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Alarma: millones pueden
perder el oído por los Mp3
por
Daniel Senovilla Bautista*
La Unión Europea maneja una
propuesta de ley para limitar el volumen de emisión
de los reproductores de música. El máximo organismo
europeo se muestra preocupado por la salud auditiva
de los ciudadanos del viejo continente. La medida se
basa en los crecientes problemas de audición
provocados por escuchar música a un volumen
demasiado alto de manera prolongada.
Desde su aparición hace poco
más de una década, los reproductores portátiles de
audio se han incorporado a nuestra vida diaria de
forma vertiginosa. Gracias a unos auriculares
conseguimos amenizar el camino al trabajo, a la
escuela o la espera a la cita que se retrasa. Es
frecuente ver en metros y autobuses a personas de
todas las edades ensimismadas en su música, sin
prestar atención a nada ni a nadie más. Éste, junto
al problema de pérdida de audición, es el segundo
gran inconveniente del adelanto tecnológico.
Los reproductores personales
influyen en una menor socialización de las
personas. Las voces que cada persona escucha en
su cabeza han hecho que el silencio se haya
apoderado de la rutina diaria. Los accidentes
provocados por despistes fruto del ensimismamiento
que producen los auriculares son otra causa de
preocupación, aunque menos contrastable. Las
personas caminan como autómatas al ritmo de su
música sin darse cuenta de lo que sucede a su
alrededor.
Más allá de los graves
problemas sociales, están los de salud. Diferentes
estudios encargados por la Unión Europea confirman
que, en muchos casos, las personas se lesionan
escuchando música sin ser conscientes de ello. En
Europa se estima que unos 50 millones de personas
escuchan música a través de sus aparatos mp3. De
ellos, unos 10 millones están en peligro de
sufrir algún tipo de sordera, provocada por el
reproductor musical.
En la actualidad, y a la espera
de que la Unión Europea cambie la legislación, el
volumen de los mp3 va desde los 60 a los 120
decibelios. Una persona que escuche música al
máximo volumen agrede a sus tímpanos de la misma
manera que si escuchase a poca distancia un avión
despegar. El empleo de estos dispositivos portátiles
en lugares con ruido fuerza a los usuarios a subir
su volumen, perjudicando a su salud. A mayor nivel
de decibelios, menor es el número de horas de
exposición recomendado.
Al emplear auriculares las
ondas sonoras impactan de manera directa con los
órganos auditivos, lo que ‘facilita’ el daño a este
sistema. La consecuencia es alarmante; Un
sonido de 95 dB a través de un mp3 durante quince
minutos, equivale al ruido un tren en marcha durante
8 horas. El daño provocado en apenas unos minutos
resulta irreversible.
Entre las enfermedades más
comunes producidas por escuchar sonidos a volúmenes
altos de manera prolongada la más preocupante es la
pérdida de audición, pero no es la única. También es
frecuente dejar de escuchar algunas frecuencias como
podrían ser sonidos graves o agudos, y una de las
más incomodas es el tinnitus. Esta enfermedad
consiste en la percepción de pitidos o zumbidos
producidos por el propio oído. Se desconocen las
causas pero los jóvenes expuestos a altos niveles de
sonido, y de manera más concreta a música alta a
través de auriculares, son propensos a padecerlo.
El Comité Europeo para la
Normalización Electrotécnica (CENELEC) será el
encargado de delimitar los decibelios de los nuevos
reproductores. Las dos posibilidades manejadas son
limitar las horas de exposición, algo que legalmente
es inviable, y la otra opción es reducir el volumen
máximo de reproducción. La cifra barajada como
máxima es 90 dB. Este sonido es similar al que una
persona escucha en pleno atasco de una gran ciudad.
La asociación de fabricantes de
aparatos electrónicos, Digital Europe, se mostró a
favor de la medida pero con matices. Según su
directora general, Bridget Cosgrave, los nuevos
estándares técnicos “deben respetar la capacidad de
elección de los consumidores”.
La decisión se conocerá en las
próximas semanas y sin lugar a dudas ayudará a las
personas a preservar su capacidad auditiva, de
manera especial a los más jóvenes. Este grupo es el
más expuesto a los peligros que conlleva escuchar
música durante mucho tiempo a un nivel excesivo.
Pero mucho nos tememos que no es un problema de
decibelios.
* Periodista
ccs@solidarios.org.es
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