la política, ¿es
aventurado decir, ya con un pié en el estribo, que
el signo de nuestro tiempo es la persistencia de los
ritos y la desaparición de la fe?”
( 10 )
Estos comentarios de
Quijano son una muestra más de la conducta – poco
democrática - del partido del 3 y 2.
Los dos partidos
instalaron la “cultura” amoral del clientelismo,
todo paso a depender de ellos. La constitución se
cambió y enmendó tantas veces como las intereses
electorales del 3 y 2 lo necesitaron. Todo para
cubrir las formas y retener poder. ¿De que tipo de
democracia nos han estado hablando? ¿Nadie de los
que hoy critican al FA vio nada? ¿El periodismo que
entrevista a los dirigentes del 3 y 2 desconoce la
historia y el manejo descontextualizado que de ella
se está haciendo? El país tiene una profunda
desinformación que permite la impunidad de ciertos
discursos en la que los actores parecen no haber
estado en el país antes de este gobierno. Se habla
de los problemas del agro como si fueran de hoy…No
se repara que un país agropecuario nunca tuvo
política de tal en todo el siglo XX, sólo parches en
la coyuntura. Técnicos de adhesión partidaria
colocados desde el manejo clientelistico hoy ven lo
que no vieron en décadas. Este es el Uruguay cínico
e hipócrita desnudado por este gobierno.
Un tema no menor para
ubicarnos es que la economía uruguaya es
desintegrada. En este marco el campo tomador de
precios ha sido el rehén de la misma. La economía –
históricamente - ha funcionado a partir de la
confiscación de recursos del agro y a productor
perdido. Esa historia está avalada por los hechos.
El mito – país agropecuario - no es tal y por
creérnoslo es que seguimos poniendo parches para
salvar el momento.
Hoy el tema del agro
sigue en discusión de todos sus temas centrales que
ya se visualizaron en los 50 y no se resolvieron. Un
país que no se han cansado de reiterar que somos un
país agropecuario, sigue discutiendo temas del siglo
XX – emigración rural, pobreza, etc. - ya entrado el
siglo XXI. Esta es la información, que no hace
creíble la “preocupación por el agro” del discurso
electoral – hoy - de los dirigente de los partidos
que integraron el 3 y 2 que gobernaron de 1931 al
2004.
La Suiza de América
– en los 60 - otro mito que se destruía viajando en
ómnibus a 10 minutos del centro de Montevideo. No
hablemos de la pobreza rural, los rancherios en los
bordes de las estancias preámbulo de los futuros
cantegriles urbanos hoy agrandados por los
asentamientos irregulares fruto del manejo de la
economía desde 1955 al 2004. Estos gruesos trazos de
la historia muestran a la ciudadanía el manejo del
país por 73 años. Esa “cultura” del clientelismo, el
amiguismo y las recomendaciones del club político
impregnaron a toda la sociedad. Pero el mayor daño
de ese manejo, creemos es la “cultura” egoísta del
individualismo y el corporativismo sin visión país.
Toda una “cultura”
poco ética y moral que se asumió como natural.
Cambiarla es un imperativo para aspirar al
desarrollo. Sin el cual seguiremos empantanados
resolviendo los temas del momento como lo hicimos
hasta el 2004. Erradicarla minimizándola implica
asumirla, cosa de la que estamos lejos. Más del 40%
de los ciudadanos votaron en el 2004 por los mismos
que la instalaron.
Cuando desde el 3 y 2
hoy oposición se “alarman” por algunos actos que
pueden ser corrupción, - que están en la orbita de
la justicia - , se olvidan que el Estado actual es
la creación del partido del 3 y 2 desde el
clientelismo, entre 1931 y 2004. Muy difícil cambiar
esa “cultura” amoral y corporativa en un periodo de
gobierno.
Los datos expresados
muestran los frutos de un manejo del país que no se
condice con las ofertas electorales de los mismos
responsables de él. Debemos asumir la magnitud del
daño infligido al mismo.
El 3 y 2 creó un
manejo feudal que impidió la discusión política del
país. El reparto minimizó políticamente a los
partidos del acuerdo, perdieron la libertad
creadora. La distribución del poder fue el eje de
las discusiones. Los partidos menores fueron
marginados del manejo del estado. En esos juegos
transcurre el Uruguay 1931-2004. Se construyó una
conducta autodestructiva, descalificar para
perjudicar al oponente sin que importara el país.
Así cada uno –dentro del 3 y 2 - vivió recriminando
al otro para marcar posiciones personales. Las
luchas fueron por el liderazgo en el reparto. El
País no existía, los partidos del acuerdo lo vieron
como un feudo. El reparto aseguraba su control.
La elección del 2004
más que el triunfo del FA es un enorme triunfo
político del país, terminó 73 años de gobierno de
una misma fuerza política. No hay que olvidar que
los intervalos dictatoriales contaron con apoyo
político de muchos integrantes del partido del 3 y
2.
Otro aporte del nuevo
gobierno es haber dejado al descubierto el Uruguay
real con sus virtudes y sus miserias. El Uruguay del
facilismo y el voluntarismo, que quiere resolver en
un periodo de gobierno lo que no se logró en 73
años. Que no asume que la partidización del 3 y 2 lo
acostumbró a pedirle todo al estado e impidió
trazar políticas país en ese período. Que no asume
la magnitud del tiempo perdido.
Vivir la historia
descontextualizada ha sido una conducta de la
mayoría de los dirigentes uruguayos. Actuando
siempre como recién llegados al país;
universitarios, gremialistas, periodistas,
empresarios y sobre todo políticos, nadie asume su
cuota parte de responsabilidad de lo que le ha
pasado al mismo.
Demasiado daño se le
ha hecho al país. El que quiera ver que vea…
Referencias
(1) Pacto del “chinchulín” – año 1931 - en el que se
acuerda el reparto del poder – proporcional a
los votos - entre el partido colorado y un sector
del partido nacional – llamados tradicionales -,
incorporado luego por la totalidad de los dos
partidos a la constitución de la república en la
reforma de 1951, a partir de ahí es a cuota fija, 3
y 2.
Surge así el manejo político de un partido único,
condicionando la conducción del país por el reparto
de cargos.
(2) Rama W., 1971. El Club Político,
Editorial Arca.
(3) Hernández P., 2004. Uruguay las causas de las
crisis. Edit. Prontográfica S.A., pág. 245
(4) Quijano C., 1954. La piqueta y la fosa.
Publicado 9 de julio Marcha
(5) Diario “El País”, publicado 1 de junio 1988.
Declaraciones del presidente de la Federación
Rural Ing. Agr. Carlos Secco Gutiérrez.
(6) Diario “El
País”, publicado 16 de Mayo 1999
(7) Frick Davie C., 1064. ¿Cuál Reforma
Agraria?. Marcha
(8) Quijano C., 1969. País y Gobierno.
Publicado Marcha, 25 de julio. Marcha
(9) Diario “El Observador” publicado 11 de setiembre
2009. Denis Dutra
(10)
Quijano C., 1953. “Más garantías menos libertades”
Publicado 3 de diciembre. Marcha
LA
ONDA®
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