Uruguay ante un nuevo 25
Impulsar políticas de
desarrollo nacional con
Proyección internacional
por Bernardo Quagliotti de Bellis

Este artículo fue escrito el día

que se realizó el acto electoral.

 

Aunque la importancia del concepto expuesto en el título,    quizás   pueda carecer de cierta claridad   debe ser analizado en profundidad  para su aplicación efectiva,  pues en nuestro tiempo   lo político es una deducción, una conclusión de lo económico, que conlleva a dar   respuesta     al desafío que tienen por delante los pueblos:    elegir para sus naciones  , o bien una administración para vegetar y consumir u otra para crear y progresar.  Uruguay se  encuentra  este domingo 25 de octubre  25 ante un democrático desafío pues la economía de los “grandes espacios” obliga a los Estados iberoamericanos a establecer la convergencia de las alternativas.

Uruguay se  viene caracterizando desde la mitad del siglo pasado     por carecer de  proyecto de país. Ha  ido postergando la realización de un profundo y actualizado   análisis geopolítico que le permita resaltar  la importancia de su ubicación en el Cono Sur,  el valor de sus  factores actuales y potenciales  -positivos y negativos-  que, finalmente,  son determinantes o limitantes de su desarrollo económico y social tan posible como anhelado.

 

El “Foro de las Alternativas”  (1998)  al proponerse  contribuir a impulsar acciones humanistas en pro de la vida de los pueblos y a favor de  la democracia liberadora , desarrolló catorce puntos que  permanecen vigentes,   con plena  vigencia , ante  el gran desafío que nos enfrenta   -sin tiempo de retorno-   el    cambio radical que en el mundo  globalizado   se  viene manifestando con el pasaje de  la concepción político-económica   de Estado-Nación a Estado-Región. 

 

Es tiempo de revertir el curso de la historia,  pues el destino de la humanidad se halla en juego. Los progresos científicos y los adelantos técnicos sirven a los intereses de una minoría en vez de contribuir al bienestar de todos. El uso que se hace de la ciencia y la técnica, aplasta, margina, excluye a numerosos seres humanos por todo el mundo.  A ello se suma  el hecho que los recursos naturales siguen  bajo el control de los países-centros  convirtiéndose   en objeto de amenazantes pugnas políticas.

 

Es tiempo de encarar la crisis de la civilización,  es decir,  superar los limitados objetivos del individualismo, el universo cerrado del consumo, la invasión del productivismo y, para otros, la búsqueda obsesiva de la simple sobre vivencia cotidiana; situaciones  que  ocultan los grandes objetivos de la Humanidad, es decir: el derecho a la vida,   liberación de la opresión y la explotación,  igualdad de oportunidades,  justicia social,  la paz.

 

Es tiempo de transformar el cinismo en dignidad y la dignidad en poder. La concentración del poder económico en manos de empresas transnacionales atenta contra la soberanía de los Estados. Es una amenaza para la democracia en cada Nación y a escala del universo. La situación se agrava cuando integrantes de un  gobierno nacional se comprometen con actores económicos internacionales, por vanidad personal  acompañada por  ambición de lucro.        

 

Es tiempo de volver a nuclear los valores colectivos.  La modernidad vehiculada por el capitalismo e ideologizada por el neoliberalismo ha destruido o pulverizado  a  culturas existentes; ha hecho que estallen las hasta ayer solidaridades y resquebrajando  las convicciones y, en su lugar, ha puesto la exaltación al individualismo, cuya  eficiencia está a la medida de su éxito económico.  A esta lamentable situación , en muchos países iberoamericanos se ha desembocado   una crisis en  la educación, acompañado por violencias sociales y el uso y abuso de nuevos criterios en base a  equivocados  principios.

 

Un  enfoque geopolítico: relaciones y correlaciones

Es necesario reconocer que     Uruguay no   ha  corregido  la vulnerabilidad que presenta    tanto su espacio terrestre como el marítimo y el fluvial . Se habla del “Uruguay profundo”  (tan solo una expresión más, como la del “país llave” que hasta hace poco tiempo  era un Estado tapón) , sin atender  importantes temas  que presenta su  espacio  nacional en relación al regional del Cono Sur;  su interior que   desde un  secular pasado   mantiene las conocidas   inarmonías    de sus  grandes vacíos; sumándose   áreas fronterizas desguarnecidas frente a fuertes presiones demográficas externas tanto de Argentina como de Brasil;  con  sus recursos mal explotados o sin explotar  cuando éstos deberían ser  utilizados plenamente en beneficio del bienestar y prosperidad de la comunidad nacional.     En otras palabras, hay que asumir el desafío que  señala claramente, que   sin organización territorial ninguna sociedad podrá diseñar    plan alguno  , a futuro,  de conducción articulada.

 

Una acertada política  debe surgir  a partir de un   análisis geopolítico de situación , que permitirá  aplicar  una ajustada geoadministración,  la cual    deberá  imprimir una visión de conjunto de la realidad nacional y regional, teniendo en cuenta que la responsabilidad de administrar un Estado es en esencia tener capacidad para organizar y manejar su espacio y su futuro. Es inculcar criterios para actuar responsablemente, con objetividad, merced al conocimiento de lo que es y de lo que debe y puede ser el país que se administra.

 

El auténtico papel a desempeñar   por  un gobierno no es el de realizar un ejercicio de predicción meramente destinado a la profecía de lo que podría ser  o será un país, sino una forma de analizar y apreciar los hechos que permitan fundamentar y promover la acción para que el país sea lo que debe ser.

 

Francisco Bacon  (1561-1626, el pensador más conocido del Renacimiento inglés)  afirmó  que “la ignorancia de las causas frustra los efectos”,  pensamiento que constituye una filosofía que debiera subrayar la acción del político  -como administrador público-  pues esa ignorancia no puede admitirse ni tolerarse en el quehacer político, ni por miopía o incapacidad técnica, ni  por falta  de imaginación o iniciativa y, mucho menos, por no querer ver lo que realmente hay que ver.

 

La estrategia para la programación del desarrollo

La compleja realidad que deberá confrontar un nuevo gobierno en Uruguay se desenvuelve en varias pistas,  interrelacionadas  en una evolución que en la dimensión del tiempo  debe convertirse, imprescindiblemente, en políticas de estado.  El desarrollo que reclama la sociedad uruguaya, de hecho  obliga a diseñar una estrategia y un medio para superar las limitaciones y circunstancias negativas que en muchos  escenarios  de la vida del país aun existen.  Una estrategia que debe surgir  del enfoque espacial, histórico-geográfico a la par que político , confundiéndose los objetivos nacionales con los  regionales  a través de una política internacional que sepa ver, sopesar y actuar sin rémoras  o prejuicios que desvíen retarden o impidan los objetivos diseñados por las políticas de Estado.

 

Uruguay  -junto con  los países   que componen este gran espacio iberoamericano,  -que no debe ni puede retrasar  su andar histórico-  necesita otear con nuevas luces horizontes más lejanos, concibiendo métodos y estrategias de gobierno  -fundamentalmente “estrategias”, no solo con  diligencia sino con máxima precisión en la evaluación de las circunstancias    a fin de prevenir y disponer lo necesario, desechando lo negativo o   superado.

 

La administración de cualquier país, la conservación y el desarrollo de sus recursos y el manejo de sus circunstancias  se resumen, fundamentalmente, en una misión de campo.  Realismo y objetividad  deben constituirse en   criterios fundamentales para un buen gobierno.

 

Si el espacio interior uruguayo ha sido considerado como el “Uruguay profundo”,  es importante resaltar que también, aun  prácticamente  marginado, hay un  “Uruguay fluvio-marítimo-oceánico”  presto al servicio de la región que comparte  en el Cono Sur  iberoamericano.

 

 [1]  Secretario General de la Asociación Sudamericana de Geopolítica

        Presidente de la Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

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