|
Lo que nunca leen las encuestas,
“El Río de Otorgués”
por El
Perro Gil
elperrogil@gmail.com
18
de Octubre de 2009, las calles de Montevideo y
Canelones se tiñen de rojo, azul y blanco. En una
demostración asombrosa de movilización y alegría,
cientos de miles de frenteamplistas salen a recibir
la caravana final de la fórmula presidencial del FA.
Treinta y dos kilómetros de una apretada fila de
coches que circulara a paso de hombre entre el tubo
humano que le recibía en el trayecto hacia Pocitos,
punto final del encuentro.
La rambla de
Montevideo se transformó en el “Río de Otorgués”, y
la tricolor bandera que representa al Frente Amplio
fue la nota común y dominante en toda la
manifestación. La mística frenteamplista despertó
definitivamente y sobrepasa todo sectarismo, siendo
por lejos el símbolo que identifica a los
militantes. Tremenda bofetada para una oposición que
se hartó de denostar a nuestro Frente Amplio
aduciendo que no éramos un Partido como ellos. Sin
embargo, en esta campaña fue ostensible la
diferencia de enfoque y tratamiento de cada anuncio
electoral; mientras los blancos resaltaban los
sectores por encima de los candidatos, en el FA se
resaltó siempre la unidad y la fórmula. Detalle no
menor al tiempo de evaluar y hacer comparaciones. Lo
de Partido se les quedó en otro sentido que bien
puede ser sinónimo de división.
A escasísimas horas
de la veda, el Cerro de Montevideo se cubrió con esa
colcha, y fue un eslabón más de la larga cadena
construida para que este domingo se concretara el
sueño de la renovación del gobierno frenteamplista y
otro Pepe dirigiera el destino de los orientales.
Uruguay está en la senda correcta y la
transformación y el desarrollo no serán más una
utopía inalcanzable. Paradojalmente real, es un
Tabaré primero y un Pepe después, (nombres tan caros
a nuestra idiosincrasia más pura), los que marcan el
camino. Pero es un pueblo consciente de querer ser
dueño de su destino el que les da esa oportunidad, a
sabiendas que se la está dando a sí mismo.
25 de octubre. Son
pasadas las 20:45 aproximadamente, las encuestas
empiezan a dar sus bocas de urna donde un apresurado
Luis Eduardo González anuncia el triunfo del SI
rosado y la posibilidad de que el FA arañe la
mayoría absoluta. Sin embargo, con el correr de los
minutos y los primeros datos de escrutinio la
tendencia es otra y los plebiscitos no alcanzarían
la aprobación necesaria de la mitad más uno, y el FA
se alejaba de la victoria en primera vuelta,
arañando sí la mayoría parlamentaria aún por
definirse a estas horas (mañana del lunes 26).
De todo eso que
pudieron leer las encuestas –que esta vez aciertan
con el escenario del balotage- surgen nítidamente
aspectos a los que no llegó ninguna, esos rincones
de sentimiento que solo quien lo vive y siente,
conoce. Es por ese plus, que no lee ninguna
encuesta, que no podemos permitir un sentimiento de
derrota sino todo lo contrario. Estamos en la
encrucijada histórica de repetir gobierno y no
festejamos como quisiéramos pero seguramente lo
hagamos en noviembre. Cómo puede pensarse otra cosa
cuando un gobierno mantiene un 48% de su electorado
tras un período de mandato que siempre acarrea una
cuota de descontento a quienes no fueron
contemplados como esperaban. La utopía sigue intacta
a pesar de ese rezago y seguramente quienes no le
dieron ayer su voto al FA lo hagan en la segunda
vuelta pues saben bien que merece seguir siendo
gobierno.
Ayer se respiraba un
aire de esperanza y alegría que si bien no fue
exteriorizado plenamente -pues no se obtuvo el
objetivo deseado (ni las reformas plebiscitarias que
solitariamente apoyaba el FA)- es notorio que el
sentimiento sigue vivo. Sólo el Frente Amplio es
capaz de trasmitir esa alegría a su gente y la
fiesta se hará esperar un mes más, pero llegará. Lo
merecemos todos, y fundamentalmente esos cientos de
miles anónimos que llevan su bandera de Otorgués
estoicamente y constituyen ese río imaginario que
inundó el país entero y que seguramente besará
nuevamente las calles para demostrar que la única
batalla que se pierde es la que se abandona. Eso es
precisamente lo que nunca podrán leer las encuestas,
el sentir frenteamplista que va impregnado de
generosidad y entrega por una causa que no es otra
que la de un país más justo y solidario.
Según los resultados
parece que Uruguay se divide por mitades, pero
estamos convencidos que en el día después, los
uruguayos nos embanderamos tras un sol y nueve
franjas sin apasionamientos desmedidos. A veces pasa
que se pintan escenarios que no podemos permitir
para que una lucha electoral no se transforme en una
línea divisoria entre quienes tenemos el deber de
sacar a este país adelante y que somos todos sin
distinción de partidos. Por supuesto que las rutas a
seguir son diferentes, nos podrán llevar más rápido
o más lento a destino, pero todas deben conducirnos
al mismo lugar, ese país soñado que estamos
recuperando definitivamente.
A redoblar entonces,
que nadie está derrotado ni mucho menos.
Tan solo nos
demoraron la alegría unos días más.
¡Viva el Frente
Amplio! ¡Viva URUGUAY!
el hombre revoleaba
la bandera,
el perro se aprontaba
para seguir ladrando...
LA
ONDA®
DIGITAL |