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Venezuela, un federalismo
centralizado y sus efectos
sobre el sistema de partidos
por
Alexandra Lizbona 2
alexandra.lizbona@gmail.com
Este estudio
sobre la realidad venezolana en su sistema de
partidos fue presentado por su autora,
Alexandra Lizbona (
El presente
trabajo, se inscribe en el marco de la elaboración,
de la tesis de grado de la autora, para la obtención
del título de Licenciada en Ciencia Política), en
las VIII Jornadas de Investigación de la Facultad de
Ciencias Sociales, UdelaR, 8 y 9 de setiembre de
2009.
Venezuela presentó desde su
nacimiento, un formato de Estado federal
centralizado, en la distribución del poder, y el
reparto de competencias desde el gobierno nacional
hacia los estados.
Con el objetivo, de hacer una
contribución al estudio histórico – comparado del
Federalismo, la primera parte examina en detalle la
historia política de Venezuela, repasando la
evolución que tuvo respecto a la estructura estatal
federal, durante el siglo XIX. Procura responder,
cuál fue el origen que hizo que esta República
autónoma e independiente, se consagrara como un
Estado federal.
En segundo lugar, el propósito
central, es indagar por qué el sistema de partidos,
después del Pacto de Punto Fijo (1958), no
contribuyó con este diseño institucional federal. Se
parte de la noción, que el sistema de partidos
venezolano, protagonizado principalmente por AD y
COPEI, en realidad asentó un conjunto de
restricciones institucionales, que limitó el
ejercicio de una distribución eficiente del poder,
hasta la reforma que tuvo el Estado en 1989, con la
Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y
Transferencias de Competencias.
Por último, se analiza como la
desinstitucionalización del sistema de partidos,
facilitó el acceso al poder, a un líder outsider y
antiestablishment, como lo es Hugo Chávez, el cual
dispuso, la instauración de nuevas reglas de juego,
retomando así a un gobierno federal centralizado.
En síntesis, se aprecia que
este diseño institucional, componente esencial, al
menos normativamente del sistema político
venezolano, aún no ha dado los resultados que se
esperan: mejor Democracia y mayor gobernabilidad.
Precisiones teóricas acerca del
Federalismo
Las obras más destacadas en
torno a los estudios sobre el Federalismo, tienen
sus raíces en el trabajo de William Riker (1964)
Federalism: Origin, Operation and Significance. Pese
a las críticas y comentarios que tuvo en posteriores
investigaciones, es fundamental explorar y
comprender cuál es su definición y los orígenes que
da a esta temática.
Para conocer los fundamentos de
Riker, en lo que respecta al origen de los sistemas
federales, primero es importante partir de la
definición. Su noción básica, trata de un sistema
con dos niveles de gobierno, en el que un conjunto
de gobiernos ya constituidos reconocen que un
gobierno federal tiene autoridad sobre todo su
territorio y población, para aquellas funciones que
afectan al conjunto, mientras que retienen para sí,
aquellas competencias que solamente están
relacionadas con su propio territorio. Riker
bosqueja las numerosas posibles formas
constitucionales que puede tener un sistema federal,
a través de un continuo acorde al grado de
independencia que tienen los gobiernos federales de
la propia federación y viceversa. Éste va de un
mínimo (descentralización) a un máximo
(centralización).
En lo que respecta al origen de
los sistemas federales, él interpretó al
federalismo, como un pacto entre los futuros
dirigentes nacionales y los funcionarios de los
gobiernos constituyentes, con el fin de la expansión
de territorio, y una mejor forma para establecer los
impuestos y aumentar los ejércitos.
Por último, un tema central en
su estudio, es la organización del sistema de
partidos. Ésta, es una variable que la considera con
destacada influencia sobre el mantenimiento del
federalismo. La relación federalismo-sistema de
partidos, tiene para Riker el siguiente
razonamiento: “... The
federal relationship is centralized according to the
degree to which the parties organized to operate the
central government control the parties organized to
operate the constituent government”.
(1964:129). Por tanto, Riker
afirmará, que la causa más cercana a las variaciones
en el grado de centralización o predominio
periférico de la estructura constitucional de un
sistema federal es la variación en el grado de la
centralización de los partidos.
Un segundo autor clásico, de
esta temática fue Daniel J. Elazar (1987), quien
criticó la dicotomía centralizado – periférico
utilizada por Riker para describir un sistema
federal, sugiriendo que el federalismo tiene que ser
definido como “self – rule” y “shared rule” (auto –
gobierno y gobierno compartido respectivamente).
Esto se debe a que la integración política en una
base federal ofrece posibilidades para el
establecimiento de los vínculos más allá de los
límites convencionales del Estado – Nación.
Por otra parte está el trabajo
de Robert Dahl, quien define que en esencia, un
sistema federal es aquel que tiene algunos asuntos
que están exclusivamente dentro de la capacidad de
ciertas unidades locales, cantones, estados,
provincias, y están constitucionalmente más allá del
alcance de la autoridad del gobierno nacional, y
donde otros ciertos asuntos están
constitucionalmente fuera del alcance de la
autoridad de las más pequeñas unidades. (1986:114).
Por último, se encuentra la
tesis de Alfred Stepan (1999), quien procura ir más
allá de la teoría de Riker, marcando su diferencia
en términos de categorización, por su rechazo a la
dicotomía centralización – descentralización.
Planteará la distinción que hace entre las
federaciones cuyo objetivo inicial es unir “come
together”, y entre aquellas cuyo objetivo es
mantener la unión “hold together” (1999:2).
Según su concepción, en los
sistemas federales, los gobiernos sub-nacionales
tienen representación e influencia en el ámbito
nacional, por lo que el federalismo puede ser
categorizado en torno a un continuo que mide el
nivel de restricción que la constitución federal
ejerce sobre cada unidad de gobierno. Éste continuo
parte, desde un alto grado de restricción a la
soberanía local (demos constraining) a niveles más
bajos, donde se permite mayores poderes a las
unidades constituyentes del gobierno federal (demos
enabling).
Referencia histórica al origen
del federalismo venezolano
A lo largo de la historia hubo
sucesivos procesos de centralización y
descentralización política, en la conformación de la
República venezolana. Con distintos altibajos, el
impulso centralista prevaleció en Venezuela durante
casi todo el siglo XIX3. La conformación de este
Estado, requirió que la modalidad de transferir
funciones desde los gobiernos centrales a las
autoridades designadas, tenga un formato
centralizado. Esta tendencia general, difirió en
cuanto al contexto histórico que se vivió.
Para un mayor esclarecimiento
de los hechos, se dividirá en etapas. Una primera,
comprende el período de la Gran Colombia
(1811-1830); en segundo lugar, desde la separación
de la Gran Colombia en 1830, comprendiendo los
gobiernos conservadores y liberales que tuvo, hasta
el final del gobierno de los federales en 1868, y
por último, el período de transición desde 1868
hasta 1899, en que surgen los gobiernos
autoritarios-militares.
Con el objetivo, de hacer una
contribución al estudio histórico -comparado del
federalismo, se entrelazará dicho caso, con la
variada literatura teórica que se ha abordado sobre
esta temática.
La formación de la Gran
Colombia: 1811-1830.
Venezuela, se originó el 5 de
Julio de 1811, luego de declararse independiente
frente a la Corona Española, por la iniciativa
política de las Provincias4 de la antigua Capitanía
General creada en 1777. Se conformó como nación
federalista, donde las provincias conservaban su
autonomía y podían tener sus propias leyes5. Desde
su origen, el poder local se situaba con fuerza en
las provincias-ciudades, lo cual convertía en
ficción el poder nacional. El denominado caudillismo
político regional venezolano influyó en toda la
historia venezolana, y encontró consagración formal
en el texto constitucional en 1811 (Soto: 2005).
Posteriormente, en el año 1819, pudo constituir su
Congreso, creándose así una sola República de
Colombia con los departamentos de Venezuela, Quito y
Cundinamarca, cuyas capitales fueron Caracas, Quito
y Bogotá.
Dentro del gobierno de la Gran
Colombia, se presentaron diferencias entre
federalistas y centralistas, éstos últimos se
impusieron, con el apoyo de Simón Bolívar desde
Bogotá. Bolívar fue considerado un caudillo militar
y un ideólogo de la guerra de independencia. Su
pensamiento político, consideraba que para las
naciones recién independizadas, la forma de gobierno
apropiada, era la república centralista. A partir de
entonces, comenzaron las primeras resistencias, por
parte del Jefe del Departamento de Venezuela, el
General José Antonio Páez, el cual marcó un gran
liderazgo en los años posteriores, lo que hizo que
Bolívar no tenga alternativa de reconocerlo como
tal, en parte por la inestable situación que se
vivía, y un ambiente potencial de guerra civil
constante. De esta forma, Bolívar ve sin concreción
su proyecto integracionista, de una sola República
integrada por los tres departamentos. La Gran
Colombia fue frustrada, con una causa principal: la
oposición firme que tuvo Páez y sus seguidores al
plan integracionista, dejando sin respaldo a Bolívar
en el proyecto utópico en los últimos años de su
vida.
Una explicación teórica sobre
el origen del federalismo en las primeras décadas.
La Gran Colombia, que surgió de
la independencia del mando español, comprendía un
vasto territorio, en el que las provincias que la
conformaban, eran entidades políticas que debían
unirse, como fortaleza. Hubo una necesidad de
compartir propósitos comunes y de auto-gobernarse,
parafraseando a Elazar “self – rule” y “shared rule”.
A diferencia de lo que postulaban las ideas de
Bolívar, la manera de organizarse como un Estado
soberano, era descentralizar el poder entre las
provincias existentes, cooperando mutuamente, en su
formación, preservando sus respectivas integridades.
La República Federal fue la
alternativa de organización, que en 1811 se eligió,
con el objetivo de unir las provincias coloniales de
décadas anteriores. En términos de Stepan, come
together. La inquietud constante por mantener cierto
balance entre el poder central y el regional, fue
razón para adoptar en el una forma de Estado
federal, ya desde el siglo XIX. Este origen, se
llevó a cabo a través de un pacto entre los que
fueron los futuros dirigentes de la República de
Venezuela. Si se observa en el período que estuvo la
Gran Colombia, el fin fue expandirse
territorialmente, y unirse para afrontar cualquier
amenaza externa, como medio de fortalecimiento, tal
como lo plantea Riker. Si esto se analiza en su
final, 1830, la desintegración de lo que eran las
grandes provincias, formándose Venezuela como estado
autónomo, no tuvo raíces de expansión territorial,
ni de aumentar ejércitos o cobrar impuestos, como se
describe en esta literatura. Por el contrario, la
razón fue mantener la unión.
Producto de la desintegración
de una unificación; la Gran Colombia, que en su
origen estuvo en el ideario de la unión de muchas
provincias, con gran fortaleza en su poder nacional,
como manera de subsistir, terminó siendo la causa de
separación y posterior adopción de una fórmula
federal. Esto, con el propósito, de mantener la
unión de las provincias que en ese entonces la
conformaban, hold together, retomando a Stepan.
Independencia de Venezuela
y los primeros gobiernos.
1830-1868
El año 1830, marcó a Venezuela.
En primer lugar por la muerte de Bolívar, en segundo
lugar por la separación de la Gran Colombia y por
último, su nueva Constitución. A partir de entonces,
Venezuela emprenderá una etapa de independencia del
proyecto de integración colombiana, concibiendo los
desafíos de la fundación de una República, suscrita
bajo el liderazgo de José Antonio Páez y los
siguientes gobernantes (Vargas, Soublette, Carreño y
Navarre), que compusieron lo que se denominó, la
etapa de la Oligarquía Conservadora (1830¬1846).
Todos estos caudillos, formaron el partido
conservador, de la prematura República de Venezuela.
Para la promulgación de la
carta magna, lo incipiente que se forma es un
congreso constituyente, el cual estuvo integrado por
un diputado de cada provincia, representando
diferencias entre los que mantenían un principio
federalista y uno centralista. Se aprueba el texto
definitivo el 22 de setiembre de 1830, con un
carácter centro – federal, ya que por un lado tomaba
en cuenta la autonomía de las municipalidades, pero
por otro lado, reconocía el impulso central.
Ésta carta magna perdurará
hasta la asunción de Castro, la cual instaurará el
voto directo aunque no universal, tanto para
Presidente y Vicepresidente, como para los
diputados, manteniendo el indirecto para senadores.
Un punto significativo, fue la descentralización del
poder, a través de la elección directa de los
gobernadores (Art.138), los cuales tendrán a su
cargo el gobierno superior político y
administrativo, el orden y seguridad de la
provincia. Pese a ello, no se denomina formalmente a
la República de Venezuela, como gobierno federal,
sino que lo caracterizan como republicano, popular
representativo, responsable y alternativo (Art.7),
dividiendo el poder público en Nacional y Municipal
(Art.10).
El gobierno de Castro, no pudo
mantener una cierta estabilidad, debido a los
alzamientos6 en su contra desde febrero de 1859,
sumado a un golpe de Estado que le hicieron por
traición hacia el Estado, al decir que se haría
responsable del programa federal y revolucionario.
Esto, fue causa primordial, del origen de la Guerra
Federal que duró cinco duros años. Éste destelló, el
enfrentamiento neto, de las divisiones que se
sostenían desde 1810, entre los liberales que
defendían un Estado Federal y los conservadores que
promovían un Estado Centralista.
Esta guerra civil, fue
protagonizada por tres sectores básicamente: los
constitucionalistas que seguían al Presidente
interino Pedro Gual, siendo el sector menos
influyente en el conflicto armado, en segundo lugar,
los federalistas que buscaban el poder por las armas
y seguían al General Falcón, abogando por un
gobierno federalista que protegiera sus intereses
regionales, limitando al poder central, y por último
los que impulsaban al General José Antonio Páez,
para promover un régimen dictatorial, como forma de
finalizar la guerra y atender la crisis política.
Ésta última opción, culmina sucediendo entre los
años 1861 -1863, en el que los federalistas y las
tropas del gobierno fueron sumando y perdiendo
territorios, hasta la renuncia del General Páez el
15 de junio de 1863.
La culminación de Páez en el
poder, se dio frente a una Asamblea General, la cual
estuvo integrada por un número exacto de
federalistas y conservadores, que designó como
Presidente interino a Juan Falcón. Concluía así,
esta guerra, ya no con batallas, sino con un tratado
negociado7, con una victoria de los federalistas, al
abrirse el período de mando del general Falcón, como
presidente provisorio de la Federación de Venezuela.
Pese a la formulación en pro de la vida política
pacífica, las tensiones entre liberales y
conservadores estuvieron presentes durante todo el
siglo XIX.
En este nuevo período de
recuperación, “no se sabía muy bien en qué consistía
el federalismo y cada quien en su comarca lo
interpretaba a su manera. Era evidente que durante
los años de la Guerra Federal no hubo espacio para
hacer pedagogía política efectiva, y el fondo
filosófico de las banderas de la federación se
conocía poco. Así, fueron paulatinamente sumándose
focos de descontento entre las filas de los propios
federales, junto a las conocidas de los últimos
reductos conservadores”. (Lucca: 74).
Ante esta ambigüedad, se
sancionó la Constitución Nacional en 1864, que
introduce cambios sustanciales en la forma estatal
de Venezuela. Se introduce el carácter federal, y
por ende, se pasa a llamar Estados Unidos de
Venezuela (Art.1); ya no se denominan provincias,
sino que son estados con autonomía, como tampoco
gobernadores, sino Presidentes de Estados. Esta
carta magna se proponía acentuar la
descentralización política y administrativa. Ahora
las entidades políticas se reservan la facultad de
unirse dos o más para formar un solo estado; pero
conservando siempre la libertad de recuperar su
carácter de estado (Art.4). Dentro de las bases de
unión, se demarcan los principios de Gobierno
popular, electivo, Federal Representativo,
alternativo y responsable (Art.13).
¿Qué análisis se pueden
introducir, a partir de estos sucesos?
En primer lugar, esta
Federación, que no culminó siendo La Gran Colombia,
fue obra de las presiones de los recién formados
gobiernos liberales, que impusieron sus ideas,
frente a las conservadoras. La legitimación para
aceptar dicha estructura, no resultó de un simple
pacto ó negociación pacífica, y de mutuo
entendimiento, sino que este propósito tuvo serias
dificultades para adoptarse y lograr un equilibrio,
como la gobernabilidad en el prematuro sistema
político venezolano. Hubo clara manifestación de una
inexistencia de coordinación y cooperación, en lo
que son las relaciones y competencias
intergubernamentales. Esto trajo en consecuencia,
una autonomía limitada de los estados, y por tanto,
dependencia con el poder nacional. Esta ausencia de
corresponsabilidad, dificultó el desarrollo de una
matriz federal, y la posibilidad de una efectiva
distribución vertical del poder, sin poder impulsar
la descentralización política en el nivel estadual.
Posteriormente a los
acontecimientos independentistas, el gobierno
federal en Venezuela, tuvo que afrontar el reto de
organizar una estructura coherente, garante de
autoridad, y soberanía, como medio para formar un
Estado autónomo fuerte y legitimado. Esto culminó a
final del siglo XIX, como una ilusión, obstaculizada
por los propios gobiernos que fueron transitando a
lo largo de su historia.
La guerra federal en la mitad
del siglo XIX, procuró establecer al menos
normativamente una República federativa; en el que
los gobiernos estaduales pudieran unilateralmente y
completamente intimidar a los gobernantes del
centro, en este conflicto. Esta situación derivó, en
la redacción de una constitución de sintaxis
federativa, marcando y garantizando las esenciales
instituciones del federalismo: un gobierno de la
federación y un conjunto de gobiernos de los
miembros de las unidades, en el que ambos tipos de
norma de los gobiernos, en el mismo territorio,
tienen la autoridad y autonomía para tomar algunas
decisiones con independencia de las demás.
Este arreglo federal se explica
por la difusión del poder constitucional entre los
órganos de gobierno y constituyente, manteniendo sus
respectivas integridades, diseñado para proteger la
existencia y la autoridad de todos. Por tanto,
tomando a Elazar, la victoria que tuvieron los
federalistas en esta guerra,-gran motivo de lucha-,
fue llegar a tener un sistema, en el que la toma de
decisiones y ejecución de procesos, sean mejor
establecidos en pactos federales, que unitarios.
En el momento en que se
consolida la Federación en Venezuela, en 1864,
paradójicamente comienza un proceso de
centralización estatal, de manera que la Federación
no resuelve el problema, sino más bien lo acentúa.
Se creó en esa forma, unas estructuras federales,
teóricamente como unidades autónomas, que son los
estados, pero que han contribuido al centralismo por
su inoperancia (Brewer Carías: 1977:9).
Por ello, esta investigación
estima conveniente, agregar para analizar los
orígenes del federalismo venezolano, una variable:
las diferencias ideológicas. Esto es la rivalidad
que hubo durante gran parte del siglo XIX, entre
centralistas y federalistas, entre gobiernos
conservadores – liberales. El nacimiento de
Venezuela, como Estado federal, no demuestra
provenir de un conflicto inter-provincial8, tampoco
exactamente, como plantea Riker, de un conflicto
entre niveles de gobierno (centro -provincias). Fue
causa, de conflictos y vicisitudes entre los
liderazgos de la época. Las formas de gobierno que
hubo, como dictaduras, autocracias y caudillos, son
referencias claras de centralización de poder,
ocasionando disturbios y conflictos, contradictorio
a lo que implica fragmentación y poder balanceado.
La historia política de
Venezuela, ha estado escrita por la rivalidad entre
los centralistas-federalistas, que no es comparable,
entre el nivel de gobierno nacional y el nivel
federal ó subnacional. Aquí residen, trasfondos de
pensamiento sobre la conducción del Estado. La causa
de elegir un régimen federal, la adopción de tal
estructura, con determinado grado de centralización
o descentralización, es resultado de una variable
interviniente, como son las posturas ideológicas,
doctrinarias, que marcaron de cierta medida el rumbo
no sólo para el siglo XIX, sino como también ser
analizará posteriormente para el siglo XX. Quienes
fueron los primeros constructores de este Estado,
gestaron, ejecutaron e impusieron una forma de
gobierno, que no respondió a homogéneos pensamientos
de su época.
Como bien analiza Medina
(2001), el objetivo de las luchas políticas durante
el siglo XIX entre liberales y conservadores,
federalistas y centralistas, no era ceder mayores
funciones gubernamentales del Estado central a los
gobiernos regionales, sin embargo, en la práctica
estos forcejaron por mayor autonomía.
El centralismo político era el
anillo que calzaba exactamente a la medida en el
dedo opresor del caudillismo, y propició la
minimización de las antiguas Provincias al
obligarlas, bajo amenaza de guerra, a subdividirse,
lo cual conllevará a aportarle ventajas políticas al
caudillo de turno (Olivares: 2002:12). En las líneas
que siguen, se analizará esto, con las últimas
décadas del siglo XIX.
Fin del gobierno federal. 1868
-1899
Este ímpetu federal, de
autonomía político-territorial, culminó con sus
gobiernos en 1868, regresando el poder de Monagas.
Nuevamente el caudillismo se instalaba en Venezuela,
con grandes dificultades por formar instituciones
estables, por su personalidad autoritaria y
centralista. “Alzamiento tras alzamiento, batalla
tras batallas, Venezuela seguía desangrándose en un
pleito personalista, arropado con banderas de
ideales intercambiables” (Lucca: 79).
Esta situación se afianza aún
más, cuando se reforma la Constitución en 1880, bajo
la presidencia de Guzmán Blanco. Los veinte estados
creados en la carta magna de 1864, procurando que
Venezuela se comienza a formar como una Federación,
retrocedió al instalarse una nueva organización
territorial. El Estado Venezolano se organizó en
nueve estados, produciendo una centralización del
poder político para tener un mayor control, quitando
autonomía a posibles caudillos regionales que
surjan.
Este largo período de la
historia del siglo XIX, que procuró formar a
Venezuela como un Estado federal, profundizando en
la descentralización dentro los poderes estatales,
se detiene con el triunfo del General Cipriano
Castro, junto a sus tropas el 22 de Octubre de 1899.
A partir de dicha fecha, y hasta el 18 de octubre de
1945, esta etapa estará signada por gobierno de
militares, viviendo la más prolongada dictadura
militar de su historia, bajo el mando de Juan
Vicente Gómez. Con la creación de la Academia
militar en 1903, hubo una primacía de la institución
militar, se profesionaliza el Ejército venezolano,
que se inició con Castro y se continúo con Gómez,
pasando a formar parte del proyecto político de esa
época.
Consideraciones finales en el
origen del federalismo
venezolano.
El nacimiento de Venezuela,
como Estado autónomo, consideró necesario para su
sobrevivencia y fortalecimiento, adoptar una
estructura federativa. Esta forma federal adoptada
en 1811, tuvo su máximo esplendor con la culminación
victoriosa de la Guerra Federal en 1863, que llevó a
que se plasmara en la estructura estatal. Los hechos
que marcaron el establecimiento de una estructura
federal en Venezuela, fueron dos: la formación y
desintegración de la Gran Colombia (1811-1830) y la
Guerra Federal, junto a su posterior constitución
(1858 – 1864).
A su vez, conforme a lo
señalado en el recorrido histórico realizado, se
puede desprender en términos generales, que el siglo
XIX fue expresión de una debilidad estructural
estatal. La trayectoria histórica del federalismo
venezolano exhibió la centralización de competencias
en el gobierno central, dentro de lo que fue el
proceso político del siglo XIX. Habiendo tenido once
constituciones y dieciocho presidentes, tuvo grandes
dificultades, en progresos a nivel jurídico
institucional, sobre el carácter
político-territorial, que le permitiera consolidarse
como una República federativa. Una razón que se
entiende, es las divergencias, oposiciones, entre
los bandos liberales y conservadores, los cuales no
pudieron delimitar qué estado se buscaba configurar,
desde la desintegración de la Gran Colombia.
En suma, Venezuela presenta un
sistema federal centralizado. La fundación, tuvo una
ausencia de consenso en las elites, en torno a la
forma de estado que se quería, que culminó siendo el
reflejo de lo que se instauró: una inevitable
concentración del poder, con deficiencias y
ambigüedades en su proyecto nacional, y una tensión,
entre las fuerzas autonómicas de los estados y el
centralismo como fórmula estatal.
En la siguiente sección, se
propondrá analizar, sí con el declive del
caudillismo del siglo XIX, se logra
institucionalizar un diseño federal descentralizado,
o si continúo en una encrucijada de qué estructura
estatal se debía formar, ya no por caudillos, sino
por otros actores; los partidos políticos.
La primera mitad del siglo XX,
sucesivos gobiernos autoritarios.
A comienzos del siglo XX, con
la Presidencia de Cipriano Castro, con una nueva
asamblea constituyente, se debatió el tema federal,
adoptando una forma centralista de Estado Federal
como Rómulo Bentancour, Raúl Leoni, quienes serían
los fundadores en 1941 del Partido Acción
Democrática (AD).
Los líderes y activistas de AD
se propusieron inmediatamente construir un tipo de
estructura política desconocida hasta entonces en
Venezuela: un partido que fuera permanente, presente
en todos los niveles de la vida nacional y local, y
capaz de integrar muchos intereses o grupos en su
vida organizada (Kornblith – Levine: 1992: 34)
Éstos tuvieron la primera
tentativa democrática venezolana, en el Trienio
1945-1948. Éste empezó cuando oficiales subalternos
respaldados por AD, derrocaron al General Medina e
instauraron una “Junta Revolucionaria”
cívico-militar que prometió una rápida transición a
la democracia11 .
Estos tres años el sistema de
partidos tuvo un dominio hegemónico por parte de AD.
En las elecciones que hubo, predominó en comparación
con los otros tres partidos existentes hasta el
momento: Comité de Organización Política Electoral
Independiente (COPEI), Unión Republicana Democrática
(URD) y Partido Comunista de Venezuela (PCV). Éstos
tuvieron representación parlamentaria, pero su peso
no fue significativo. Siguiendo a Molina, este
sistema de partido predominante, con elevada
polarización e institucionalización débil, fueron
condiciones aprovechadas por sus adversarios para
poner fin a este corto episodio democrático, en
noviembre de 1948, mediante un golpe de Estado
militar dirigido por la misma oficialidad que había
participado en los sucesos de 1945. El régimen
militar conducido por Marcos Pérez Jiménez, bloqueó
la actividad de AD y el recién formado partido
democratacristiano, COPEI. Jiménez, mantuvo durante
diez años, una estructura extremadamente centralista
desde su organización federal.
Estado democrático centralizado
de partidos,
y una débil estructura federal
(1958 – 1998).
Posteriormente a salir en
escena la sucesión de gobiernos autoritarios en la
primera mitad del siglo XX, en Venezuela comenzó un
proceso de apertura política y de dominio
institucional, protagonizado por los partidos
políticos. Éstos fueron los promotores de encauzar
la prematura Democracia, que los llevó a dominar
absolutamente todas las facultades estatales por más
de treinta años.
Tal como señala Molina (2004)
los dos partidos principales AD – COPEI, tomaron
fuerza social y doctrinaria en las oposiciones
trabajo/capital y Estado / Iglesia. AD aparecía
ubicado como un partido laborista y estatista,
mientras que COPEI asumía el lado opuesto de estas
divisiones socio – políticas. A ellos se suman otras
dos fuerzas políticas importantes del período
post-gomecista: PCV y URD, siendo este último un
partido populista y personalista. Este sistema de
partidos, presentó en su origen, la característica
de ser débilmente institucionalizado, con
inestabilidad electoral, y un permanente eje de
confrontación entre AD y COPEI. Sin embargo con el
correr de los años, se fue definiendo como un
sistema de partidos altamente institucionalizado,
siguiendo los criterios de Mainwaring y Scully
(1995)13.
Asimismo, el partido que no
resultaba ganador de este sistema bipartidista, tuvo
la característica de comportarse como una oposición
leal, la cual apoyó y legitimó de manera
comprometida la gestión del partido de turno que
encabezaba el gobierno.
El sistema que se instaura a
partir de 1958, es un Estado centralizado por los
partidos políticos, los cuales se comprometen a
gobernar bajo reglas de juego democráticas y formar
una coalición, con un programa en conjunto, sin
importar el resultado de las elecciones.
El reto no estuvo en
descentralizar la forma federal, y tener una mejor
distribución, concediendo a los estados autonomía
para la organización de su gobierno; por el
contrario, hubo una dirigencia política fuerte que
centralizaba el poder. No se observó una voluntad
tendiente a proseguir un proceso descentralizador,
no hubo una reordenación político-territorial en los
estados, para otorgarles mayor autonomía dentro de
su área local, con mecanismos dóciles que
permitieran que los estados tengan su elección de
gobernadores, y una administración real de sus
recursos. Los partidos, cosieron un conjunto de
restricciones institucionales, que limitaron el
ejercicio de una distribución eficiente del poder.
No se dio lugar a posibles enfrentamientos que le
sean oposiciones y los desprestigie, por esto, las
instituciones construyeron características para
funcionar como barreras, que fueron cruciales para
el control del proceso de descentralización después
de medio siglo de gobiernos autoritarios.
La única unidad política
autónoma,
fue el propio Estado Nacional.
La partidocracia que vivió
Venezuela desde finales de la década de los sesenta,
responde claramente a la teoría de Riker (1964),
sobre uno de sus temas centrales en su estudio, la
relación federalismo-sistema de partidos, siendo
éste, una variable de acentuada influencia en la
forma estatal, que se puede adoptar. Sucintamente se
comprueba su hipótesis con nuestro caso, a mayor
centralización del sistema de partidos, más
centralizado es el diseño institucional federal.
Esto mismo se aplica a la
teoría de Stepan. En el caso venezolano, el papel de
los partidos nacionales, no tuvo como propósito
fundamental mantener la unión (hold together). El
grado de nacionalización del sistema de partidos
entre AD y COPEI, fue muy disciplinado, a tal punto
que los intereses de cada estado, fueron atenuados
por la capacidad que tuvieron estos partidos a nivel
nacional.
A través del Pacto de Punto
Fijo y la penúltima constitución en el año 1961, la
estructura centralista del gobierno federal, se
mantiene firme hasta 1989, año en que Venezuela tuvo
la reforma política más importante del siglo XX, la
Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y
Transferencias de Competencias (LODDT).
Con la LODDT y la primera
elección directa de gobernadores y alcaldes el mismo
año, comenzó un proceso de transferencias de
competencias desde el gobierno central a los
estados. Pese a la plena crisis política, el
Caracazo en 198915, y con los dos intentos de golpes
de estado en 1992, las elecciones estaduales y
municipales fueron un mecanismo re legitimador del
sistema. El proceso de descentralización política
que se inició en 1989, fue consecuencia de la crisis
del sistema de partidos centralizado y de las
instituciones democráticas, una respuesta ante una
situación insostenible. En su origen, procuró tener
un sistema federal que exista más allá de un plano
normativo-jurídico. Sin embargo, pese a estas
innovaciones, en los casi dos siglos que tiene de
existencia, la República de Venezuela, no alcanzó a
consolidar tal organización. La descentralización
política, como proceso claro de distribución
territorial del poder, no fue conducido desde los
liderazgos que fueron emergiendo, los mismos no
tuvieron una voluntad y un compromiso para llevar
adelante tal proceso, con una transferencia real del
poder. Las nuevas fuerzas partidarias relevantes,
como el partido de centro izquierda Causa Radical
(Causa R), y los próximos más aun inclinados hacia
ese extremo como el Patria para todos (PPT) y el
Movimiento Quinta República (MVR), mantuvieron la
misma brecha entre el sistema federal normativo y el
que se debería aplicar. La polarización ideológica
que se comienza a formar, entre los simpatizantes de
AD y COPEI (más inclinados hacia el centro-derecha)
y MVR, PPT17, Causa R (más inclinados hacia el
centro – izquierda), generó una mayor inestabilidad
dentro del sistema político.
Este colapso, agotamiento y
desinstitucionalización del sistema de partidos en
la Democracia representativa de Venezuela, frente a
una situación muy vulnerable, llevó el acceso al
poder de un líder outsider y anti establishment,
como lo es Hugo Chávez. Éste dispondrá de nuevas
reglas de juego, retomando así a un gobierno federal
centralizado, impidiendo a los gobernadores hacer
uso de sus competencias exclusivas. Esto conducirá,
a un proceso difícil de regeneración de la
Democracia venezolana nuevamente, y de
relegitimación del sistema político con una ardua
recomposición de las fuerzas partidarias. Estos
efectos y transformaciones, junto al reordenamiento
político-institucional, desde la génesis de la
Quinta República, traerán consigo, una crisis de
gobernabilidad e inestabilidad democrática en el
siglo XXI.
El surgimiento de la Quinta
República y
su reforma constitucional.
Como se revisó anteriormente,
las condiciones políticas, económicas, sociales que
se vivieron, en las anteriores décadas a la asunción
de Hugo Chávez, fueron visualizadas por problemas de
gran exclusión social y política.
Finalizando la década de los
noventa, y con el inicio del período de Hugo Chávez
en el gobierno, se formula la construcción de una
“Quinta República”, la cual será el resultado de un
proceso revolucionario, así denominado por el propio
Presidente electo, que elimine todo lo que funcionó
en el sistema político, económico y social durante
los cuarenta años anteriores, en el que estuvieron
al mando los dos partidos tradicionales. Frente a
este contexto, con una sociedad fragmentada, Chávez
logra obtener el apoyo de la mayoría de la
población, fundamentalmente los estratos más bajos,
amortiguando así el problema de una falta de
sustento desde las otras capas sociales hacia su
sector.
Chávez empezó su gestión al
amparo de la constitución de 1999 con altos niveles
de aprobación y popularidad. Ésta reforma, fue
anunciada en la campaña electoral y cuando asume, se
instaló una asamblea nacional constituyente18 (5 de
julio de 1999), la cual dio a luz una carta magna,
después de un referéndum aprobatorio, el 15 de
diciembre de 1999, que tuvo por objetivo refundar la
República venezolana, tal como se expresa en el
preámbulo “…Con el fin supremo de refundar la
República para establecer una sociedad democrática,
participativa y protagónica, multiétnica y
pluricultural en un Estado de justicia, federal y
descentralizado, que consolide los valores de la
libertad, la independencia, la paz, la solidaridad,
el bien común, la integridad territorial…”
En la misma se procuró, por un
lado, dar forma a esta estructura federal, expresado
claramente en su artículo cuarto, “La República
Bolivariana de Venezuela es un Estado Federal
descentralizado en los términos consagrados en esta
Constitución, y se rige por los principios de
integridad territorial, cooperación, solidaridad,
concurrencia y corresponsabilidad”, pero desde
el otro lado, condicionó en cierta medida la
autonomía por parte de los gobiernos estaduales, por
ejemplo, con la eliminación del Senado que era la
cámara de representación territorial y un Consejo
Federal de Gobierno que estaba previsto en la
Constitución, que no ha logrado instaurarse.
Respecto a la importancia de la cámara alta o el
Senado, varios académicos han dado su aporte.
La principal virtud que se cita
del bicameralismo es el de la estabilidad, se
entiende que las segundas cámaras son un factor de
estabilidad que ayudan a preservar el statu quo y
hacen que sea más difícil el cambio. Las segundas
cámaras pueden suspender o ralentizar la toma de
decisiones, la capacidad retardataria de las
segundas cámaras en el proceso legislativo siempre
se ha puesto de manifiesto como un rasgo intrínseco
del bicameralismo, incluso aunque la cámara no tenga
poder de veto (Tsebelis y Money: 1997:8, citado por
Lijphart: 2000). Sin embargo, Linz (1999:10)
sostiene que una segunda cámara o senado en el que
están representadas las subunidades federadas como
tales no es una condición necesaria de los sistemas
federales, aunque sea la regla, pues el ámbito de
poder reservado a las mismas se puede garantizar sin
la segunda cámara. Ante esto Lijphart (2000) en su
estudio de treinta y seis democracias, encuentra que
hay una fuerte relación empírica entre federalismo y
bicameralismo y todos los sistemas formalmente
federales cuentan con un legislativo bicameral.
Colomer (1999) sigue la misma línea sosteniendo que
el bicameralismo promueve la cooperación
multilateral entre el gobierno central y los
gobiernos regionales en la toma de decisiones. Desde
el punto de vista normativo, Riker (1992) defiende
un poder legislativo pluricameral precisamente
porque cree que esto contribuye a limitar las
mayorías populistas. Por último Beramendi y Maíz
(2003), consideran que el bicameralismo con
presencia de un Senado territorial es crucial, en
torno a lo que implica la fragmentación del poder en
el seno del Estado federal central, y como ámbito
multilateral de negociación y legitimación en el
sistema.
Con estos contenidos expuestos,
pese a los postulados de J.Linz, este trabajo,
considera al bicameralismo, como una institución
necesaria para entender la estabilidad o no, del
sistema federal venezolano. Ya que la misma es una
garantía, para representar, por un lado, desde la
cámara baja, al total de la población, y por el
otro, desde la cámara alta-el senado federal-, los
intereses de cada unidad estadual, siendo
independiente y autónoma de los intereses
nacionales.
De esta manera, dicha cámara es
un actor de veto central20, que la
componen los legisladores que representan a cada
partido político, con una capacidad no limitada de
controlar las acciones llevadas a cabo por el
gobierno, o sea, gobernantes responsables de sus
actos ante aquellos a quienes representan, frente a
los cuales deben dar cuenta (accountability)21,
preservando así una estabilidad gubernativa, y un
mejor funcionamiento del régimen democrático. Por
ello, con la eliminación del senado, hay una
demostración de regresión en lo que respecta a la
consolidación del Estado Federal Descentralizado,
perdiéndose una herramienta de participación
política de los estados, en la instauración de las
políticas nacionales. Para hacer posible y efectiva
la descentralización, hay que acercar el poder a
cada unidad constituyente a través de una cámara
territorial, siendo ésta una institución política
primordial en el diseño federal.
Por tanto, por un lado con esta
reforma constitucional, se siguen poniendo de
manifiesto los debates que ya hubo en las veintiséis
cartas constitucionales, desde su independencia,
sobre la estructura de Estado que se debía optar.
Concretamente, las relaciones entre el gobierno
central y cada uno de los estados no fueron
homogéneas, a tal punto, de poner en cuestionamiento
el diseño estatal federal. Por el otro, la no
instauración de este Consejo Federal de Gobierno
sumado a la inexistencia de una segunda cámara,
manifiesta en este sistema federal algunos asuntos
que no están dentro de la competencia exclusiva de
los estados y no están constitucionalmente más allá
del alcance de la autoridad del gobierno nacional.
Este planteamiento, implica que el actual diseño
institucional federal debería dar lugar a
desarrollar decisiones autónomas para el desarrollo
estadual, diluyendo la tendencia centralizadora que
tiene, y poder así, desenvolverse como un Estado
Federal descentralizado, más allá de los términos en
que lo consagra esta constitución.
El régimen político que
presenta Venezuela, con la asunción de Chávez como
presidente, por el contrario a ser como
normativamente se afirma, una democracia
participativa, directa, se caracteriza siguiendo los términos de Guillermo
O´Donnell (1992:5) a una democracia delegativa. Tal
como la caracteriza este autor, la misma se basa en
la premisa de que la persona que gana la elección
presidencial está autorizada a gobernar como crea
conveniente, sólo restringida por la cruda realidad
de las relaciones de poder existentes y por la
limitación constitucional del término de su mandato.
El presidente es considerado la encarnación de la
nación y el principal definidor y guardián de sus
intereses. Las medidas de gobierno no necesitan
guardar ningún parecido con las promesas de su
campaña: ¿acaso no fue el presidente autorizado a
gobernar como él creía mejor?. Puesto que se supone
que esta figura paternal ha de tomar a su cuidado el
conjunto de la nación, su base política debe ser un
movimiento, la superación vibrante del
fraccionalismo y los conflictos asociados con los
partidos. La Democracia Delegativa es fuertemente
mayoritaria. Consiste en producir, por medio de
elecciones limpias, una mayoría que autoriza a
alguien a convertirse, por un cierto número de años,
en la exclusiva corporización e intérprete de los
más altos intereses de la nación.
Este tipo de régimen
democrático, se sustentó por el reto de la
reconstrucción institucional. A través de la reforma
constitucional en 1999, la misma se convirtió en un
mecanismo centralizador, manteniendo el poder de
Hugo Chávez, frente a una sociedad débil y en
proceso de recomposición.
Esto generó una limitada
competencia política, con una fuerte disciplina en
el entonces partido de gobierno MVR (Movimiento
Quinta República), favorable al Presidente. Esta
hegemonía del Chavismo, junto al rediseño
institucional, llevó a un debilitamiento de la
autonomía y soberanía de los poderes estaduales y
sus gobernadores. Esto se realza, con el volumen
político del Poder Ejecutivo, el cual es muy vasto,
con un respaldo importante concedido al presidente,
aumento de sus facultades, e incremento del poder de
veto. Frente a este tema, quienes nos sugieren
algunas pistas sobre esto son Mark P. Jones y David
J. Samuels (2005). En su publicación sobre la
función del Federalismo en México, tomando las
lecciones de los casos de Argentina y Brasil, llegan
a la conclusión de que cuando el poder ejecutivo es
débil, cuando el Presidente tiene poco apoyo público
y la élite económica es limitada en recursos, los
estados tienden a acumular mayor capacidad para
influir en la política nacional. Sin embargo, sí las
unidades subnacionales se enfrentan a un problema de
acción colectiva, junto a la permanencia de un
Presidente, con un ejecutivo fuerte, la influencia
de los actores subnacionales es probable que
disminuya. Esto es lo que sucede actualmente, dentro
del sistema político venezolano.
En estos diez años que tiene el
Chavismo, no hay nada que irrumpa esta coyuntura;
pese a que los partidos de oposición gobiernan en
los estados más ricos y poblados: 45% de su
población y 70% de su PBI. Lo que se afirma es la
continuidad del Presidente Chávez en el poder, y su
acentuado liderazgo para llevar a cabo su llamada
revolución bolivariana y socialista, junto a su
partido el PSUV.
La centralidad de su gestión
dentro del aparato estatal, fue socavando la
estabilidad dentro del sistema político venezolano.
La clara falta de independencia dentro de los
poderes, genera dificultades dentro de los controles
institucionales. El sistema federal venezolano no
asegura estabilidad, y gobernabilidad democrática.
Para que se pueda mejorar tal sistema, se debe
realizar modificaciones en este diseño
institucional, que conlleve a una coordinación,
entre los niveles de gobiernos, pero manteniendo una
real y eficiente capacidad de autonomía en cada uno.
Este Estado, que presenta un
sistema de partidos desinstitucionalizado, sin
independencia en cada uno de los poderes, con un
fuerte liderazgo de la figura presidencial, el cual
procura centralizar el poder, sumado a la
polarización política que existe dentro de la
sociedad, tenderá a desaparecer absolutamente, la
cualidad federal que aún lo denomina, al menos en su
carta magna. A la luz de los resultados mencionados,
el federalismo venezolano es una tendencia, que
posterga avances en materia de participación
política de los gobernadores. El problema, es
cuando, por mantener tal forma federal, pasa a ser
un factor que impide preservar la estabilidad de las
instituciones, acentúa el conflicto entre los
representantes, y culmina siendo ingobernable el
sistema.
Conclusiones
El federalismo venezolano, que
tuvo en su origen el objetivo de llevar adelante una
estructura federal descentralizada, con equilibrio,
autonomía, coordinación, y división de poder entre
los niveles de gobierno, no se ha establecido a lo
largo de toda su historia. No se presentó en la
época caudillista del siglo XIX, tampoco en la
democracia de partidos “puntofijista”, en la mitad
del siglo XX, ni en ésta actual primera década del
siglo XXI, bajo las presidencias de Hugo Chávez.
En la actualidad, este diseño
institucional federal, se traduce en un mero
formalismo normativo, el cual no presenta, una
transferencia de competencias administrativas, por
la falta de voluntad del gobierno nacional, que no
permite que los gobernadores en cada entidad
federal, tengan la capacidad política para tomar
decisiones sobre sus propios recursos. El
federalismo fiscal, o sea, la redistribución del
ingreso de un nivel de gobierno a otro, está
generando cada vez más discordancias, conflictos,
principalmente en los estados más ricos, quienes son
gobernados por fuerzas opositoras, producto, de la
falta de cooperación entre los gobernadores, y el
gobierno oficialista central.
En suma, este trabajo
sostiene que, frente a la situación política que se
vive actualmente, la fortaleza del sistema federal
en Venezuela, con una participación de las
instituciones regionales, es fundamental para
alcanzar una democracia representativa, en el que
todos los actores políticos puedan construir la
gobernabilidad como característica principal de su
Estado de Derecho. Esto sólo será posible, si la
elite política, tiene la capacidad para llegar a
acuerdos y negociar, con vínculos estrechos a nivel
intergubernamental, evitando la confrontación y
polarización política.
Autora,
Alexandra Lizbona:
El
presente trabajo, se inscribe en el marco de la
elaboración, de la tesis de grado del autor, para la
obtención del título de Licenciada en Ciencia
Política.
Aclaración:
la información sobre los principales hechos
ocurridos, durante el siglo XIX, fueron extraídos
del libro de Lucca Arráiz, Rafael (2008) Venezuela:
1830 a nuestros días. Del mismo se realizó un
brevísimo resumen, de los capítulos que comprenden
desde la página 13 a la 112. Lo referido al análisis
de los sucesos, como de las distintas
constituciones, es realización del autor, tomando de
referencia los propios textos constitucionales. 4
Las provincias eran Caracas, Cumaná, Barinas,
Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo. 5 En el
título preliminar de la Constitución de 1811, se
establece, que todo lo que por el Pacto Federal no
estuviere expresamente delegado a la Autoridad
general de la Confederación, conservará cada una de
las Provincias que la componen, su Soberanía,
Libertad e Independencia: en uso de ellas, tendrán
el derecho exclusivo de arreglar su Gobierno y
Administración territorial, bajo las leyes que crean
convenientes.
6 El 20
de Febrero de 1859 el comandante Tirso Salaverría
tomó el cuartel de Coro al frente junto a hombres
liberales, con una proclama que exclamaba: ¡Viva el
movimiento federalista de Coro! ¡Viva la federación
de todas las provincias de la República! ¡Viva el
general Juan C.Falcón, primer jefe del movimiento
federalista nacional! 7 El General José Antonio
Páez, tuvo que establecer el llamado “Tratado de
Coche”, con los líderes de la federación, que
estableció la culminación formal de la Guerra
Federal, el 23 de abril de 1963. Con esto es el fin,
de su tercer período en el poder (El primero fue de
1830 a 1835 y el segundo de 1839-1843).
A
diferencia del caso argentino (Gibson, Falleti:
2007: 172-173), en que los conflictos
interregionales del siglo XIX, determinaron
simultáneamente el balance de poder tanto entre los
gobiernos nacionales y provinciales, como entre las
provincias. Sosteniendo así los autores, que la
lucha sobre la centralización política es menos una
lucha acerca de cómo el gobierno nacional habría de
dominar a los gobiernos locales, que una lucha
acerca de cómo las provincias habrían de dominarse
las unas a otras. Habiendo experimentado la
subordinación a la provincia de Buenos Aires, a lo
que denominó federalismo hegemónico, las coaliciones
de las provincias más débiles bregaron por un
gobierno central fuerte y autónomo para controlar a
la provincia más poderosa de la unión.
9. Junto
a la asunción al poder del General Juan Vicente
Gómez en 1908, quien se mantiene en el cargo hasta
su muerte en el año 1935, una etapa centralizadora
da forma al Estado Venezolano. Asimismo hubo,
sucesivos cambios constitucionales que le otorgaron
la ampliación de poderes a nivel del gobierno
central, con una pérdida de las autonomías
estatales.
La
sucesión que tuvo esta dictadura, estuvo a cargo de
Eleazar López Contreras. Éste a pesar de heredar
este régimen, se orientó más hacia un país
democrático, con la autorización de la existencia de
partidos políticos y sindicatos, el derecho a
huelga, libertad de expresión, entre otro avances
significativos. Pese a ello, mediante un decreto
ordenó la expulsión del país de dirigentes
Por un
lado, conforme a su Art. 6. Los Estados que forman
la Unión Venezolana son autónomos é iguales en
entidad política, y se obligan: a organizarse
conforme á los principios de Gobierno popular,
electivo, federal, representativo, alternativo y
responsable. Pero por otro lado, en el mismo
articulo, se les confiere cumplir y hacer que se
cumplan y ejecuten la Constitución y la Leyes de la
Unión y los Decretos y órdenes que los Poderes
Nacionales expidieren en uso de sus atribuciones y
facultades legales. Debe ceder al Gobierno de la
Nación el territorio necesario para erigir fuertes,
muelles, almacenes, astilleros de construcción y
otros edificios indispensables á la Administración
General, la cual ejercerá el dominio sobre el
territorio cedido. Tampoco no podrán establecer
Aduanas para el cobro de impuestos de importación,
pues sólo habrá las nacionales. Asimismo, en el
articulo 79, sobre las atribuciones del Presidente,
el mismo puede ejercer según la Ley, la superior
autoridad civil y política del Distrito Federal, por
medio de un Gobernador de su libre elección y
remoción, que refrendará sus actos, como también
Administrar el Distrito Federal según la Ley, y
funcionar en él como Primera Autoridad Civil y
Política y los Territorios Federales de conformidad
con sus leyes orgánicas. Esto se mantiene en la
Constitución de 1909, bajo el mando de Juan Vicente
Gómez. 10 Desde un lado por lo estipulado en el
artículo 13 de la Constitución de 1925, que
determina que “el Gobierno de los Estados Unidos de
Venezuela y el de cada uno de los Estados de la
Unión es y será siempre republicano, federal,
democrático, electivo, representativo, responsable y
alternativo”, reafirmándose esto en el artículo 51
en el que se establece que “el Poder Público se
distribuye entre el Poder Federal, el de los Estados
y el Municipal, en los límites establecidos por esta
Constitución, donde el Poder Federal se divide en
Legislativo, Ejecutivo y Judicial”. Pero por el otro
lado, en el artículo 100 las atribuciones del
Presidente, que son en su totalidad treinta, entre
ellas, se le confiere designar los gobernadores de
los estados, administrar los Territorios Federales
de conformidad con sus leyes orgánicas, etc.
Esta
junta, formada por cuatro dirigentes de AD, dos de
los conspiradores militares y un civil
independiente, supervisó los comicios para elegir
una asamblea constituyente en octubre de 1946 y las
elecciones legislativas y presidenciales directas en
diciembre de 1947. Las elecciones presidenciales
fueron ganadas por el candidato de AD Rómulo
Gallegos, que fue investido el 15 de febrero de
1948. El Trienio terminó el 24 de noviembre, cuando
Gallegos fue derrocado tras nueve meses en el cargo.
(Coppedge:1998: 339)
AD
tuvo una posición muy fuerte y de canal mediador,
dentro de la Confederación de Trabajadores de
Venezuela (CTV), ésta es la unión sindical obrera
más importante en Venezuela. 13 Estos autores,
plantean que la institucionalización se refiere a un
proceso por el cual una práctica o una organización
se hace bien establecida y ampliamente conocida,
necesariamente aceptada por todos. Los actores
desarrollan expectativas, orientaciones, y conductas
basadas en la premisa de que esta práctica u
organización ha de prevalecer en el futuro
previsible. Partiendo de esta definición, los
criterios que se utilizan son: bases electorales
estables, raíces sólidas de la sociedad civil,
funciones políticas legítimas y organizaciones
internas fuertes. Por lo que se los puede clasificar
en: 1. Sistemas de partidos institucionalizados de
Partidos que son disciplinados y centralizados, 2.
sistema de partidos débilmente institucionalizados,
que son los inoactivos, y 3. Sistemas de Partidos
Hegemónicos en transición que están más cercanos que
algunos países a tener sistemas institucionalizados
de partidos, pero todavía no son democráticos o
institucionalizados. 14 Linz (1987) en su obra la
Quiebra de las Democracias, plantea una tipología
del comportamiento de las oposiciones, según la
lealtad al régimen democrático: oposición desleal,
semileal y leal. Si se presenta una oposición leal,
la misma contribuye mediante un algo grado de apoyo
y un alto nivel de obediencia a la completa
legitimidad de la autoridad de un régimen, participa
dentro del sistema político, para competir en un
futuro a través de mecanismos electorales, buscando
retomar al poder.
Junto a
la Presidencia de Carlos Andrés Pérez, se instala un
programa económico neo-liberal, conocido como el
“gran viraje”, que afectaba a los sectores de las
clase baja y marginadas, esto trajo en consecuencia
una semana de protestas y de intensa violencia, que
fue recordado como el Caracazo. Éste más allá de que
fue realizado por disconformidad por el programa,
también dio muestra de un profundo descontento hacia
las instituciones políticas y los gobernantes.
16 Según
Pastor y Dalmau (2000), estos dos intentos de golpe
aunque no tuvieron el éxito deseado por quienes las
alentaron, sirvieron para apuntar la atención
interna y externa hacia la crítica situación del
sistema. El fallido golpe del 4 de febrero de 1992,
liderado por el comandante Chávez, significó en la
práctica acabar con el gobierno de Carlos Andrés
Pérez. En términos de comunicación y de apertura de
una discusión, el golpe triunfó por completo. Esto
fue repetido el 27 de noviembre, cuatro meses
después que el Presidente Andrés Pérez fue
destituido de su cargo por acusaciones de
corrupción, siendo reemplazado por Ramón J.
Velásquez.
En una
declaración por televisión, Chávez afirma que sólo
“por ahora” el golpe fracasó. Este “por ahora” será
retomado en la campaña para las elecciones
regionales y municipales de 1995, en que Chávez y el
Movimiento Bolivariano Revolucionario – 200
(MBR-200) exhortan a boicotear las elecciones
descentralizadas, con la bandera de “por ahora
ninguno” (Lalander:2004:39) 17 El PPT, liderado por
Pablo Medina, surge en consecuencia de la división
de Causa R en 1997, por causa de conflictos
políticos, ideológicos y personales entre Andrés
Velásquez y Pablo Medina. (Lalander:2004)
18 Ésta
misma asamblea decretó una emergencia legislativa y
el 30 de agosto de 1999, suspendió toda actividad
del Congreso Nacional electo en 1998, hasta hacer
cesar su mandato el 27 de diciembre del mismo año.
Quedando así disuelto, y hasta la elección de la
Asamblea Nacional bajo la nueva constitución,
funcionó el llamado popularmente “Congresillo”
(Lucca: 2008: 207).
Según lo
expresa el Artículo 185 de la Constitución
Bolivariana el Consejo Federal de Gobierno sería el
órgano encargado de la planificación y coordinación
de políticas y acciones para el desarrollo del
proceso de descentralización y transferencia de
competencias del Poder Nacional a los Estados y
Municipios.
Para
éste análisis se tiene presente la teoría de los
actores de veto planteada por G. Tsebelis (1995).
El autor define como actor de veto a aquellos
actores dentro de un sistema político cuyo acuerdo
es necesario para tomar una decisión política. 21.
El concepto de accountability es dado por O`Donnell
(1997:295). Para el autor, la representación implica
accountability: de alguna manera el representante es
responsable por sus acciones ante quienes lo
autorizaron a hablar en su nombre.
Expresiones tales como “democracia participativa”,
se pueden leer en el artículo 158, de la actual
constitución, en el que se afirma que la
descentralización, como política nacional, debe
profundizar la democracia, acercando el poder a la
población y creando las mejores condiciones, tanto
para el ejercicio de la democracia como para la
prestación eficaz y eficiente de los cometidos
estatales. Así también, en el artículo 299, sobre el
régimen
socioeconómico. El mismo se fundamenta en los
principios de justicia social, democratización,
eficiencia, libre competencia, protección del
ambiente, productividad y solidaridad, a los fines
de asegurar el desarrollo humano integral y una
existencia digna y provechosa para la colectividad.
El Estado conjuntamente con la iniciativa privada
promoverá garantizar, una justa distribución de la
riqueza mediante una planificación estratégica
democrática participativa y de consulta abierta
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